El boticario de la cárcel

Murcia 19 de febrero de 1790
En conformidad de lo resuelto en Cavildo de 5 del corriente, en que se vio la instanzia de Dn Serafin Silvestre, Boticario, sobre que se le satisfaga el importe de las rezetas que exivio comprehensivas de la medizina subministrada a los pobres enfermos de la Rl Carzel desde el año pasado de 1782, se presentó el ynforme que hazen los Cavºs Comisarios de ella, en que exponen han mandado reconozer dhªs rezetas, que importan 688 Rls, y les pareze que revaxando dhº Dn Serafin 228 Rls, en lo que se ha combenido, haze toda la equidad posible, ademas de no poner en cuenta lo menudo de el valor de los unguentos que ha suplido a dhºs pobres enfermos. De cuyo ynforme se entero a la Ciudad.

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Las cárceles preventivas de las Ciudades y Villas cuyos Corregidores tenían potestad legislativa eran reductos pequeños y malasanos en donde con frecuencia estaban hacinados los presos a la espera de juicio o de sentencia, a veces durante meses. Los Concejos locales debían ocuparse, a lo menos, de su estado sanitario. Se hacían frecuentes visitas sanitarias y se proporcionaban los medicamentos precisos.Sin embargo, las facturas de los gastos ocasionados tardaban en pagarse años por la ambiguedad de las administraciones.