Caravaca.- La Cruz

Santa Cruz de Mayo
Por las investigaciones llevadas a cabo por D. Luís Ecenarro, se sabe que la popular cofradía de la Vera Cruz, a la que la mayoría del pueblo pertenecía antaño, se estableció en la ermita de la Magdalena, lugar donde se realizaban todas las reuniones y congregaciones así como las solemnidades religiosas de la Santa Cruz de Mayo y septiembre, además de algunas festividades señaladas del calendario litúrgico.
…/… Desde tiempo inmemorial, este día los vecinos del barrio de San Lorenzo celebraban una misa en la ermita, y luego se desplazaban hasta las cruces que se encuentran en el monte “Irukurutzeta” y las bendecían.
…/… En la ermita del San Roque existe la tradición “desde hace más de 70 años”, de celebrar una misa el día de la Santa Cruz de Mayo, Además se realiza la bendición de las cruces hechas con ramas de fresno (lizarra). Luego, los “baserritarras” las colocan en sus terrenos sembrados como elemento de protección.
Koldo Lizarralde Elberdín: Fiestas populares en Elgoibar. Elgoibar, 1996.
Son numerosos los investigadores que han estudiado el ritual de las cruces de mayo, desde el punto de vista más supersticioso hasta el cristiano, ofreciendo justificaciones para todos los gustos.
Con la llegada del tiempo de las primeras cosechas, se invoca a San Marcos como benefactor de los campos aportando las lluvias convenientes, y ya entrado el mes de Mayo comienza el ritual de las cruces y similares y los conjuros para espantar las tormentas, sobretodo de granizo, que suelen acontecer en los meses más calurosos hasta septiembre. Si añadimos que inmediatamente viene la conmemoración de San Gregorio Ostiense, que se supone debe acabar con la amenaza de las plagas, nos encontramos con todo un calendario de elementos protectores para los meses de mayor actividad campesina.
Algunos atribuyen la colocación de las cruces floreadas en casa aisladas de los campos, y en calles, plazas y rincones especiales de las urbes al calendario del estío, festejando o augurando una buena cosecha, tanto material por los productos del campo, como amatoria. Y es precisamente en esta línea en la que nos situamos, atribuyendo estos “totems” como protectores ante los duros meses del estío. 
La cultura cristiana, desde la actividad de Santa Helena en el siglo IV, ha tenido en la cruz su más alto símbolo (In Hoc Signo Vinces), frente a la dispersión de los adjudicados a los “enemigos de la fé”. De forma errónea, se atribuye la media luna a los mahometanos, cuando en realidad era el símbolo más poderoso del poder otomano, liderado por los “turcos”, es decir los eternos enemigos de la cultura cristiana occidental.
A lo largo de los siglos, conforme el poder castellano-leonés fue ocupando tierras de norte a sur, se prodigaron acontecimientos “maravillosos” y “extraordinarios” en torno al culto religioso cristiano. Acontecieron “milagros”, “apariciones” y hechos similares, sobre todo en los ambientes rurales españoles, que tenían como protagonistas elementos de la pasión del Cristo, o la presencia-recuperación de antiguas tallas de la Virgen y acontecimientos sorprendentes que eran atribuidos a los poderes santificadores de clérigos y hombres “santos”.
La Cruz se convirtió en el elemento más poderoso de significación, por lo que no debe sorprender la abundancia de cultos a este símbolo, convirtiéndose las reliquias en objeto extraordinario de culto. 
Aceptada la existencia de estos elementos religiosos por la sociedad civil, y pese a las diferencias y rivalidades entre “ambos estados” (la Corona y la Iglesia), en Caravaca la guarda y custodia de la reliquia suponía el mayor compromiso tanto para los sacerdotes de la Basílica como para el alcaide gobernador de la fortaleza. Para celebrar el baño de la cruz en la fuente o “bañadero” construida para el efecto, situada casi extramuros de la población en aquellos tiempos, era preciso trasladar la cruz, y por lo tanto sacarla de su recinto protector. Al traspasar el recinto, la custodia de la reliquia pasaba a ser asunto del Ayuntamiento.
Desde tiempos inmemoriales, dentro de las Villas se encargaba de la seguridad y el orden bien el alcaide de la cárcel local o alguno de los concejales. También existía una suerte de milicia urbana que debía estar presta a acudir a cualquier eventual defensa, cuyo mando honorario o alférez solía elegirse el día anual de nombramientos y recaía en algún personaje de relevancia local. En Caravaca, la mayor responsabilidad de estos alféreces sobrevenía en el momento de hacerse cargo de la Cruz para llevarla el día 2 de mayo a la parroquia, donde era custodiada por todos los miembros del Concejo, turnándose toda la noche.
El día 3 el alférez se encargaba de transportar la cruz al bañadero e inmediatamente después devolverla a la fortaleza. La responsabilidad era enorme, ya que, según las crónicas, durante esos días, también “feriados”, acudía una enorme multitud de gentes de toda clase a la Villa, movidos unos por la fé y otros por la fiesta paralela. Por ello, no era asunto menor el juramento del alférez de proteger la reliquia con su honor y con su vida si fuese preciso.
Un protocolo similar se ha recogido en Cartagena con motivo de la participación del pendón de la Ciudad en la procesión del Corpus. 
El de Caravaca ha sido recogido en documentos notariales de años diferentes del siglo XVIII, por lo que se puede afirmar que se hacía de forma similar a lo largo de aquel tiempo:  
2 de mayo de 1785 (AGRM.- Francº Antº Torrecillas de Robles.- prot 7572.- f112)
Estando en el Castillo, Real Fortaleza de esta Villa de Caravaca, en 2 días del mes de mayo de 1785 e Iglesia donde de presente está colocada la Ssmª Cruz, los Sres Dn Jacobo de Vallejo, Alcaide de él a nombre de SAR el Serenísimo Sr Infante de España, Dn Fernando, Duque de Parma, Plasencia y Guastula, que lo es en propiedad Comendador de esta Real Fortaleza; y Dn Alonso Sahajosa y Carreño, Regidor perpetuo y el más antiguo de los que concurren a la función que ha de celebrarse, que hace de Alférez Mayor por ausencia del Sr Dn Diego Uribe y Caro, que lo es de esta expresada Villa, Marqués de San Mamés de Aras y Vizconde de Torre de Las Fuentes, en presencia del Sr Don Juan Antonio de Soto Flores, Abogado de los Reales Consejos, Gobernador y Capitán de Guerra de ella por su Magd, diversos Caballeros Capitulares de la misma, y de mí, el escnº mayor del Ayuntamiento, el nominado Sr Don Alonso manifestó al referido Sr Acaide que para la celebración de la festividad de la Invención de la Ssmª Cruz, como que hace de Alférez Mayor de esta expresada Villa, y en su nombre:
Pide se le entregue la Ssmª Cruz con su Relicario y Custodia, que se halla pronto a hacer el pleito homenaje acostumbrado.
El enunciado Sr Alcaide respondió que alzándole el que tiene hecho a esta Villa sobre la Custodia y guarda de dicha Ssmª Reliquia, la entregará en la forma que la pide para dhª celebración.
Acto seguido, el contenido Sr Dn Alonso le alzó el dicho Pleito. Y poniendo sus manos en las del citado Señor Don Jacobo como tal Alcaide, dijo:
Como hace de Alférez mayor de esta mencionada Villa, en su nombre y como Caballero Hijodalgo, hace Pleito homenaje y promete que estará la Ssmª Cruz en esta tarde, noche y mañana hasta pasadas y dhªs las segundas Vísperas, en toda guardia y Custodia en la Parroquial de esta Villa. Y acabada de celebrar la insinuada festividad, la volverá y entregará en el explicado Castillo e Iglesia con su Relicario en la misma forma que la reciba como Caballero Hijodalgo según Fueros de España, repitiéndolos una, dos y tres veces.
El dhº Sr Alcaide lo pidió por testimonio, que el nominado Sr Gobernador le mandó dar, y entregó la Ssmª Cruz con su Relicario de manos del Sr Lizdº Dn Pedro Bezerra y Moscoso, del hábito de Santiago, Vicario Juez Eclesiástico Ordinario y Visitador General de la presente Villa y demás de su Partido, por autoridad Apostólica y Rl, &ª.
De todo lo cual fueron testigos Dn Tomás Pedro de Mata, Regidor perpetuo; Dn José Miravete, Diputado del Común, y el Lizdº Dn Celestino Torrecillas del Puerto, todos de esta vecindad. Y lo firmaron dhºs Sres Gobernador, Alcaide y Alférez, de que yo, el escnº, doy feé. 
Dn Jacobo Vallejo – Alonso Sahajosa – ante mi Francº Antonio Torrecillas de Robles
La Cruz era conducida bajo palio, en cuyas varas iban algunos concejales, hasta la parroquia del Salvador, donde permanecía toda la noche custodiada por turnos por el Gobernador, Alcaldes ordinarios y concejales hasta la hora de iniciar la procesión hasta el “Bañadero” y proceder al rito. Una vez terminado este, de inmediato se devolvía a la Basilica fortaleza.
3 de mayo de 1785 (AGRM.- Francº Antº Torrecillas de Robles.- prot 7572.- f113).
Estando en el Castillo, Real Fortaleza e Iglesia de la Ssmª Cruz de esta Villa de Caravaca, a 3 dias del mes de mayo de 1785: Concurrieron los Sres Dn Jacobo de Vallejo, Alcaide de él a nombre de su SAR el Serenísimo Sr Infante de España, Dn Fernando, Duque de Parma, Plasencia y Guastula, que lo es en propiedad, Dn Alonso Sahajosa y Carreño, Regidor perpetuo y el más antiguo de los que concurren a este acto del Ayuntamiento de esta expresada Villa que ha hecho de Alférez Mayor en la función que acaba de celebrarse de la Invención de la Ssmª Cruz, por hallarse ausente el Sr Dn Diego Uribe y Caro, Marqués de San Mames de Aras y Vizconde de Torre de Las Fuentes, al sitio de la entrada de la verja del Altar mayor de dhª Iglesia. Y a presencia del Sr Lizdº Dn Juan Antonio de Soto Flórez de Acevedo, Abogado de los Rls Consejos, Gobernador y Capitán de Guerra de esta expresada Villa por S. M.; varios Caballeros Capitulares, otras diversas gentes, y de mi, el escnº, el referido Sr Dn Alonso como Alférez mayor, dijo a el mencionado Sr Dn Jacobo como Alcaide, haberse celebrado la festividad de la Ssmª Reliquia con la solemnidad posible y volvía con su Relicario a el mencionado Castillo e Iglesia. Y que alzándole el pleito homenaje que el día de ayer hizo en sus manos en nombre de la dhª Villa, la entregaría.
Y el enunciado Sr Alcaide, en nombre de S. A. R. le alzó el citado pleito homenaje.
Y el contenido Sr Alférez Mayor, poniendo sus manos en las del insinuado Sr Alcaide, este hizo pleito homenaje de tener en guarda y custodia la Ssmª Cruz, y de entregarla a la Villa siempre que le sea pedida, así para sus funciones como para sus necesidades. Y así lo dijo y prometió una, dos y tres veces como Caballero Hijodalgo según Fueros de España.
Y dhº Sr Gobernador lo mando dar
Por el cual se entregó dhª Ssmª Reliquia a Dn Pedro de Mata Monteagudo, Capellán mayor de la nominada Iglesia por cuenta del citado Sr Alcaide.
Todo lo cual fueron testigos Dn Tomas Pedro de Mata, Regidor perpetuo de esta expresada Villa; Dn José Miravete, Dipitado del Común, y el Lizdº Dn Celestino Torrecilla del Puerto, de esta vecindad Y lo firmaron dhºs Sres de que yo el escnº doy fee.
Dn Juan Antº de Soto, Dn Alonso Sahajosa, ante mí Francº Antº Torrecillas de Robles.

 

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