161018Cartagena 18 de octubre de 1735
A mediados del siglo XVIII, La ciudad de Cartagena llegó a “calar” cuatro almadrabas, las dos históricas de La Azohía y Escombreras que eran “de subida”, y las de Cabo de Palos y de La Selitrona (s), junto al Cabo Tiñoso, que eran de “retorno”. Estas últimas se instalaban durante los meses de otoño, para aprovechar la migración de los peces hacia el sur.
En Cabo de Palos no había más que unos barracones para los elementos del resguardo del contrabando, los soldados que vivían en la antigua torre, y algunos pescadores. El pequeño fondeadero era utilizado para el descanso nocturno por las flotillas de pescadores de coral que solían acudir a esas costas durante la primavera y el verano. Según su posición esos barcos se refugiaban a veces en Portmán.
Viose en este Ayuntamiento un memorial de Dn Juan Baptª Anton, en que expresando el arrendamiento que tiene hecho de la pesca de Cavo de Palos, pide se le de lisenzia para fabricar en aquel sitio un almahasen y cuerpo de casa en que guardar la almadraba, salar el atun y residir en el tiempo de pesca.
Y entendido por esta Ciudad: Acuerda le consede dhª grasia para la referida fabrica con tal que sirba para el referido efecto y no para otro.

 

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12 de noviembre de 1720
41112Las costas murcianas estaban casi desiertas. Apenas había algunos barracones para guardar los aperos de los pescadores. Estos, por temor a ser vistos por los piratas, estaban pintados con cal morena mezclada con almagra. Sólo con motivo de alguna amenaza global como una epidemia de peste bubónica, obligó a poner guardias en cada rincón susceptible de servir de desembarco fraudulento. Aquel año, se puso en marcha el protocolo y durante los meses siguientes guardas civiles y militares permanecieron en las calas y playas más aisladas de la costa.
El Sr Dn Pedro Rosique dijo que en birtud del acuerdo de esta Ciudad y comision que se le encargo, a pasado a reconozer la costa y marina de la parte de Lebante de esta Jurisdiczion, y a allado poner presente que desde el Puerto de Excombera (s) a la Cala del Gorguel ay 1 legua, y en ella no se puede desembarcar sino es en el paraxe que llaman Trapajicar, y en el con mucho travaxo. Le pareze que para ponerse guardias que se puedan comunicar (aunque no las considera muy presisas) abra bastantes con 4 hombres, no yncluyendose las que debe aber (y ay) en el dhº Puerto y cala.
Desde el Gorguel a Porman ay 3 quartos de legua, en cuia distansia ay una cala que nombran del Cavallo y Puerto del Porman, donde le parese que con 3 hombres se podran con los antezedentes, sin yncluirse las guardias de los puestos de dhºs desembarcaderos.
De Porman a Juncos ay 5 quartos de legua y dos calas que llaman la Tamaria (s: Atamaría) y la de El barco. Le pareze se nezesitan de 5 hombres para la comunicasion con las otras, sin yncluirse las de dhºs puestos.
Desde Juncos a Moscas ay media legua larga y es plaia, en lo que se yncluie la que llaman Calblanque, y le pareze se nezesita de 3 hombres, ademas de los que debe aber y estan en la playa;
Desde Moscas a la Torre del Cabo ay 3 quartos de legua y 3 calas que llaman Cala Redona, El Cargador y Cala Abellana, y le pareze nezesita de 4 hombres para la referida comunicasion, ademas de los de los puestos y calas;
Desde la Torre del Cabo a la de El Estazio, que es donde feneze la Marina de esta Jurisdiczion, ay 2 leguas largas y en ella la Cala de Calnegre; y para la comunicasion le pareze son nezesarios 6 hombres por ser todo plaia, ademas de las guardias que ay puestas por esta Ciudad en las dhªs calas
Todo lo qual pone en notizia de esta Ciudad, como tambien el que las distansias que dexa espresadas son por bia recta sin considerar las zircunfleziones (s) que haze la tierra y cabos que salen a la mar.

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Vigilantes de la costa, 4 de septiembre de 1724
40904Casi todas las torres de vigilancia de la costa murciana han desaparecido. Unas desmoronadas por abandono, las más por sustituídas por faros como las de Cabo de Palos, Portmán y Mazarrón, y otras convertidas en vivienda por encontrarse en lugares de expansión urbanística como una de las tres que hubo en la Manga.
En estos baluartes, la misión de sus moradores era avisar mediante ahumadas de día o luminarías de noche, de la presencia de barcos hostiles. Para que el mensaje llegase con rapidez a Cartagena, Lorca o Murcia, se construyeron pequeñas torres de enlace en el Albujón, en Púrias y en el Saladillo, a medio camino entre Alhama y Mazarrón.
Los responsables vivían en condiciones muy duras sin poder abandonar el puesto al menos durante seis meses. Tenían unos excasos sueldos, y sólo uno de los seis hombres que componían el destacamento se desplazaba a final de cada mes a la población más cercana para adquirir probisiones. El tédio y la monotonía hizo que muchos de ellos cultivasen pequeños huertos en las cercanías, lo que oficialmente estaba prohibido.  
Haviendo llegado a mi notizia que V. S., con su acostumbrada justificacion dispuso que el Sr Crrxºr y dos Cavalleros Comsarios fuesen con agrimensores a medir las tierras del Rincon de San Gines y otros sitios de estos terminos por haver excedido algunos de lo señalado por V. s. en los arrendamientos que les hizo y con este motivo echo medir algunas tierras que tenian los Alcaides y soldados de las torres y los de las atalaias que sirven a la defensa de esta Ciudad y sus Campos si tambien al resguardo deste Reyno de Murzia, procuré ynformarme de personas de credito y desinteresadas que origen asistia a estos soldados para disfrutar algunas tierras realengas..Halle que con toleranzia de V. S. y de sus Cavalleros Rejidores y lizenzia de mis antezesores en el Govierno militar de esta Cuidad avian desmontado los Alcaides y soldados de las torres y guardas de muchos años a esta parte cortedad de tierras ynmediatas a las torres y sitios que ocupan con los motibos no solo de limpiarlos de los riesgos de moros y enemigos, frequentes de esta Corona, que de ordinario los ocupavan por lo montuoso de ellos y traidoramente los capturavan y pasavan a estos Campos a ejecutar lo mismo. Aviendo desmontado aquellas malezas, los soldados podian dilatar la vista y excusar los ynsultos que se experimentaban de estar motusosas aquellas cercanias a las torres y atalaias y tambien algun alivio (a) aquellos pobres soldados con la labor de las tierras que a su costa desmontaron con las tolerancias o licencias de V. S. y de mis predezesores, que sin duda redumdava (s) en el servizio del Rey, y allanar los padrastros que tenian las atalayas y torres sirviendo de alvergue a moros y corsarios y de gran daño a los vezinos, ganaderos y labradores que ocupaban aquellas cercanias como la experiencia lo avia acreditado muchas vezes. Con cuyas noticias rogué al Sr Corregidor que embista (s) del reconocimiento y medidas de tierra que con los Cavalleros Comisarios de V. S. se avian executado, se atendiese el principio justificado de la ocupacion de tierras baldias o realengas por los soldados; y que si por lo pasado ubo motivos para lexitimar sus licencias o permision tacita, aora los avia de maior consideracion para mantenerlos sin agravio, por que como a V. S. es notorio, la Real Hacienda padeze tal estrechez que los tiene sin pagar los miserables sueldos que gozan, que se reduzen a Real de Vellon y Real y quartillo y Real y medio por dia los soldados, y los Alcaides a dos Reales, conforme a la situacion de las torres y atalaias. Y se les deve a la gente de las torres 40 meses y 20 a las guardias y sobre guardias sin bastar para su satisfaccion los Reales Decretos ni tan repetidos Despachos como se han expedido y actualmente se expiden a este asumpto.

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Mojones de San Ginés de La Jara
Para Don Antonio Gómez, profesor de La Unión, en su cumpleaños.
El Monasterio de San Ginés de La Jara se encuentra cerca de la finca de los Señores de Lo Poyo, negociantes y regidores cartageneros. En el siglo XVI, el Monasterio comenzó a cobrar importancia como sanatorio, por lo que la Ciudad de Cartagena le donó los terrenos colindantes. En el papel instrumento de cesión se menciona el paraje de El Garbanzal, donde nació la actual La Unión, así como “El Bedal”, donde algunos postillones solemos ir de excursión o a merendar. 
En 28 dias del mes de (roto) de 1596 años, estando en el Convento de Sr San Gines de la Xara, que es en el termino desta Ciudad, adelante del Garbançal haçia la mar, los dhºs Pedro Casanova, Alguacil del Stº Oficio, Diego Bienbengud Rosique, Julian Zunge y Nicolas Garri, Regidores y comisarios nombrados por esta Ciudad para señalar y amojonar el monte y cabeço que diçen de los Angeles.
Y en presencia por antemi, Jusepe Giner, escrivano mayor del Ayuntamiento, publico y del numero de esta dhº Ciudad de Cartagena, hiçieron el dhº amojonamiento en la forma siguiente:
Començaron desde la cruz de marmol que esta frontero de la puerta de dhº Convento, la qual queda por mojon porque todo lo yncluso desde la dhª cruz hacia el dhº caveço y monte de los Angeles queda por de dhº Conbento.
Desde la dhº cruz de marmol prosiguieron por la orilla del camino que pasa por delante de la puerta del dhº Convento hasta llegar al arca y nacimiento de la fuente del agua con que se riega la guerta (s) del dhº Convento, la qual dhº arca quedo por segundo mojon. Y el camino que pasa por la puerta del dhº Convento a de quedar siempre libre y desembarazado para que todos los que quisieren puedan pasar por el. Y el abrebadero que esta mas abajo de la dhª arca y nacimiento del agua y a la esquina del real de afuera del dhº Convento, queda libre para que en el puedan abrevar sus ganados y bestiares todos los que quisieren sin que se les pueda bedar.
Desde la dhª arca y naçimiento del agua, fueron prosiguiendo alrededor del dhº Cavezo haçia la parte de mediodia hasta las casas en la dhª parte tiene Baltasar Lopez arrimadas a otras de Pedro Macias. Y se señalo el limite de dhº cabeço por la orilla de un arrollo y ramblizo que pasa 30 pasos apartado de la esquina de las dhªs casas.
Pasando mas adelante haçia la dhª parte de mediodia, se puso por mojon una crus de palo.
Desde la dhª cruz se fue prosiguiendo por la falda del dhº monte haçia el mediodia, y se puso un mojon de piedra con dos hitas que mira  hazia el Caveço de los Mingotes.
Desde dhº mojon se fue prosiguiendo por la falda del dhº Caveço hacia la parte del mediodia hasta un pino que esta la dhª falda, el qual quedo por mojon.
Desde el dhº pino se prosiguio por la laeda (s) del dhº monte, haçia la dhª parte del mediodia y se puso otra cruz de palo por mojon.
Desde la dhª cruz se prosiguio por la laeda (s) del dhº caveço hasta otro pino que esta en ella, el qual quedo por mojon.
Desde dhº pino se prosiguio por la laeda del dhº monte hasta çerca de la senda que diçen del Puerto El Losar (s), y alli se puso por mojon otra cruz de palo que a la parte del mediodia tiene el Cabeço que diçen de la Cueba del Hermitaño.
Desde la dhª cruz se fue prosiguiendo hasta el rastro de una rambla que diçen ser vereda (s) de Los Colmenares. El qual dhº rastro de rambla, como cerca el dhº monte por la parte del mediodia, quedo por limite y mojon, como tanto que un gollisno (s) que vaxa de el dhº monte de donde diçen el Estrecho y ba a dar a la solera que diçen de Los Frailes que queda por majada para los ganados para que libremente puedan entrar en el.
Desde la dhº rambla se fue prosiguiendo alrededor de dhº monte y quedo por mojon el tajo de peñas que tiene hacia la dhª parte de mediodia.
Desde la parte donde el dhº monte mira hacia el poniente quedo asimismo por limite y mojon las peñas y altura de dhº monte. Y las majadas que caen haçia la casa y heredad de Juan Pascual quedan libres para que puedan entrar a ellas los ganados.
Prosiguieron el amojonamiento hasta una punta del dhº monte que haze Puerto con otro montecillo pequeño, que esta a la parte de poniente, y alli se puso una cruz por mojon.
Desde esa cruz se prosiguio el amojonamiento por la falda de los montesillos (s) que estan a la parte del poniente del dhº monte de los Angeles y por la falda de los dhºs dos montezillos que mira al mediodia se fue prosiguiendo hasta lo alto de otro tercero montecillo que esta a la parte del poniente de los dhºs dos, y en lo alto del dhº terzero montezillo se puso por mojon otra cruz de palo. Y el dhº monte donde se puso la dhª cruz, caen sus vertientes a la parte del Bedal que dicen de la Giana (s). Y las dhªs bertientes y majadas que caen hacia el dhº Bedal, quedaron libres para los ganados.
Desde la dhº cruz prosiguieron por lo alto de otro cabeço que vaja haçia el camino que ba desta Ciudad al dhº Convento de Sr San Gines, que esta del dhº cabeço a la parte del norte, y en el dhº cabezo se puso otra cruz por señal.
Desde la dhª cruz se prosiguio el dhº amojonamiento hasta la orilla de una rambla que vaja desde donde el dhº monte de los Angeles hace puerto con los otros dos montezillos, y en la orilla de la dhª Rambla se puso otro mojon.
Desde el dhº mojon se fue prosiguiendo por la falda del dhº Cabeço de los Angeles, y en ella por la parte que mira a el norte se puso otra cruz de palo por señal.
Desde la dhª cruz se fue siguiendo por la falda del dhº Cabezo haçia el levante, y en la dhº falda se puso otro mojon de piedra por señal.
Y desde el dhº mojon se prosiguio yendo haçia el levante hasta la cruz de marmol donde se començo el dhº amojonamiento.
Y todo lo yncluso en los dhºs limites y mojones en que entran el dhº Cavezo y Monte que diçen de los Angeles, los dhºs Comisarios, en virtud de la comision de esta Ciudad, los haitaron y senalaron (s) por de el dhº Convento.
En cuyo nombre dieron la posesion de todo ello a Fray Bartolome Muñoz, Guardian del dhº Convento, para que sea suyo y lo aya y tenga como casa propia suia, asi el Guardian e Frailes del dhº Convento que agora son como los que adelante fueren.
E lo firmaron de sus nonbres, siendose Pedro Marques de Rueda, Thomas de Guero, y Alonso de Sepuveda, Regidores desta Ciudad, Pedro Casanova, Diego Vievengud Rosique, Julian Zonge, Nicolas Garri Caçeres, antemi, Jusepe Giner.
Y de  todo lo yncluso por los dhºs limites haçemos la dhª graçia y donaçion yrevocable a el dhº Convento de Sr San Gines del dhº monte con todos los aprovechamientos que en el ay para que sea suyo y como cosa propia lo goze y posea
Y Ordenamos y Mandamos que ninguna persona sea osado de entrar a pastar en el dhº monte en lo yncluso en los dhºs limites ni mojones con sus ganados ni bestiares, ni a haçer leña, caçar ni a otros aprovechamientos so pena de 1500 maravedis por cada manada de ganado menudo cada vez que entrare; y por cada vez que alguno entrare a caçar la misma pena; y por cada carga o carretada o chirrionada de leña la misma pena, y por cada cabeça de ganado bacuno y de yeguas y asnos 2 Reales.

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Cartagena, 10 de junio de 1733
Cartagena, 8 de junio de 2014.- 6000 turistas de cruceros visitan la Ciudad.
Durante años, la pesca del coral en las costas de Cartagena llegaba a convocar más de cien embarcaciones durante las temporadas cálidas. Más de 1000 pescadores permanecían en los alrededores a lo largo de los meses de verano. La Ciudad debía tener entre 3000 y 5000 habitantes civiles, sin contar los militares, y esos catalanes e italianos hacián la compra al menos de sus alimentos básicos, lo que suponía un aumento del consumo para los comerciantes.
Además, la alta tasa, 100 Reales de plata (1500 Rls de Vn), que debía pagar cada barco al puerto supuso un alivio para las arcas municipales. Se sabe, por otras entradas, que las “coralinas” o barcos de pesca del coral se refugiaban por la noche en la bahía de Portmán, puesto que era el más cercano a los bancos de coral de los fondos de Cabo de Palos.
El Sr Correjidor dixo que haviendo entrado en este Puerto de tres a quatro dias a esta parte treinta y seis falucas sicilianas, pudo entender de su Patrones venian en pretension de haser la pesca del fruto del coral en estos mares. Y, representando a su Señoria la grave distancia del Pais de donde venian y traer cada faluca doze o catorze hombres y que por uno y otro causavan cresidos gastos, y que haviendo de restituirse a su tierra en tiempo comodo sin esperar al Ybierno (s) podian mantenerse poco en estos mares, esperavan se les atendiese en la cantidad que havian de pagar por el permiso de dhª pesca, solicitando que antes de esto se les diese lizencia para pasar a haser experiencias si en las rocas de los mares de esta Jurisdiccion hallavan dhº fruto en calidad de poderse sanerar.
Y haviendo su Señoria remitido esto ultimo por lo primero, les ofrecio ynteresarse con esta Ciudad para que les hisiere la mayor combeniencia. Y no aquietandose alguno de dhºs Patrones sin la circunstancia de pasar a haser la dhª experiencia ni menos su Señoria a permitirselo, a savido que en este dia ya se an salido a otro destino diez y seis de dhªs falucas. Y deseando que de las restantes no pierda esta Ciudad lo que puedan contribuir que sirva para sus urgencias, Mandó combocar a los Cavalleros Rexidores que mas promptos se hallasen para que en este Ayuntamiento, atendidas las circunstancias que su Señoria lleva expresadas y de lo que a ofrecido a dhºs Patrones de ynteresarse a su mayor equidad, resuelva esta Ciudad lo que tubiese por mas combeniente.
Y entendida por esta Ciudad la proposicion del Sr Corregidor, dixo que siendo cierto como es que asi por la distancia de donde dhªs falucas bienen como por el numero de personas que en cada una viene y haverse de restituir a su País en tiempo conmodo es presiso causen cresidos gastos y ayan de mantenerse en la pesca menos tiempo que el que suelen estar los barcos catalanes que ordinariamente suelen venir a ella, y que no ay memoria venir de dhª Sicilia en otra ocasion ayan llegado barcos a este puerto para dhª pesca, atendiendo asi mismo a la recomendacion de dhº Sr Corregidor para la posible equidad en lo que an de contribuir las veinte falucas que de las treinta y seis que quedan en este Puerto, y que en ocasiones esta Ciudad a usado de ella conforme las circunstancias de proporcion que an ocurrido con los dhºs catalanes, Acuerda que por esta vez y sin que pueda servir de exemplar para otras, que de la misma nazion o catalanes lleguen al mismo efecto en adelante, satisfaga al Mayordomo de Propios desta Ciudad cada una de dhªs falucas quarenta y dos Reales de plata de contado, con lo qual se les conzeda licencia para haser la dhª pesca sin que antes se les permita el hazer la experiencia que an pretendido, cuia cantidad que produzga Podra servir a las urgencias desta Ciudad no dando lugar a perder enteramente este beneficio con pasar a otro destino dhºs barcos.

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