Toros, cofradías y pozos de la nieve

18 de junio de 1746, MURCIA
160427La organización de corridas de toros, que duraban tres o cuatro días, suponía para los Ayuntamientos una enorme fuente de ingresos ya que, junto con la venta de entradas, el público asistente consumía fuertes sumas en los comercios y casas de comidas.
En 1746, atravesando un momento de apurado presupuesto municipal, en Murcia se organizaron unos festejos taurinos cuyo producto fue destinado en primer lugar para la construcción de un nuevo pozo de nieve en Sierra Espuña, y luego para mejoras de las capillas de dos importantes cofradías.
La venta de hielo era uno de los mayores ingresos concejiles, tanto en Murcia como en Cartagena.
Sobre los pozos de la nieve charlará el Postillón esta tarde en los salones del Real Casino de Murcia.
Viose memorial de los Mayordomos de las Cofradias de Nrª Srº del Rosario y Sangre de Christo en que hacen relacion de la cortedad de limosnas con que se hallan para proseguir el culto de sus respectivas festividades; y para subvenir en parte a esta devida venerazion, suplican a la Ciudad se sirva concederles licencia para tres corridas de toros,
Y haviendolo oydo, Acordó se ejecuten dhªs corridas de toros que suplican y su producto y utilidades, vajados gastos la mitad, que desde luego aplica esta Ciudad para ayuda a construir el pozo de nieve en Espuña que se tiene proyectado y otro tanto ymporte al beneficio y salud publica y hallarse sin fondos para ello y sus propios concursados; y la otra mitad se reparta por iguales partes a ambas dhªs Cofradias. Y dhªs corridas de toros se celebren en la plaza del mercado cediendo sus vecinos y Cofradia del Rosario sus confrontaciones y servidumbres, y en caso de no lograrse asi sea en la Alameda de el Carmen al derrame del puente, haciendo igual valcon para que asista la Ciudad que el que se estila hacer en la plaza del mercado y que los Cavalleros Comisarios concurran juntamente con los Mayordomos de dhªs Cofradias a la mejor providencia de dhª funcion y demas que se ofreze.
Excepto los Sres Dn Francº Rocamora y Dn Juachin de Toledo, regidores, que no vienen en el acuerdo.
El Sr Dn Juan Sandoval, regidor Comisario de las Alamedas, suplico a la Ciudad le concediese otra quarta corrida de toros para aplicar su producto en el adorno y perfeccion de ellas,
Y la Ciudad lo concedió asi a que asistira en la misma forma.

 

Difuntos. Purgatorio y Ánimas.

Murcia, 1734
Concilio de Trento, sesión de diciembre de 1563.
Habiendo la Iglesia Católica, instruida por el Espiritu Santo según la doctrina de la sagrada escritura y de la antigua tradición de los Padres, enseñado en los sagrados concilios y ultimamente en este general de Trento, que hay purgatorio y que las almas detenidas en él reciben alivio con los sufragios de los fieles y en especial con el aceptable sacrificio de la misa: Manda el Santo Concilio a los Obispos que cuiden con suma diligencia que la Santa doctrina del Purgatorio se enseñe y predique en todas partes.
Los mandatos de Trento no hicieron más que confirmar viejas creencias populares, en su siglo plagado de catástrofes bélicas y sanitarias. El problema con que se enfrentaron es que no disponían de sacerdotes en los ambientes rurales en donde la mortalidad, sobre todo la infantil, era altísima. Por ello, y por los altos costos que conllevaban los entierros (viático, entierro, funeral, médico, boticario, enterrador, etc.), las cofradías de labradores cobraron una enorme importancia. Organizadas de forma similar a los gremios urbanos, se encargaban de todos esos trámites cuando moría alguno de sus “cofrades” siempre y cuando este hubiese cumplido con “la tarja” o cuota.
Cantando a Las Ánimas

Cantando a Las Ánimas

Murcia 1734
Viose memorial de Dn Thomas Rodriguez, Beneficiado y Cura propio de la Yglesia Parrochial de Sr Sn Laurencio, diciendo que en el territorio de ella fuera de la Puerta Nueva está el Monte Santo que llaman, lugar que se devio a esta Ciudad concediese para sepultar los cadaberes de los ynnumerables que fallecieron en el contagio que esta Ciudad padecio; el que estando por las tres partes contiguo a hacienda de particulares, con el motivo de la maior extension se an yntroducido, ocasionando que los perros y zerdos an sacado algunos huesos, y algunas personas an atado cavallerias a las cruzes, colgando pieles en los brazos de ellas, enjugando lanas, dejandolo reducido a establo para bestias y estercolero de los demas animales. Y concluye suplicando que esta Ciudad mande dar las providencias necesarias para que deslinde dhº sitio dejandolo yndemne de tan ynmundo comercio, no discurriendo el suplicante otro medio que el de hechar la zerca pidiendo para ello limosna con sus eclesiasticos a los fieles poniendo dentro de ella Bia Cruzis y lograndose por este medio el maior sufragio de las Benditas Animas.

Cofradías de Torre Pacheco

SALVEMOS EL MAR MENOR
La ocupación humana en el territorio inmediato al Mar Menor se dedicaba fundamentalmente a la agricultura o a la pesca. Los Lugares como Pacheco y San Javier abrigaban apenas unas decenas de habitantes y el resto vivía en pequeñas agrupaciones de edificios reconocidos por los apellidos o los apodos de sus iniciadores. Al igual que en otros espacios geográficos, las agrupaciones más poderosas eran las Cofradías de Ánimas y del Rosario, surgidas por la influencia de Franciscanos y Dominicos. Junto con su principal obligación de atender a los enfermos en sus últimos momentos y correr con los gastos generados por las defunciones, se encargaban de organizar todos los eventos del calendario festivo como las actividades de las fiestas patronales, Semana Santa, el Corpus y Navidad. A juzgar por las cantidades recogidas en el informe del Conde de Aranda, algunas de estas Cofradías llegaron a disponer de un potente capital.
Canto de los Hermanos de la Aurora. Detalle de un cuadro propiedad de La Real Academia Alfonso X el Sabio de Murcia

Canto de los Hermanos de la Aurora.
Detalle de un cuadro propiedad de La Real Academia Alfonso X el Sabio de Murcia

Torre Pacheco, 1771 (del libro “Historias de los Lugares”)
En la Parroquia de este Lugar se allan extablezidas con aprovacion del ordinario eclesiastico tres Cofradias o Hermandades que son las de las Venditas Animas, Ssmº Sacramento y Nrª Srª del Rosario.
La de las Animas tiene el cargo de la fiesta prinzipal que llegará a 300 Rls, y lo restante del producto de las limosnas que se recogen se ynvierte en mantener las misas primera y ultima en los dias de prezepto y en zelebrar Misas y sufragios por dhªs Venditas Animas y el gasto de zera para todo el año y en los entierros de los hermanos que mueren.
La de Nrª Srª del Rosario tiene de gasto en cada primer Domingo del mes de octubre 60 Rls en zelebrar la funzion de Maria Ssmª; el dia del a Purificazion 180; en la Semana Santa 200 Rls; y en su dia de la Asumzion 500 Rls. Todo lo qual se recoge de limosna entre los fieles, y lo que falta lo suplen los Mayordomos que anualmente se nombran, pues tambien se mantienen dos lamparas enzendidas en la capilla; y es higualmente de su cargo la fiesta del Ssmº Sacramento en el dia del Corpus, y demas zera para alumbrar a S. M. en el año, y quando sale para los enfermos.

Una Ermita ¡¡¡Qué lástima!!!

11 de febrero de 1723
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Con la inmediata llegada de la Cuaresma, las cofradías y hermandades se afanaban en arreglar los llamados Vía Crucis. En la Ciudad de Murcia hubo cuatro de estos recorridos: en el Malecón, en el barrio de San Juan, en el entorno de Santo Domingo y en los conocidos como Pasos de San Diego o Santiago. No está claro si la denominación de este último se debió a la existencia de una Ermita dedicada al Patrono de España, o bien porque la estrecha senda llevaba al cercano Pago de Santiago y Zaraiche.
Coincidiendo con la reconstrucción de la Iglesia de San Miguel, a principios del siglo XVIII se revitalizaron varias antíguas Cofradías del barrio, como la de Ánimas o la de los Dolores. Sin embargo la más poderosa y la más secreta fue la Cofradía de Santiago de la Espada, que reunía a lo más florido de la sociedad murciana. Fueron los impulsores de la construcción de las Ermitas y capillas del Vía Crucis que transcurría junto a su templo.
La foto que acompaña esta entrada fue tomada ayer, 10 de febrero, y muestra el estado tan deplorable en que se encuentra la primera capilla de este recorrido, que, sin embargo de creencias, es objeto de la simpatía de muchos murcianos. 
Viose memorial de la Hermandad y Cofradia de Nrª Srª de los Dolores y Santos Pasos sita en la Parroquia de Sn Miguel desta Ciudad, en que piden licencia al Cavildo para abrir la pared y tomar sitio, el que sea necesario, para un altar y quadro de la quarta estazion de la Via Cruzis en la Hermita del Sr Santiago, que esta en los Santos Pasos, en considerazion de haver resuelto dhª Cofradia hacer Hermitas o Capillas con sus Altares en todas las estaziones y no haber sitio ni lugar conveniente para la quarta referida si no es en dhª Yglesia o Hermita de San Tiago, en la qual ofrecen dhºs Cofrades obrar a su costa lo que sea necesario para el rompimiento de dhª pered, y para su seguridad y formazion de dhº Altar o capilla para el quadro y poner reja de ierro (s) en la ventana que se abriese, y lo demas que sea necesario para la decencia de dhª hermita y quarta estacion, sirviendose el Cavildo de dar su permiso para ello.

Los postillones hablan:
S. N.- Como supondrás, las cofradías y sus representantes están en otras cosas.
Un tema a debatir: El patrimonio que es privado, /Iglesias, Ermitas, norias, molinos, catedrales/, y necesitan restauración, la ley les obliga a la conservación y mantenimiento. Pues sea, o en su defecto cedan su uso y propiedad a privado.
Atentos al azud, al cequión y a la sardina del puente de Murcia…
M. C.- Enviaré información sobre el Calvario del Malecón, foto incluída.
J. C.- ¡Murcia, que pena me das!

 

El Aguilando

El calendario agrícola señalaba que los trabajos en los campos habían finalizado el día de Todos los Santos. Por ello, el día siguiente se recordaba a los fallecidos. Pero en los meses posteriores, el trabajo continuaba. Por un lado se terminaba la cosecha de la aceituna y se procedía a la preparación de los terrenos y a la siembra de los cereales. Por otro se hacía el aforo del vino y del vinagre y se calculaba, en las huertas murcianas, el precio de la hoja de la seda.
Al llegar los últimos días del año, los molinos y almazaras debían pagar el rento por la Pascua, los conventos y los hospitales recibían los donativos pactados desde siglos atrás. Y se preparaban las visitas a los encarcelados, por si se pudiera liberar, al menos por unas semanas, a alguno.
La cultura cristiana había sacralizado ese tiempo, y muchos oficiales de la administración esperaban algún complemento a sus cortos sueldos, antes de la creación de la paga extra. Los músicos de las capillas se afanaban en estudiar los cantos de Navidad, por lo que recibirían un pequeño estipendio.
Pero esto era una historia moderna…
Hace muchos siglos, en las tierras del norte, donde había otros dioses y otras culturas, al llegar el final del año, los hombres sabios y los druidas recogían la hierba sagrada o muérdago, de la que los habitantes de los pueblos cercanos les solicitaban algunas ramas para guardarlas como amuleto protector. En las tierras altas de Irlanda se le llamaba el “hog ma nay”, y en la Francia de los galos era el “gui l’an neuf”, (“gui” en francés es “muérdago” y la frase se pronuncia: “guilanof”).
La tradición debió mantenerse puesto que en el siglo XII en la Occitania y en las tierras del sur, la pronunciación popular lo había convertido en “l’aguilano”, y en España los trovadores mencinaban el “Aguilando”.
Algunos investigadores dicen que los primeros predicadores cristianos buscaron un símil y dieron con: “hoc in anno”, cuya pronunciación “hoquianno”, era muy similar a la ancestral celta, y que por la suavización de las consonantes habría dado “haguilano” con el mismo resultado que la versión anterior.
Cada uno puede acogerse a lo que más le convenga.
Fuesen estos los orígenes, el caso es que esa dadiva de fin de año se popularizó por toda España, hasta tal punto que por el proceso lingüístico llamado “metátesis” que es la alteración o intercambio de las consonantes en algunas palabras de difícil pronunciación, desembocó en “Aguinaldo”.
Todo esto da igual. Las cofradías de Ánimas y del Rosario aprovechaban el momento para cobrar las tarjas atrasadas a sus miembros cantándoles coplas irónicas.  Y hoy,  los niños y los gremios siguen pidiendo el ramo de muérdago, caramelos o algún “sobrecico”.
Un trabajo importante sobre la evolución de los cantos de aguilando

Un trabajo importante sobre la evolución de los
cantos de aguilando

 

Cantos de Ánimas

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Las Cofradías y Hermandades del Rosario o de las Ánimas celebraban, y todavía lo siguen haciendo, oficios y responsos por sus miembros fallecidos. Como hasta tiempos muy recientes, el acceso a los cementerios era restringido, lo habitual era hacerlos en las Capillas pertenecientes a estas agrupaciones. En la actualidad los Auroros y los Animeros suelen interpretar sus salves en los cementerios a lo largo del día, y algunos hacen luego un pequeño “alboroque” o almuerzo homenaje a los difuntos.   

La Santa Compaña

Murcia, 31 de octubre de 1795
41031La noche de Ánimas era una de las más terribles, sobre todo para los moradores de los pequeños lugares y de los caseríos aislados. Antiguas creencias y fuertes supersticiones aludían a “La Santa Compaña”, especie de procesión macabra formada por las álmas en pena que podía salir en cualquier momento y en cualquier lugar. Los cementerios civiles no existían y los enterramientos se hacían en el entorno o en el interior de las iglesias parroquiales, lo que aumentaba en las poblaciones los temores por la proximidad de los difuntos. En los campos de Fortuna y Abanilla todavía hoy se mantienen creencias sobre aparecidos y aparecidas que surgen en los caminos.
Para protegerse de estas desagradables presencias, las viviendas se cerraban por completo al anochecer. Pero, por si venía algún ancestro, se le preparaba un pequeño almuerzo y dulces a base de calabaza, o se le dedicaban pequeñas luminarias en recipientes de aceite. Se ha documentado que en algunos sitios, incluso se preparaba una cama por si quisieran descansar. En Murcia, entre los más pequeños se recuperaba la terrible figura del Tío Saín o Saíno o el del Perule en Cartagena: ¡¡¡El Tío del saco que podía llevarselos!!!. Según Sánchez Conesa, desde tiempos inmemoriales, se utilizaban calabazas con luces dentro como amuleto protector. Esto, aunque se atribuye a la actual cultura norteamericana, procede como tantas otras cosas de allí, de las tradiciones de los emigrantes europeos.
Tratose de arreglar las posturas a los generos comestibles en cumplimiento de lo encargado por la superioridad, practica y costumbre de este Ayuntamiento, quien ynformado de las ocurrencias presentes por los Cavalleros Fieles Ejecutores actuales, resolvio lo siguiente:
Que la libra de uva de Jijona se venda a quatro quartos
La de garvanzos remojados a zinco,
La de arrope claro a nuebe cuartos
Y la de calabazate a ocho
Y Acordó la Ciudad sigan estos precios con los demas señalados en la tabla general hasta nueva providencia.

Rosario de la Aurora

12 de septiembre de 1778
40912Las cofradías del Rosario comenzaban sus actividades a partir del dia del Dulce Nombre de María y duraban hasta el primero de noviembre. El rosario de la Aurora era un acto habitual, que comenzaba al alba por las calles o siguiendo los Vía Crucis, puesto que el trabajo comenzaba a eso de las siete de la mañana. En Murcia hubo uno de estos itinerarios a lo largo del malecón. En teoría los participantes asistían para rezar, pero con frecuencia terminaban de aquella forma… “como el mismo rosario”.
La presidencia del Consejo de Castilla era ocupada alternativamente por civiles o por Obispos, y cuando estaban estos últimos se acentuaban las censuras hacia ciertas manifestaciones como los bailes de carnaval o incluso las representaciones de teatro o de ópera en momentos de rogativas. Todavía a finales del siglo se mantenían ciertos ritos como los bailes ante las tumbas de los seres queridos.
Viose un expediente sobre lo que ynforman los Cavºs Procuradores Sindico General y Personero, en quanto a que no se permitan musicos nocturnos para la zelebrazion de fiestas de Stºs y lo decretado por el Sr Crrxºr de que se corte este abuso. Y de orden de este Ayuntamiento se inserta original en este Cavildo para reximen y govierno en lo subzesibo:
No solo tiene inconveniente en tiempo de feria, sino siempre y por siempre el permiso de funciones noturnas en los terminos que la solicita este interesado; y asi entendemos que debe proivirse el abuso introducido de poco tiempo a esta parte, pues sobre que probatibamente son unos desordenes y sentina de pecados en que la gente joben y toda la demas viciada se vale de la concurrencia y tineblas para fines reprovados, distan mucho del veradero espiritu de debocion tales asambleas.
Asi se explica casi con las mismas voces la Rl Cedula de veinte de Febrero mil setecientos setenta y siete, quando con motibo de una representazion del Sr Obispo de Placencia sobre varios puntos se proivieron las procesiones de noche, vailes en las Yglesias, Atrios y cementerios, ni delante de las Ymagenes de los Stºs con pretexto de zelebrar sus festividades, para que se guardase la reverencia y venerazion que es devida conforme a los prinzipios de religion y sana disciplina.

Cofradías y fiestas de toros

28 de julio de 1739
Las fiestas de toros están poderosamante ligadas a las Cofradías del Rosario y de Ánimas, entre otras. Muchas de estas agrupaciones corrían con la organización – y recaudación – de las corridas que se hacían en muchas ciudades de España. En Murcia, desde mediados del siglo XVII hasta adentrado el XVIII, la Cofradía del Rosario vinculada al Convento de Santo Domingo solicitaba permiso para hacerlas en la plaza del mercado, que todavía hoy sigue presidiendo su capilla. Como se aprecia en el texto, muchos concejales eran miembros de esta cofradía, por lo que siempre que se presentaba una solicitud de este tipo, la apoyaban.
Por cierto, en 1739 hubo tremendas epidemias, por lo que las aglomeraciones de gentes estaba prohibida.
Muchas de las presuntas “fiestas” de toros en las que los animales sufren tido tipo de vejaciones como los toros ensogados, los embolados, los de “fuego”, y el conocido “toro de la Vega” también eran organizadas por las cofradías en los pequeños lugares. Baste buscar en las redes las páginas de ese triste ritual.
Para más información: M. Muñoz Zielinski: “Fiestas de toros en los pueblos”. Revista Aportagayola. Feria de Murcia, 2013 y 2014.
Viose memorial de la Illmª Cofradia de Nrª Señora del Rosario haciendo presente que con el producto de las corridas de toros de los dos años antecedentes se havia echo la obra de la capilla maior y escalera de la Yglesia de dhª ymajen; y por estar amenazando ruina la Sacristia y quedar algunos materiales para prinzipiarla, suplicava a esta Ziudad que para subbenir a los gastos le concediese licencia para tres corridas de toros en los dias que fuere servido señalar vajo de las reglas que se les havia concedido en los años antecedentes.
La Ciudad, haviendolo oydo, Acordó no haver lugar la gracia que se pide en atencion a las continuas enfermedades malignas que se han experimentado y al presente subsisten en la estacion de rigorosos calores, fuera dar fomento a su augmento, ademas de tener representado a su Magetad sobre el destino de lo que rindieron las primeras corridas de toros, en cuya atencion no se admitan en este año sobre el referido asumpto memoriales algunos.
Exzepto los Señores Dn Juan Carrillo, Dn Christoval de Lison, dn Luis Menchiron, Dn Diego Portocarrero, Dn Joseph de la Calle, Dn Juan Antonio Navarro, Dn Lorenzo Fuster y Dn Lorenzo Dieguez, Rxores, que no bienen en el acuerdo por las razones que han manifetado en la conferencia.