Los Salzillos dentro de la Catedral

Catedral de Murcia, 5 de abril de 1784
20170405El Señor Portilla, por si y a nombre de los demás Mayordomos de la Cofradía de Jesús Nazareno, suplicó al Cabildo se sirva permitir que en la mañana del Viernes Santo se abra la puerta de los perdones para que entren y salgan los pasos de la Cena y Columna respecto a no caber por las otras dos puertas colaterales sin mucha angustia y con evidente riesgo de desgracias.
El Cabildo concedió dicha licencia solo para los dos referidos pasos pero con las limitaciones y prevenciones acordadas en los años antecedentes acerca de la hora en que debe entrar la procesión en esta Santa Iglesia, y silencio que se ha de observar.
De todo lo cual quedó entendido dicho Señor Portilla.
Una de las leyendas que existen en torno al ritual de las procesiones de Semana Santa en Murcia sigue siendo el que en algún momento los desfiles pasionales discurrieran por dentro de las naves de la Catedral.
Hasta donde hemos llegado en nuestros rebuscos, sólo hemos encontrado unas escasas referencias al asunto, y todas localizadas en las últimas décadas del siglo XVIII y algunas del XIX. Y se nos hace necesario concretar algunos puntos al respecto.
En primer lugar, conviene recordar que en el edificio de la catedral y en su entorno se realizaron obras a lo largo de todo aquel siglo, por lo que el tránsito en su entorno era imposible, o cuando menos, peligroso.
La fachada o imafronte se pudo levantar a lo largo de las primeras cuatro décadas del siglo, lo que conllevaba la existencia de andamios y espacios ocupados por los maestros alarifes, además del necesario trajín de los carros y aperos de los que traían las piezas para ser colocadas. Esta actividad involucraba no sólo el exterior sino también la nave inmediata del templo, en donde el trabajo también era muy activo.
Para aislar el templo de todo ese movimiento se habían colocado unas enormes cortinas que trataban de preservar el resto del templo tanto del ruido como del polvo y demás que conllevaba la obra.
En segundo lugar: Una vez terminada la fachada, se planteó tanto por el Cabildo como por el Ayuntamiento el “Hermosear” el resultado abriendo el espacio y creando una plaza nueva. Para ello era preciso trasladar la sede del obispado, viejo y deteriorado edifico que ocultaba la fachada por estar justo enfrente. Para ello fue necesario negociar con el Marqués de Los Vélez que era propietario de un palacete que circundaba la plaza por su lado sur. En esto no hubo problemas. Se derribó el antiguo palacio del obispo y parte de el del Marqués sobre él se construyó el actual palacio episcopal dejando libre el espacio frontal de la fachada.
Todo ello se hizo a mediados del siglo XVIII, muchos años después de que Belluga se hubiese marchado de Murcia.
Hubo otras reformas en el edificio catedralicio, pero fueron de menor relevancia para la plaza. Sin embargo, se habían acometido las obras de terminación de la torre, detenidas desde siglos atrás por la mala cimentación de su base.
En tercer lugar: Alguna vez hemos comentado que las iglesias, a consecuencia de los tratados con el Estado Vaticano, eran consideradas como territorio propio de ese estado, lo que permitía que muchas personas, tratando de escapar a la acción judicial, se refugiasen en ellas, lo que les garantizaba una cierta inmunidad. Esas gentes vivían dentro de los templos, y la catedral de Murcia no era una excepción. A lo largo del siglo XVIII sus “inquilinos” no bajaban de diez o doce, alojados bien en las capillas laterales o bien en algunos espacios de la torre.
En cuarto lugar: Aunque según el protocolo del Cabildo, la mayoría de sus Canónigos se tomaban “vacaciones” desde el martes Santo, o de perdón, el rito de las ceremonias del santo tiempo se cumplía rigurosamente. Los miércoles, jueves y viernes Santos se cantaban las pasiones, se rezaban los oficios y si asistía el obispo de turno, el miércoles se procedía al lavado de pies de doce mendigos. Además las familias o agrupaciones propietarias de las capillas y altares privados, que sólo estaban protegidas por unas verjas de madera muy viejas y muy deterioradas, procedían a su limpieza y mejoras. Y no bajaba la asistencia de fieles en número, al menos, de trescientas personas. Esto arrastraba una abundancia de “pobres almas” que pedían la voluntad, cuando no se la tomaban directamente.
En conclusión: Si un colectivo gremial como lo era una cofradía, aunque fuese la de mayor rango y a la cual perteneciesen algunos miembros del Cabildos, solicitaba poder introducir su comitiva dentro del edificio, por parte del Cabildo se le exigían ciertas precauciones y garantías, tales como ir acompañados de vigilantes para evitar confusiones, y garantías y fianzas para cubrir los posibles perjuicios.
No en vano deben ser recordados los numerosos bandos de buen gobierno que reclamaban precaución frente a supuestos penitentes vestidos con las túnicas propias de las cofradías, que en realidad eran ladrones y “gentes de mal vivir”.

 

De plazas y catedrales

160910-2En la primavera de 1747, las obras de la nueva fachada de la catedral se encontraban casi detenidas. Después de más de 25 años, el proyecto había pasado por diferentes avatares que habían afectado a la vida cotidiana, y por lo tanto a la economía. Terremotos, sequías, guerras y demás.
Junto con los problemas que planteaba el terreno del subsuelo de la ciudad, muy inmediato a la influencia del Río Segura, con una acequia mayor discurriendo en la cercanía del templo, y los consiguientes flujos del nivel freatico, la obra de la fachada supuso un reto para los diferentes arquitectos o “Maestros Mayores de Obras”, como se les llamaba.  
160910La plaza actual, dedicada al obispo-cardenal Belluga, no existía y sólo se abrió bastantes años después de que el Prelado se marchase de Murcia a Roma, donde falleció sin ver su proyecto terminado. La presencia del antiguo palacio del Obispo ocupaba todo el espacio visual de la fachada, lo que además de afear la vista, generaba muchos problemas a los albañiles y maestros tallistas que trabajaban en las inmediaciones.
Cuando se terminó el primer cuerpo y se contrastó su firmeza, se propuso a Jaime Bort la continuación del proyecto con una serie de modificaciones que damos a conocer. Sin embargo, en esa primavera el Maestro estaba centrado, entre otros proyectos, en la remodelación de la plaza mayor de Caravaca.
160910-3Catedral de Murcia, 24 abril de 1747
Cabildo Extraordinario, lunes por la mañana después de Prima en su Sala Capitular de la Capilla de Sn Juan de La Claustra, al cual asistió el Illmº Sr Obispo de este Obispado.
Se hizo relación de estar citados todos los Sres Capitulares de esta Stª Iglesia para determinar sobre el modo de continuar la obra de la fachada principal de esta Stª Iglesia después del primer cuerpo de ella que se halla ya casi concluido y tomar las demás providencias conducentes para que dicha fachada se acabe con la mayor prontitud, seguridad y hermosura que corresponda, como se acordó en el Cabildo de 17 del corriente.
Y habiendo exhibido el Sr Doctoral Comisario de esa obra un papel proponiendo al Cabildo diferentes puntos sobre ella, se acordó se leyese y que sobre cada uno de los que contiene se tratase y determinase. Y son los siguientes:
El primero: Que se debe reformar la planta que hay hecha por el Maestro Mayor de dicha obra Don Jaime Bort con tres cuerpos, y mandar que solamente tenga dos con el correspondiente remate, pues además de ser regular en las portadas, no se necesita el tercero ni el terreno lo permite como tampoco la alzada de la Iglesia.
Lo que oído por el Cabildo, habló extensamente el Illmº Sr Obispo sobre ello, esforzando con diferentes razones ejemplares que citó de muchas portadas de Roma y otras partes de Europa que solamente constan de dos cuerpos, siendo estos los que corresponden a la altura de la Iglesia y terreno acuoso (s) de esta Ciudad. Dijo era de dictamen no se le diese tercer cuerpo, el que sería preciso quedase descubierto gran parte y muy expuesto al combate de los aires.
Habiendo conferido el Cabildo expresando otras muchas razones sobre este particular, Acordó que los Sres Comisarios manden al Maestro Mayor que forme otra planta de esa portada bajo la regla y orden de lo que va trabajado cerrajándola (s) con un segundo cuerpo y remate correspondiente a las bóvedas de esta Stª Iglesia, siguiendo el respectivo adorno con moderación, de forma que no desdiga en cosa alguna a la hermosura del primer cuerpo; y que hecha esa planta, la lleven dhºs Sres a su Illmª y confieran sobre ella con dicho Maestro, y lo que ocurra con la aprobación y dictamen del Sr Yllmº, se ponga en práctica a su dirección y la de dhºs Sres Comisarios.
El Segundo punto que contiene el papel es, que sin embargo de que todas las bóvedas de esta Stª Iglesia son de piedra de sillería, será conveniente que las de las naves del trascoro que han de cargar sobre dhª fachada sean de ladrillo.
Sobre lo que se confirió y Acordó se hagan de ladrillo con la mayor curiosidad para que correspondan a las demás de esta Stª Yglesia, y que para esto elijan dhºs Sres Comisarios maestro alarife de la mejor habilidad que haya.
Tercero: Que se moderen los gastos y salarios en la escultura y construcción de modelos por los oficiales en que se hallan muchos ocupados, y que para obiar esto se puede ajustar la escultura por un tanto cada estatua, como lo pide Dn Pedro Perez, escultor en esta Ciudad, ofreciendo en el memorial que se leyó al Cabildo, que fabricará todas las que sean necesarias por un tercio menos de lo que por dhº Maestro Mayor se propusiese.
Y el Cabildo determinó cometerlo a dhºs Sres Comisarios para que resuelvan en este particular lo más conveniente, teniendo presente la escritura de obligación que hizo dhº Maestro, y que no componiéndose con este, providencien sobre el memorial de dhº Perez o con quien más convenga.
Cuarto: Que la piedra se ajuste con cualquier maestro de los que no trabajan en la obra, y que siempre que por alguno de estos se intervenga o tenga parte en ese ajuste, no se reciba ni pague sin orden del Cabildo por el dispendio que en esto se considera. Y esto lo cometió el Cabildo a los Sres Comisarios para que traten y determinen sobre el mejor modo de ajustar esa piedra al menor gasto que se pueda.
Quinto: Que se ponga especial cuidado en evitar los excesos de los salarios de los que trabajan en la obra, y de que no estén parados en ella, como también en la calidad de todos los materiales y custodia de herramientas y demás menesteres en que se reconocen algunos descuidos.
Sobre lo que, habiendo conferido el Cabildo: Acordó se nombre un sobrestante que esté permanente en la obra desde por la mañana hasta la noche. El cual sea sujeto hábil y eficaz con la correspondiente representación para que se le atienda por Maestro y oficiales, dándole salario competente, y que se citen todos los Sres Capitulares para proponer en el siguiente ordinario los sujetos que parezcan más a propósito y el salario que se ha de consignar al que se nombrase en otro Cabildo posterior.
Sexto: Que el Cabildo se sirva nombrar otro Sr Comisario en lugar del Sr Doctoral que se halle más desembarazado y pueda más bien acudir a la obra celando sobre ella con la actividad y eficacia que se requiere para que no haya tantos desperdicios y tenga los mayores adelantamientos consumiendo el menos tiempo que se pueda por estar impedida una parte tan principal de la Iglesia como es todo el trascoro, y seguirse tan cuantiosos gastos en la fábrica mayor de esta Stª Iglesia, a cuyo beneficio se debe proceder con la mayor vigilancia y exactitud en el cumplimiento de la obligación de tal Comisario.
Y el Cabildo, enterado del celo del Sr Doctoral, no tuvo a bien de admitir su dejación y determinó siga como hasta aquí en la referida comisión con los otros tres Señores que hay nombrados en ella de las demás Jerarquías de esta Stª Iglesia.
Y en este estado se disolvió el Cabildo y fueron los Sres Capitulares acompañando a su Illmª hasta su Palacio como en semejantes ocasiones se acostumbra. Presente fui.

POSTILLONES AL HABLA

 A. M.C.: Desde Cantabría:
EXCELENTE TRABAJO, MAESTRO. Como siempre. ¿Que hace un chico como tú en un lugar como ese?

Belluga y las ermitas

2 de junio de 1715. Los Gerónimos (Junto a la rueda de la Ñora) Obispo Belluga. 
160602Cuando Belluga, alzado Obispo de la Diócesis de Murcia, llegó a estas tierras, se enfrentó a una importante relajación de los usos y costumbres religiosos y sociales. Para “corregir” esos desmanes, promulgó una serie de Edictos con un carácter altamente moralizante. El valor etnográfico de su contenido es la descripción minuciosa de algunos aspectos de la vida cotidiana de finales del siglo XVII y principios del XVIII
Item, se guarde el Edicto, en que revocamos todas las licencias dadas de dezir Misa en las Hermitas, y en que prohibimos el que se pudiesse dezir en ninguna de ellas por ningun Sacerdote Secular ni regular, pena de excomunion mayor trina Canonica monitione en derecho praemissa, latae sententiae ipso facto incurrenda, con el motivo de que con esta ocasion los Fieles que tienen sus habitaciones en las Aldeas y Caserias de los Campos, siendo estos tantos que exceden los vezindarios de muchos Lugares, no iban a sus Parroquias en casi todo el año. Con lo que nunca o rara vez oian la Palabra Divina ni la enseñanza de la Doctrina Christiana, con lo que se experimentava vna generalissima ignorancia. En cuyo Edicto assi mismo davamos licencia para que se pudiesse celebrar en dichas Hermitas con la precisa condicion de enseñar por el Cathecismo en la Missa al tiempo del Ofertorio la Doctrina Christiana, leyendo una parte de dicho Cathecismo.
El qual queremos se guarde de la misma forma, y que subsista la misma prohibicion; y que baxo las mismas penas y censuras se observe y guarde inviolablemente. Y bolvemos a acordar a los Sacerdotes, assi Seculares, como Regulares, de la irregularidad en que incurriran continuando la celebracion del Stº Sacrificio de la Misa sin aver cumplido con esta precisa condicion. Baxo la qual damos la licencia de dezir Missa en dichas Hermitas; y no en otra forma.
Y que los Curas zelen mucho esto, pues tanto les importa, y nos avisen si algun dia se huviese faltado a ello, para proceder a la declaracion, y a lo que aya lugar en derecho.

 

San Felipe y la Rambla del Albujón

Cartagena, 15 de marzo de 1760
tierras cercanas a la Rambla del Albujón

tierras cercanas a la Rambla del Albujón

Las inmediaciones de la Rambla del Albujón fueron objeto de especial interés por los gobernantes de Murcia y Cartagena. Tanto los estamentos civiles como las comunidades religiosas y el obispado fueron instalándose en esos terrenos. Uno de los grupos más conflictivos fue la Congregación de San Felipe Neri, protegida del Obispo Belluga, que de forma reiterada, construyó muros, partidores y balsas en el mismo cauce de la rambla en las cercanías de La Aljorra y El Estrecho.
La Ciudad dixo que experimentandose de cada dia mas y mas los perxuicios que resultan contra sus vezinos labradores que tienen sus Haziendas confinantes a la Rambla del Albuxon, ocazionadas de haberse extraido el curso natural que dhª Rambla tenia para dirixir las aguas a regar las heredades de dhºs vezinos, haviendose hecho varias tomas y moxones por los Padres de la Congregazion de Sn Phelipe Neri para dirixir las aguas a su hazienda confinante con dhª Rambla sin que para remedio de tan perxudiziales yntroduziones haigan bastado las providenzias tomadas por esta Ciudad y la de Murcia. Por lo que Acuerda se represente por Cavalleros Comisarios que sorteen al Yllmº Sr Governador del Consexo, haziendole relazion de lo actuado hasta de presente en dhª razon a fin de obtener de su Yllmª la seria providenzia que esta Ciudad se promete de su acreditada justificazion a contener e ympedir los daños que continuadamente se experimenta por los vezinos de esta Jurisdiczion.
Y haviendose sorteado, toco a los Sres Dn Francº Anrrich y Dn Juan Garcia Campero.

 

La toma de Barcelona, desde Murcia

25 de septiembre de 1714
La guerra de sucesión venía durando ya muchos años. Para el Reino de Murcia era una necesidad urgente que llegase su término, puesto que el conflicto había supuesto muchas vidas, muchos heridos, muchos alimentos y muchísimo dinero aportado al bando de las tropas borbónicas, y que el Obispo Belluga había requerido continuadamente, lo que valío preheminencias y títulos. Todo ello, sin olvidar la división ideológica en la sociedad y la defensa de Cartagena y algunos parajes de nuestras costas.
Fue una lucha fraticida, por un lado, pero los intereses de naciones como Inglaterra, Francia y el Imperio Austro – Húngaro, inclinaron el resultado a favor de los Borbones. Sus consecuencias fueron la supresión de los fueros y privilegios de Cataluña, y el castigo económico a los que, como Cartagena, mantuvieron en algún momento una postura contraria a los vencedores. Aunque se atribuye el triunfo a castellanos y la derrota a los catalanes, el desenlace se debió a la intervención sobre todo de la marina inglesa, cobrándose como premio Gibraltar y otras plazas, y desbancando a España en el dominio de los mares.
Como en otros tantos casos de nuestra historia, aquella guerra es practicamente desconocida para la mayoría de los murcianos. Sin embargo, en otras partes, se incluye en los libros de texto, dándole una interpretación un tanto sesgada.
Martes extra despues de anochecido en el quarto del Sr Crrxºr.
El Sr Crrxºr puso en noticia de la Ziudad como por medio del Sr Superintendente y de otras cartas rezevidas por la via de Valencia en el correo de hoy, se a confirmado la noticia del abanze general que en el dia onze del corriente se dio por las tropas del Rey, Nrº Sr, mandadas por el Sr Duque de Berbick, a la plaza de Varzelona; y que sin embargo de la resistencia de los reveldes, se continuaron los abanzes hasta las quatro de la tarde de dhº dia. En cuia ora salio el Coronel de la Coronela y pidio las vidas en capitulazion y se le conzedieron, entregando la plaza, Castillo de Monjin, el de Cardona y las Yslas; y con la calidad de pagar diez y ocho mil ombres (s) y mantener de pan por seis meses el ejerzito, con lo qual se hizo dhº entrego. Y que el Cavallero Dasfelt queda ya Governador de todo el Principado.
Cuia plausible noticia no a querido su Sriª retardarla a esta Ziudad, como tan ynteresada en los buenos suzesos de la Monarchia.
Y haviendolo oido y zelebrado con el jubilo correspondiente a su zelo y lealtad, Dio muchas enorabuenas a el Sr Crrxºr y las grazias por esta notizia, y unos a otros reziprocos parabienes por tan feliz suzeso en que se ynteresa la tranquilidad de estos Reynos. Y Acordó que luego luego (s) se haga notorio a este fidelisimo pueblo para que la zelebren con tres noches de luminarias generales y repique de campanas, pasandose recado por el mayordomo a los Sres Dean, Provisor y Comunidades, y que los Sres Dn Francº Rocamora y Dn Alfonso Manresa, Rxres, visiten asimismo al Sr Dean a quien partizipen este suzeso para que se sirva notiziarlo a los Sres de su Cavildo Eclesiastico por si gustasen hazer alguna demostrazion a Dios, Nrº Sr, en azimiento de grazias, para que con su haviso (s) pueda esta Ziudad concurrir con su asistenzia, A cuio fin suplica al Sr Correxidor se sriva de mandar zitar.

Las “cosicas” del Cardenal Belluga

2 de junio de 1715
Belluga, en su etapa de Obispo de Murcia, mantuvo un comportamiento ambíguo. Su papel como general del ejercito de Felipe V en la guerra de sucesión le acarreó muchas enemistades, por las continuas demandas de hombres y utensilios para la milicia. Por otro lado, provocó serias incomodidades con los Ayuntamientos y con el mismo Corregidor. A pesar de la concordia entre Iglesia y Estado que obligaba a la primera a acatar las normas de la segunda, el Obispo pretendió promulgar en varias ocasiones Bandos de Buen Gobierno y Ordenanzas que carecieron de valor ejecutivo por no ser de su competencia los asuntos afectados.
Sin embargo, esas ordenanzas vienen a ser, en su contenido, fotografías de usos y costumbres populares de principios del siglo XVIII. 
Muchachos jugando. En recuerdo de Elisa Seiquer

Muchachos jugando.
En recuerdo de Elisa Seiquer

Se guarde lo que baxo el mismo precepto de obediencia tenemos mandado, de que en los rios o arroyos, en los lugares publicos no se pongan las mugeres a labar dentro de los mismos arroyos desnudas hasta los muslos como lo hazen en algunos Lugares, passando muy frequentemente hombres, y aun de proposito poniendose a registrarlas (“a mirarlas”). Ni tampoco muchachos, ni hombres (y mucho menos las mugeres) de dia se pongan a bañarse en dichos lugares publicos por donde passan mugeres y hombres, por las grandes indecencias que en esto se experimentan y las ofensas de Dios que pueden ocasionarse. Lo que repetimos baxo la pena de seis reales con la misma aplicacion a la persona que en ello fuere aprehendida, y si son muchachos, a sus Padres. Y exortamos, y pedimos a todas las Justicias, que sobre todo esto publiquen algun Vando, y zelen mucho un desorden de que tantas ofensas de Dios resultan.
Y que en el Verano de noche, aunque sean marido y muger, o hermano y hermana, no anden en cuerpo por las calles, y mucho menos dadas las manos.
Y exortamos a todos los Padres de familia zelen mucho todo esto en sus mugeres y hijos, y no les permitan esta indecencia de ponerse assi las vnas a labar, y los otros a bañarse, y no pocas vezes todo a vn mismo tiempo.
Y con esta ocasion les exortamos tambien a los Padres y Madres de familia, por repetidos avisos que desto hemos tenido de Confessores muy zelosos, no permitan duerman en sus aposentos hijos ni hijas, en llegando a los seis o siete años; ni que hermanos con hermanas, en llegando a esta edad duerman juntos, y mucho menos del todo desnudos; y aunque sean de un mismo sexo, procuren duerman tambien separados, por que todo esto esta expuesto a muchas ofensas de Dios.