La Contraparada de Murcia

Sobre azudes y  presas: La Contraparada de la Huerta de Murcia
Desde hace unas semanas se viene denunciando, incluso ante estamentos judiciales, el deterioro experimentado por el azud mayor de la Huerta de Murcia conocido localmente como “La Contraparada”. Habiendo procedido a una inspección ocular, hemos podido comprobar el estado de la cuestión. Ya que nuestros conocimientos resultan un tanto limitados, hemos cotejado opiniones con arqueólogos e ingenieros, quienes nos han aclarado el posible origen del daño causado.
Se hace preciso aclarar que, según nuestras fuentes, el azud mayor de la Huerta de Murcia es uno de los más importantes de España en su género ya que sigue cumpliendo su misión de distribuir el agua a miles de hectáreas del territorio tanto murciano como alicantino.
A lo largo de la geografía española se pueden encontrar azudes o pequeñas presas que ilustran de forma sencilla la razón de estas construcciones. Se trata de derivar parte de las aguas de un curso fluvial hacia un canal o acequia con diversas finalidades: riegos, impulso a artefactos, ingenios, Etc.
La tipología de estas presas varía en función de varios condicionantes como son la anchura y profundidad del curso matriz o la cantidad de agua precisa. Dependiendo de estos datos, la construcción deberá hacerse de la forma más sólida posible.
El tipo más sencillo consiste en la colocación de unas estacas en el cauce que son entrelazadas por troncos y broza. Es muy abundante en los pequeños cursos fluviales del norte de España, según hemos comprobado en viajes por Aragón, el País Vasco y Galicia. Su función es dotar de agua a pequeños huertos cercanos. Al existir en las inmediaciones una abundante vegetación, resulta sencillo reemplazar los elementos dañados.
A lo largo de los siglos se desarrollaron varias técnicas para la construcción de azudes de mayor envergadura. En unos casos se procedía a la construcción de muros de argamasa o de piezas de cantería y sillería cuya base descansaba sobre el mismo cauce, partiendo de una limitada profundad. En otros, se procedía a la construcción de todo un entramado de carpintería sujetado al suelo mediante una cuadricula de sólidos troncos. El espacio interior se rellenaba con cascote, broza y atochada.
Los dos procedimientos resultaban eficaces en un principio, pero al que no quedar totalmente cerrados, con el paso del tiempo se iban generando pequeñas filtraciones que afectaban al interior del edificio. Su falta de mantenimiento o conservación fue motivo en parte de su destrucción parcial o total a causa de las fuertes avenidas.
En el caso del azud de Murcia, a pesar de las importantes obras de reconstrucción llevadas a cabo durante los siglos XVI al XIX, nunca se procedió a una remodelación total del edificio, actuando de forma parcial sobre la plana externa o en los laterales, alterando la estacada original o, recientemente cubriéndola con una losa de cemento.
Según nuestras observaciones los daños visibles con rotura y desmonte de varias piezas de sillería han sido producidos en el interior del edificio y generados por bolsas o pozos, que al rebosar por el ímpetu de las recientes crecidas, han motivado una pequeña explosión de esos depósitos.

 

Consejo de Hombres Buenos. Apuntes.- 2

La huerta en tiempos de los árabes
Las acequias y el agua
“El príncipe debe prescribir que se dé al mayor impulso a la agricultura, la cual debe ser alentada, así como los labradores han de ser tratados con benevolencia y protegidos en sus labores. También es preciso que el rey ordene a sus visires y a los personajes poderosos de su capital que tengan explotaciones agrícolas personales; cosa que será del mayor provecho para uno y otros, pues así aumentarán sus fortunas; el pueblo tendrá mayores facilidades para aprovisionarse y no pasar hambre; el país será más próspero y más barato, y su defensa estará mejor organizada y dispondrá de mayores sumas [1].
A partir de las tomas de las acequias, la tierra se distribuyó entre los propietarios y se roturó en pequeñas parcelas. Según García Gómez:
El territorio de Sevilla fue siempre, en el periodo musulmán, el de los grandes latifundios, constituidos por la aristocracia árabe o pertenecientes a ricos propietarios rústicos originarios del país.  [2].
Es más que probable que en la huerta de Murcia ocurriese lo mismo, buena prueba es la presencia de almunias o casas residenciales cuyos jardines estaban alimentados mediante norias, artefacto costoso, de complicada construcción y de difícil mantenimiento.
La partiçion del agua[3]
Esta es la partición del agua de las acequias de allende del rio:
Primeramente se halla que son todas las tahullas de las dichas acequias, a menos la heredas de las aceñas de Mugt de Rallat y del Turbedal, 23.300 tahullas, a las cuales se empieza de haxer partes wn la boca de la acequia de la Fava del agua que por la dicha acequia Alquibla viniere, las cuales partes son 56 y tres quintas de una parte, y viene a 500 tahullas una parte de las dichas.
Item, son las de Turbedal 2000 Tahullas y han de tener cuatro partes cuando viniere el agua del azud mayor, pagando en toda su parte y su derecho como los otros, y lo que que de por sí ya debe. Y así serán entonces con estas 4, 50 partes y 3 quintas de una parte
Y ahora empieza a tomar la dicha açequia de la Dava para 2.125 tahullas que hay, y cuatro partes y cuarta de las dichas partes.
De esas quatro quintas partes y quinta toman los herederos del Alcantarilla la dicha quinta parte.
Y 25 tahullas que son allí de Algaidón y riegan por la acequia de la dicha Dava.
Dícese por cristianos y moros sabedores de algaidones que diez algaidones, como mucho, tampoco pueden sacar una parte de las dichas partes o mas. Y este más es por razón que riegan con gran trabajo y porque a pesar que toman el agua, no pueden regar tanto como lo harían de pie llano, y estaría bien haya más mejoria ahí, que por que no podrán regar de noche como de dia sin gran lacería (gasto) hayan licençia para que se doblen los dichos algaidones de dia lo que tira vno con arados, pero sí que no rieguen de noche. Y de esto hay gran mejoría, por que el verano se usa más el agua que en el invierno, y son 18 horas de dia e 6 de noche. Y así se acuerda que los dichos herederos puedan sacar cada dia que lo quisieren 5 algaidones de los sobredichos y no más de la dicha acequia de la Dava. Y se repartan de esta guisa y mermen todos los otros algaidoneros que hay en esta dicha acequia mayor de la Dauva entre cristianos y de moros.
Y que en toda la dicha acequia mayor nombrada Alquibla en todos los brazales que de ella se toman, y las dichas 4 partes que forman la dicha acequia de la Dava siempre en 7 dias y noches, viniendo toda el agua a dia y noche a 285 y 3 cuartas de tahulla.
La Alcantarilla son 500 tahullas por que toman 1 parte de las dichas partes, et de estas son de algaidón 435 tahullas, y de llano hasta 65 tahullas. Estas (utimas)  toman la 3ª parte de una parte que es el tercero dia de la semana, y este, sea en domingo, puedan sacar una parte el dicho dia y noche. Y las dichas 435  que son de algaidones toman las 6 partes de una parte por que les viene a sacar de cada dia 18 algaidones y de noche ninguno.
Y que cada uno haga su riego dentro de su heredad de guisa que por su sacar non enbarazen la acequia mayor ni las otras.
Mengalaco son 400 tahullas con la heredad que fue de Juan Juanes, que toma una parte menos quinta de las antedichas; y se parten en 7 dias y noches, y riegn al dia y noche 57 tahullas.
Benynabia son 350 tahullas, que toman tres quintas y media de 1 parte, y se parten en y dias y noches y riegan de dia y noche 50 tahullas.
Benybalel son 500 tahullas allí, que toman 1 parte, y se parten en 1 dias e noches y riegan a dia y noche 77l tahullas y media.
La Raya son 1400 tahullas, que toman 2 partes y 3 quintas, y se parten en 1 dias y noches, e riegan a dia y  noche 134 tahullas y 2 quintas.
Tellaçeguin son 200 tahullas y toman dos quintos de una parte, y se parten en 7 sdias y noches y riegan a dia y noche 45 tahullas y cuarta, y por que el agua es poca no podrían regar tan bien, tomen 1 parte y corran 3 dias de estos dichos 7, y que estos sean el lunes, el viernes y el miércoles de cada semana.
Almohaya son 650 tahullas, y toman 1 parte y quinta y media de una parte, y se parten en 1 dia y noche, e riegan a dia y noche 53 tahullas.
Tell Algebir son 280 tahullas que toman 3 quintos y medio, y 3 quintos de 1 quinto, y se parten en 7 dias y noches y riegan cada dia y noche 40 tªs
Albadell son 450 tahullas que toman quatro quintos y medio de una parte, y se parten en 7 dias y noches, y riegan cada dia e noche 64 tahullas y quarta.
Alcatell y Herrador son 600 tahullas, y toman 1 parte y quinta, y se parten en 6 dias y noches, y riegan a dia y noche 47 tªs menos quarta, y por que se hace de esta agua 2 partes y toma en 2 lugares se parten por dias de forma que desde arriba la una parte, no corra la otra.
Alquibla son 6000 tahullas y toman 12 partes, y se parten se 20 dias y noches, y riega dia y noche toda el agua a 857 tªs y la 3ª tercera parte de una tahulla.
Alguasta son 3200 tahullas y toman 6 partes y 2 quintas, y se parten en 20 dias y noches, y riega toda el agua a dia y noche a 457 tahullas.
Alfandech son 6000 tahullas que toman 12 partes de las cuales toma La Herrera 2 partes para 1000 tahullas que dan, y se parten en 7 dias y noches y riega a dia y noche. 143 tahullas.
Alfandech que se toma de yuso La Herrera son 5000 tahullas que toman 10 partes, y se parten en 7 dias y noches, y riega a dia y noche toda el agua a regaderas de 14 tahullas y cuarta,.
Y comienza a partir en el Alfandech que son 830 y toman 1 parte y 3 quintos y 4 que toma el agua 20 dias y noches y riega de un dia y noche a 830 tahullas que hay
Alhariella Y Almunia que se toma de yuso de Alfandech son otras 1160 tªs, y toman 20 partes y dos quintos menos
Almunia que toma el pudor (s) del Albanella son 1140 tªs e toma 2 partes y 5ª y media, y toma 20 dias y noches menos 6 dias y noches menos la dicha Seisma, y viene al primer dia y noche menos seysma de los dichos 6, 150 tahullas y a los 5 dias y noches que quedaban desde dia y noche y 16 dias
Alfariella, Bemaçot, Benyhazeran y Villanueva toman los 3 dias que quedan para 1550 tahullas que hay.
Y por que ahora no venía tanta agua de cómo (fuese) menester, serán doblados los dichos dias en cuanto que a uno que haya dos a 7 dias hasta que todos los herederos y los demás entiendan que han puesto agua, por que tornen a los dichos siete dias.
El sobrecequiero haga hacer a todos los acequieros que son y están en las acequias y filas que se toman y parten de la acequia Alquibla cuadrillas igualmente de las tahullas por dias y por horas de manera que cada uno sepan sus dias o sus horas en todas las dichas acequias e hilas de manera que cada unos dias ayan el agua igualmente en las dichas cuadrillas y dias y horas.
La plaza de Santa Catalina
Se ha venido hablando de la plaza de Santa Catalina como sede de los juicios del Consejo de Hombres Buenos en algún momento de la historia de la ciudad. Numerosos documentos aluden a la importancia que tuvo esta plaza durante todo el medievo. La ciudad, todavía cerrada y amurallada, ofrecía pocos espacios públicos. Las antiguas plazas árabes cercanas a las mezquitas, lugar de encuentro para negocios, abluciones y rezos, fueron desapareciendo, permaneciendo únicamente algunos baños.

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Al parecer, el espacio ocupado por la plaza de Santa Catalina, recoleto y rodeado por la fachada de la iglesia que disponía de un porche con gradas y las casas de carácter público como el Contraste y la Lonja, era durante los meses de calor el lugar más frecuentado tanto para la compra como para hacer negocios. Algunos documentos hacen mención a un porche con gradas:
Sepades que a nos es fecha relaçion que en la plaça de Santa Catalina de esa dicha çibdad, en vnas gradas que estan en ella, se suelen e acostunbran juntar muchas personas de esa dicha çibdad donde hazen muchos ayuntamientos… [4].
El Templo era más bien una pequeña iglesia en la que predominaba la torre, donde durante siglos estuvo instalado el reloj oficial de la Ciudad. Este mecanismo era el que marcaba las horas, entre otras cosas, para la observación de las tandas de riego. En momentos de alarma, en lo alto de la torre permanecía un retén que debía observar las señales que se hacían desde lo alto del puerto de la Cadena. Entre la fachada y la base de la torre hubo un pequeño porche donde se reunían los tribunales de Justicia, tanto los civiles como los de aguas. En caso de mal tiempo, o se suspendían las vistas o se trasladaban a alguna sala de la inmediata Casa del Contraste.
Los jueves, al alba, en ese porche se reunía la Justicia mayor para resolver los pequeños pleitos, a guisa de los “jueces de paz”. Los asuntos tratados eran de toda índole, pero entre ellos predominaban los de riegos. Para estos temas era precisa la presencia de los “acequieros” o jueces de aguas, los dos procuradores de las acequias mayores y cuatro concejales a modo de defensores de apelación. El tribunal era presidido por el Corregidor o por el Alcalde Mayor.

 

[1] El tratado de Ibn Abdun..  Op. Cit..
[2] Tratado…  Op. Cit.
[3]“Libro del agua”. Recopilación de Ordenanzas de la Ciudad de Murcia. S XIV?. fs 9- 10. Amm.
[4] Codom XX doc 137. 30 de julio de 1474.

 

Consejo de Hombres Buenos. Apuntes.- 1

La huerta en tiempos de los árabes
Notas del informe preparatorio para la candidatura del Consejo de Hombres Buenos como Patrimonio de la Humanidad. M. Muñoz Zielinski.
“El rio de Tudmir posee norias que riegan las huertas de este territorio. El comienzo de la acequia que parte del río está en Quarta Askaba (Alcantarilla) y alcanza las propiedades de los habitantes de la ciudad de Mursiya (Murcia), hasta el limite de la alquería de Taws (Cox?), que es una de las alquerías de la ciudad de Orihuela”. Al Udri [1]
El origen de la huerta de Murcia viene resultando de origen discutido. Es presumible que en torno a los conocidos asentamientos antiguos tanto de la Costera Norte (Monteagudo), como en los de la Costera Sur, (Verdolay, La Alberca, Algezares, etc.), se desarrollase una cierta actividad agrícola a partir bien del agua obtenida de las fuentes cercanas, bien a partir de ciertas estructuras como presas y pequeñas acequias (Garruchal), o bien a partir de primitivas acequias (antigua Alcantarilla).
Aunque se viene aportando una abundante información sobre la época pre islámica (prehistórica, ibérica, fenicia, romana, etc.), de diversas comarcas y localidades de la Región, apenas se ha avanzado en la documentación histórica del espacio geográfico que cubre hoy en día la huerta de Murcia, lo cual nos lleva a especulaciones sobre su configuración: fecha de construcción de la contraparada y de las acequias mayores, aplicación y desarrollo de los cultivos, implantación de la “Xaria” o del sistema legal de origen mahometano.
La propia leyenda de la fundación de la ciudad nos habla de una rica huerta en donde se cultivaba la viña, planta que precisa de ciertos cuidados agrícolas.
La ciudad de Ello estaba poblada por yamanitas y mudaditas. Uno de los yamanitas había sacado del río de Lorca un cántaro de agua y había cogido una hoja de viña para tapar la boca. El mudadita encontró inadmisible este gesto y declaró que el otro había cortado hojas de su viña con el único propósito de despreciarlo. Las cosas emporcaron hasta tal punto que estalló la guerra entre los dos clanes, que lanzaron tropas uno contra otro y tuvieron un violento combate [2].
Sobre este tema, Gaspar Remiro esgrime otros argumentos más científicos:
La antipatía nacional entre yemeníes y modaríes, que produjo en España luchas de carácter general se localizó en varias provincias, especialmente en Todmir, donde entre los de uno y otro bando corrió la sangre en abundancia por espacio de siete años, a despecho de la autoridad del emir, a quien costó un poco trabajo reducir dicha región a su obediencia [3].
Costumbres, normas y leyes árabes en materia de reparto de aguas
“No es sino por inducción como podemos formar juicio de la organización que tuvo nuestro regadío, en tiempo de moros. Parece que debió haber un magistrado supremo y que pudo llamarse (Çahib – as – sequiya), un nombre árabe que corresponde al de sobreaçequiero que usa, traduciendo aquel quizás, la carta del Rey Sabio de 10 de julio de la era 1314” [4].
Las más recientes investigaciones [5] inciden en la vigencia, en la sociedad árabe de Al’Andalus, de un “consejo de ancianos” o de” expertos” en cuestiones de riegos, que estaría encabezada por el mencionado Cadi, y reseñado por Díaz Cassou como “Çahib-al-Saquiya” [6]. Al mismo tiempo, se viene insistiendo en que y tal y como queda plasmado en el documento trascrito más arriba, se mantenía un orden más o menos jurídico con respecto a los riegos y a la distribución del agua, que sería una aplicación directa de ciertas reglas del Corán y de la “Shar’ia”. El documento valenciano despeja cualquier tipo de duda sobre la existencia de una organización en torno a la gestión del agua, tanto en su cantidad como en el cuidado de las acequias al menos en los últimos años del dominio económico árabe en el levante español.
El profesor R. de Seine explica:
“Up until the end of the seventh century A. D. and well into the eighth, the Islamic state did not possess a formal legal system of anything resembling a code of laws. All there was, was an ad hoc system of legal administration. Court decisions were made on a pragmatic basis, and cases were judged on their merits, without reeference to any formal body of laws”  [7].
Sin embargo, parece ser que la ley islámica incide, en numerosos apartados, en todos los aspectos que pueda afectar a la comunidad, sea esta local, regional o estatal. Así, el profesor R. de Steine comenta:
“In the Islamic social order, apart from the voluntary help provided by individuals, the state guarantees the basic necessities of life to all” [8] .
Vidal Castro aporta una gran información al respecto:
“Las fuentes del derecho musulmán no recogen una teoría general sobre las aguas o una descripción de su régimen jurídico” [9].
El mismo autor aporta una información decisiva sobre la cuestión:
“El origen de la legislación sobre aguas está en la Zuna…/… Una tendencia a la equidad en el uso y reparto del agua. El Profeta recomienda, indirectamente, la creación, como obras pías, de fuentes y pozos públicos. Imponen el orden de riego de las tierras en dirección descendente, de las altas a las bajas, con la limitación de que en las primeras la cantidad de líquido utilizado no debe superar la altura de los tobillos. Prohibe que se responsabilice de los accidentes en los pozos a sus propietarios. Rebaja los impuestos a la mitad del diezmo Para las tierras que deben ser regadas artificialmente mediante extracción de agua, frente a las que se rieguen naturalmente por las lluvias, fuentes o canales, que pagarán el diezmo completo” [10].
Con respecto a un sistema más o menos mancomunado de regadíos, Vidal Castro aclara:
“Las aguas de los ríos son de tres tipos: las de los grandes ríos caudalosos, pequeños ríos y canales artificiales.
 Los canales artificiales, construidos para vivificar tierras muertas, son propiedad común del grupo de hombres que los construyó y ninguno de ellos puede convertirlo en o considerarlo de su propiedad privada. Cuando su caudal no es muy abundante ni suficiente para satisfacer todas las necesidades, el canal pertenece a los propietarios de las tierras que los construyeron y nadie más puede tomar de su agua  o derivar un brazal, azacaya, caz, etc. Tampoco pueden los propietarios ribereños hacer un puente o captar para mover un molino sin el consentimiento de los demás asociados. En definitiva, ninguno de los copropietarios puede disponer de él a título individual. El uso y reparto del agua se puede hacer sólo de tres maneras:
primero, por turnos, (de días si son pocos, de horas, si son muchos). El orden se establecerá por sorteo en caso de desacuerdo;
segundo, por cantidad. Distribución mediante una tabla de madera, colocada en la salida del canal, a lo ancho, y de una ribera a otra; dicha tabla lleva una serie de aberturas que dejan pasar la cantidad de agua correspondiente a cada regante, por ejemplo, un quinto o un décimo del caudal. En caso de que el número de regantes sea mayor al de aberturas que razonablemente se puedan practicar, se establecerán también turnos para la utilización de cada una de las porciones.
tercero, por tomas individuales. Cada uno sitúa una toma de agua a la altura de su finca. Esta toma será calculada y fijada de común acuerdo o con arreglo a la superficie de la finca.
No se puede modificar el enclave de la toma poniéndola más arriba o más abajo” [11].   
Aunque no se menciona la problemática creada por la inserción de aparatos elevadores en lo cauces de las acequias, en el párrafo anterior se encuentra resumida básicamente toda la legislación que sobre la administración de las acequias se encuentra contenida en cualquiera de las ordenanzas que, desde los tiempos de Alfonso X, vienen rigiendo en las huertas murcianas. Debe reseñarse que en ningún momento se hace mención a los gastos derivados del mantenimiento del canal común o de la persona que pudiese intermediar entre varios regantes en caso de litigio. Pero estas normas aportan la información necesaria para explicar y justificar el criterio seguido por Alfonso X al llevar a cabo los sucesivos “repartimientos” de las huertas murcianas.
Las norias y artefactos elevadores en general, al parecer, tenían más importancia desde el punto de vista fiscal, puesto que su presencia suponía que las tierras a regar eran de peor calidad, puesto que:
“El agua también repercute en la fiscalidad territorial a través del impuesto sobre la tierra (“jaray”) de una forma directa e importante: se paga atendiendo a la producción y a su costo …/… El riego se divide en cuatro tipos según la siguiente clasificación:
1.- Riego por la mano del hombre y sin instrumentos.
2.- Por la mano del hombre y con la ayuda de instrumentos, generalmente, animales de tiro, y ruedas hidráulicas. Es método más dificultoso y caro.
3.- Por la meteorología. “… lo que riega el cielo con la lluvia, nieve y rocío”.
4.- Por la humedad del suelo y el agua que contiene la tierra permanentemente y que es absorbida directamente por las raíces de las plantas” [12].

El valor, en menor cuantía, aplicado a las tierras regadas por artefactos elevadores, se mantiene hasta la redacción de las ordenanzas del siglo XIX y del XX.

[1] Cristina Torres – Fontes Suárez: Viajes de extranjeros por el Reino de Murcia. T II, pg 332. Murcia 1996
[2] Al – Himyari, in Cr. Torres Fontes. Viajeros… Op. Cit. T II, pg 372.
[3] Mariano Gaspar Remiro: Historia de la Murcia Musulmana. Pag 64. Zaragoza 1905. Ed. Facsímil Murcia 1980.
[4] Díaz Cassou. “Ordenanzas…”. Op. Cit.
[5] Véase al respecto “El agua en el derecho islámico”. In A.A. V.V.: “El agua en la agricultura de Al – Andalus”. Madrid, 1995.
[6] Díaz Cassou. Op. Cit.
[7] “Hasta el final del siglo VII e incluso hasta el VIII, el estado islámico no poseía un sistema formal legal o cualquier cosa que pudiera parecerse a un código de leyes. Todo lo más que pudiera haber, era un sistema “ad hoc” de administración legal. Las decisiones “jurídicas” se hacían sobre una base pragmática, y los casos eran juzgados según sus circunstancias, sin ninguna referencia a cualquier cuerpo formal de leyes” (Trad. de M. M. Z.) In “The Shar’ia. An introduction of the law of Islam”. Pg 52. Rodolphe J. A. De Seife . Londres, 1994 .
[8] “En el orden social islámico, a parte del voluntariado aportado por los individuos, el estado garantiza las necesidades vitales básicas de todos”. R. de Seife. Op. Cit. Pg. 51.
Quizá debería aplicarse el concepto de la palabra “estado” a cualquier organización territorial, según se verá.
[9] F. Vidal Castro.- El agua en del derecho islámico. Introducción a sus orígenes, propiedad y uso”. Pg. 99. In “El agua en la agricultura de Al-Andalus”. Madrid. 1995.
[10] F. Vidal Castro.- El agua… Op.C it. Pg. 99.
[11] Vidal Castro. “El agua…”. Op. Cit. Pgs. 105,106.
[12] Vidal Castro. “El agua…”. Op. Cit. Pg.113.
[13] En este sentido el profesor Torres Fontes indica:
“Cuestión discutida y de difícil resolución es la referente al origen de la Contraparada, si fue obra de romanos o creación árabe. La carencia de restos arqueológicos fiables en una obra destruida y rehecha incontables veces en el transcurso de los siglos por las avenidas del Segura, imposibilita una respuesta concreta”. Torres Fontes: La Huerta de Murcia y su problemática: Contraparada y tiempo de riego (1485- 1525). Homenaje a J. Barceló. Murcia, 1990.
[14] Varios documentos árabes nos hablan de la calidad de los paños fabricados en Murcia.
[15] El tratado de Ibn Abdun..  Op. Cit..
[16] Tratado…  Op. Cit.
[17] “Parece que las principales medidas agrarias de los moros murcianos fueron la taduiyá ó soga, la albaá ó braza y los athanes o mitades de estas medidas; y en efecto Cascales, el antiguo historiador de Murcia, nos dice que los cristianos conquistadores de la ciudad, se repartieron la huerta por tafullas, alfabas y atanes (Disc. 2º cap. 10). Estas medidas tenían por bara ó el dara ó codo, que no fue el mismo en los diversos pueblos de que procedían los moros españoles, ni en los varios territorios agrícolas de nuestra Península, y por ello tiene diferente extensión superficial la tahulla en los diferentes pueblos del reino de Murcia y de las provincias de Almería y Alicante, donde se ha conservado dicha medida agraria. Ordenanzas de la Huerta de Murcia. Díaz Cassou. Madrid 1889.
[18] V. Giner Boira. El Tribunal de las Aguas de Valencia. Pgs 34 – 35. Valencia 1997
[19] AMM 1641.- Informe sobre Joseph Ayllon sobre las obras viejas y nuevas en los ríos Segura y Mundo.
[20] Ayuntamiento de LORCA. “La Paz de Murcia”, 29 de julio de 1859
[21] Díaz Cassou. Ordenanzas. Op. Cit. Pg 111
[22] Díaz Cassou. Ordenanzas. Op. Cit. Pg 112
[23]“Libro del agua”. Recopilación de Ordenanzas de la Ciudad de Murcia. S XIV?. fs 9- 10. Amm.
[24] Codom XX doc 137. 30 de julio de 1474.

Gálvez, El Consejo de Hombres Buenos y yo

Juicio de aguas presidido por Alfonso Gálvez

Juicio de aguas presidido por Alfonso Gálvez

Hace unos diez o doce años, hablando de cosas de la huerta, un amigo apasionado de su tierra, me comentó que para conocer la esencia huertana había que presenciar los juicios del Consejo de Hombres Buenos. Me facilitó el contacto con Gálvez, quien sin conocerme mucho, dio orden a su secretario para que me avisase cada vez que se reuniese el tribunal.
Recuerdo la primera vez que asistí a un juicio de aguas. Gálvez me esperaba, y yo me senté en el banco de la oposición (el acto tenía lugar protocolariamente los jueves que no había sesión concejil en el salón de plenos del Ayuntamiento murciano desde siglo y medio atrás). Viendo mi interés por aquello, en sesiones posteriores, no dudaba en interrumpir el acto para explicarme algunos detalles. Yo conocía algo de las Ordenanzas de la Huerta, su instrumento legal. Pero al cabo de unos meses aprendí más de la huerta que en muchos años de calendarios festivos, bandos y otros simulacros.
Al terminar los juicios, la costumbre era que “el condenado”, aparte de cumplir con la sentencia, pagase un pequeño almuerzo. Gálvez daba por supuesto que yo era del convite, y entre cervezas y morcones, me comentaba detalles de lo acontecido, asesorado por Ortega, su Abogado y amigo fiel.
Entre los vocablos propios de la huerta, hay uno que por ser un pleonasma o reiteración divertida me la atención: Había que ir a “una vista de ojos”, es decir una inspección ocular de un “delito” en una huerta de Beniaján. Creo recordar que el “acusado” había cortado el paso por el quijero de una acequia que, por las ordenanzas, debía estar abierto. Fueron tres miembros del Consejo, para evitar empate en la resolución. Antes de acceder al lugar de los hechos, el acusado pagó unos cafés, y a la vuelta, por cortesía ofreció un buen almuerzo. Me llamó la atención que los miembros del tribunal preguntaron todo lo que pensaron era conveniente, pero a su vez no respondían a las requisitorias de los “encausados”. Me explicaron que allí solo había que mirar, y que en la siguiente sesión del Consejo cada uno de los miembros participantes daría su “veredicto”. Pues bien, el amigo Gálvez no paró en ningún momento de darme detalles de todo, tratándome como si yo fuera “alguien importante”.
Ya acostumbrado yo a este ritual de los jueves, surgió desde la administración regional promover aquello como Patrimonio de la Humanidad. Como yo era casi un “enterado” de todo lo que pasaba en esas sesiones, estuve haciendo de asesor. Se conectó con el Tribunal de Aguas de Valencia y con el de Orihuela. Este último quedó apartado por las negativos informes que tuvimos acerca de su gestión.
El caso es que Gálvez, con su buen amigo Ortega estuvieron en el proceso de declaración de Patrimonio de la Humanidad.
Las calles, la suya y la mía, se separaron y hacía tiempo que no sabía nada de él. Cuando voy de paseo por Nonduermas, o por la Arboleja, o por La Urdienca, miro los bancales de frutales o de hortalizas, pero, por mi aprendizaje con los Hombres Buenos, presto más atención a los cauces regadores, a las acequias, a los partidores. Y llego a la certeza de que el Consejo de Hombres Buenos de Gálvez no habría permitido los entubados y las tropelías que se están cometiendo en los riegos tradicionales.
Quiero pensar que a mi amigo Gálvez le habrá sabido amargo el hecho de que, después de conseguir de la UNESCO lo de “PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD” para el Consejo de Hombres Buenos, ninguno de los gestores culturales de entonces ni de ahora hayan movido un pelo por darlo a conocer.
Me he tomado una cerveza donde Gálvez me invitaba, leyendo un artículo de Martínez Tornel sobre ese Tribunal. Ha sido por mi maestro y porque, hace cien años, aquel periodista fue amigo de Antoñete, antepasado de mi “Hombre Bueno”.

portada ZALACA

Acequia entubada

Aljezares: 29 de mayo de 1756
150529La huerta de Murcia se creó y desarrolló mediante una red de acequias en los tiempos de la gestión musulmana que, para regular su funcionamiento aplicó las mismas normas y reglas que funcionaban en Egipto y Siria: Las ordenanzas. Durante siglos, tanto regantes como agricultores y habitantes no vinculados a la agricultura las acataron de forma que cualquier problema que surgiese tanto en la distribución de las aguas como en la conservación y mantenimiento de las acequias debía someterse a lo legislado en esas leyes.
La transformación o cambio formal de una acequia conlleva una nueva interpretación de las ordenanzas, o incluso su supresión.
Recuérdese que el mantenimiento del sistema de regadíos murciano encabezado por el Consejo de Hombres Buenos está avalado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, lo que de alguna forma obliga a intervenir en ello a las autoridades tanto municipales como regionales.
Viose memorial de Francº Salas, vezino de esta Ciudad y morador en el Lugar de Los Aljezares, en que haze relazion de que haviendo vovedado parte de la zequia que llaman de Veniajan por gracia que esta Ciudad le hizo en el año pasado de 1755, por algunos vezinos de dhº Lugar se le ha puesto querella suponiendo que dhª boveda les causa perjuicio por impedirles puedan abrevar con su Cavallerias en dhª Azequia; siendo asi que el pedazo de voveda, que es de 3 varas que exzede a la confrontazion de su casa, ha sido fabricado sobre zimiento antiguo que havia y que por dhº sitio nunca han abrevado cavallerias, ademas de que la calle donde consta dhª boveda tiene de anchura 46 palmos y que al presente les queda a dhºs vezinos 34 palmos, que es por donde, siendo permisible el que aya abrebadores, lo han executado; por lo que suplica a la Ciudad que en consequencia de su gracia y de el ningun perjuico que resulta a dhºs vezinos maiormente haviendo sido executada con intervenzion de el Procurador del dhº azequia, tome la providenzia que tubiese por combeniente.
Y la Ciudad, haviendolo oydo y lo manifestado por el Sr Dn Luis Menchiron, Rgºr Comisario que fue quando se hizo esta gracia, Acordó que ratificandola como a maior abundamiento la ratifica dhª gracia, de bovedar dhª azequia, en toda la confrotazion de su casa y las 3 varas que exzeden de ella en la expresada calle, salga en Justicia a defenderla por lo que se interesa la conservazion de las Regalias de esta Ciudad y sus facultades en estos asumptos con amplia comision.

Balsa en Balsa Pintada (s)

28 de mayo de 1746
Almendro en Balsa Pintada. Febrero 2015

Almendro en Balsa Pintada. Febrero 2015

Hasta que se puso en marcha el trasvase Tajo – Segura, el territorio comprendido por el Campo de Murcia y Cartagena subsistía por las aguas de las escorrentías que se almacenaban en aljibes y balsas. Allí acudían los ganados y los pocos pobladores. Hubo numerosos intentos de privatizar esas balsas que, por Reales Ordenanzas, eran de uso común desde tiempos inmemoriales.
Balsa Pintada perteneció al Municipio de Murcia hasta la remodelación de los Ayuntamientos en las últimas décadas del siglo XIX.
Por cierto, allí se come muy bien.
Viose  memorial de Juan de Espinosa y otros moradores en el Partido de Balsa Espin, Campo de esta Jurisdiczion, haziendo presente que por los de Balsa Pintada y Balladolises (s) se les causa el perjuicio de llebarse el agua de su balsa, asi para beber como para los ganados y averios, sin tener los suplicantes el recurso que aquellos de poder usar de diferentes pozos que ai en dhº su Partido; por lo que suplican a esta Ciudad de la providencia que tenga por combeniente para su remedio.
Acordó se despachen ordenes a los Diputados de dhºs Partidos para que en sus respectivas hermitas se publique la prohibizion de llevarse dhª agua para los ganados y cabalgaduras lo vezinos de Balsa Pintada y Balladolises, y solo para beber se les permite puedan usar de la referida balsa, y de su contrabenzion den quanta para proceder a lo que hubiere lugar.

Conjuros

Catedral.- 28 de abril de 1757
Entre 1756 y 1760 hubo una de las más importantes plagas de langosta que sufrió toda España. Los rituales de los conjuros contra la langosta incluían en sus protocolos la invocación al maligno en todas las formas en que es mencionado en la Biblia. La ceremonia duraba entre dos y tres horas, presidiéndola habitualmente la imágen de San Agustín, santo protector contra las plagas.
alegoría de un viento?

alegoría de un viento?

En esa época todavía no se habían construído los pisos superiores de la torre de la catedral, pero al completarse en la década de 1780 se pusieron unas extrañas máscaras en los cuatro conjuratorios. Se pueden hacer muchas interpretaciones sobre ellas, pero la más lógica es que se trate de alegorías de los cuatro vientos: maestral, jaloque, lebeche y cierzo.
Por haver llovido copiosamente el domingo en la noche y haverse imposibilatado por este motivo la prozesion del lunes, dia de San Marcos, en que se determino traer la Ymagen del Sr San Agustin a esta Stª Yglesia, Determinó el Cavildo que esta tarde se zelevre el Conjuro General de la langosta en la Plaza del Arenal, yendo primero por dhª Stª Imagen en Prozesion General a su Convento saliendo por la puerta de Perdones y bolbiendo por la de Cadenas. Y, llevando juntamente la Ymagen de Nrª Srª de la Fuensanta con el Stº Lignum Cruzis en la misma Prozesion, se aga dhº conjuro bolviendose a esta Stª Yglesia dhªs Stªs Ymagenes y manteniendose en ella la de San Agustin por los nueve dias que esta acordado.

Se bende hagua

El paso del tiempo ha querido que muchos de aquellos cuyos padres y abuelos naciesen en las huertas y campos murcianos hoy estén renunciando a su pasado, por no reconocer esa procedencia. Así es que se ha establecido un total desinterés hacia las cosas “antíguas” en aras de una presunta modernidad.
El que escribe, como León Felipe, no ha tenido una casa solariega ni un árbol a cuya sombra descansar. Como resulta claro por su apellido, proviene de otras tierras. Sin embargo, un motivo de busqueda de señas de identidad y de raíces, le ha llevado a conocer y caminar por casi todos los senderos de este País sureño. Y trata de contarlo con mejores o peores fotos, y con las palabras que se escribieron en otros tiempos. El poco consuelo que le queda es que sus lectores, repartidos por toda España, Francia, Italia, América del Norte y del Sur comienzan a conocer esta tierra.
Muchos de aquí apenas dan importancia a los cambios y las decisiones que se toman por algunos (i) responsables en torno a la huerta, que es mucho más que un zaraguel, una parranda o una esparteña. Es así que, por los poderes que nadie sabe quien les ha dado, esos (i) responsables han decicido enterrar la huerta de Murcia, quitándole sus arterias esenciales: las acequias, canales de conduccíon de agua con más de mil años de existencia. Van a poner tubos, que es lo moderno.
1503133Las recientes campañas políticas de los que mandan por aquí desde hace más de veinte años, llamaban a los murcianos a pedir “agua para todos”. Dicen que no la hay, y que en otros sitios sobra. Puede ser cierto. Pero también lo es que ayer, 12 de marzo de 2015, el máximo responsable de los riegos de la huerta dice que en Murcia sobra, y se ha propuesto que ese agua que tanto ha costado conseguir, sea convertida en objeto de negocio bajo el mecanismo de cesión, pero que no es gratuita. Se está bendiendo hagua a otras comarcas, porque aquí no hace “farta”.
Los responsables directos de todo este desaguisado son los miembros de la Junta de Regantes, ignorados aparentemente por los miembros en el poder. Mientras que en Madrid se pide agua por unos, aquí otros la benden.
1503132Según las ordenanzas de la huerta redactadas en 1365 (s), cualquier tropelía que se intente contra las acequias o contra el agua que discurre por ellas debe ser juzgada por el Consejo de Hombres Buenos, flamante Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco. Pero estos, al ser los mismos que benden el hagua, no actuan. Las diferentes administraciones que se gastaron un buen dineral en conseguir esa medalla, desvían la mirada, y ni siquiera han puesto en marcha la más mínima actividad para dar conocer esta Institución a los murcianos.
Patrimonio de la Humanidad, dicen. ¿De cual?.

ESCRIBEN LOS POSTILLONES:

Enrique A.: Felicidades por el post. Esta mañana al leer la noticia la indignación que me ha producido todavía no se me ha pasado. Esta en juego el futuro de Murcia porque sin huerta no somos nada.

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La noria de Felices

Javalí Viejo.- 22 de enero de 1774
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La noria de Felices, desaparecida con el beneplácito del Consejo de Hombres Buenos, fue de alguna manera un símbolo. Su construcción se llevó a cabo por la colaboración que prestó la casa del Marquesado de Villar a la recuperación del azud de la Contraparada después de la triste inundación de San Calixto, a mediados del siglo XVII. Se han documentado cerca de ochenta artefactos similares en las acequias de la Huerta de Murcia. Desaparecieron por la llegada de las nuevas fuentes de energía como el vapor, el gas pesado y la electricidad.
Viose memorial de Dn Joaquin de Toledo y Albarado, Marques del Villar y vezino de esta Ciudad, en que dize que Dn Martin Felizes Ladron de Guevara le conzesio lizencia para que por devajo del primer escorredor de la Azequia mayor de Aljufia sacase hijuela con que regase la hazienda que tenia en el azud por medio de una ñora que habia de fabricar en los terminos que comprehende la copia de escriptura que exive, y mediante a ser el referido Dn Joaquin actual posehedor de dhª Hazienda y no poderse fazilitar el riego por otra parte por los motivos y razones que expone concluye suplicando a este Ayuntamiento se sirva dar las disposiziones combenientes para que se saque dhª hijuela por la misma azequia colocando la ñora en otro sitio mas avajo, donde sin quebranto alguno de terzero tome el agua prezisa conforme a dhª lizencia.

Problemas de un aguador

Totana, 13 de Enero de 1790
Muchos documentos hablan de pequeñas historias de la vida cotidiana. En este caso un pobre aguador de Totana que fue detenido por presunta colaboración en un fraude o matute de telas. La ley permitía a los familiares de los encausados que se constituyesen como fiadores carceleros, ofreciendo como aval sus personas y bienes.
Parecio Juan Mrz Navarro, de ejecicio panadero y labrador, vecino de esta dhª Villa, y Dijo:
Que por quanto se está siguiendo causa criminal del oficio de Justicia en este Rl Juzgado en razon de la extraccion de una carga de paño pardo que se hizo en esta Villa la madrugada del dia 25 de nobiembre del año proximo anterior a unos forasteros en ocasión que con otras cargas salían de esta posada para Murcia, fue preso entre otros y puesto en esta Rl Carzel Miguel Garcia, marido de Maria “La Estrella” (s) de esta vecindad. Por cuia parte en el dia de aier, 12 del mes y año de esta fhª, se presentó pedimento haziendo relacion de su ninguna culpa ni mezcla en el dhº urto y pobreza en que se hallava, solicitando su livertad.
En vista de su relato y resultancia (s) de los Autos, se mandó por esta Rl Justicia por providencia de dhº dia de ayer ponerle en la libertad que pretendia y con la entrega de un pollino pelo recio que se le tenia embargado para que con el acudiese al trabajo de su ejercicio de aguador para su sustento y el de su familia siempre que diese fianza de carzel segura por lo de aora y seguridad de dhª cavalleria.
Y desde luego, para que tenga efecto lo referido,y soltura por lo de aora del dhº Miguel Garcia: En la forma que mejor haia lugar en drº, zierto y savedor del suio, y del que en este caso le pertenece, el dhº Juan Mrz Nabarro, otorga que rezibe preso en fiado como carzelero comentariense a el prenarrado Miguel Garcia, del qual se dá por entregado a su boluntad, con renunciacion de las Leies de la entrega, prueba y demas del caso.
Asi lo otorgó siendo testigos …no firma el otorgante que dijo no saver, a su ruego lo haze uno de dhºs testigos.

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La imagen más repetida de la Villa de Totana es la fuente de Juan de Uzbeta

¡Qué le vamos ha hacer!