Cabezo de Torres. 18 de febrero de 1727
Había que obtener permiso para construir y mantener barracas en la huerta. Para ello los huertos donde se ubicaban debían tener más de doce taullas. Todo ello sin perjuicio de tercero.
Muchos lugares consiguieron su topónimo al instalarse allí o ser dueña una familia de las tierras. El espacio comprendido entre Espinardo y Monteagudo estaba regado por la Acequia de Churra la Nueva y quedaba al norte de la milenaria Senda de Granada. Algunas familias como los Torres tenían allí sus haciendas, regadas por norias.
El Sr Dn Juan Lucas Verastegui, Rxºr, dixo que en conformidad de lo resuelto por esta Ziudad en el Cavildo de 18 de enero proximo ultimamente pasado, a echo reconozimiento de la pretension de Dn Joseph Lopez Alarcon, asistido de Dn Juan de Baeza, y a allado que la barraca que lo motiba a su queja esta fabricada en secano en la falda del Cavezo compreendido en la azienda que tienen los herederos del Sr Dn Alfonso de Torres, en el Pago de Churra, de mas de 200 taullas y en su misma tierra; cuia barraca que es de pequeño buque, dista 8 pasos por la frente de ella de el murallon que sirve de zerca a el guerto (s) de dhº Dn Joseph de el grueso de bara y media; con corta diferenzia medianera con dhºs erederos; y que en 3 años que esta fabricada la barraca y la abita Joseph Gomez para cuidal (s) de dhª azienda y de un guerteizico (s) de arboles nuebos zercada de cañas que tienen dhºs erederos; y que antezedentemente en el mismo sitio ubo otra barraca sin que ubiese resultado quexa alguna. Como de todo se a procurado ynformar de personas fidedignas y de conozimiento. Por cuias razones no le resulta perjuizio. De que da quenta. Y la Ziudad, haviendolo oido, Acordo que esta parte acuda a Justicia a pedir lo que le combenga.
 
El año de la Gran Guerra.- 15 de febrero de 1914
El Bando de la Huerta de este año va a ser no una ficción, una mascarada, como ha sido siempre, sino una realidad. En sus principios, este festejo, que encajaba perpetuamente en los carnavales, lo idearon y lo representaron don Joaquín López y don Pedro Aceña; de los cuales, el primero, hablaba el panocho y lo escribía muy bien y el segundo caracterizaba en su cara nariguda, tipos vivos de huertanos. Puestos ambos sobre una carreta, eran la alegría de toda Murcia el primer día de carnaval. Los bandos que leían, graciosos ellos y de sana intención, causaban la hilaridad general. Este fué el periodo primitivo y clásico de los bandos de la Huerta.
Después, se unieron a López y Aceña, algunos amigos suyos, jóvenes y alegres como ellos y se quiso dar a los bandos más importancia y significación, formando de ellos mascaradas con asuntos de actualidad política como la Rueda da la Ñora, o de tradiciones huertanas, como el Moro vesibilo. Ultimamente, en estos últimos años, se le ha resucitado como empezó, como fué en el periodo primitivo y clásico, con sus disfraces. Pero, en todo tiempo, el Bando de la Huerta lo han hecho, lo han organizado y lo han representado señoritas de Murcia, no con ánimo de molestar a los de la Huerta, que eso no lo tuvieron nunca, pero si para hablar en su nombre y en su lenguaje y decir, a veces, verdades crudas en defensa de las costumbres e intereses de los buertanos.
Mi amigo don José Frutos y yo somos los que más bandos de la Huerta hemos escrito y no nos remuerde la conciencia de habernos burlado nunca de los huertanos; por más que a éstos nunca les fué muy simpática tal diversión carnavalesca. Pero este año, la farsa va a ser una realidad. Va a hacer el Bando la propia Federación Agraria, la representación más numerosa que ha tenido la Huerta de Murcia, una asociación que se ha formado en poco tiempo para la defensa exclusiva de los intereses y derechos de los hueertanos y, que sabe a donde va.
De esa Federación son los organizadores del Bando de la Huerta de este año, los que han de redactar las soflamas y los que han de leerlas en las calles y plazas de esta ciudad. Yo espero que lo harán todo bien y que no confiaán al éxito de su Bando al ese y intinción de lo que digan y despotriquen, sino que procurarán lo primero, que ese Bando sea una manifestación artística de las bizarrías de la Huerta, de sus tipos, de sus clásicos trajes, de sus músicas, de sus cantares, y de su ingenioso lenguaje.
Ya que lo van a hacer huertanos, que sea el Bando huertano de verdad, digno de pasear las calles de Murcia y digno de que las muchachas de la Huerta ostenten en el su belleza y sus candores.
José Martínez Tornel.
 

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