Cantos rituales de los huertanos de Murcia

DSC00669El sonido profundo de la huerta
(M. Muñoz Cortés: in “El Libro de la huerta”)
Uno de los escasos ritos de la Semana Santa murciana que suelo presenciar es el canto de los huertanos el jueves santo. Y durante este, apenas presto atención a los “expertos”, a los “teóricos”, y a algunos “postureos”. Todo eso, si fuese necesario, debería quedar para las tertulias de café.
Reconozco que me siento más cercano a los del Rincón de Seca (Ricardo, Lope, Toni, Antonio, Adrián, y los demás) con los que comparto una vieja amistad, y que siempre me han dado su afecto, incluso en momentos duros.
Sin embargo, ese día todos los grupos cumplen con su compromiso cada uno a su estilo, con sus cantos, que pueden ser “mejores o peores” según esos expertos, pero que se mantiene en su integridad desde hace cientos de años.

 

 

Cantos de Ánimas

41101

Las Cofradías y Hermandades del Rosario o de las Ánimas celebraban, y todavía lo siguen haciendo, oficios y responsos por sus miembros fallecidos. Como hasta tiempos muy recientes, el acceso a los cementerios era restringido, lo habitual era hacerlos en las Capillas pertenecientes a estas agrupaciones. En la actualidad los Auroros y los Animeros suelen interpretar sus salves en los cementerios a lo largo del día, y algunos hacen luego un pequeño “alboroque” o almuerzo homenaje a los difuntos.   

La Santa Compaña

Murcia, 31 de octubre de 1795
41031La noche de Ánimas era una de las más terribles, sobre todo para los moradores de los pequeños lugares y de los caseríos aislados. Antiguas creencias y fuertes supersticiones aludían a “La Santa Compaña”, especie de procesión macabra formada por las álmas en pena que podía salir en cualquier momento y en cualquier lugar. Los cementerios civiles no existían y los enterramientos se hacían en el entorno o en el interior de las iglesias parroquiales, lo que aumentaba en las poblaciones los temores por la proximidad de los difuntos. En los campos de Fortuna y Abanilla todavía hoy se mantienen creencias sobre aparecidos y aparecidas que surgen en los caminos.
Para protegerse de estas desagradables presencias, las viviendas se cerraban por completo al anochecer. Pero, por si venía algún ancestro, se le preparaba un pequeño almuerzo y dulces a base de calabaza, o se le dedicaban pequeñas luminarias en recipientes de aceite. Se ha documentado que en algunos sitios, incluso se preparaba una cama por si quisieran descansar. En Murcia, entre los más pequeños se recuperaba la terrible figura del Tío Saín o Saíno o el del Perule en Cartagena: ¡¡¡El Tío del saco que podía llevarselos!!!. Según Sánchez Conesa, desde tiempos inmemoriales, se utilizaban calabazas con luces dentro como amuleto protector. Esto, aunque se atribuye a la actual cultura norteamericana, procede como tantas otras cosas de allí, de las tradiciones de los emigrantes europeos.
Tratose de arreglar las posturas a los generos comestibles en cumplimiento de lo encargado por la superioridad, practica y costumbre de este Ayuntamiento, quien ynformado de las ocurrencias presentes por los Cavalleros Fieles Ejecutores actuales, resolvio lo siguiente:
Que la libra de uva de Jijona se venda a quatro quartos
La de garvanzos remojados a zinco,
La de arrope claro a nuebe cuartos
Y la de calabazate a ocho
Y Acordó la Ciudad sigan estos precios con los demas señalados en la tabla general hasta nueva providencia.

Rosario de la Aurora

12 de septiembre de 1778
40912Las cofradías del Rosario comenzaban sus actividades a partir del dia del Dulce Nombre de María y duraban hasta el primero de noviembre. El rosario de la Aurora era un acto habitual, que comenzaba al alba por las calles o siguiendo los Vía Crucis, puesto que el trabajo comenzaba a eso de las siete de la mañana. En Murcia hubo uno de estos itinerarios a lo largo del malecón. En teoría los participantes asistían para rezar, pero con frecuencia terminaban de aquella forma… “como el mismo rosario”.
La presidencia del Consejo de Castilla era ocupada alternativamente por civiles o por Obispos, y cuando estaban estos últimos se acentuaban las censuras hacia ciertas manifestaciones como los bailes de carnaval o incluso las representaciones de teatro o de ópera en momentos de rogativas. Todavía a finales del siglo se mantenían ciertos ritos como los bailes ante las tumbas de los seres queridos.
Viose un expediente sobre lo que ynforman los Cavºs Procuradores Sindico General y Personero, en quanto a que no se permitan musicos nocturnos para la zelebrazion de fiestas de Stºs y lo decretado por el Sr Crrxºr de que se corte este abuso. Y de orden de este Ayuntamiento se inserta original en este Cavildo para reximen y govierno en lo subzesibo:
No solo tiene inconveniente en tiempo de feria, sino siempre y por siempre el permiso de funciones noturnas en los terminos que la solicita este interesado; y asi entendemos que debe proivirse el abuso introducido de poco tiempo a esta parte, pues sobre que probatibamente son unos desordenes y sentina de pecados en que la gente joben y toda la demas viciada se vale de la concurrencia y tineblas para fines reprovados, distan mucho del veradero espiritu de debocion tales asambleas.
Asi se explica casi con las mismas voces la Rl Cedula de veinte de Febrero mil setecientos setenta y siete, quando con motibo de una representazion del Sr Obispo de Placencia sobre varios puntos se proivieron las procesiones de noche, vailes en las Yglesias, Atrios y cementerios, ni delante de las Ymagenes de los Stºs con pretexto de zelebrar sus festividades, para que se guardase la reverencia y venerazion que es devida conforme a los prinzipios de religion y sana disciplina.

Música de Semana Santa

Semana Santa, 7 de abril de 1731
Una de las obligaciones de los llamados “Maestros de Capilla”, era componer al menos un Te Deum, los villancicos de Navidad o del Corpus, y al menos una Pasión. Estas últimas se cantaban el Miércoles y el Viernes Santo, quedando el Jueves para los actos de bendición de los Santos Oleos y otros de gran recogimiento entre los creyentes.
La mayoría de las partituras de los maestros de capilla murcianos se perdieron en el incendio de la Catedral de mediados del siglo XIX, pero por las noticias recogidas, debía tratarse de composiciones sencillas para tres voces: tiple o “castrado”, contraalto y tenor, un coro de infantillos y capellanes, y una pequeña orquesta.
En muchas parroquias y ermitas, las procesiones, Oficios y cantos del Jueves Santo corrían a cargo de las Cofradías del Rosario o de Ánimas, los conocidos “auroros”.
En vista de un memorial de Dn Joseph Borras, sochantre, Dn Juan Fuentes y Dn Nicolas Bocanegra, musicos de esta Stª Yglesia, Acordo el Cavildo que se libren a los tres referidos sobre la Dignidad Episcopal, mesa capitular y fabrica los çiento y çinquenta Rls Vn que se acostumbran por haver cantado este año las pasiones en la Semana santa para que los percivan por iguales partes.

Palangre y auroros

Cartagena, 30 de enero de 1752
El arte de pesca conocido como “palangre” consiste en lanzar al mar un sedal que tiene atados varios anzuelos. El barco lo arrastra y los peces van mordiendo la carnada sujeta a los ganchos. Hoy en dia está considerado como peligroso puesto que suelen picar especies como las tortugas, pero en la época la pesca del menudeo conseguida mediante el palangre solucionaba la economía de muchas familias. Entonces las langostas y otras esquisiteces no eran valoradas y se devolvían al agua o se convertían en carnada.        
Parecieron Leandro Gomes, de ejerzizio pescador de su varco palangrero, y Cathalina Vizente, su muger, vezinos de ella, Dijeron que por quanto se allan con dos varcos palangreros suios propios y que el uno lo a estado manejando el otorgante y el otro Leandro Gomez, su hijo, años a, deseando que este como propio le govierne para su maior adelantamiento u que pueda tomar estado, estan combenidos en zeder dhº varco que a governado el zitado Leandro con sus artes de pescar en el susodhº, para en quenta y parte del pago y de ambas lexitimas, cuio ymporte de uno y otro a justa tasazion es el de mil y quinientos Rls de Vn, y poniendolo en ejecuzion….
 
LOS AUROROS DE JUAN FRACISCO MORENO
Junto con las tareas propias de la agricultura huertana, hoy tristemente mal representadas por un presunto Consejo de Hombres Buenos, los habitantes de los lugares y caseríos se agrupaban en Hermandades de la Aurora y Cofradías del Rosario para poder tener asistencia en caso de grave enfermedad, y en los entierros y funerales. Cada miembro de esas asociaciones se registraba con una tarjeta o “tarja” en la que el Mayordomo o Hermano Mayor apuntaba sus ingresos y gastos.
Una de las actividades era la despierta o rezo de madrugada, en la que las cofradías recorrían los senderos de la huerta, rezando y cantando. Podría parecer una hora escandalosamente temprana para la vida actual, pero hasta las primeras décadas del siglo XX, la vida campesina comenzaba al salir el sol, y los huertanos se levantaban antes para poder cumplir con el rezo antes de ir al tajo. Los juicios de Aguas y los de delitos comunes también se hacían a esa hora, en el porche que había en la fachada de la Iglesia de Santa Catalina.
Por otro lado, en muchos lugares los oficios y procesiones de Jueves Santo eran celebrados por las Cofradías y Hermandades.
Todo esto queda reflejado en las fotos de J. F. Moreno. No necesitan música. Ellas solas cantan.