Árbol

la añoranza da paso a la fuerza.

no pensaba yo que los restos del árbol iban a ser tan fuertes,

provocando al paseante con su potente resistencia

me gusta verlo así, a pesar del símbolo que era antes para todos 

Murcia: Señas de identidad

Notas para unas señas de identidad regional
Debido a las adversidades, (históricas, políticas, climatológicas y similares), a las que ha tenido que enfrentarse el murciano, su mayor y quizá más relevante signo identitario se encuentra en su capacidad de superación propia, sin buscar ni esperar ayuda externa.
No se trata de un comportamiento sumiso ni derrotista, sino más bien una necesidad innata de supervivencia. Esta actitud ha quedado de manifiesto en las zonas de huertas donde han sido frecuentes los episodios de avenidas, crecidas e inundaciones a lo largo de la historia. De la misma forma se reaccionaba, en tiempos pasados, frente a las asoladoras plagas de langosta, epidemias de los ganados, e incluso fuertes episodios sísmicos, sin mencionar las eterna escasez del agua, tanto para consumo humano como para la agricultura y la ganadería, resuelta mediante las múltiples formas ancestrales de su obtención y conservación (pozos, balsas, aljibes, Etc).
Hasta el siglo XIX, cuando se constituyen los ayuntamientos democráticos, las ciudades, villas y lugares del Reino de Murcia se administraban de forma casi autónoma, salvo en los asuntos de hacienda y defensa. Esa autonomía permitía tomar iniciativas y decisiones para afrontar los problemas locales de todo tipo y gravedad.
Al surgir los sistemas democráticos de elecciones locales, regionales y nacionales, se abrió la locura de la partidocracia, pasando a tomarse todo tipo de decisiones desde la Corte. En la mayoría de los casos, los cargos eran obtenidos por terratenientes, abogados y personas con fuertes intereses locales. Muchos de aquellos hombres consiguieron y aumentaron su caudal gracias a la desamortización de Mendizabal, adquiriendo tierras y poder.
El federalismo generado a raíz de la primera república, pretendía dotar de una cierta autonomía a las diferentes regiones diseñadas con la nueva distribución geográfica, al desaparecer los antiguos reinos, señoríos y similares.
Sin embargo, la región de Murcia apenas no consiguió más que algunas mejoras en un discreto trazado de ferrocarril que conectaba Madrid y Cartagena con cierta rapidez, tanto por intereses comerciales (salida al  mar de ciertos productos) como de poder comunicar militarmente el centro del país con la plaza de Cartagena, así como la conexión de Valencia con Andalucía. El resto, es decir las carreteras y los caminos comarcales permanecieron casi abandonados hasta las primeras décadas del siglo XX, cuando comienzan las mejoras en carreteras nacionales y locales, mediante el trabajo de un grupo de políticos murcianos que ocupó cargos de cierta relevancia en diversos ministerios.
Ese aislamiento mantuvo en un estado casi medieval a muchos lugares, potenciándose la influencia de los dueños de las tierras, a su vez representantes de las ideologías dominantes.
Entre 1880 y 1915 hubo un enorme impulso a las redes ferroviarias, motivado sobretodo por la potente actividad minera que se desarrolló no solo en la costa sino en toda la región. Puede servir de ejemplo el proyecto de enlazar todos los pueblos del Valle de Ricote con Cieza y Alguazas mediante un ferrocarril de vía estrecha para dar salida tanto a todo el mineral que se pretendía extraer de las numerosas concesiones mineras como a los productos hortofrutícolas de la zona. /Debe recordarse la iniciativa de un empresario del lugar que consiguió el famoso itinerario – Abarán/París/Londres -, haciendo llegar sus mercancías hasta la estación de Cieza y de allí dirigirlas al puerto de Santander y distribuirlas por los puertos franceses e ingleses/.
Volviendo a esa seña de identidad autóctona de superación individual, a lo largo de las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, al ver que los grandes problemas solían quedar en promesas o en pequeñas iniciativas, los murcianos se encerraron en sí mismos, surgiendo un fuerte recelo hacia la política nacional. Para ello, buscaron aquellos elementos históricos, geográficos o tradicionales que les fuesen más cercanos. En esto tubo un importante papel la actividad de los colectivos católicos que potenciaron una especie de calendario festivo, incluyendo ritos, creencias y costumbres populares de carácter laico en las fiestas y rituales religiosos. Numerosas adversidades eran atribuidas a la influencia del mal, (representado incluso en ciertas ideologías) cuyo único remedio se obtenía a través del culto a ciertos patronazgos, muchos de ellos potenciados por la iglesia al perder poder las grandes comunidades monacales como los Franciscanos y los Dominicos.
Así se puede comprender la fuerte presencia de los estamentos religiosos en todos los lugares.
Este fenómeno, unido a la exaltación del carácter local frente a la del vecino, ha degenerado en presuntas rivalidades, y creado un espíritu comarcal que dificulta potenciar la idea global de región. Debe recordarse que en el momento de constituirse las regiones españolas, en el caso de la Región de Murcia, constituida junto con la provincia de Albacete, se recurrió a todo tipo de argumentos (desde históricos hasta folklóricos) para adjudicar la capitalidad.
Contrariamente a lo esperado por el común de la ciudadanía, con el desarrollo democrático, a partir de 1978 de nuevo se abrió el pensamiento ideológico representativo mediante partidos que reflejaran las ideas y necesidades de los españoles, entre ellos los murcianos. Sin embargo, a pesar de continuas promesas (casi siempre electorales), entrevistas ministeriales y similares, los problemas murcianos seguían sin solucionarse, debido fundamentalmente a la nueva configuración de los partidos de ámbito nacional, en la que predominaba la estrategia del dominio y del control de votos y prevaleciendo la disciplina de voto, a diferencia de otras épocas en las que cualquier Diputado o Senador podía manifestar sus pensamientos, proyectos e ideas, aún en contra de sus propios partidarios.
Esta situación desembocó en una lucha, a veces dura y violenta, en los pequeños lugares por la obtención del escaño, de la concejalía y hasta la vocalía en una junta vecinal. La predominancia en Murcia de los dos grandes partidos hasta hace unos años, generó un desencanto, que de alguna forma motivó la aparición tanto de movimientos urbanos propios de las élites culturales desencantadas de la izquierda (“Podemos”), como de pequeños partidos sin mayor representación ni ambición que la meramente local.
Esta dispersión, con frecuencia falsamente identitaria de esos lugares, barrios o pueblos, ha aumentado ese desinterés por lo regional.
Dentro de mi visión de este serio problema, una clave sería buscar aquellos elementos comunes a todos los murcianos, limando esas diferencias, que han convertido este país en 47 comunidades diferentes.

             

La Contraparada de Murcia

Sobre azudes y  presas: La Contraparada de la Huerta de Murcia
Desde hace unas semanas se viene denunciando, incluso ante estamentos judiciales, el deterioro experimentado por el azud mayor de la Huerta de Murcia conocido localmente como “La Contraparada”. Habiendo procedido a una inspección ocular, hemos podido comprobar el estado de la cuestión. Ya que nuestros conocimientos resultan un tanto limitados, hemos cotejado opiniones con arqueólogos e ingenieros, quienes nos han aclarado el posible origen del daño causado.
Se hace preciso aclarar que, según nuestras fuentes, el azud mayor de la Huerta de Murcia es uno de los más importantes de España en su género ya que sigue cumpliendo su misión de distribuir el agua a miles de hectáreas del territorio tanto murciano como alicantino.
A lo largo de la geografía española se pueden encontrar azudes o pequeñas presas que ilustran de forma sencilla la razón de estas construcciones. Se trata de derivar parte de las aguas de un curso fluvial hacia un canal o acequia con diversas finalidades: riegos, impulso a artefactos, ingenios, Etc.
La tipología de estas presas varía en función de varios condicionantes como son la anchura y profundidad del curso matriz o la cantidad de agua precisa. Dependiendo de estos datos, la construcción deberá hacerse de la forma más sólida posible.
El tipo más sencillo consiste en la colocación de unas estacas en el cauce que son entrelazadas por troncos y broza. Es muy abundante en los pequeños cursos fluviales del norte de España, según hemos comprobado en viajes por Aragón, el País Vasco y Galicia. Su función es dotar de agua a pequeños huertos cercanos. Al existir en las inmediaciones una abundante vegetación, resulta sencillo reemplazar los elementos dañados.
A lo largo de los siglos se desarrollaron varias técnicas para la construcción de azudes de mayor envergadura. En unos casos se procedía a la construcción de muros de argamasa o de piezas de cantería y sillería cuya base descansaba sobre el mismo cauce, partiendo de una limitada profundad. En otros, se procedía a la construcción de todo un entramado de carpintería sujetado al suelo mediante una cuadricula de sólidos troncos. El espacio interior se rellenaba con cascote, broza y atochada.
Los dos procedimientos resultaban eficaces en un principio, pero al que no quedar totalmente cerrados, con el paso del tiempo se iban generando pequeñas filtraciones que afectaban al interior del edificio. Su falta de mantenimiento o conservación fue motivo en parte de su destrucción parcial o total a causa de las fuertes avenidas.
En el caso del azud de Murcia, a pesar de las importantes obras de reconstrucción llevadas a cabo durante los siglos XVI al XIX, nunca se procedió a una remodelación total del edificio, actuando de forma parcial sobre la plana externa o en los laterales, alterando la estacada original o, recientemente cubriéndola con una losa de cemento.
Según nuestras observaciones los daños visibles con rotura y desmonte de varias piezas de sillería han sido producidos en el interior del edificio y generados por bolsas o pozos, que al rebosar por el ímpetu de las recientes crecidas, han motivado una pequeña explosión de esos depósitos.

 

Poema del sábado

A los que prefieren el silencio
No te calles esa prudencia sobrevenida,
no es necesario.
Ya te conozco.
No quieras esconder tu lamento fingido.
No digas lo que no está en tu adentro.
Ya sé que no te vas a obligar.
….
Tienes miedo de mis miedos,
o quizás de los tuyos
/no lo sé/
y temes que te agobien mis/tus sombras…
Quédate tranquilo/a,
como yo quiero estarlo…
….
Después de todo,
a mí me ha salido una coraza
como al caracol…

 

Zarwell analógico

Caravaca.- La Cruz

Santa Cruz de Mayo
Por las investigaciones llevadas a cabo por D. Luís Ecenarro, se sabe que la popular cofradía de la Vera Cruz, a la que la mayoría del pueblo pertenecía antaño, se estableció en la ermita de la Magdalena, lugar donde se realizaban todas las reuniones y congregaciones así como las solemnidades religiosas de la Santa Cruz de Mayo y septiembre, además de algunas festividades señaladas del calendario litúrgico.
…/… Desde tiempo inmemorial, este día los vecinos del barrio de San Lorenzo celebraban una misa en la ermita, y luego se desplazaban hasta las cruces que se encuentran en el monte “Irukurutzeta” y las bendecían.
…/… En la ermita del San Roque existe la tradición “desde hace más de 70 años”, de celebrar una misa el día de la Santa Cruz de Mayo, Además se realiza la bendición de las cruces hechas con ramas de fresno (lizarra). Luego, los “baserritarras” las colocan en sus terrenos sembrados como elemento de protección.
Koldo Lizarralde Elberdín: Fiestas populares en Elgoibar. Elgoibar, 1996.
Son numerosos los investigadores que han estudiado el ritual de las cruces de mayo, desde el punto de vista más supersticioso hasta el cristiano, ofreciendo justificaciones para todos los gustos.
Con la llegada del tiempo de las primeras cosechas, se invoca a San Marcos como benefactor de los campos aportando las lluvias convenientes, y ya entrado el mes de Mayo comienza el ritual de las cruces y similares y los conjuros para espantar las tormentas, sobretodo de granizo, que suelen acontecer en los meses más calurosos hasta septiembre. Si añadimos que inmediatamente viene la conmemoración de San Gregorio Ostiense, que se supone debe acabar con la amenaza de las plagas, nos encontramos con todo un calendario de elementos protectores para los meses de mayor actividad campesina.
Algunos atribuyen la colocación de las cruces floreadas en casa aisladas de los campos, y en calles, plazas y rincones especiales de las urbes al calendario del estío, festejando o augurando una buena cosecha, tanto material por los productos del campo, como amatoria. Y es precisamente en esta línea en la que nos situamos, atribuyendo estos “totems” como protectores ante los duros meses del estío. 
La cultura cristiana, desde la actividad de Santa Helena en el siglo IV, ha tenido en la cruz su más alto símbolo (In Hoc Signo Vinces), frente a la dispersión de los adjudicados a los “enemigos de la fé”. De forma errónea, se atribuye la media luna a los mahometanos, cuando en realidad era el símbolo más poderoso del poder otomano, liderado por los “turcos”, es decir los eternos enemigos de la cultura cristiana occidental.
A lo largo de los siglos, conforme el poder castellano-leonés fue ocupando tierras de norte a sur, se prodigaron acontecimientos “maravillosos” y “extraordinarios” en torno al culto religioso cristiano. Acontecieron “milagros”, “apariciones” y hechos similares, sobre todo en los ambientes rurales españoles, que tenían como protagonistas elementos de la pasión del Cristo, o la presencia-recuperación de antiguas tallas de la Virgen y acontecimientos sorprendentes que eran atribuidos a los poderes santificadores de clérigos y hombres “santos”.
La Cruz se convirtió en el elemento más poderoso de significación, por lo que no debe sorprender la abundancia de cultos a este símbolo, convirtiéndose las reliquias en objeto extraordinario de culto. 
Aceptada la existencia de estos elementos religiosos por la sociedad civil, y pese a las diferencias y rivalidades entre “ambos estados” (la Corona y la Iglesia), en Caravaca la guarda y custodia de la reliquia suponía el mayor compromiso tanto para los sacerdotes de la Basílica como para el alcaide gobernador de la fortaleza. Para celebrar el baño de la cruz en la fuente o “bañadero” construida para el efecto, situada casi extramuros de la población en aquellos tiempos, era preciso trasladar la cruz, y por lo tanto sacarla de su recinto protector. Al traspasar el recinto, la custodia de la reliquia pasaba a ser asunto del Ayuntamiento.
Desde tiempos inmemoriales, dentro de las Villas se encargaba de la seguridad y el orden bien el alcaide de la cárcel local o alguno de los concejales. También existía una suerte de milicia urbana que debía estar presta a acudir a cualquier eventual defensa, cuyo mando honorario o alférez solía elegirse el día anual de nombramientos y recaía en algún personaje de relevancia local. En Caravaca, la mayor responsabilidad de estos alféreces sobrevenía en el momento de hacerse cargo de la Cruz para llevarla el día 2 de mayo a la parroquia, donde era custodiada por todos los miembros del Concejo, turnándose toda la noche.
El día 3 el alférez se encargaba de transportar la cruz al bañadero e inmediatamente después devolverla a la fortaleza. La responsabilidad era enorme, ya que, según las crónicas, durante esos días, también “feriados”, acudía una enorme multitud de gentes de toda clase a la Villa, movidos unos por la fé y otros por la fiesta paralela. Por ello, no era asunto menor el juramento del alférez de proteger la reliquia con su honor y con su vida si fuese preciso.
Un protocolo similar se ha recogido en Cartagena con motivo de la participación del pendón de la Ciudad en la procesión del Corpus. 
El de Caravaca ha sido recogido en documentos notariales de años diferentes del siglo XVIII, por lo que se puede afirmar que se hacía de forma similar a lo largo de aquel tiempo:  
2 de mayo de 1785 (AGRM.- Francº Antº Torrecillas de Robles.- prot 7572.- f112)
Estando en el Castillo, Real Fortaleza de esta Villa de Caravaca, en 2 días del mes de mayo de 1785 e Iglesia donde de presente está colocada la Ssmª Cruz, los Sres Dn Jacobo de Vallejo, Alcaide de él a nombre de SAR el Serenísimo Sr Infante de España, Dn Fernando, Duque de Parma, Plasencia y Guastula, que lo es en propiedad Comendador de esta Real Fortaleza; y Dn Alonso Sahajosa y Carreño, Regidor perpetuo y el más antiguo de los que concurren a la función que ha de celebrarse, que hace de Alférez Mayor por ausencia del Sr Dn Diego Uribe y Caro, que lo es de esta expresada Villa, Marqués de San Mamés de Aras y Vizconde de Torre de Las Fuentes, en presencia del Sr Don Juan Antonio de Soto Flores, Abogado de los Reales Consejos, Gobernador y Capitán de Guerra de ella por su Magd, diversos Caballeros Capitulares de la misma, y de mí, el escnº mayor del Ayuntamiento, el nominado Sr Don Alonso manifestó al referido Sr Acaide que para la celebración de la festividad de la Invención de la Ssmª Cruz, como que hace de Alférez Mayor de esta expresada Villa, y en su nombre:
Pide se le entregue la Ssmª Cruz con su Relicario y Custodia, que se halla pronto a hacer el pleito homenaje acostumbrado.
El enunciado Sr Alcaide respondió que alzándole el que tiene hecho a esta Villa sobre la Custodia y guarda de dicha Ssmª Reliquia, la entregará en la forma que la pide para dhª celebración.
Acto seguido, el contenido Sr Dn Alonso le alzó el dicho Pleito. Y poniendo sus manos en las del citado Señor Don Jacobo como tal Alcaide, dijo:
Como hace de Alférez mayor de esta mencionada Villa, en su nombre y como Caballero Hijodalgo, hace Pleito homenaje y promete que estará la Ssmª Cruz en esta tarde, noche y mañana hasta pasadas y dhªs las segundas Vísperas, en toda guardia y Custodia en la Parroquial de esta Villa. Y acabada de celebrar la insinuada festividad, la volverá y entregará en el explicado Castillo e Iglesia con su Relicario en la misma forma que la reciba como Caballero Hijodalgo según Fueros de España, repitiéndolos una, dos y tres veces.
El dhº Sr Alcaide lo pidió por testimonio, que el nominado Sr Gobernador le mandó dar, y entregó la Ssmª Cruz con su Relicario de manos del Sr Lizdº Dn Pedro Bezerra y Moscoso, del hábito de Santiago, Vicario Juez Eclesiástico Ordinario y Visitador General de la presente Villa y demás de su Partido, por autoridad Apostólica y Rl, &ª.
De todo lo cual fueron testigos Dn Tomás Pedro de Mata, Regidor perpetuo; Dn José Miravete, Diputado del Común, y el Lizdº Dn Celestino Torrecillas del Puerto, todos de esta vecindad. Y lo firmaron dhºs Sres Gobernador, Alcaide y Alférez, de que yo, el escnº, doy feé. 
Dn Jacobo Vallejo – Alonso Sahajosa – ante mi Francº Antonio Torrecillas de Robles
La Cruz era conducida bajo palio, en cuyas varas iban algunos concejales, hasta la parroquia del Salvador, donde permanecía toda la noche custodiada por turnos por el Gobernador, Alcaldes ordinarios y concejales hasta la hora de iniciar la procesión hasta el “Bañadero” y proceder al rito. Una vez terminado este, de inmediato se devolvía a la Basilica fortaleza.
3 de mayo de 1785 (AGRM.- Francº Antº Torrecillas de Robles.- prot 7572.- f113).
Estando en el Castillo, Real Fortaleza e Iglesia de la Ssmª Cruz de esta Villa de Caravaca, a 3 dias del mes de mayo de 1785: Concurrieron los Sres Dn Jacobo de Vallejo, Alcaide de él a nombre de su SAR el Serenísimo Sr Infante de España, Dn Fernando, Duque de Parma, Plasencia y Guastula, que lo es en propiedad, Dn Alonso Sahajosa y Carreño, Regidor perpetuo y el más antiguo de los que concurren a este acto del Ayuntamiento de esta expresada Villa que ha hecho de Alférez Mayor en la función que acaba de celebrarse de la Invención de la Ssmª Cruz, por hallarse ausente el Sr Dn Diego Uribe y Caro, Marqués de San Mames de Aras y Vizconde de Torre de Las Fuentes, al sitio de la entrada de la verja del Altar mayor de dhª Iglesia. Y a presencia del Sr Lizdº Dn Juan Antonio de Soto Flórez de Acevedo, Abogado de los Rls Consejos, Gobernador y Capitán de Guerra de esta expresada Villa por S. M.; varios Caballeros Capitulares, otras diversas gentes, y de mi, el escnº, el referido Sr Dn Alonso como Alférez mayor, dijo a el mencionado Sr Dn Jacobo como Alcaide, haberse celebrado la festividad de la Ssmª Reliquia con la solemnidad posible y volvía con su Relicario a el mencionado Castillo e Iglesia. Y que alzándole el pleito homenaje que el día de ayer hizo en sus manos en nombre de la dhª Villa, la entregaría.
Y el enunciado Sr Alcaide, en nombre de S. A. R. le alzó el citado pleito homenaje.
Y el contenido Sr Alférez Mayor, poniendo sus manos en las del insinuado Sr Alcaide, este hizo pleito homenaje de tener en guarda y custodia la Ssmª Cruz, y de entregarla a la Villa siempre que le sea pedida, así para sus funciones como para sus necesidades. Y así lo dijo y prometió una, dos y tres veces como Caballero Hijodalgo según Fueros de España.
Y dhº Sr Gobernador lo mando dar
Por el cual se entregó dhª Ssmª Reliquia a Dn Pedro de Mata Monteagudo, Capellán mayor de la nominada Iglesia por cuenta del citado Sr Alcaide.
Todo lo cual fueron testigos Dn Tomas Pedro de Mata, Regidor perpetuo de esta expresada Villa; Dn José Miravete, Dipitado del Común, y el Lizdº Dn Celestino Torrecilla del Puerto, de esta vecindad Y lo firmaron dhºs Sres de que yo el escnº doy fee.
Dn Juan Antº de Soto, Dn Alonso Sahajosa, ante mí Francº Antº Torrecillas de Robles.

 

El Judas de Albudeite

Joaquin Blanco y Francº Lison, Alcaldes ordinarios de esta Villa de Albudeite, con asistencia de Juan Peñalver, regidor y Francº Gonzalez, Procurador Sindico, certificamos en la mejor forma que podemos que las Hermandades que en este Pueblo ay con los gastos anuales que cada vna tiene y sus fondos son en la forma siguiente:
– La Cofradia de las Animas, aprovada por el ordinario solamente. Tiene de renta anualmente 90 Rls Vn, que juntos con la limosna ostiatim y axenzia del hermano mayor, asciende sobre poco mas o menos a unos 3.000 Rls Vn, y de estos se consumen en funcion de Yglesia y sermon 58 Rls Vn poco mas o menos, y lo restante que queda se paga de ello la misa del día de fiesta y lunes, y lo restante se distribuye en zera y misas.
– La del Ssmº Sacramento, que tamvien tiene solamente la aprovacion del ordinario. Asciende su renta a 300 Rls poco mas o menos, y se consumen en funcion de Yglesia en el dia del Señor 28 Rls por drºs parroquiales, y los restantes en zera para dhº dia, monumento, Aszension y otras festividades.
– La de Nrº Padre Jesus tiene de renta anual 84 Rls Vn, con más las limosnas que subministran los fieles, y se consumen en la funcion que se zelebra en la Parroquia de esta Villa el dia de la Exaltacion de la Cruz. Tambien se halla aprovada esta Cofradia del ordinario.
– La Cofradia de mugeres de Nrª Srª de los Dolores, sin tener renta alguna fixa, si solamente la limosna voluntaria de los fieles, que se regula de 300 Rls Vn poco mas o menos, los que se distribuien en una misa cantada en el propio dia 5 Rls; y lo restante en zera para la Novena y culto de Maria Ssmª. La qual hesta (s) asi mismo aprovada por el ordinario.
– Y otra Cofradia de la Virgen del Rosario con la aprovacion solamente de los Religiosos Dominicos y aprovada con las visitas. Tiene de renta anual 30 Rls Vn, los mismos que se gastan en la funcion de Yglesia de su propio dia, con mas otros 70 Rls poco mas o menos que se recogen de limosna voluntaria, que asciende el gasto de la funcion a 70 Rls poco mas o menos.
Que son las hermandades que unicamente ay en esta Villa con sus rentas y gastos en sus respectivas funciones.
Y para que conste ponemos la presente que firmamos los que savemos, en Albudeite en 25 de Junio de 1771.
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Ritos de Pascua en Albudeite.
20170416 1Como todos los años el ritual se ha cumplido, y Judas ha sido quemado en la plaza mayor del lugar que se encontraba profusamente engalanada de enramadas colocadas la noche anterior. Todo estaba vigilado atentamente por el “alcalde del Judas”, quien, con su bastón concejil, obligaba a los transeúntes a pagar el peaje por pasar por allí.
La ejecución ha sido precedida de un impresionante “encuentro” entre San Juan, María y su hijo “resucitado” y presenciada por buena parte de los albudeiteros.
El hecho en sí puede verse como un rito más de la Pascua cristiana si no fuese porque la figura – pelele suele diferir de la del traidor, y este año era un simulacro de Donald Trump. Si además se añade que “alguien” le había cosido a la chaqueta unas cuartetas cargadas de una fuerte ironía hacia la persona en cuestión. Algo parecido tiene lugar dentro de pocas fechas en Alhama. Desconozco qué tipo de muñecos se han quemado este año en Cartagena o en Lorca.
Caro Baroja identifica estos ritos con la “estación del amor”, es decir entre Mayo y Julio. Abundando en esto, resulta muy significativa la quema, acto que se prolonga hasta las noches de San Juan en el levante, incluso en fechas señaladas del verano.
20170416 2Resulta más interesante la enramada. Esas instalaciones modestas con frecuencia, (al menos las que hemos podido en Albudeite, Alhama y Calasparra), son una herencia de las celebraciones del Corpus, en las que desde el siglo XV hasta finales del XVIII, participaba toda la sociedad civil. El mayor acontecimiento festivo para cualquier Ciudad, Villa o Lugar, tenía lugar con ese motivo, y cada grupo gestor lo organizaba en función de sus posibilidades.
Había cofradías, como en Albudeite, responsables de la organización del desfile, pero el resto de los gastos se solía cubrir desde los estamentos de poder. Así en las ciudades se contaba con gigantes, cabezudos, tarascas y dragones, danzantes masculinos, orquestas y otros similares.
En los Lugares más humildes apenas se podía adecentar las calles y plazas más que con unas modestas enramadas que cubrían las paredes, mientras que por los suelos, casi siempre de tierra y barro, se extendían esteras de junco, sobre todo para facilitar el paso de la custodia.
Esto era habitual en poblaciones cercanas a Albudeite como Mula, Bullas, Totana, Alhama, Mazarrón y otros, según cuentan sus actas capitulares.
No debe llamar la atención la existencia de una cofradía cuya principal actividad se centra en la Exaltación de la Cruz, festejo de gran arraigo en el siglo XVIII en numerosas poblaciones y que tenía su epicentro, por lo que atañe a Albudeite, en Caravaca. Y bien pudiera ser que con motivo de esa festividad también se enramasen las calles.
20170416 3En cuanto al ceremonial llamado “el encuentro del resucitado”, conviene recordar que el Concilio Vaticano II actualizó el calendario de la Semana Santa, pasando a celebrar la resurrección el Domingo, que hasta entonces se hacía el llamado “Sábado de gloria”. Las celebraciones que tenían lugar ese día o el siguiente hasta entonces tenían un carácter más festivo que religioso, dando lugar a procesiones como la de la “Diabla” de Orihuela el sábado por la tarde, o la del domingo en Murcia, diseñada a finales del siglo XIX como un elemento festivo del Barrio de Santa Eulalia, en la que figura como elemento más atractivo el personaje del “diablo” encadenado y escoltado por dos ángeles, símbolo del final de su dominio durante los días de ausencia de dioses.
Como tantos otros elementos del festejo popular del Corpus, las enramadas y los bailes de imágenes se fueron trasladando a otras conmemoraciones al reformar Carlos III esa fiesta que se había convertido en una carnavalada.
Ha sido un buen día de fiesta en Albudeite, y “el Postillón” no ha dejado de recibir atenciones y saludos de muchos amigos. Desde el balcón de la casa de uno de ellos, junto con un montón de sonrisas, ha podido presenciar de forma extraordinaria el “encuentro”.

Cantos rituales de los huertanos de Murcia

DSC00669El sonido profundo de la huerta
(M. Muñoz Cortés: in “El Libro de la huerta”)
Uno de los escasos ritos de la Semana Santa murciana que suelo presenciar es el canto de los huertanos el jueves santo. Y durante este, apenas presto atención a los “expertos”, a los “teóricos”, y a algunos “postureos”. Todo eso, si fuese necesario, debería quedar para las tertulias de café.
Reconozco que me siento más cercano a los del Rincón de Seca (Ricardo, Lope, Toni, Antonio, Adrián, y los demás) con los que comparto una vieja amistad, y que siempre me han dado su afecto, incluso en momentos duros.
Sin embargo, ese día todos los grupos cumplen con su compromiso cada uno a su estilo, con sus cantos, que pueden ser “mejores o peores” según esos expertos, pero que se mantiene en su integridad desde hace cientos de años.

 

 

Tractores o procesiones

Prefiero la ciudad ocupada por tractores que por procesiones
Aquellos me dejaban cruzar las calles
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En caso de persistir se pondrá el asunto en manos competentes

Los Salzillos dentro de la Catedral

Catedral de Murcia, 5 de abril de 1784
20170405El Señor Portilla, por si y a nombre de los demás Mayordomos de la Cofradía de Jesús Nazareno, suplicó al Cabildo se sirva permitir que en la mañana del Viernes Santo se abra la puerta de los perdones para que entren y salgan los pasos de la Cena y Columna respecto a no caber por las otras dos puertas colaterales sin mucha angustia y con evidente riesgo de desgracias.
El Cabildo concedió dicha licencia solo para los dos referidos pasos pero con las limitaciones y prevenciones acordadas en los años antecedentes acerca de la hora en que debe entrar la procesión en esta Santa Iglesia, y silencio que se ha de observar.
De todo lo cual quedó entendido dicho Señor Portilla.
Una de las leyendas que existen en torno al ritual de las procesiones de Semana Santa en Murcia sigue siendo el que en algún momento los desfiles pasionales discurrieran por dentro de las naves de la Catedral.
Hasta donde hemos llegado en nuestros rebuscos, sólo hemos encontrado unas escasas referencias al asunto, y todas localizadas en las últimas décadas del siglo XVIII y algunas del XIX. Y se nos hace necesario concretar algunos puntos al respecto.
En primer lugar, conviene recordar que en el edificio de la catedral y en su entorno se realizaron obras a lo largo de todo aquel siglo, por lo que el tránsito en su entorno era imposible, o cuando menos, peligroso.
La fachada o imafronte se pudo levantar a lo largo de las primeras cuatro décadas del siglo, lo que conllevaba la existencia de andamios y espacios ocupados por los maestros alarifes, además del necesario trajín de los carros y aperos de los que traían las piezas para ser colocadas. Esta actividad involucraba no sólo el exterior sino también la nave inmediata del templo, en donde el trabajo también era muy activo.
Para aislar el templo de todo ese movimiento se habían colocado unas enormes cortinas que trataban de preservar el resto del templo tanto del ruido como del polvo y demás que conllevaba la obra.
En segundo lugar: Una vez terminada la fachada, se planteó tanto por el Cabildo como por el Ayuntamiento el “Hermosear” el resultado abriendo el espacio y creando una plaza nueva. Para ello era preciso trasladar la sede del obispado, viejo y deteriorado edifico que ocultaba la fachada por estar justo enfrente. Para ello fue necesario negociar con el Marqués de Los Vélez que era propietario de un palacete que circundaba la plaza por su lado sur. En esto no hubo problemas. Se derribó el antiguo palacio del obispo y parte de el del Marqués sobre él se construyó el actual palacio episcopal dejando libre el espacio frontal de la fachada.
Todo ello se hizo a mediados del siglo XVIII, muchos años después de que Belluga se hubiese marchado de Murcia.
Hubo otras reformas en el edificio catedralicio, pero fueron de menor relevancia para la plaza. Sin embargo, se habían acometido las obras de terminación de la torre, detenidas desde siglos atrás por la mala cimentación de su base.
En tercer lugar: Alguna vez hemos comentado que las iglesias, a consecuencia de los tratados con el Estado Vaticano, eran consideradas como territorio propio de ese estado, lo que permitía que muchas personas, tratando de escapar a la acción judicial, se refugiasen en ellas, lo que les garantizaba una cierta inmunidad. Esas gentes vivían dentro de los templos, y la catedral de Murcia no era una excepción. A lo largo del siglo XVIII sus “inquilinos” no bajaban de diez o doce, alojados bien en las capillas laterales o bien en algunos espacios de la torre.
En cuarto lugar: Aunque según el protocolo del Cabildo, la mayoría de sus Canónigos se tomaban “vacaciones” desde el martes Santo, o de perdón, el rito de las ceremonias del santo tiempo se cumplía rigurosamente. Los miércoles, jueves y viernes Santos se cantaban las pasiones, se rezaban los oficios y si asistía el obispo de turno, el miércoles se procedía al lavado de pies de doce mendigos. Además las familias o agrupaciones propietarias de las capillas y altares privados, que sólo estaban protegidas por unas verjas de madera muy viejas y muy deterioradas, procedían a su limpieza y mejoras. Y no bajaba la asistencia de fieles en número, al menos, de trescientas personas. Esto arrastraba una abundancia de “pobres almas” que pedían la voluntad, cuando no se la tomaban directamente.
En conclusión: Si un colectivo gremial como lo era una cofradía, aunque fuese la de mayor rango y a la cual perteneciesen algunos miembros del Cabildos, solicitaba poder introducir su comitiva dentro del edificio, por parte del Cabildo se le exigían ciertas precauciones y garantías, tales como ir acompañados de vigilantes para evitar confusiones, y garantías y fianzas para cubrir los posibles perjuicios.
No en vano deben ser recordados los numerosos bandos de buen gobierno que reclamaban precaución frente a supuestos penitentes vestidos con las túnicas propias de las cofradías, que en realidad eran ladrones y “gentes de mal vivir”.