Tiempo de siega

Alhama, 26 de mayo de 1761
160526Durante el mes de Mayo, los sembrados se llenaban de jornaleros. La siega estaba en su mayor actividad, y en las veredas y caminos rurales numerosos carros transportaban la mies a las heras y después a los pósitos o Almudís. En algunos lugares, la manutención de esos trabajadores corría a cargo de sus concejos.
Digeron que en atenzion a estarse aciendo la siega de cebadas generaalmente en esta Jurisdizion, y siguiente la de los trigos, y hallarse sin el abasto de carne de cabra, lo que es de notable falta para la manutenzion de los segadores, sin aber avido ganadero alguno que ayga (s) echo postura para dhº abasto por el tiempo de la recoleczion de dhºs granos: Acordaron y mandaron se fige (s) edicto en los puestos publicos de esta Villa y se haga notorio por boz de pregonero que si ubiere persona que haga dhª obligazion parezca ante los Señores de este Ayuntamiento y se le admitira, siendo arreglada, dentro de tres dias primeros siguientes a el de la publicazion, por la urgente necesidad.
Y por este asi lo Acordaron y Mandaron y firmaron sus Merzedes poniendo nota el presente escnº, a continuazion de este, de dhª diligenzia, que io el escnº zertifico
Juan Solana Albarez

Cruces y amuletos

Los meses de mayo, junio, julio y agosto son, según el calendario agrícola, los de mayor actividad, comenzando por la recolección de los cereales y llegando a los frutales y la vid, tanto para el consumo directo de la uva como para la elaboración del vino.
Coincide en este tiempo, el que las altas temperaturas generan la creación espontánea de grandes nubes, que al ascender en la atmósfera se enfría el agua que contienen convirtiéndola en el peor enemigo del agricultor: el granizo, o “piedra” como se le conoce en muchos lugares.
Buscando elementos de protección ante las terribles tormentas que podían dar al traste con las cosechas, las diferentes sociedades se armaron de amuletos y organizaron ritos como los baños y aspersiones de aguas, rogativas, conjuros y similares.
La fuerte presencia de la iglesia en muchos ambientes rurales, encontró en el culto las cruces y en la adoración a la Virgen un fuerte elemento que ha calado de tal forma en la sociedad que se ha olvidado el motivo original del ritual. No es casualidad que el culto a la cruz se continúe hasta el mes de Septiembre, cuando termina la cosecha, con ceremonias como baños, conjuros y bendiciones de campos, cuyo ceremonial tiene muchos paralelismos con los realizados en otras culturas.
Véase lo narrado por Caro Baroja:

 

La Cruz de Mayo y las aguas
… Hay razones para pensar que viejas prácticas de aspersión con el agua de mayo, cuya virtud se ha visto alabada en refranes y cantares se han cristianizado, siendo adscritas al día de la Cruz en primer lugar; al de San Gregorio, en segundo.
En algunos lugares el día de la Santa Cruz se sumerge una cruz en el agua, agua que se usa para asegurar las cosechas y para que los enfermos y tullidos se bañen después.
En la villa de Caravaca (Murcia) es particularmente curioso dicho rito. Las fiestas comienzan la víspera. La primera parte gira en torno al baño del vino. En el santuario mismo donde se guarda o guardaba la milagrosa cruz que ha dado fama a la villa, un sacerdote sumerge el pie de ella en cierto receptáculo que contiene vino; después, la alza, colocándola sobre una gran bandeja llena de flores, flores que se rocían con el vino que cae de la reliquia y que luego se distribuyen entre los fieles, atribuyéndoseles diferentes virtudes, así como también al vino del receptáculo mencionado, que se mezcla con el de otros odres, y se reparte entre los vecinos”. Terminado este baño, se baja solemnemente la cruz a la parroquial de San Salvador. Va en carroza dorada. Madoz describía así la procesión que en su tiempo la acompañaba:
“La víspera por la tarde se baja del castillo en procesión dicha reliquia a la iglesia parroquial, formando el acompañamiento todo el clero, el Ayuntamiento, autoridades, personas de distinción y numeroso concurso que asiste por convite y por devoción; un número considerable de arcabuceros, vecinos del pueblo y campos, improvisan una compañía, según costumbre antiquísima, mandada por un capitán retirado y un alférez que lleva la bandera destinada al efecto; los arcabuceros van delante de la procesión y principian a hacer fuego desde que sale del castillo la Santa Cruz hasta que entra en la parroquia. Van también comparsas de moros a caballo y a pie, otros vestidos a la española antigua con peto, espaldar y casco adornado de flores contrahechas, formando un frontis de bastante altura, y por último, algunos niños vestidos de ángeles. Por la noche hay castillo de pólvora, iluminación, repique y música en las casas consistoriales.
Al día siguiente, es decir, el mismo día 3 de mayo, se conduce la cruz de la iglesia parroquial al baño de agua, a un templete construido ex profeso en 1780 en el paseo de la Corredera, entre el estruendo de los arcabuces. Un sacerdote sumerge parte de ella en el agua que circunda al edificio y en seguida se bañan en él los enfermos, tullidos, ciegos, etc.
Luego se vuelve con la cruz a la iglesia, donde se celebra una misa solemne, y por la tarde se conduce a su propio santuario, donde queda colocada hasta el día siguiente”.
En la misma provincia de Murcia, aunque con menos fama, practican sumersión semejante en el pueblo de Abanilla.
El mismo Madoz la describe así: «La fiesta que con más solemnidad se celebra en esta villa es la de la Santa Cruz en su día; concurren a ella numerosas familias de los pueblos circunvecinos, para asistir a lo procesión en que se conduce al centro de la huerta y sitio de Maoya una reliquia o cruz pequeña que piadosamente se dice aparecida; se baña en la acequia mayor con grande estrépito de trabucos que llevan los mozos del país; después se bendicen los campos y agua para el riego, y se traslada todo el concurso a la iglesia, donde tiene lugar la solemne función religiosa”.
El nombre de Maoya acaso, esté ligado con el de «maya» o mayo.
En Villanueva del Segura el día de la Cruz se sumergía una en agua y luego se bañaba a los niños en tal agua, para que se pusieran sanos, según vi en los días que allí estuve, del 23 al 26 de febrero de 1950.

 

Riada de 1736

24 de septiembre de 1736
“En llegando” los últimos días de septiembre los huertanos murcianos comenzaban a mirar hacia Sierra Espuña, a cincuenta kilómetros de sus labores. Y si coronaba ese monte una boina negra grande, preparaban las caracolas, “por si se tercia”.
Una creencia falsa atribuye las crecidas, riadas e inundaciones de la huerta de Murcia a las lluvias que sobrevenían en su territorio.
Nada más equivocado.
Los centenares de episodios de este tipo que recoge la historia de las huertas murcianas (porque también se inundaban las de Molina, y las de Pliego, y las de Campos del Río y las de Albudeite) son similares: Una noche tranquila en ellas y al amanecer todo destrozado por el agua. Los cauces del Guadalentín, del Mula, y del Segura, y las ramblas de los montes de sus cercanías, recogían el producto de unos tremendos episodios tormentosos que tenían lugar en las sierras y en las tierras altas, y al confluir cerca de la Ciudad, generaban los desastres.
Conozco a algunos huertanos, sin zaragüel por supuesto, que pasan estas semanas que vienen mirando a Sierra Espuña.
Los expertos en meterología y los que auguran las cabañuelas coinciden este año. Habrá fuertes lluvias.
Por si acaso yo ya llevo un paraguas en la mochila, pero no tengo caracola.
Efectos de una riada. Foto de la colección de María Manzanera.
Efectos de una riada.
Foto de la colección de María Manzanera.
Murcia.- Lunes, Cabildo extraordinario en las Casas de la Corte 
El Sr Correxidor dixo que el motivo de haver mandado zitar a este Cavildo a sido y es para tratar, conferir y resolver lo combeniente a fin de aplicar los remedios correspondientes a reparar los horrorosos lamentables estragos que a ocasionado la crecida de los Rios Segura y Sangonera que sobrevino el dia de ayer, veinte y tres, ynundando esta dilatada huerta de forma que parecia un mar de monte a monte, destruyendo los frutos de panizo, vino, legumbres, hortalizas y los demas exquilmos que estaban pendientes; llebandose las corrientes de las aguas los aberios de labor, casas, palacios y barracas; rompiendo la zequia mayor de Aljufia que beneficia las tierras del lado del norte; quebrantando el azud priuncipal ribirtiendo todos los hedificios que tienen hechos los heredados para el cultibo de las tierras, puentes, alcantarillas, y caminos; haciendo otros ymponderables daños y muertes de racionales, que luego que deszendieron las aguas a su regular curso han llegado a noticia de su Sriª; dejando al mismo tiempo destrozado el puente de madera que sirbe para el trafico comun, y algunos trenques y portillos de las paredes del Rio que piden pronto remedio por si sobreviniese nueva crecida, que se debe rezelar en la extacion presente de la continuacion de las llubias.
Y sin embargo de haver estado su Sriª ynzesantemente con el experimentado zelo de los Caballeros Capitulares providenziando lo combeniente a que no faltasen los prinzipales mantenimientos a este numeroso vecindario de pan, carne y vino, acudiendo al mismo tiempo a los puestos mas peligrosos de dhº Rio a contener en lo posible el riesgo a que estaba expuesta esta poblacion, por haber comenzado las aguas a montar en parte por las paredes de Arenal, y deviendo no omitir diligencia que conspire a facilitar los mas prontos remedios, le a parecido muy propio de su obligacion y ayuda al beneficio deste comun hazerselas presentes a esta Ziudad para que, continuando su zelo y amor a la patria, providencie el que por Partidos pasen Caballeros Capitulares a justificar los daños comunes y particulares que se han recivido en lo general de la Bega y sus havitaciones para hazerlas presentes a su Magd, solicitando de su Real Piedad los mayores alivios sin omitir esta noticia en la proxima posta pues para lo jurisdiccional ha mandado su Sriª poner su auto de que se hizo relazion, y tambien espera que por esta Ciudad se thomen las medidas mas perzeptibles a hevitar qualquiera nueba ymbasion a que cooperara, sin perdonar afan que conduzca a esta Ymportancia.

El ciclo del trigo

Aviso: Por San Juan debía estar acabada la recolección del trigo. En esta época el mayor riesgo, tanto para el campo como para los animales que viven en él ha sido, desde siglos, la quema de rastrojos. Para hacerlo, los campesinos tenían que pedir permiso, presentando un informe detallado. Además debían aportar una fuerte fianza, a modo de seguro, para cubrir los posibles daños.

Bonifacio Gíl: Cancionero del campo. Madrid, 1966.

Pajar en el Campo de    Murcia
Pajar en el Campo de Murcia

ORACION DEL TRIGO.

A mí me parió mi madre para pasar mil quebrantos;
soy jondeado en la tierra, de todo el mundo pisado.
Voy naciendo con el tiempo; me voy haciendo muchacho,
ya llegué a hacerme hombre y también a ser anciano.
Ya no puedo con mis pies; mi vista se va turbando;
espero un poco de acero, que al cual le ayuda una mano.
Me cortan por la mitá, y en el suelo soy plantado;
y con mis propios miembros en haces soy amarrado.
Me pinchan con una horquilla, bien sea de hierro o de palo;
me llevan a una era donde soy muy pateado;
me entran, me entran, sean bestias mulares o sean caballos,
hasta que me hacen polvo y me tiran por lo alto.
Me entran en los costales y en las bestias soy montado;
me llevan al molino, antes soy acribillado.
Me entran entre dos piedras y me hacen mil pedazos;
me traen a la artesa, me pasan por un ceazo
y empiezan a revolverme y me dan de puñetazos.
Me ponen en un peso pa satisfacción de mi amo;
me llevan a la cama entre sábanas arrojado.
Vamos a encender el horno, porque ya nos van llamando,
me dan de guantazos en el segundo costado.
Adoremos usté, Señor, a un todo Dios consagrado,
que para levantarme a mí, se arrodillan los cristianos.

La monda y las procesiones

31 de marzo de 1778
Algunos postillones han preguntado acerca de la coincidiencia de la monda con el ritual de la Semana Santa.
Lejos del actual calendario de procesiones, los actos religiosos se centraban sólo desde el Míercoles Santo hasta el Sábado de Gloria. La promulgación de la primera Ley sobre Turismo, a finales de los años 1920-1930, disparó la busqueda de elementos que pudieran ser susceptibles de atraer a los viajeros. Todo comenzó con la Exposición Universal de Sevilla en 1929. A partir de entonces los actos de la semana santa, y sobretodo las procesiones comenzaron a promocionarse, y por lo tanto recibieron ayudas institucionales. Hasta entonces la ejecución de las mismas corría a cargo exclusivamente de las cofradías, y si no habían conseguido los fondos necesarios para los gastos más precisos, no salían. Además en muchos lugares las calles no estaban ni asfaltadas ni adoquinadas.
La pertenencia o participación de los huertanos en las procesiones se limitaba a las pocas horas que duraba el desfile. Luego volvían al tajo, que en estas fechas se centraba en la limpieza de las acequias, que además suponía un jornal extra.  
150331El Sr Crxor y Justicia maior desta Ziudad por su Magestad,
DIXO que en este dia se le ha hecho presente a su Señoria por Dn Salvador Vinader Corbari, Rexidor Comisario de la zequia mayor de Aljufia, que aviendose cortado el agua de esta en el dia 29 del corriente para su limpia y monda, prezedidio bando para ello; y hechoseles saber a los molineros que los molinos que ay en ella tengan los tablachos lebantados para desarenarla, se ha esperimentado traer abundante agua la Azequia que llaman de la Arboleja de forma que ha sonregado el camino publico que sale de esta Ciudad para los lugares de Maciascoque y La Ñora. Que segun se le ha informado al dicho Comisario, es prozedido de que dichos molineros calaron los referidos tablachos y abocaron el agua a la referida Zequia de la Arboleja, que tiene su toma inmediato a la parte de Arriva del Molino que llaman de las quatro Ruedas, causando por ello el perjuicio considerable a los viandantes y contrabiniendo a las Leyes municipales.
Deseoso Su Señoria a que se observen estas y evitar los perjuizios que de lo contrario resultarian, y castigar a los que han causado dho sonriego. Segun corresponda para su escarmiento, y que sirva de exemplo a otros:
MANDO se prozeda a la Justificazion de estos hechos, para la que se da comission al presente, u a otro escrivano de Su Magestad y tambien para que ponga testimonio de dhº sonrriego y de todo que adbirtiere y evaquado todo autos
Y por este asi lo prevengo y firmo.

Aperos de primavera: Las hoces

Murcia, 24 de marzo de 1744
150324 3El calendario agrícola señala que las labores de siega y en general de toda la cosecha de primavera comiezan la última semana del mes de marzo. Para ello se procedía a preparar los diferentes aperos como las hoces. Las pequeñas reseñas suelen aportar información sobre la elaboración de estos utensilios. Así sabemos que era habitual que los mangos de las hoces fabricadas en Murcia que se usaban para la siega se elaborasen con asta de vacuno, como se venía haciendo desde tiempos inmemoriales.
Para dar envidia de aquellos tiempos, debe resaltarse en la entrada de hoy, la obligación que tenían los gremios de cuidar la mayor calidad en los productos que ponían a la venta.
Viose memorial de los Beedores del Gremio de Torneros manifestando que siendo de su obligacion el echar en las ozes, corvillones y demas instrumentos, viralas (s) de hasta para su permanencia, cuio consumo lo tienen de los corrales del matadero, a llegado el caso de que los arrendadores de este Propio por el util que tiene en su extrazion, ademas del subido precio que an cargado, no les permiten el uso de las hastas que son aproposito; de que les resulta grave perjuicio; y concluien suplicando a la Ziudad de la providencia que tubiere por mas combeniente a su remedio.
Y haviendolo oydo, lo cometio al Sr Dn Juan Carrillo, Rxºr, Comisario de dhº Propio para que de la providencia combeniente en alivio de este gremio, con amplia comision y facultad.
Mi amigo Napoleón vive entre La Pinilla y Los Cantareros.
Mi amigo Napoleón vive entre La Pinilla y Los Cantareros.

Noria nueva en Alcantarilla

19 de marzo de 1739
150319Durante la última semana de Marzo y la primera de Abril se procedía a la limpia y “monda” de las acequias. Para ello se hacían con antelación las previsiones de los trabajos a realizar. En 1739, en Alcantarilla se procedió a la construcción y colocación de una noria nueva, como se venía haciendo cada treinta años, más o menos.
Toda la actividad en torno a la monda era de tal importancia que requería la atención de los propietarios de las tierras y de los numerosos jornaleros que participaban en ella. Muchas taullas o parcelas de las huertas eran propiedad de sacerdotes y miembros de las comunidades religiosas, por lo que la asistencia a los rituales de Semana Santa quedaba en un segundo lugar.    
Viose memorial de Dn Alejandro Lacanal y Conde, Administrador de los efectos del Maiorazgo de la Villa de Alcantarilla consignados para el Collegio de Niños huerfanos, manifestando la precision de poner una ñora rueda por lo quebrantada que se alla la que está sobre la Zequia maior de las Barreras para el riego de las tierras de dhº Maiorazgo, teniendo de costa sobre quinientos Ducados. Es preciso para su conserbacion y que no padecera detrimento reparar el aguilon que divide el canalao, dandole la rectitud que le corresponde para que el agua baya derecha, cuio reparo se debe hacer en el presente corte del agua, y concluie pidiendo licencia a la Ziudad para su execucion,
Y haviendolo oydo, tratado y conferido, lo cometio a los Cavºs Comisarios de la Zequia maior de las Barreras, para que no encontrando reparo alguno dispongan se ejecute la referida obra.

Maestro aradero

Coy, 23 de enero de 1742
50123
Dentro del calendario agrícola, según numerosos documentos, parece que durante los días comprendidos entre la luna menguante y la nueva de Enero debía llevarse a cabo una serie de trabajos como colocar los plantones de moreras que sustituían a los que se habían secado. Para ello era preciso, entre otras cosas, dar una reja al terreno para que las nuevas plantas pudieran cuajar con mayor facilidad. En esos días, los maestros araderos procedían a la reparación o elaboración de nuevos aperos, tanto en los elementos metálicos como los de madera.
(La Ciudad de Lorca) Conzedio su lizencia a Asensio Sanchez, maestro de haradero, vezino de esta Ciudad y morador en la parte de Coi de Los Riquelmes de su Jursidizion, para cortar para el havio de su ofizio de haradero y carretero en el sitio que nombran Las Cañadillas del Puerto Seniche y Collado de Llanta, ocho cargos de madera de pinos torzidos, y en la Sierra de Pedro Ponze otros ocho de carrasca, sin que sea visto estas se corten por el pie, y asi mismo en el Partido de las Cañadillas quatro cargos de quartones prezediendo para todo el sello de esta Ciudad.