Aljucer, 17 de mayo de 1738
160517
Lejos de la imagen romántica que se puede tener de algunos lugares, en muchos de ellos no había iglesia, lo que obligaba a los que querían cumplir con las obligaciones religiosas a acudir a los pueblos más cercanos.
(Del Libro “Historias de Los Lugares”).
Catedral de Murcia.- Hizose relacion de estar citados todos los Sres Capitulares desta Stª Yglesia menos los ausentes desta Ciudad, para determinar sobre la limosna que se pidio en el ordinario antezedente para concluir la Hermita o Yglesia nueba que se ha fabricado en el Lugar de Aljuzer.
Y tenido presente que hasta ahora no a habido en dhº Lugar ni Yglesia que sea ayuda de Parroquia ni Hermita con Sacramento, se Acordó que por esta vez y por via de limosna se libren 500 Rls Vn sobre Mesa Capitular deste presente año para ayuda a concluir dhª Hermita o Yglesia nueva, sin que por esto se entienda quedar obligado el Cavildo a contribuir para su manutenzion ni reparos en adelante por no estar constituyda en Ayuda de Parroquia, que solo se ha edificado por conveniencia de los vecinos.
Y para que dhª limosna se emplee en la conclusion de dicha Hermita y dhºs vezinos tengan con brevedad donde oyr misa, se dio comision al Sr Dr Francº Manzanilla para que entienda en la aplicazion de dhºs 500 Rls y se informe de la obligazion que deben hazer los vezinos a mantener dhª Yglesia, y si ubiese alguno que pretenda tener patronato en ella o propiedad en alguna Capilla, que procure se obligue a contribuir para su conclusion y manutencion en adelante.

 Historias

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Septiembre de 1706
Palacio del Huerto de las Bombas,  desaparecido.
Palacio del Huerto de las Bombas,

1703-1714

Fue un tiempo duro y una guerra larga y muy costosa para las gentes del Reino de Murcia. En su principio, hubo una división ideológica, abundando los que se acogieron a las intenciones de los Austrias y los ingleses, pero la mayoría se apuntó al bando de los Borbones. Quizá influyó en esto la poderosa personalidad del Obispo Belluga, que se convirtió en Capitán General de Felipe V. Por eso en su estatua mantiene una espada entre sus manos.
Los murcianos participaron de forma muy activa, y sufrieron numerosas pérdidas en vidas, estando los hospitales desbordados por la contínua llegada de heridos. Además de la participación humana, la guerra hizo que las labores agrícolas se vieran casi paralizadas, puesto que tanto las caballerías como los carros, carretas y galeras eran sistemáticamente requisados.
Cartagena fue asediada en varios intentos, desde el mar por los ingleses, y desde tierra por los murcianos, al haberse pasado al bando austracista.
Los habitantes de Beniel, Alquerías y Beniaján estaban en contínua vigilancia por la amenaza de las cuadrillas de “miqueletes” alicantinos de Orihuela y Almoradí. Y si Alhama y Totana se encontraban en estado de alarma por un posible desembarco del enemigo en Mazarrón, Lorca reforzó, dentro de sus posibilidades que no eran muchas, las costas desiertas del entorno de Águilas, lugar que sólo tenía el castillo y unos pocos barracones.
En una de las acciones militares más agresivas, los austracistas con los ingleses que habían tomado Cartagena, tuvieron un fuerte encuentro en las cercanías de la torre del Albujón, hoy desparecida, y llegaron hasta la huerta de Murcia. Para ocupar la ciudad tenían dos objetivos: destruir los importantes molinos de Aljucer, y destrozar la Contraparada. Tanto las milicias urbanas como los pequeños destacamentos destinados en los molinos de la pólvora de la Ñora pudieron frenar el intento.
Desconozco el coste en vidas humanas que sufrió este país, pero debió superar los dos millares. Los daños fueron incontables, pagando Cartagena duramente su compromiso con los Austrias durante las décadas siguientes.
Estos hechos, contados de forma tan escueta, deberían ser suficientes para justificar su conmemoración, como se pretende en otras regiones. Quizá me contetaría con ver que, con motivo de las fiestas patronales de este país, en los balcones ondease la bandera local o la regional.
Dijo que respecto de que en el dia de oy, al amanecer, hizo movimiento el henemigo con mas de mil hombres, la maior parte yngleses, marchando para esta Ciudad con algunas piezas de artilleria y puente de madera para su pasaje, por las cortaduras y azequias de la huerta prevenidos para impedirles el paso; y que haviendose avistado a la Casa que llaman de las Bombas, distante desta poblazion medio quarto de legua, y abanzando a ella haziendo fuego y hechando granadas con el animo de apoderarse della, como con efecto lo hubiera logrado a no haverlo rechazado con gran valor la Ynfanteria que estava de guarnizion en dhª casa y socorro de los naturales que ocurrio para este lanze, obligandolos a hazer fuga, que ejecutaron con perdida de mas de quatrozientos hombres heridos y muertos, y entre ellos algunos ofiziales y dos coroneles. Cuio feliz suzeso se a zelebrado como lo pide acto tan glorioso, esperando en Dios, repetira.
Y por que conviene partiziparlo luego al Excmº Sr Obispo de Cartaxena, Nrº Prelado y el de estas tropas, que se alla en la Ziudad de Lorca, y que el buen exito se debe a la intelixenzia y esfuerzo de los Cavos militares que goviernan.
La Ziudad acuerda se despache propio a toda dilixenzia para ello, y como se hecha de menos la falta de dinero, zevada, plomo, piedras y demas muniziones; y espera de su Excelenzia esta puntual providenzia, pues a obligado para los socorros y gastos deste dia, por dezir su capellan no tener medios algunos, a sacar seis mil Rls del posito del pan, haziendo la falta al comun que se deja considerar; vajo las zircuntanzias prebenidas por su Excª en la ocasión que se le entregaron quinientos Doblones.
En considerazion de que el administrador de dho caudal a hecho al entrega de dhos Seis mil Rls a Dn Manuel Luna, su capellan y dado recibo con el se le hagan buenos a dho administrador del posito.

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Cartagena, 24 de julio de 1725
Una de las obligaciones más duras que debían cumplir los vecinos de cualquier Lugar, Villa o Ciudad, era la del alojamiento y alimentación a los soldados. En la mayoría de las poblaciones esto suponía un serio problema, pero para ciudades fortificadas como Cartagena, el esfuerzo era mucho mayor.
La población civil de la ciudad se dividía entre pescadores, artesanos y comerciantes. Pero ante la ausencia de cuarteles suficientes para acoger a los destacamentos de guardia o los que transitaban por ella y a las tripulaciones de los navíos de la armada, el Ayuntamiento se enfrentaba con frecuencia a serios problemas.
El principal problema era el suministro de harina, materia esencial en la dieta del siglo XVIII. Los molinos cercanos se habían construído en emplazamientos inadecuados por la escasez de viento en ellos, lo que obligaba al Concejo a enviar el grano a los molinos de Aljucer, en la huerta de Murcia, ya que eran los más cercanos. Esto, entre otros problemas, encarecía el precio de la harina por el abuso que solían ejercer los trajineros que transportaban el grano a la ida y la molienda a la vuelta, sin olvidar el porcentaje de maquila que debía abonarse a los molineros.
A lo largo del siglo XVIII, se buscaron emplazamientos para la construcción de molinos de viento en las comarcas mas a propósito, como eran las cercanas al Mar Menor, entre El Albujón, Pacheco, y el Rincón de San Ginés.
El Sr Alcalde Mayor hizo presente a esta Ciudad como, sin embargo de yr camino de la Ciudad de Murzia una porzion de trigo para que la traigan echa arina, con la nobedad de aver entrado en la noche pasada las siete Galeras de España se alla en suma estreches; pues abiendo despachado ministro para que los molineros no moliesen otro trigo que el de el Almodin (s) donde se traxena la arina que produxesen, por la gran calma no an traido alguna. Y aunque en dhª noche su Merced a bisitado las casas de los panaderos por si en ellas se encontraba alguna arina que pudiese socorrer este publico, junto con la escasa porzion de zinquenta @s que solamente ay en dhº Almodi, no a encontrado mas que la que tenian para amasar en el dia de oy; por lo que se haze forzoso, en tanto que se traen las arinas de la Ciudad de Murzia, aber de pedir prestada la que baste al publico abasto de esta Ciudad y sus vezinos.
Entendido por esta Ciudad la proposizion del Sr Alcalde Maior: Y respecto de que ya se alla en camino de los molinos de Murzia porzion de trigo que redima la falta de los de esta ribera por la falta de vientos, deseando que en el ynterin que buelve dhº trigo echo arina, (que considera no pueda ser asta despues de mañana), no falte esta probiencia para la panaderia abiendo tan cortisima porzion en su repuesta, ynmediatamente se busque del probeedor desta guarnizion, factor de las Galeras u otras personas en quien se encuentre la porzion de arinas nezesaria asta que llegue la que se a de conduzir de los molinos de Murzia, o los de esta ribera (corriendo aires), den la sufiziente. Que para que no se extravie la que puedan moler, se ymbie ministro con aperzibimiento de graves penas.

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Murcia, 4 de junio de 1718
Aplazado un juicio por la destrucción de un molino en Aljucer, en la huerta de Murcia.
Cuando se habla de molinos, debería incidirse en la importancia de la harina en la dieta alimentaria y en la economía, y por lo tanto de los mecanismos para su obtención. Hasta la llegada de las modernas energías, los molinos empleaban el agua o el viento para su trabajo. Desde tiempo inmemorial la mayoría de los molinos de la huerta de Murcia se encuentran en las acequias. Había unos pocos en el rio, pero la discontinuidad del caudal de agua no garantizaba su trabajo.
Las presas de derivación de aguas conocidas como azudes existen desde tiempos muy remotos. Su misión consiste en propiciar la captación de agua tanto para las acequias como para mover los molinos y las norias.
Debajo del puente “viejo” de Murcia existe un azud cuya existencia puede datarse de los tiempos de la fundación de la Ciudad. Todavía está en la memoria colectiva la visión de los peces tratando de saltarlo y remontar el cauce en los momentos de poner los huevos. Por extraños motivos, esta presa ha quedado sumergida, dejando sin sentido a los cercanos Molinos del Río.
El Sr Dn Luis Salad dio quenta como la madrugada de este dia a rezevido una posta despachada por el Sr Dn Juan Vautista Ferro, con Rl Provision de S. M. y Sres del Rl y Supremo Consejo de Castilla, su fhª en Madrid a 28 del pasado, en que se apruevan los acuerdos hechos por esta Ciudad sobre que se aga en forma de medio zirculo el azud de los molinos de la parte de avaxo del puente y se manda ejecutar en esta forma a costa de los dueños sin enbargo de la contradizion hecha por los Sres Condes del Valle de San Juan, de Montealegre y Marques de Veniel y demas ynteresados. Y la Ziudad, haviendolo oido y obedezido con el respeto devido, Acordo que por Dn Antonio Ximenez, Secretario Maior deste Ayuntamiento, se pase recado a dhºs Cavºs partizipandoles la resoluzion del Consejo y que si tubiesen que conferir sobre este asumpto, lo ejecuten con el Sr Dn Juan Carrillo, Rxºr, a quien la Ziudad nombra por Comisario, por el ynteres de las tres piedras que le pertenezen en dhºs molinos, y se pase a la Junta.

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Aljucer, 3 de abril de 1766
El Lugar de Aljucer es uno de los más antíguos de la huerta. Allí varios partidores encabezan otras acequias. Por ello, desde tiempo inmemorial, se instalaron molinos a los que eran llevados no sólo los granos de las cercanías sino también los del campo de Cartagena cuando las largas calmas impedían trabajar a los molinos de viento. Esto hizo que en Aljucer hubiesen herreros y mesoneros que atendían a los numerosos arrieros que traían el grano y se llevaban la harina cuyas cantidades sumaban miles de @s al año. Como puede comprobarse en el texto, las rivalidades y enfrentamientos entre regantes y molineros estaban más acentuadas en ese lugar, por estar dividida la población entre esas dos actividades.   
Los últimos molinos de Aljucer fueron destruídos por la Junta de Hacendados de la Huerta.
Juntamento zelebrado por los heredados de la azequia madre de Alquibla y su ramo
(Dijeron) que mediante el que en la Azequia Mayor de las Varreras y en el Lugar de Aljuzer, donde toma el agua y esta la voquera de la Azequia Madre de Alquibla y sus ramos se ha fabricado un molino arinero por Dn Joseph Ygnacio Lopez Oliver, Rxºr de esta Ciudad, y que por ello resulta o puede resultar grave daño y perjuizio a una zequia y molino el no tomar aquella agua consignada a su dotazion, por haver tenido notizia que el dia de ayer se marco el agua de dhª zequia poniendose su arvellon (s), temiendo esta nobedad de grave nota y perjuizio. Por lo cual acordaron de nombrar como nombraron por Comisarios a los Sres Dn Jph Fernandez de Lima y Dn Geronimo Molina para que vean y reconozcan lo referido y si resultase perjuizio y agravio sobre el asunto que va referido den quenta a este heredamiento para en su vista determinar lo combeniente en Justicia para que se remedie qualquiera daño o perjuizio que pueda resultar, a cuyo fin se les da la mas amplia facultad que se requiere sin limitazion alguna.

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