La toma de Barcelona, desde Murcia

25 de septiembre de 1714
La guerra de sucesión venía durando ya muchos años. Para el Reino de Murcia era una necesidad urgente que llegase su término, puesto que el conflicto había supuesto muchas vidas, muchos heridos, muchos alimentos y muchísimo dinero aportado al bando de las tropas borbónicas, y que el Obispo Belluga había requerido continuadamente, lo que valío preheminencias y títulos. Todo ello, sin olvidar la división ideológica en la sociedad y la defensa de Cartagena y algunos parajes de nuestras costas.
Fue una lucha fraticida, por un lado, pero los intereses de naciones como Inglaterra, Francia y el Imperio Austro – Húngaro, inclinaron el resultado a favor de los Borbones. Sus consecuencias fueron la supresión de los fueros y privilegios de Cataluña, y el castigo económico a los que, como Cartagena, mantuvieron en algún momento una postura contraria a los vencedores. Aunque se atribuye el triunfo a castellanos y la derrota a los catalanes, el desenlace se debió a la intervención sobre todo de la marina inglesa, cobrándose como premio Gibraltar y otras plazas, y desbancando a España en el dominio de los mares.
Como en otros tantos casos de nuestra historia, aquella guerra es practicamente desconocida para la mayoría de los murcianos. Sin embargo, en otras partes, se incluye en los libros de texto, dándole una interpretación un tanto sesgada.
Martes extra despues de anochecido en el quarto del Sr Crrxºr.
El Sr Crrxºr puso en noticia de la Ziudad como por medio del Sr Superintendente y de otras cartas rezevidas por la via de Valencia en el correo de hoy, se a confirmado la noticia del abanze general que en el dia onze del corriente se dio por las tropas del Rey, Nrº Sr, mandadas por el Sr Duque de Berbick, a la plaza de Varzelona; y que sin embargo de la resistencia de los reveldes, se continuaron los abanzes hasta las quatro de la tarde de dhº dia. En cuia ora salio el Coronel de la Coronela y pidio las vidas en capitulazion y se le conzedieron, entregando la plaza, Castillo de Monjin, el de Cardona y las Yslas; y con la calidad de pagar diez y ocho mil ombres (s) y mantener de pan por seis meses el ejerzito, con lo qual se hizo dhº entrego. Y que el Cavallero Dasfelt queda ya Governador de todo el Principado.
Cuia plausible noticia no a querido su Sriª retardarla a esta Ziudad, como tan ynteresada en los buenos suzesos de la Monarchia.
Y haviendolo oido y zelebrado con el jubilo correspondiente a su zelo y lealtad, Dio muchas enorabuenas a el Sr Crrxºr y las grazias por esta notizia, y unos a otros reziprocos parabienes por tan feliz suzeso en que se ynteresa la tranquilidad de estos Reynos. Y Acordó que luego luego (s) se haga notorio a este fidelisimo pueblo para que la zelebren con tres noches de luminarias generales y repique de campanas, pasandose recado por el mayordomo a los Sres Dean, Provisor y Comunidades, y que los Sres Dn Francº Rocamora y Dn Alfonso Manresa, Rxres, visiten asimismo al Sr Dean a quien partizipen este suzeso para que se sirva notiziarlo a los Sres de su Cavildo Eclesiastico por si gustasen hazer alguna demostrazion a Dios, Nrº Sr, en azimiento de grazias, para que con su haviso (s) pueda esta Ziudad concurrir con su asistenzia, A cuio fin suplica al Sr Correxidor se sriva de mandar zitar.

Corsarios de España

Puerto de Cartagena, 14 de noviembre de 1711

41114Corría el otoño de 1711. En los mares de levante, entre Málaga y Cartagena, dos fragatas francesas, El Fenix y La Yrondella, gozaban de patente de corso española para capturar barcos enemigos. La diferencia entre piratas y corsarios mediterráneos estaba en que los primeros buscaban un beneficio mediante el secuestro con el consiguiente rescate. Los segundos, de acuerdo con sus contratantes, debían entorpecer las actividades del enemigo, capturandole navíos que pudieran transportar provisiones. Un antíguo código obligaba a conducir las presas al puerto más cercano que dispusiera de delegaciones consulares de los países en conflicto. Las tripulaciones quedaban bajo vigilancia, y las mercancias se vendían repartiéndose las ganancias entre los comerciantes y los corsarios. Junto a esto, era obligado proceder a una inspección sanitaria, tanto de los barcos como de las tripulaciones, por las contínuas epidemias de peste y cólera.

Haviendose visto las zertificaziones dadas por Dn Joseph Domas Garri, Consul de la nazion franzes en esta Ciudad, en que zertifica que Monsiur (s) Bonoit de la Bungalli, Comandante del navio nombrado El Fenis, armado en corso contra los enemigos de ambas Coronas y los ynstrumentos presentados que traia el navio nombrado La Galera de Levante, de nazion olandes; por cuias zertificaziones consta haverse ejecutado en la Ciudad de Almeria, dilixenzias en precauzion de la salud publica, y que en su virtud se les admitio a comersio. Y las ejecutadas con los setenta y quatro hombres que trae el navio nombrado La Reyna Ana, de la Yngalaterra (s), por donde consta asimismo hallarse sanos de todo acsidente, respecto del dilatado tiempo que ha que salio de Esmirre con el cargo de trigo que trae, Aquerda se admitan a comersio, asi el navio de guerra como las dos presas, y se les haga saver por el presente scnº y a las guardias para que se retiren.

Jabón de Espinardo

Espinardo, 24 de septiembre de 1706
40924Espinardo tuvo una enorme actividad industrial a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Más de cuarenta alfareros tenían sus obradores en las cercanías del Lugar. También se instalaron los fabricantes de jabones blandos para el uso personal, y duros para la limpieza del hogar y el lavado de la ropa. Durante la guerra de Sucesión, la famosa incursión de los ingleses hasta el Huerto de las Bombas conllevó que algunos de los lugares inmediatos sufrieran los daños de la guerra. Espinardo quedó casi arrasado y muchas de sus industrias destrozadas.
Más información en “Historias de los Lugares”, pronto.
Viose petizion de Dn Jn de Burgos, avastezedor del Javon, en que manifiesta a la Ziudad las ocurrenzias que han sobrevenido para no poder cumplir con la obligazion de su avasto a causa de haver estado el henemigo en la Villa de Espinardo, donde tenia la caldera para su fabrica, y haverla dejado de forma que no se a podido fabricar, haviendose llevado parte de sus ingredientes que tenia para ello, haviendose experimentado por dhª razon falta de dhº jenero en esta Ziudad y sus estancos publicos y allarse ymposibilitado de su remedio, porque se le a denunizado y esta bexado (s) con guardas para que cumpla con su obligazion del dhº abasto; con estas razones que refirere en su pedimento, ofreziendo en el interim que el fabrique el jabon de la calidad de lo del Reyno el avastezer con el blando, para que por este medio se socorriesen los vezinos.

Motivos para una fiesta

Septiembre de 1706
Palacio del Huerto de las Bombas, desaparecido.
Palacio del Huerto de las Bombas,

1703-1714

Fue un tiempo duro y una guerra larga y muy costosa para las gentes del Reino de Murcia. En su principio, hubo una división ideológica, abundando los que se acogieron a las intenciones de los Austrias y los ingleses, pero la mayoría se apuntó al bando de los Borbones. Quizá influyó en esto la poderosa personalidad del Obispo Belluga, que se convirtió en Capitán General de Felipe V. Por eso en su estatua mantiene una espada entre sus manos.
Los murcianos participaron de forma muy activa, y sufrieron numerosas pérdidas en vidas, estando los hospitales desbordados por la contínua llegada de heridos. Además de la participación humana, la guerra hizo que las labores agrícolas se vieran casi paralizadas, puesto que tanto las caballerías como los carros, carretas y galeras eran sistemáticamente requisados.
Cartagena fue asediada en varios intentos, desde el mar por los ingleses, y desde tierra por los murcianos, al haberse pasado al bando austracista.
Los habitantes de Beniel, Alquerías y Beniaján estaban en contínua vigilancia por la amenaza de las cuadrillas de “miqueletes” alicantinos de Orihuela y Almoradí. Y si Alhama y Totana se encontraban en estado de alarma por un posible desembarco del enemigo en Mazarrón, Lorca reforzó, dentro de sus posibilidades que no eran muchas, las costas desiertas del entorno de Águilas, lugar que sólo tenía el castillo y unos pocos barracones.
En una de las acciones militares más agresivas, los austracistas con los ingleses que habían tomado Cartagena, tuvieron un fuerte encuentro en las cercanías de la torre del Albujón, hoy desparecida, y llegaron hasta la huerta de Murcia. Para ocupar la ciudad tenían dos objetivos: destruir los importantes molinos de Aljucer, y destrozar la Contraparada. Tanto las milicias urbanas como los pequeños destacamentos destinados en los molinos de la pólvora de la Ñora pudieron frenar el intento.
Desconozco el coste en vidas humanas que sufrió este país, pero debió superar los dos millares. Los daños fueron incontables, pagando Cartagena duramente su compromiso con los Austrias durante las décadas siguientes.
Estos hechos, contados de forma tan escueta, deberían ser suficientes para justificar su conmemoración, como se pretende en otras regiones. Quizá me contetaría con ver que, con motivo de las fiestas patronales de este país, en los balcones ondease la bandera local o la regional.
Dijo que respecto de que en el dia de oy, al amanecer, hizo movimiento el henemigo con mas de mil hombres, la maior parte yngleses, marchando para esta Ciudad con algunas piezas de artilleria y puente de madera para su pasaje, por las cortaduras y azequias de la huerta prevenidos para impedirles el paso; y que haviendose avistado a la Casa que llaman de las Bombas, distante desta poblazion medio quarto de legua, y abanzando a ella haziendo fuego y hechando granadas con el animo de apoderarse della, como con efecto lo hubiera logrado a no haverlo rechazado con gran valor la Ynfanteria que estava de guarnizion en dhª casa y socorro de los naturales que ocurrio para este lanze, obligandolos a hazer fuga, que ejecutaron con perdida de mas de quatrozientos hombres heridos y muertos, y entre ellos algunos ofiziales y dos coroneles. Cuio feliz suzeso se a zelebrado como lo pide acto tan glorioso, esperando en Dios, repetira.
Y por que conviene partiziparlo luego al Excmº Sr Obispo de Cartaxena, Nrº Prelado y el de estas tropas, que se alla en la Ziudad de Lorca, y que el buen exito se debe a la intelixenzia y esfuerzo de los Cavos militares que goviernan.
La Ziudad acuerda se despache propio a toda dilixenzia para ello, y como se hecha de menos la falta de dinero, zevada, plomo, piedras y demas muniziones; y espera de su Excelenzia esta puntual providenzia, pues a obligado para los socorros y gastos deste dia, por dezir su capellan no tener medios algunos, a sacar seis mil Rls del posito del pan, haziendo la falta al comun que se deja considerar; vajo las zircuntanzias prebenidas por su Excª en la ocasión que se le entregaron quinientos Doblones.
En considerazion de que el administrador de dho caudal a hecho al entrega de dhos Seis mil Rls a Dn Manuel Luna, su capellan y dado recibo con el se le hagan buenos a dho administrador del posito.