Caravaca 5.- Barranda. Candelas y guitarros

la presencia en la fiesta de  Barranda del trovero Juan Rita ,de 105 años de edad, es indispensable

la presencia en la fiesta de Barranda del trovero Juan Rita ,de 105 años de edad, es indispensable

Los temores y los miedos crecían durante los meses fríos. Entonces, entre la oscuridad y las lluvias y nevadas, cualquier elemento agresivo podía sobrevenir, tanto a los humanos como a los animales. Las enfermedades, propias del tiempo, atacaban a todo ser viviente y era preciso buscar protección en lo natural o en lo extraordinario.
El calendario festivo invernal está plagado de santos protectores. Puede ser que los sabios de la Iglesia asimilasen a su santoral creencias y ritos que se practicaban de forma muy profunda en cultos profanos anteriores o paralelos.
En pocas semanas, junto con el rito de San Antón, nos encontramos con San Blas y la Candelaria. No había Ciudad, Villa o Lugar en España que no incluyese en su protocolo festivo a esta última. Para muchos se consideraba fiesta de guardar y, mediante un rito que en otras religiones podría considerarse como chamanismo, por aquí se encendían hogueras conjuratorias, se buscaban las mejores aves de corral para convertirlas en ofrendas, y sobretodo, buscando la protección totémica, se buscaba la imposición de velas o candelas, en la creencia de que con ello se obtenía una inmunidad ante las enfermedades de garganta y pecho.
En Barranda se tiene culto a la Candelaria en una pequeña ermita antes, y ahora en una moderna iglesia. Posiblemente, este y otros cultos eran mantenidos por una hermandad. Sabemos que esas ermitas rurales cumplían una importante función social. Allí, los domingos soleados, se acudía a cumplir con los preceptos básicos de la misa, confesión y comunión. Lo que reunía a un cierto número de personas. Conscientes de ello, las autoridades solían hacer llegar todo tipo de comunicados e informaciones mediante la colocación de edictos, pregones y papeles en algún espacio de las puertas. Para los que no sabían leer, que eran muchos, se hacía necesaria la intervención del capellán o de alguna persona letrada.
“una guitarra grande y dos violines” (de un testamento de Caravaca de finales del siglo XVIII)
Si la reunión junto a la ermita coincidía con algún evento del calendario festivo, siempre había alguna agrupación perteneciente (hermandad, cofradía, gremio) que organizaba pequeños festejos, entre los cuales abundaba la música y el baile, mediante la vieja técnica de la subasta o puja. Esto era lo habitual durante los últimos días de diciembre y los primeros de enero, simulando las fiestas de inocentes. El juego era doble puesto que primero se pujaba por los bailes y luego por los productos conseguidos, entre los que era habitual algún cerdo.
La música era interpretada con los instrumentos más asequibles: violín, guitarro, dulzaina y panderos. La guitarra, tal y como la conocemos hoy, fue introduciéndose en España a lo largo del siglo XIX. Las bandurrias, laudes y similares, fueron popularizados por las “estudiantinas” y “rondallas aragonesas” que abundaron a finales de ese siglo.
Se han documentado estos encuentros en la ermita de Barranda desde finales del siglo XIX.

 

Caravaca 3.- Un camino

170115Durante siglos, y hasta tiempos muy cercanos, los caminos que conectaban las comarcas altas con el resto del Reino resultaban muy duros para los caminantes, y sobre todo para los peregrinos que acudían a la Cruz.
Antes que nada, se hace preciso recordar que, aunque hoy en día la actividad realizada por muchas personas recorriendo a pie largas distancias en conocidos itinerarios de peregrinaje parece algo sobrenatural para la resistencia del cuerpo humano, hasta no más de un siglo hacer eso era algo normal para muchos hombres que debían desplazarse por cuestiones laborales. Y para un asunto de urgencia, el camino entre Murcia y Caravaca podría cubrirse en dos o tres jornadas, si se hacía en tiempos cálidos, o alguna más si era necesario hacerlo en invierno.
Había unos hombres, rudos y fuertes, que debían hacer llegar algún pliego importante a los Diputados, pedáneos y alcaldes de los lugares. Debían hacer su trabajo lo más rápido posible, y por el itinerario indicado en los sellos de los documentos, lo más rápido era seguir las veredas rurales: A estos se les conocía como los verederos.
El viajero que pretendiese ir a Caravaca a la Cruz, probablemente lo haría durante los meses templados, evitando las fuertes escarchas, y si acaso nevadas, de invierno, y los duros calores del verano. Desde Murcia, siguiendo la ancestral Senda de Granada por ser más fresca, tomaría dirección a Alcantarilla. Allí, haría la primera parada en cualquiera de las ventas que circundan el Lugar. En caso de hacer noche, pediría asilo en el primer Convento hospitalario franciscano que se va a encontrar.
Va a ser necesario tomar fuerzas, puesto que el camino, subiendo una dura pendiente, le llevará hasta Cañada Hermosa, y sólo pasado este paraje, se encontrara con la parada de postas cercana a la actual Venta Alegría. En las temporadas cálidas, el viajero no se encontrará solo, ya que es frecuente cruzarse con las enormes carretas que desde Pliego y Sierra Espuña, diariamente conducen carbón a Murcia.      
Siguiendo el camino se podrá divisar el castillo de Mula, pero antes deberá sortear las duras tierras que rodean el Lugar de Albudeite. Si se viaja durante la primavera, no resultará extraño encontrarse con numerosos rebaños de ovejas que vienen de las parideras, o con los grupos más tempranos de segadores que se dirigen hacia los trigales de Cagitán, pasando Mula. Estos grupos, aunque muy trabajadores, gozaban de mala fama, por estar formados en su mayoría por gitanos, que eran perseguidos al no integrarse en los padrones recaudatorios.
Si el viaje es durante las últimas semanas de agosto y primeras de septiembre, podrá sentirse incomodado por el polvo levantado por los carruajes de las gentes que van a los baños de Mula, muy frecuentados desde principios del siglo XVIII.
El caminante, podrá refrescarse en la pequeña aldea de La Puebla, pedanía muleña, cuyos habitantes son muy hospitalarios. Y tras cruzar el rio, se llegará a final de la jornada a Mula, donde los franciscanos le acogerán en una de las salas destinadas para los peregrinos.
Es recomendable iniciar la jornada siguiente muy temprano, al alba, ya que el camino presenta serias dificultades en sus primeros tramos. Duras cuestas y trazados retorcidos por los que circulan numerosos vehículos de todo tipo, desde unos monstruosos cargados de troncos de madera que vienen desde las sierras altas, y que son imprescindibles por la ausencia de ríos por donde enviar las maderas, hasta las sencillas galeras. También circulan carros con enormes toneles que contienen los vinos de Bullas, Cehegín y Caravaca, y sobretodo el aguardiente, única bebida alcohólica popular, que resulta necesaria en los hospitales. (En los viejos tiempos, la mejor anestesia era emborrachar al paciente con ese brebaje).
Pasada la venta donde se bifurca el camino, con un ramal que se dirige a Calasparra, si no hubiesen hecho presencia los lobos o los asaltadores que de vez en cuando se manifiestan en el tramo anterior cercano a la Ermita del Niño del Balate, el caminante se encuentra con una larga llanura, al final de la cual está la recientemente fundada Villa de Bullas. Cerca de la plaza hay un par de hospederías donde comer. Y a pocas leguas está Cehegín. Esa vega, por el paisaje y por la limpieza del aire, dará ánimos al caminante. Se desfila entre frondosos bosques y coloridos viñedos. Algunas haciendas pertenecientes a afamadas familias o a órdenes religiosas atesoran en sus bodegas unos vinos que no tienen nada que envidiar a los de otras regiones. Al ser zona cercana a la serranía alta, es natural que la comida sea a base de los productos propios: cordero, y carne de caza combinado con guisos de aletrías, sémolas y gachas. Un producto muy apreciado por los lugareños son las cabezas de cordero asadas.
Todo esto espera al viajero al llegar a Cehegín, última noche del camino antes de la Cruz. Al igual que en Alcantarilla y Mula, no habrá problemas en pedir asilo en el Convento franciscano, y antes de retirarse a descansar, deberá dar un paseo por el hermoso pueblo.
La escasa legua que cubre la distancia a Caravaca debe hacerse con las primeras luces, puesto que la visión que se adquiere a esa hora de las huertas del entorno de la Villa, y el color rojo fuerte de la iglesia santuario suponen un estímulo para el último esfuerzo. Además a esas horas, y si llegamos entre mayo y septiembre se podrá escuchar el conjuro de las campanas, que marcará el final del camino al peregrino o al viajero.

 

Caravaca.-2

Buena parte del territorio municipal de Caravaca está ocupado por grandes extensiones de arbolado. Durante siglos, la actividad maderera supuso una de las principales fuentes económicas de la comarca, generando oficios como la carpintería de la que todavía hoy permanecen muchas empresas.
De los bosques caravaqueños salieron vigas para construir edificios emblemáticos de toda la Región.
Hoy en día, esas zonas son referentes entre los aficionados al senderismo y al montañismo.      
170111
ORDENANZAS DE LA CAVALLERIA DE SIERRA [1]
Por quanto en el talar para labrar y arar la tierra a havido muy gran desorden y se ha destruido mucha parte de montes que estavan en tierras inutiles para llevar pan [2]. Y que para que los que quedan no se acaven:
Ordenaron y mandaron que Ningun vecino ni otra persona de esta Villa sea osado de talar carrascas ni pinos en los terminos de ella para sembrar ni hazer varbechos si no fuere pidiendo lizª al Aytº de esta Villa para que nombre Comisario, a costa del vecino que pidiere la tal licencia, que reconosca si la dhª tierra que pretende talar es qual conviene para llevar pan.
Y reconocida la tierra por el Comisario nombrado, e informado que es aproposito en el Aytº, se le dé lizencia para que tale en las tierras que se informare por el dhº Comisario ser aproposito para sembrar y no en otras algunas.
Y que de tal calidad han de ser aproposito las dhªs tierras que se aian de tener por fructíferas perpetua y no temporalmente [3]. Y el que lo contrario hiciere incurra en pena de 400 mrs  por cada pino y de 2.000 mrs por cada carrasca que de otra manera cortare o talare sin haver prezedido el haver pedido lziª, reconozimiento e informe, y conzedidola el Ayuntamiento, y ademas a de pagar el valor de las encinas.
Y zi (s) echa la corta o tala sin licª del Aytº, pasare a romper y arar la tierra de donde se talo o corto sin obtener lziª de dhº Ayuntamiento, incurra en pena por cada fanega de tierra de 1.000 mrs, aplicados por terzias partes, Juez, denunziador y Diputado.
– Ordenaron y mandaron que qualquiera que octubiere lizª para talar enzinas, sea obligado, no obstante ella, a dejar en cada fanega de tierra 6 enzinas, pena por cada una de las que faltaren de 2000 mrs, y de pagar el valor de la enzina o enzinas que faltaren al numero de seis, aplicados por terzias partes, Juez, denunziador y Diputado.
– Ordenaron y mandaron que qualquiera persona que cortare o talar algunas de las seis enzinas que van referidas en la Ordenanza antezedente an de quedar en cada fanega de tierra, incurra en pena de 2000 mrs, y mas el valor de la enzina, aplicados por terzias partes, Juez, denunziador y Diputado.

 

[1] Ordenanzas promulgadas por el Concejo de Caravaca en Mayo de 1738.
[2] En esto se entiende: Despejar el terreno para destinarlo al cultivo de cereales.
[3] Era una astucia generalizada que en muchos Concejos y Ayuntamientos se pidiese licencia para poder labrar los terrenos para “panificarlos”, pero luego se detinaban a otros fines (ganadería, plantíos de almendros y similares, etc) o se abandonaban al fracasar el proyecto, lo que los convertía eriales. Las penas aplicadas son insignificantes ya que 34 mrs eran 1 Real de Vellón.

Sobre Caravaca.- 1

Caravaca a finales del siglo XVIII

Caravaca a finales del siglo XVIII

Caravaca supone, para una gran mayoría, recordar la Cruz que se venera en su Iglesia-castillo, y durante los próximos meses se va a hablar mucho de todo ello. Uno puede pensar que se trata de una población volcada únicamente en ese culto y en las actividades profesionales creadas en su entorno. Resulta evidente que esa veneración se vive apasionadamente por mucha gente, no sólo de Caravaca sino en las Ciudades, Villas y Pueblos más cercanos o los emplazados en las inmediatas serranías andaluzas y manchegas.
Sin embargo, si se adentra uno en la historia de Caravaca, se descubren aspectos sorprendentes de la vida cotidiana de esa comarca: Cómo y de qué se vivía. Cuales eran las alegrías y los temores de los habitantes de aquellos campos.
Y, adentrándonos en esta búsqueda, vamos a contar durante este año algunas de esas cosas, desde el punto de vista del observador, del viajero, del fotógrafo…

La feria y el Vicario de Caravaca

Caravaca, 21 de septiembre de 1748
La Villa de Caravaca buscó durante años los medios para terminar las reformas urbanísticas que tenía proyectadas. Gracias a la Pragmática de Felipe V que obligaba a invertir los ingresos producidos por las fiestas de toros en obras públicas o en centros sanitarios, se acordó organizar varias corridas durante unos seis o siete años. El dinero conseguido facilitaría alcanzar los objetivos. Todo se puso en marcha, renunciando incluso las familias más acomodadas a sus privilegios.
Para poder hacer los festejos en la vieja plaza mayor durante la feria de septiembre, fue preciso desplazar las tiendas de los feriantes a las calles adyacentes, y colocarlas junto a las paredes de la iglesia parroquial. En un principio no hubo problemas con el clero, pero luego se torcieron las cosas:
160921Por los Sres Dn Jph Carreño y Dn Jph Melgares se hizo presente a la Villa que haviendoseles dado comision para recaudar los drºs de la feria y tiendas que con el caudal de la Villa se a echo a los forasteros que an venido con tiendas a dhª feria, sin embargo de haver sido costumbre inmemorial el celebrarse la feria que dio prinzipio el dia 14 del corriente en la calle donde se halla la Yglesia Maior Parroquial desta Villa, haviendo arrimado las tiendas que se hazen de madera a una de la paredes de dhª Yglesia con consentimiento de los Sres Juezes Eclesiasticos sin que en tiempo alguno haia perzevido otro drº la fabrica de dhª Yglesia, que es de 1 Rl por cada palmo de la pared que se ocupa con todas.
Con el motibo de haverse conzedido por su Magd y Sres del Real y Supremo Consejo de Castilla la facultad de zelebrar anualmente diferentes corridas de toros, como tambien de que todo el producto de tiendas y puestos que se ocupan en la feria se recauden por esta Villa para probizion de las obras publicas que tantos años a que se hallan detenidas por falta de medios, en birtud de la conzesion de de dhºs arbitrios se ha zelebrado los dos años antezedentes la feria en la plaza publica desta dhº Villa, retirandola del rezinto de dhº Yglesia, haviendo pagado todos los feriantes íntegramente las cantidades en que se an hajustado (s) con los Comisarios nombrados.
Con el motivo de haverse decretado por esta Villa el que el presente año en la presente feria se zelebrasen algunas corridas de toros, como con efecto se an ejecutado desde el dia 16 del corriente hasta el dia 19 ynclusive, en virtud de la comision que se nos confirio para el ajuste de tiendas, por parezerles ser ympracticable el que estas se pudiesen colocar en la plaza publica, por hallarse ocupada con los tablados y haverse ejecutado las funziones en la misma feria, por la anchura y conmodidad de los ferieros (s) y forasteros, determinaron se pusiese dhª feria en el mismo sitio donde a estado de tiempo inmemorial exzepto los dos años que se a zelebrado en la plaza. Para lo qual hablaron a los dueños de las casas de donde se ha zelebrado dhª feria para que prestasen su consentimiento como lo executaron.
Asi mismo hablaron a Dn Diego Ruiz como Maiordomo de las rentas del dhª Yglesia Maior Parroquial nombrado por esta Villa para que pretase su consentimiento asi para que se arrimasen tiendas a la pared de dhª Yglesia en la forma que siempre se ha costumbrado (s), como para que ocupasen los ferieros los portales de las dos casas que son propias de dhº Yglesia, ofreziendole y hallanandose a pagar a dhª Yglesia los drºs que siempre se havian acostumbrado por razon de dhª pared.
Y sin embargo de haver asentido y combenido en ello por dhº Maiordomo, para la maior formalidad pasaron a hablar al Sr Vicario Juez Eclesiastico desta dhª Villa para que prestase su consentimiento para lo referido, arrimando las tiendas a la pared de dhº Yglesia, como siempre se havia acostumbrado.
No habiendo encontrado a dhº Sr Vicario en sus casas, y ocurrido a dhº Sr Dn Joseph Melgares diferentes ocupaziones por hallarse asimismo Comisario de la funzion de toros, paso dhº Sr Dn Joseph Carreño ha bisitar a dhº Sr Vicario segunda vez. Quien, en virtud de lo relazionado, presto su consentimiento para que se arrimasen las dhªs tiendas a la pared de la Yglesia, dando a esta lo que era costumbre. En virtud de cuia lisenzia dieron orden a los maestros de carpintero para que de la madera propia de esta Villa y a sus propias expensas construiesen las tiendas nezesarias para los ferieros que havian de ocupar y an ocupado la pared de dhº Yglesia, y para las tiendas de las dhªs dos casas de la Yglesia, como con efecto lo ejecutaron, y en su virtud, ajustaron con cada uno de los ferieros el precio que havian de dar, asi por los palmos de pared que cada uno ocupaba de dhª Yglesia como por el gasto y construczion de tiendas. En cuia consequencia las pusieron, y an estado vendiendo en ellas a vista, zienzia y pazienzia de dhº Sr Vicario y Maiordomo de la Yglesia sin la menor reclamazion.
Despues de ser pasados seis dias de los ocho francos que es dhª feria, en el dia 19 del corriente, segun es llegado a nrª notizia, por haversela dado los feriantes que ocupan la referida pared y tiendas de la Yglesia, se les a noticiado Auto, al parezer proveido por dhº Sr Vicario para que, bajo la pena de excomunion maior y zierta multa, no pagaran a esta Villa cosa alguna de las cantidades que havian ajustado dhºs ferieros por razon de dhªs tiendas. Y que el dia de aier, 20, se les bolvio a notificar, bajo de dhª zensura y demas penas, pagasen al Maiordomo de dhº Yglesia Parroquial todo el total yntegro que habian ajustado pro razon de dhªs tiendas y puestos.
Con cuio motibo y de nobedad tan extraña, pasaron ha verse (s) con dhº Sr Vicario en el mismo dia de aier por la tarde, y haviendo recombenido a dhª Sr Vicario por lo relazionado y de estar pronta la Villa a satisfazer a la parte de la Yglesia lo que siempre se havia acostumbrado y que constara de las quentas que anualmente se hallan tomadas de las rentas de dhª Yglesia, por no ser justo que esta se lucre con los emolumentos y gastos echos por esta Villa en la formazion de tiendas, y mas siendo el fin para la prosecuzion de las obras publicas de Ayuntamiento, carzel y carniceria que tanta falta haze en virtud de lc conzesion de su Magd. A lo que respondio que el solo entraba en el pagar el alquiler de la madera, pero que el Maiordomo de dhº Yglesia havia de perzevir el todo de los ajustes. Lo que ponen en considerazion de la Villa para que tome la providenzia que corresponda….

 

De plazas y catedrales

160910-2En la primavera de 1747, las obras de la nueva fachada de la catedral se encontraban casi detenidas. Después de más de 25 años, el proyecto había pasado por diferentes avatares que habían afectado a la vida cotidiana, y por lo tanto a la economía. Terremotos, sequías, guerras y demás.
Junto con los problemas que planteaba el terreno del subsuelo de la ciudad, muy inmediato a la influencia del Río Segura, con una acequia mayor discurriendo en la cercanía del templo, y los consiguientes flujos del nivel freatico, la obra de la fachada supuso un reto para los diferentes arquitectos o “Maestros Mayores de Obras”, como se les llamaba.  
160910La plaza actual, dedicada al obispo-cardenal Belluga, no existía y sólo se abrió bastantes años después de que el Prelado se marchase de Murcia a Roma, donde falleció sin ver su proyecto terminado. La presencia del antiguo palacio del Obispo ocupaba todo el espacio visual de la fachada, lo que además de afear la vista, generaba muchos problemas a los albañiles y maestros tallistas que trabajaban en las inmediaciones.
Cuando se terminó el primer cuerpo y se contrastó su firmeza, se propuso a Jaime Bort la continuación del proyecto con una serie de modificaciones que damos a conocer. Sin embargo, en esa primavera el Maestro estaba centrado, entre otros proyectos, en la remodelación de la plaza mayor de Caravaca.
160910-3Catedral de Murcia, 24 abril de 1747
Cabildo Extraordinario, lunes por la mañana después de Prima en su Sala Capitular de la Capilla de Sn Juan de La Claustra, al cual asistió el Illmº Sr Obispo de este Obispado.
Se hizo relación de estar citados todos los Sres Capitulares de esta Stª Iglesia para determinar sobre el modo de continuar la obra de la fachada principal de esta Stª Iglesia después del primer cuerpo de ella que se halla ya casi concluido y tomar las demás providencias conducentes para que dicha fachada se acabe con la mayor prontitud, seguridad y hermosura que corresponda, como se acordó en el Cabildo de 17 del corriente.
Y habiendo exhibido el Sr Doctoral Comisario de esa obra un papel proponiendo al Cabildo diferentes puntos sobre ella, se acordó se leyese y que sobre cada uno de los que contiene se tratase y determinase. Y son los siguientes:
El primero: Que se debe reformar la planta que hay hecha por el Maestro Mayor de dicha obra Don Jaime Bort con tres cuerpos, y mandar que solamente tenga dos con el correspondiente remate, pues además de ser regular en las portadas, no se necesita el tercero ni el terreno lo permite como tampoco la alzada de la Iglesia.
Lo que oído por el Cabildo, habló extensamente el Illmº Sr Obispo sobre ello, esforzando con diferentes razones ejemplares que citó de muchas portadas de Roma y otras partes de Europa que solamente constan de dos cuerpos, siendo estos los que corresponden a la altura de la Iglesia y terreno acuoso (s) de esta Ciudad. Dijo era de dictamen no se le diese tercer cuerpo, el que sería preciso quedase descubierto gran parte y muy expuesto al combate de los aires.
Habiendo conferido el Cabildo expresando otras muchas razones sobre este particular, Acordó que los Sres Comisarios manden al Maestro Mayor que forme otra planta de esa portada bajo la regla y orden de lo que va trabajado cerrajándola (s) con un segundo cuerpo y remate correspondiente a las bóvedas de esta Stª Iglesia, siguiendo el respectivo adorno con moderación, de forma que no desdiga en cosa alguna a la hermosura del primer cuerpo; y que hecha esa planta, la lleven dhºs Sres a su Illmª y confieran sobre ella con dicho Maestro, y lo que ocurra con la aprobación y dictamen del Sr Yllmº, se ponga en práctica a su dirección y la de dhºs Sres Comisarios.
El Segundo punto que contiene el papel es, que sin embargo de que todas las bóvedas de esta Stª Iglesia son de piedra de sillería, será conveniente que las de las naves del trascoro que han de cargar sobre dhª fachada sean de ladrillo.
Sobre lo que se confirió y Acordó se hagan de ladrillo con la mayor curiosidad para que correspondan a las demás de esta Stª Yglesia, y que para esto elijan dhºs Sres Comisarios maestro alarife de la mejor habilidad que haya.
Tercero: Que se moderen los gastos y salarios en la escultura y construcción de modelos por los oficiales en que se hallan muchos ocupados, y que para obiar esto se puede ajustar la escultura por un tanto cada estatua, como lo pide Dn Pedro Perez, escultor en esta Ciudad, ofreciendo en el memorial que se leyó al Cabildo, que fabricará todas las que sean necesarias por un tercio menos de lo que por dhº Maestro Mayor se propusiese.
Y el Cabildo determinó cometerlo a dhºs Sres Comisarios para que resuelvan en este particular lo más conveniente, teniendo presente la escritura de obligación que hizo dhº Maestro, y que no componiéndose con este, providencien sobre el memorial de dhº Perez o con quien más convenga.
Cuarto: Que la piedra se ajuste con cualquier maestro de los que no trabajan en la obra, y que siempre que por alguno de estos se intervenga o tenga parte en ese ajuste, no se reciba ni pague sin orden del Cabildo por el dispendio que en esto se considera. Y esto lo cometió el Cabildo a los Sres Comisarios para que traten y determinen sobre el mejor modo de ajustar esa piedra al menor gasto que se pueda.
Quinto: Que se ponga especial cuidado en evitar los excesos de los salarios de los que trabajan en la obra, y de que no estén parados en ella, como también en la calidad de todos los materiales y custodia de herramientas y demás menesteres en que se reconocen algunos descuidos.
Sobre lo que, habiendo conferido el Cabildo: Acordó se nombre un sobrestante que esté permanente en la obra desde por la mañana hasta la noche. El cual sea sujeto hábil y eficaz con la correspondiente representación para que se le atienda por Maestro y oficiales, dándole salario competente, y que se citen todos los Sres Capitulares para proponer en el siguiente ordinario los sujetos que parezcan más a propósito y el salario que se ha de consignar al que se nombrase en otro Cabildo posterior.
Sexto: Que el Cabildo se sirva nombrar otro Sr Comisario en lugar del Sr Doctoral que se halle más desembarazado y pueda más bien acudir a la obra celando sobre ella con la actividad y eficacia que se requiere para que no haya tantos desperdicios y tenga los mayores adelantamientos consumiendo el menos tiempo que se pueda por estar impedida una parte tan principal de la Iglesia como es todo el trascoro, y seguirse tan cuantiosos gastos en la fábrica mayor de esta Stª Iglesia, a cuyo beneficio se debe proceder con la mayor vigilancia y exactitud en el cumplimiento de la obligación de tal Comisario.
Y el Cabildo, enterado del celo del Sr Doctoral, no tuvo a bien de admitir su dejación y determinó siga como hasta aquí en la referida comisión con los otros tres Señores que hay nombrados en ella de las demás Jerarquías de esta Stª Iglesia.
Y en este estado se disolvió el Cabildo y fueron los Sres Capitulares acompañando a su Illmª hasta su Palacio como en semejantes ocasiones se acostumbra. Presente fui.

POSTILLONES AL HABLA

 A. M.C.: Desde Cantabría:
EXCELENTE TRABAJO, MAESTRO. Como siempre. ¿Que hace un chico como tú en un lugar como ese?

Cruces y amuletos

Los meses de mayo, junio, julio y agosto son, según el calendario agrícola, los de mayor actividad, comenzando por la recolección de los cereales y llegando a los frutales y la vid, tanto para el consumo directo de la uva como para la elaboración del vino.
Coincide en este tiempo, el que las altas temperaturas generan la creación espontánea de grandes nubes, que al ascender en la atmósfera se enfría el agua que contienen convirtiéndola en el peor enemigo del agricultor: el granizo, o “piedra” como se le conoce en muchos lugares.
Buscando elementos de protección ante las terribles tormentas que podían dar al traste con las cosechas, las diferentes sociedades se armaron de amuletos y organizaron ritos como los baños y aspersiones de aguas, rogativas, conjuros y similares.
La fuerte presencia de la iglesia en muchos ambientes rurales, encontró en el culto las cruces y en la adoración a la Virgen un fuerte elemento que ha calado de tal forma en la sociedad que se ha olvidado el motivo original del ritual. No es casualidad que el culto a la cruz se continúe hasta el mes de Septiembre, cuando termina la cosecha, con ceremonias como baños, conjuros y bendiciones de campos, cuyo ceremonial tiene muchos paralelismos con los realizados en otras culturas.
Véase lo narrado por Caro Baroja:

 

La Cruz de Mayo y las aguas
… Hay razones para pensar que viejas prácticas de aspersión con el agua de mayo, cuya virtud se ha visto alabada en refranes y cantares se han cristianizado, siendo adscritas al día de la Cruz en primer lugar; al de San Gregorio, en segundo.
En algunos lugares el día de la Santa Cruz se sumerge una cruz en el agua, agua que se usa para asegurar las cosechas y para que los enfermos y tullidos se bañen después.
En la villa de Caravaca (Murcia) es particularmente curioso dicho rito. Las fiestas comienzan la víspera. La primera parte gira en torno al baño del vino. En el santuario mismo donde se guarda o guardaba la milagrosa cruz que ha dado fama a la villa, un sacerdote sumerge el pie de ella en cierto receptáculo que contiene vino; después, la alza, colocándola sobre una gran bandeja llena de flores, flores que se rocían con el vino que cae de la reliquia y que luego se distribuyen entre los fieles, atribuyéndoseles diferentes virtudes, así como también al vino del receptáculo mencionado, que se mezcla con el de otros odres, y se reparte entre los vecinos”. Terminado este baño, se baja solemnemente la cruz a la parroquial de San Salvador. Va en carroza dorada. Madoz describía así la procesión que en su tiempo la acompañaba:
“La víspera por la tarde se baja del castillo en procesión dicha reliquia a la iglesia parroquial, formando el acompañamiento todo el clero, el Ayuntamiento, autoridades, personas de distinción y numeroso concurso que asiste por convite y por devoción; un número considerable de arcabuceros, vecinos del pueblo y campos, improvisan una compañía, según costumbre antiquísima, mandada por un capitán retirado y un alférez que lleva la bandera destinada al efecto; los arcabuceros van delante de la procesión y principian a hacer fuego desde que sale del castillo la Santa Cruz hasta que entra en la parroquia. Van también comparsas de moros a caballo y a pie, otros vestidos a la española antigua con peto, espaldar y casco adornado de flores contrahechas, formando un frontis de bastante altura, y por último, algunos niños vestidos de ángeles. Por la noche hay castillo de pólvora, iluminación, repique y música en las casas consistoriales.
Al día siguiente, es decir, el mismo día 3 de mayo, se conduce la cruz de la iglesia parroquial al baño de agua, a un templete construido ex profeso en 1780 en el paseo de la Corredera, entre el estruendo de los arcabuces. Un sacerdote sumerge parte de ella en el agua que circunda al edificio y en seguida se bañan en él los enfermos, tullidos, ciegos, etc.
Luego se vuelve con la cruz a la iglesia, donde se celebra una misa solemne, y por la tarde se conduce a su propio santuario, donde queda colocada hasta el día siguiente”.
En la misma provincia de Murcia, aunque con menos fama, practican sumersión semejante en el pueblo de Abanilla.
El mismo Madoz la describe así: «La fiesta que con más solemnidad se celebra en esta villa es la de la Santa Cruz en su día; concurren a ella numerosas familias de los pueblos circunvecinos, para asistir a lo procesión en que se conduce al centro de la huerta y sitio de Maoya una reliquia o cruz pequeña que piadosamente se dice aparecida; se baña en la acequia mayor con grande estrépito de trabucos que llevan los mozos del país; después se bendicen los campos y agua para el riego, y se traslada todo el concurso a la iglesia, donde tiene lugar la solemne función religiosa”.
El nombre de Maoya acaso, esté ligado con el de «maya» o mayo.
En Villanueva del Segura el día de la Cruz se sumergía una en agua y luego se bañaba a los niños en tal agua, para que se pusieran sanos, según vi en los días que allí estuve, del 23 al 26 de febrero de 1950.

 

Frío y falta de carbón

502033 de Febrero de 1755
El oficio de carbonero ha pervivido hasta mediados del siglo XX. Una de las normas básicas de este trabajo era utilizar preferentemente las maderas secas de los montes, y en su defecto se procedía a una escarda selectiva, de forma que no se destruyese la masa forestal, puesto que en ello iba la estabilidad del negocio. Las principales zonas de elaboración de carbón estaban en Sierra Espuña, los montes de Jumilla y las sierras cercanas a Moratalla y Caravaca.
El Sr Alcalde Mayor, Correxidor interino, dixo a mandado citar a este Cavildo para hazer presente la falta de carvon que se teme mediante las abundantes lluvias, nieves y yelos que se experimenta; el mucho consumo que hay en los estancos y puestos publicos y el poco repuesto que hay de prevenzion. Haviendole asegurado Dn Juan Hortador y demas personas que corren con este abasto, que solamente habrá en el almahazen para tres dias y que el obligado que reside en la Villa de Pliego avisa en carta, que a llegado la mañana de este dia, las dificultades que encuentra para surtir a este publico en el mucho consumo que tiene de esta especie por hallarse los montes llenos de nieve y cubiertas con mas de siete palmos doscientas cargas que tenia fabricadas para remitirlas; las que por esta razon no se pueden conduzir con la protintud que se le pide.
Para remedio de la urgenzia y cuidado que se a comunicado, propone el medio de que de un repuesto que hay en la Villa de Totana destinado para las Reales Fabricas de Cartaxena se pidan prestadas al Cavallero Yntendente de ella trescientas cargas, mas o menos, las que se consideren prezisas para subvenir a la urgenzia, quedando a su Ciudad el reintegrarlas luego que el tiempo se lo permita, y asegurando de las continuas dilixencias que queda practicando con todo desvelo, para facilitar las mejores remesas que pueda de dhº carvon.

Habichuelas de Caravaca

Murcia, 2 de junio de 1787
Para Jesús, gerente de la centenaria Fonda Negra.
Las tiendas de alimentación y las especierías fueron aumentando tanto en cantidad como en calidad. En ellas se encontraban los productos que no se ofrecían en los mercados semanales, y también fue aumentando la oferta de productos llegados de otros lugares.  
Viose memorial de Francº Bustamante y consortes, sacadores del gremio de tenderos y espezieros, exponiendo que las avichuelas que venden de buena calidad son del territorio de la Villa de Caravaca y a prezio de siete quartos la libra, conforme a aranzel, y por los Srs Fieles Executores se les ha puesto a seis quartos con el pretexto de que los traxineros las venden a estos compradores en los almahazenes de Cartaxena de mala calidad, y por lo mismo pueden hazerlo perxudicando al comun, pero no los exponentes, por lo que suplican que segun la bondad de dhªs avichuelas se arregle el prezio. Y la Ciudad, enterada de esta pretension, la cometio a los dhºs Fieles Excutores para que ynformen lo que que se les ofresca con toda expresion y claridad a fin de resolver.

Toro de fuego en Caravaca

Caravaca, 12 de febrero de 1756
La información sobre festejos populares puede aparecer en las fuentes más inesperadas. En un protocolo notarial aparece la denuncia de hoy. Según su contexto, el llamado “toro de fuego” se corría en Caravaca con motivo de alguna fiesta. Conviene distinguir entre “toro de fuego” que es un armazón de madera o de hierro con la forma del animal a cuyos costados se colocaban bengalas y petardos, y que causaban la hilaridad y el temor entre los asistentes, y “toro embolado”, en el que se colocan unas bolas de brea o de tela con aceite o grasa y se les prende fuego. Esta segunda es una auténtica salvajada todavía hoy muy apreciada en algunas regiones. Basta ver los abundantes documentos sobre el tema en “Youtube”.   
Dn Bartolome Cañadas, Presbitero de esta Villa, privado de la vista, dixo que ante la Real Justicia de ella tiene puesta demanda a Dn Juan de Puerto y Thorrezilla, vezino de esta dhª Villa, sobre que le asista con los alimentos prezisos para su manutenzion por el daño que le causo con el toro de fuego, de que le a resultado la perdida de su vista, y para que aia persona que en su nombre prosiga dhª demanda otorga que da todo su poder cumplido …
Todo un honor y todo un compromiso: El Postillón invitado al 9º Congreso de Molinología como miembro del comité científico. Tendrá lugar en Murcia a primeros de Mayo y a él asistirá un centenar de profesores e investigadores de varias Universidades.