La gota fría

9 de septiembre de 1733
40909Todos los años por estas fechas va siendo habitual que se haga mención a las inundaciones que ahora sabemos responden al fenómeno metereológico conocido como “gota fría”. Las tormentas que acontecían de forma súbita en Sierra Espuña y las pedanías altas de Lorca provocaban crecidas de los rios Guadalentín y Segura, alcanzando la Ciudad de Murcia. El punto más debil de la población se encontraba en el plano de San Francisco, por la falta de defensas en ese espacio. El malecón, muralla defensiva, comenzaba ahí, y la necesidad de tener abierto el camino de servicio del molino, propiedad de las grandes familias locales, dejaba a la Ciudad indefensa, y con frecuencia los barrios de San Pedro y Santa Catalina sufrían pequeñas inundaciones.  
Catedral.- Se Acordo, con el dictamen del Sr Obispo que propuso el Sr Dean, que en esta Stª Yglesia se çelebre una Misa solemne de grazias por haver librado Dios a esta Ciudad de Murcia de la inundazion con que la amenazó la crecida del Rio por diferentes partes el dia domingo 6 del corriente, aviendo salido el agua del por la puerta del puente de madera, por la de Nrª Srª de Los Peligros que esta en el porche de la Ynquisicion, y por el Malecon, de suerte que llegó a entrar en muchas casas de la poblazion desta Ciudad y aun en algunas Yglesias estando inundada toda la huerta por una y otra parte de dhº rio. Y por haber comenzado a vajar el agua dhº dia domingo en la noche y haberse visto libre la Ciudad el lunes siguiente que fue vispera de la Natividad de Nrª Srª, Acordo el Cavildo que dhª misa de Graçias se cante con el Te Deum Laudamus, estando el Santisimo patente el Domingo siguiente que se contaran treçe del corriente mes de Septiembre en que se çelebra la fiesta del Dulcisimo Nombre de Maria, despues de la misa Conventual y hora de sexta de dhº dia por haberlo dispuesto asi el Sr Obispo juntamente con el Sr Dean, y que de esta determinacion se dé parte a la Ciudad por papel del Cavildo y para que asista a dhª gratificazion como lo ofreçe por su papel, que llegó despues de dhª determinazion.
Y para ponerla en execuzion como queda expresado, que se prevenga al Maestro de Zeremonias y demas Ministros desta Stª Yglesia, musicos y campanero.

Tornel y el agua de gracia

Sequía, julio de 1912
Uno puede pensar que las cosas que pasan en estos días son genuínas y que “antes” no ocurrían. Cuando llegaba el verano se hacía preciso dar un riego a las huertas que eran la fuente de vida de los pueblos y las ciudades y que se encontraban en un lamentable estado.
Al dividirse la administración terrotorial en Regiones y provincias y antes de crearse las Confederadiciones Hidráulicas de las cuencas, la gestión de las aguas se llevaba desde los Gobiernos Civiles. Un entendimiento, no siempre cordial, entre Murcia y Albacete solía desembocar en la autorización del llamado riego de gracia que se hacía a mediados del verano. Entonces funcionaba, aunque poco, el Consejo de Hombres Buenos.
Ayer acordó el Ayuntamiento pedir al gobernador de esta provincia que interese al de Albacete en ordenar a los pueblos ribereños que tienen toma en el Rio Segura, para que dejen correr el agua en un día señalado de modo que llegue en abundancia a esta Ciudad para sanear el rio y para que llegue a las colas de estas acequias. Lo mismo que se pide a aquel gobernador, hará este con los alcaldes de los pueblos de esta provincia.
El caso es conseguir lo que se llama “el agua de gracia” que se dedica, principalmente, al saneamiento, a la higiene y a las necesidades de la vida.
Todos los años, cuando los calores han producido sus efectos, hay que recurrir a pedir esta gracia para evitar muchos males.
Este año no será una vez sola la que se pida. Porque año más seco que este tal vez no se ha conozido. Se han apurado los algibes del campo. Han mermado los manantiales. En la misma huerta han bajado mucho las aguas de los pozos y en el caudal de las acequias se nota también una merma considerable.
El agua para el riego de los esquimos se la disputian en los veranos y más cuando son tan secos como el presente, palmo a palmo. Las mismas angustias pasa el huertano cuando lo que tiene plantado en la tierra le pide agua que cuando sus hijos le piden pan y no tiene que darles. De aquí los intentos de robar el agua, como se robaría el pan, y de aquí las peleas sangrientas que ocurren sobre las ventanas de las acequias.
Hasta ahora no ha habido este verano más que un caso sangriento con motivo de las cuestiones sobre riegos, pero ya se vienen celebrando ante el Consejo de Hombres Buenos muchos juicios pacíficos promovidos por usurpación de aguas.
Y es que sucede una cosa, que cuando hay agua en abudancia, todo se pasa por alto, hoy por ti y mañana por mí, pero en escaseando el líquido ya no hay padres para hijos. Además, en algunas acequias, por este comun arbitraje de regar cuando les parece a los partícipes, se ha olvidado el régimen de las tandas que todos los regantes y sus respectivos cauces tienen, y cuando el agua es deficiente y quieren que impere el derecho no saben cual es este y apelan a la fuerza. Como siempre que se desconoce un derecho.
Venga, pues, el agua de gracia a producir, por lo pronto, sus saludables efectos y a tranquilizar del mismo modo a los que temen ya que pueda faltarles el agua para sus pimentonares.
José Martínez Tornel

Tormenta de verano

Yecla, 2 de julio de 1727
Cualquier agricultor experto sabe que la mayor amenaza para las cosechas es la acción que causan las fuertes e imprevistas tormentas de verano. A pesar de los adelantos científicos y técnicos que se han desarrollado a lo largo de los siglos, sólo se ha conseguido que los servicios metereológicos puedan prevenirlas.
La zona de Yecla, Villena y Monovar producía unos vinos muy apreciados por toda la sociedad del siglo XVIII. Por ello estas fuertes tormentas suponían en esos lugares auténticos desastres, tanto agrícolas como económicos.
La Villa de, una conformidad, dixo que haviendo sido Dios servido ynviar a este Pueblo una tormenta de piedra, granizo y hagua (s) el dia 27 de junio proximo pasado, tan sumamente exzesiva y orrorosa que ningun anziano a bisto caso semexante.
De (la) que prozedio perderse lo prinzipal de los frutos de las viñas, huertos y olivares y que fuesen las abenidas tan suamamente crezidas en particular las Cañadas del Pulpillo y la de Palao, y la de la Rambla Parada (s), que todas se avocaron y corresponden a las azequias de la Fuente Biexa y Hagua Nueba, donde an causado tantas ruinas con la piedra, arena y demas basura que yntrodugeron en dhªs azequias que an perdido las haguas su curso, haziendo tan crezidos revalsos (s) con las bardomeras, que llegaron las haguas quasi a cubrir y tampar (s) su sudimentos (s), de tal forma que es mui contingente y notorio el riesgo de que dhªs haguas, no dandoles pronto expediente y salida y limpiando sus caños, tomen otro curso o se profunden de manera que se pierdan dhªs haguas y queden todos sus ynteresados y el pueblo sin poder utilizarse de ellas y aplicarlas segun sus derechos con ymponderable perjuizio que se dexa considerar; y de cuyos rebalsos, espezialmente de la azequia de la Fuente Viexa, a prozeido, no solo grandes ruinas en ella por ser tierras, mollar su caxa, si que tambien se an corrompido las haguas en grave perjuizio de la salud publica; para cuyo remedio, haviendose reconozido todo lo referido por el Sr Alcalde Mayor, asistido de diferentes Capitulares y del ynfrascrito escnº, Mando publicar Vando para que ningun vezino vebiese dhªs haguas y los aguadores cargasen del zercado de dhª Fuente Biexa, donde se a experimentado allarse clara y pura y saludable, y que lo executasen vaxo de graves penas que para ello ynpuso (s). Y no teniendo como no tiene dhª hagua caudal alguno para reparar y limpiar dhª hazequias y estando tan proximo el riego de los panizos, que es cosecha prinzipal para este pueblo, la que en todo se perdera faltandole dhº riego, y considerando tamvien la olbligacion general que tienen todos los vezinos de la limpia regular de dhªs azequias en cada verano, lo que en el presente todavia no a executado, y atendiendo a que dhª limpia no puede ser sufiziente para que se logre el fin a repapar dhªa azequias y poner corrientes dhªs haguas y que zesen y obien tan gravisimos riesgos y perjuizios, como ya se experimentan unos y comminan (s) otros: Se Acrodo que luego yncontinenti y sin perder tiempo alguno se limpien dhªs dos azequias y nazimientos de las haguas dandoles el devido curso que an tenido, para que los ynteresados,s cada uno en su tiempo y segun sus derechos, benefizien sus haziendas y que el pueblo logre puras y limpias dhª haguas…

Pro serenitate tempora

Huerta de Murcia, 13 de junio de 1728
Felicidades a Antonias, Antonios, Tonis, Toños, etc.
Riada de Santa Teresa en Murcia, según Gustave Doré
El mayor temor de los campesinos eran las tormentas de verano que mandaban al traste sobretodo las cosechas de cereales. En estos tiempos del año en que paradójicamente suele predominar la sequía por la escasez de lluvias, esos fenómenos metereológicos causaban tremendos daños. Lo más frecuente era la caída de granizo. Una antigua creencia era que el sonido de las campanas de las iglesias, mediante los conjuros, hacía “romper las nubes” y que “la piedra”, como se conoce en el Levante español, se desvaneciese.
El Libro de Rezos contiene todas las “colectas”, pequeñas oraciones que se leen en el momento del ofertorio de la misa. Las hay para proteger todo tipo de calamidades, incluso las que piden que deje de llover.
Sobre todo esto hablará el Postillón mayor el dia 17 de julio en una conferencia durante el Festival Internacional de Folklore de Murcia.
Propuso el Sr Dean le parecia conveniente haçer en esta Stª Yglesia alguna demostracion y rogativa por la serenidad del tiempo respecto de experimentarse muchos dias ha continuadas nuves, tempestades y lluvias que en diferentes partes han hecho mucho daño en los frutos de la presente cosecha, y en esta Ciudad envarazan el que se pueda recoger y trillar las mieses amenazando cada dia mayor perjuicio,
Por lo cual, aviendo conferido, Acordo el Cavildo que mañana, lunes catorce del corriente despues de horas del coro se çelebre en esta Stª Yglesia una Misa solemne con musica pro serenitate y que dhº Sr Dean dé providencia para que todos los dias interin durasen los frutos en los canpos (s) se conjure en la torre a las nuves y tempestades por las mañanas, al medio dia y a la tarde.

Truenos y centellas

Cartagena, 27 de mayo de 1731
Suele ocurrir que se mencionen episodios climatógicos al plantearse ciertos asuntos contidianos. Del informe presentado por el Corregidor de Cartagena a sus regidores se deja entrever una seria tormenta con un fuerte aparato eléctrico sobre la Ciudad y el temor que esta conllevaba.
Cartagena era una Ciudad amurallada (y lo fue hasta primeros del siglo XX) en cuyo interior debía caber todo lo necesario para su actividad cotidiana. La existencia de almacenes con grandes cantidades de pólvora era normal, puesto que a parte del destino militar de este producto, la población civil también la precisaba para muchas actividades, desde la caza hasta la construcción. Muchos edificios antiguos eran destruídos a base de barrenazos, al igual que se hacía en las yeseras y caleras. Por todo ello, esos depósitos eran una inquietud constante entre los regidores. 
El Sr Dn Francº Jabier Gonzales de Rivera dijo que el Sr Dn Juan Antonio del Ornedal, Governador y Correjidor de esta Ciudad, le ha encargado aga presente en este Ayuntamiento como por haverse experimentado la noche del dia 22 del corriente con la gran tempestad de truenos que hubo y el haver caido en el Varrio de Sn Roque de esta poblazion algunas sentillas (s), tiene resuelto para preserbar este pueblo de ruina por semejante acaecimiento haser mudar la polvora que se halla en el Castillo de esta Ciudad a la casa que para esta munision se destino y ay sobre el baluarte de la Serreta, para que desde ella se vaya consumiendo hasta extinguirla, que entonces se condusira de la casa donde se guarda, que esta en el Partido del Plan, conforme aiga menester, con lo que se precaberá el riesgo. Y que respecto de que la puerta que tiene el resinto que guarda la dhª casa de la Serreta, por antigua y rota se halla sin nigun uso, y no haviendo caudales destinados para haserla, espera que esta Ciudad con su acostumbrado zelo a mirar por lo que es del benefisio a este publico, disponga el que se fasilite el gasto que en dhª puerta se pueda ocasionar.