La Contraparada de Murcia

Sobre azudes y  presas: La Contraparada de la Huerta de Murcia
Desde hace unas semanas se viene denunciando, incluso ante estamentos judiciales, el deterioro experimentado por el azud mayor de la Huerta de Murcia conocido localmente como “La Contraparada”. Habiendo procedido a una inspección ocular, hemos podido comprobar el estado de la cuestión. Ya que nuestros conocimientos resultan un tanto limitados, hemos cotejado opiniones con arqueólogos e ingenieros, quienes nos han aclarado el posible origen del daño causado.
Se hace preciso aclarar que, según nuestras fuentes, el azud mayor de la Huerta de Murcia es uno de los más importantes de España en su género ya que sigue cumpliendo su misión de distribuir el agua a miles de hectáreas del territorio tanto murciano como alicantino.
A lo largo de la geografía española se pueden encontrar azudes o pequeñas presas que ilustran de forma sencilla la razón de estas construcciones. Se trata de derivar parte de las aguas de un curso fluvial hacia un canal o acequia con diversas finalidades: riegos, impulso a artefactos, ingenios, Etc.
La tipología de estas presas varía en función de varios condicionantes como son la anchura y profundidad del curso matriz o la cantidad de agua precisa. Dependiendo de estos datos, la construcción deberá hacerse de la forma más sólida posible.
El tipo más sencillo consiste en la colocación de unas estacas en el cauce que son entrelazadas por troncos y broza. Es muy abundante en los pequeños cursos fluviales del norte de España, según hemos comprobado en viajes por Aragón, el País Vasco y Galicia. Su función es dotar de agua a pequeños huertos cercanos. Al existir en las inmediaciones una abundante vegetación, resulta sencillo reemplazar los elementos dañados.
A lo largo de los siglos se desarrollaron varias técnicas para la construcción de azudes de mayor envergadura. En unos casos se procedía a la construcción de muros de argamasa o de piezas de cantería y sillería cuya base descansaba sobre el mismo cauce, partiendo de una limitada profundad. En otros, se procedía a la construcción de todo un entramado de carpintería sujetado al suelo mediante una cuadricula de sólidos troncos. El espacio interior se rellenaba con cascote, broza y atochada.
Los dos procedimientos resultaban eficaces en un principio, pero al que no quedar totalmente cerrados, con el paso del tiempo se iban generando pequeñas filtraciones que afectaban al interior del edificio. Su falta de mantenimiento o conservación fue motivo en parte de su destrucción parcial o total a causa de las fuertes avenidas.
En el caso del azud de Murcia, a pesar de las importantes obras de reconstrucción llevadas a cabo durante los siglos XVI al XIX, nunca se procedió a una remodelación total del edificio, actuando de forma parcial sobre la plana externa o en los laterales, alterando la estacada original o, recientemente cubriéndola con una losa de cemento.
Según nuestras observaciones los daños visibles con rotura y desmonte de varias piezas de sillería han sido producidos en el interior del edificio y generados por bolsas o pozos, que al rebosar por el ímpetu de las recientes crecidas, han motivado una pequeña explosión de esos depósitos.

 

Antoñete Gálvez y el Consejo de Hombres Buenos

11 de agosto de 1849
Estado en que se encontraba el verano pasado la casa de Antoñete Gálvez Arce

Estado en que se encontraba el verano pasado la casa de Antoñete Gálvez Arce


Al Consejo de Hombres Buenos establecido en esta Ciudad [1].
Jose Escribano, vecino de la misma, y morador en su huerta, Partido de Torre Aguera, hace presente al Consejo:
Que lleva en arrendamiento nuebe taullas, de las cuales tiene sembradas de panizo como unas tres y media. Para el riego de las referidas tierras disfruta de la tanda de media hora [2] / porque la otra media corresponde a otras nuebe que hay contiguas / de la Azequia de Beniajan por medio del partidor de Baeza, que es desde las dos a las dos y media de la tarde de cada quince dias.
Para lo qué, y con el objeto de poder conseguir la entrada del agua en la tierra utiliza la rafa que anticipadamente hacen los de la parte superior con igual fin, o cuando no lo verifican, lo egecuta el que dice, porque de otra manera su derecho era ilusorio.
En el dia de ayer en que le correspondia el riego, obserbando que a las ocho de la mañana no había rafa establecida a la parte de arriba por que sin duda los heredados no necesitaban regar porque se habian remediado con el agua de gracia [3], la formó el exponente. Y al muy poco fué destruida por la fuerza por Antonio Galbez [4], su conbezino, acompañado de otros. Con lo que le pribaron de los medios de adquirirla en terminos que, llegada la hora de la tanda, no pudo regar lo que debia regarse ni en poco ni en mucho, con notable perjuicio de sus intereses. Y si bien es cierto que antes de egecutar ese abuso de fuerza, se comprometió Galbez a abonarle los perjuicios que hubiera, obserbando despues que ellos eran cuantiosos, lo llevó a efecto retirando su promesa.
El que suscribe denuncia este hecho al Consejo para adquirir el competente reintegro, &ª.
Suplica le admita la regular informacion y condene a su pago al Antonio Galbez. En lo que administraría de Justicia, &ª.
Murcia 1º de agosto de 1845. Jose Escrivano
JUICIO DEL CONSEJO DE HOMBRES BUENOS
Dn José María Ballester, Secretario del Yltre Ayuntamiento Constitucional de esta Capital y del Consejo de Hombres Buenos de la misma [5]
CERTIFICO [6]: Que en la Audiencia celebrada por el expresado Consejo en cinco del corriente se hizo el acuerdo siguiente:
Se dio cuenta de esposicion de José Escribano, del Partido de Torreaguera, manifestando lleba en arrendamiento nuebe taullas. Para cuyo riego disfruta media hora de la Azequia de Beniajan por medio del partidor de Baeza desde las dos a las dos y media de la tarde en cada quince dias. Y que para conseguir la entrada del agua en sus tierras utiliza la rafa que hacen los de la parte superior con igual fin,
Que en el dia treinta y uno de Julio prosximo de le correspondia el riego. Y obserbando no había rafa establecida en la parte de arriba, la formó el exponente. Y al muy poco fué destruida furtibamente por Antonio Galbez, su convecino, que antes de egecutar ese abuso de fuerza se comprometia Galbez a abonarle los perjuicios, pero que luego bió heran cuantiosos, retiró su promesa. Y solicita que, previa la justificacion del hecho, se condene a su pago a el Antonio Galbez.
Provó lo espuesto con los testigos Juan Pelegrin y Juan Estevan.
Y habiéndose hecho cargo al Galbez sobre ello, manifestó: ser efectivamente cierto que le exigió al Escribano quitase la parada y le dejase el agua, ofreciéndole remunerarle el perjuicio que sintiere. A lo cual se negó este.
En cuya virtud y observando que las aguas las iba a utilizar no en los bancales para que estan destinadas, por que estos no la necesitaban, y si en un terreno que ha panificado hace poco, y que no tiene dotación de agua, bolcó la parada. Por que ya en este caso no correspondían al Escribano y si al deponente que riega después que él.
En su consecuencia, y respecto a que el citado José Escribano combino en que es exacto no hace mucho tiempo que panificó el terreno que se proponía regar, aun cuando espresó se halla contiguo a las citadas nuebe taullas:
El Consejo, considerando que ya en este caso y puesto que no justifica el demandante que el expresado terreno no tiene dotación de agua, estaba en el derecho de aprovecharla el Gálvez como sobrante
ACORDÓ absolverlo de esta reclamación. [7]
Corresponde con su original a que me refiero.
Y para los efectos determinados por el Consejo en sesión de nuebe del corriente, libro la presente en ella a once de agosto de mil ochocientos cuarenta y nuebe
Ballester[i
[1] A diferencia de otros Tribunales, en el Consejo de Hombres Buenos las partes demandantes y acusadas se “personan” sin asistencia de letrados ni procuradores, con la salvedad de que si el denunciante no supiere escribir, su solicitud la redacta el Secretario del Tribunal como fedatario.
[2] Tanda: Cupo del reparto del agua que corresponde a cada labrador.
[3] Agua de gracia: Dotación de agua extraordinaria que se hacía entre el 20 de julio y el 5 de agosto, tanto para riegos como para usos domésticos. Terminado el riego con esta dotación, muchos huertanos ya en la época marchaban al Mar Menor a tomar los baños.
[4] En el momento que tuvo lugar este juicio, Antoñete tenía 30 años.
[5] En aquellos años el Tribunal todavía estaba vinculado al Ayuntamiento, por lo que el Secretario Municipal se encargaba de las dos corporaciones.
[6] Los juicios del Consejo eran verbales, aunque con frecuencia al menos una de las partes solicitaba un certificado de lo acontecido en ellos.
[7] El Demandante presentó una reclamación que fue atendida por el Consejo, y que publicaremos el sábado próximo.

El poema de Yusuf

160917-2Leyendas y romances árabes o cristianos
Recital de cuentos, leyendas, romances y trovos
Por M. Muñoz Zielinski (parte árabe) y Emilio “de Patiño” (parte cristiana)
Fueron probablemente los “egipciacos” y los “siriacos” de las crónicas árabes los que crearon la red de acequias que conforma el paisaje de la huerta de Murcia.
Al sur del Cairo existe un valle llamado “Al’Fayoum” cuya configuración es idéntica a la murciana. La narrativa árabe ha generado toda una leyenda en torno a estos valles, recurriendo a pasajes del antiguo testamento, como el de Moisés y el Faraón.
Poema de Yusuf (o de José). Transmisión oral recogida por Menéndez Pidal:
… Cuenta el Rey de Nieblas, y la historia del Egipto también, que quiso el Faraón hacer rico y poderoso en su casa y en su reino a Yusuf. Pero se dice que antes de poder hacerlo, según cuenta Moy Sen en su historia, que el Faraón, como príncipe sabio, quiso probar antes la inteligencia y el saber de Yusuf. Y para prueba de ello, le mandó que hiciese para una hija suya una Villa que estuviese protegida con un Alcázar muy fuerte y muy bueno. Y le mostró el lugar donde había de hacerse. Allí no había nada. Sólo carrizales y barrizales llenos del agua del río que ni siquiera iba por su madre.
La tarea era complicada, pero Yusuf, al ser una orden del rey, recorrió todo el terreno, y vio como el río se esparcía por todas partes y hacía muchas lagunas, y se estancaba en algunos lugares.
Yusuf cató aquel lugar, y estudió la forma de sacar el agua de allí, y desecar el terreno. Y pensó en hacer muchas acequias por donde mejor corriese el agua, y entre ellas mandó hacer tres grandes cauces de donde corriese el agua de esas acequias.
Después de hecho el trabajo de los cauces y de las acequias, el agua hizo madre en ellas y corrió por ahí desde entonces en adelante.
Cuando Yusuf vio el lugar limpio de aguas y seco, comenzó a hacer la Villa que le había encargado su Rey…. 

160917-1

 

 

Aceñas en la huerta

30 de junio de 1739
160630 1Según los sondeos que hemos realizado, en las acequias de la huerta de Murcia llegaron a funcionar más de doscientos artefactos elevadores de agua para riego, sin contar molinos y ruedas para tornos de máquinas de torcer seda. Muchos de estos artefactos se construyeron sin permiso de la autoridad competente, ya que el enorme espacio físico de la huerta, (cuarenta kilómetros de largo por doce de ancho) sólo era vigilado por dos personas, los sobre acequieros, que debían controlar el reparto del agua (las tandas), la limpia en marzo y abril (la monda), y las construcciones o aberturas de nuevos canales de riego. Además, buena parte de los heredados (propietarios de las tierras) pertenecían a la iglesia o a comunidades religiosas, cuando no eran algunos señoríos como el Marquesado de Beniel.
aceña en Egipto

aceña en Egipto

La Aceña era el artefacto más frecuente, y se instaló abundantemente en los campos. Su origen se remonta a tiempos remotos, probablemente en territorios árabes, aunque se han documentado en países asiáticos.
El Sr Marques de Beniel, Rxºr y Comisario de la zequia Mayor de las Barreras, dixo que en virtud de la que se le confirio en Cavildo de diez de Marzo de este año sobre la pretension de Matheo Thomas, vecino de la Alcantarilla, pidiendo se le conzediese lizencia para construir una zeña para thomar agua de dhª zequia mayor a fin de dar riego a nuebe thaullas que posee en la Jurisdicczion de dhª Villa, por estar imposibilitado la de su dotacion en la Zequia de la Dava mediante haberse lebantado dhªs tierras y por las havenidas del Rio de Sangonera, pasó al examen y reconocimiento desta pretensión.
Y ha encontrado ser cierto estar de secano dhªs tierras y no poderseles dar su riego con zeña de dhª zequia de la Dava y si de la referida de las Barreras por los motibos expresados en el memorial de esta parte, y que dejando a beneficio de dhª zequia mayor el agua que tenia de su dotazion en la de la Dava, la que se introduze en la antezedente, no encuentra perjuicio en que se le conzeda dhª gracia por ser conforme a la que en el año pasado de proximo se le hizo a Dn Salvador Perez, Presvitero, por padezer sus tierras el mismo impedimento que las de esta parte, a las que estan contiguas.
Que no obstante que con el transcurso del tiempo se suelen borrar dhªs zircunstancias y en su contrabenzion resultan algunos perjuicios dignos del mayor reparo, para obiarlos combendra el que esta Ziudad acuerde que los juezes sobreazequieros traigan individual razon de todas las zeñas que se hallen en ambos lados de la huerta con separacion de las de cada heredamiento, las thaullas que riegan, los dias y oras de su consignación; y fhº, que se forme un libro en donde se anoten los titulos de la pertenencia de cada una, el qual se protocole en el Archibo donde se tenga presente, y que tambien se anoten las que nuebamente se conzediesen y que dhºs juezes de aguas zelen el gobierno de dhªs zeñas y en su contrabenzion puedan hazer las denunciaciones correspondientes. De todo lo qual da quenta para que en su intelijenzia resuelva la Ziudad lo que le pareziere combeniente.

 

Carta a Tornel

Sr. Dn José Martínez Tornel, Director del DIARIO DE MURCIA
Muy Sr. Mío:
A pesar del tiempo transcurrido, me atrevo a dirigirle estas palabras, en recuerdo de los buenos momentos que he pasado, y sigo pasando, en la lectura de sus artículos.
Por si no se encuentra al corriente de lo que pasa por aquí, cosa que dudo por su inagotable curiosidad, paso a comentarle algunas cosas:
Los habitantes de la ciudad apenas han cambiado, salvo en que lo primordial ahora es su mayor afán por conseguir dinero, por gastarlo en vestidos, comidas y viajes. Las tertulias políticas y los corrillos siguen planeando por las Cuatro Esquinas y sus cafés aledaños, sin conseguir nada positivo para la ciudad o para la región, después de apasionadas discusiones. Todos los miembros de todos los partidos pretenden tener la razón, unos por los votos, otros por las utopías, de forma que, entre vanas reuniones esto no se mueve. Todo sigue como cuando usted lo contaba en su columna.
Sin embargo, debo informarle que, en algunos ambientes permanece un poco de inquietud. Esto viene sucediendo en torno a algunos núcleos de las poblaciones de la huerta, que por cierto han crecido una barbaridad desde que usted publicó su última crónica. En esos lugares, al estar lejos de la ciudad, la vida sigue transcurriendo en torno al calendario agrícola en algunos casos, y en otros con las ganas de hacer cosas.
Frente al suave empuje de la vida comercial de la ciudad, en los pueblos de la huerta y del campo, aunque como he dicho ahí la vida es más tranquila, hay una inquietud enorme hacia la lectura, el teatro, el cine y hacia cualquier otra manifestación creativa. Y todo lejos de las grandes ceremonias políticas que tienen lugar en la ciudad. En la huerta y en los lugares del campo, hay quien busca la manera de que la vida suponga algo más que el horario cotidiano de las funciones laborales o de los acontecimientos deportivos que en estos tiempos predominan por encima de todo. Se han puesto bibliotecas y muchos centros en los que se pueden hacer cosas. Ahí sigue viviendo la mitad del censo, pero los políticos, al igual que en su época, sólo se desplazan por esas pedanías cuando hay elecciones, que por cierto, siguen siendo tan frecuentes como en sus tiempos, por el interés de algunos en multiplicar las facciones ideológicas.
Debo reconocer que en algunos de estos lugares se quiere remover la sopa y reinterpretar las costumbres de los ancestrales jornaleros y trabajadores de la huerta, que a rebufo del Bando de la Huerta, del que usted tanto renegó, pretendiendo ensalzar una forma de vida que, en la realidad casi nunca existió. Al pairo de esto, hay quien pretende que en la huerta se hablaba al estilo de los bandos y “soflamas” de los presuntos “Perráneos”, basándose en algún comentario jocoso o irónico que usted dejó caer entre sus columnas.
Sin embargo, el Consejo de Hombres Buenos sigue sin funcionar y los regantes de la huerta campan por sus respetos sin que nadie les controle. A nadie le importa tampoco el trabajo que su amigo D. Antonio Gálvez Arce hizo por esta región.
Por lo demás, podría usted sorprenderse de que, a pesar del tiempo que ha pasado desde nuestra última conversación, el ferrocarril sigue estando igual, incluso en algunos tramos con las mismas traviesas y vías que se instalaron en la época de su juventud. Que la aviación, a pesar de que ha experimentado un enorme desarrollo técnico, aquí apenas se ha notado, con unas pistas muy parecidas a aquellas que usted conoció cuando presenció los vuelos de Garnier en las cercanías de Espinardo. Por cierto, aquella pista llamada “El Tiro” hoy es un centro donde se agrupan varios comercios, cafeterías y los actuales cinematógrafos.
En cuanto al desarrollo personal de las murcianas que usted tanto predicó, le diré tristemente que si bien algunas han conseguido ocupar altos puestos en la economía, en la judicatura, en la política o en la cultura, sólo unas pocas se inquietan por mejorar su situación, manteniéndose una predominancia masculina. Sobre esto, no se me puede olvidar la férrea defensa que usted hacía en sus páginas acerca de la situación casi de explotación esclavista por la que pasaban las trabajadoras de las fábricas de la seda y del pimentón. En estos tiempos, aquello puede ser interpretado como propio de un tiempo, pero hay muchísimas mujeres que trabajan más de lo estipulado en sus contratos, y en peores condiciones.
Lo único que puedo contarle de positivo es que ya no hay casi riesgo de una inundación del río, y que los atardeceres por algunas sendas de la huerta siguen siendo fascinantes.
Sin ánimo de molestarle más en sus quehaceres, reciba un atento saludo de su profundo admirador, deseando Dios le gde. mºs ªs.
S.A.S.S.
El Postillón

160512

 

 

La Monda

16 de marzo de 1751
Monda de la acequia de Barreras a su paso por La Puebla de Soto

Monda de la acequia de Barreras a su paso por La Puebla de Soto

Las ordenanzas de la huerta obligaban a proceder a la limpia y “monda” de las acequias a lo largo de las últimas semanas del mes de marzo. Para ello se cortaba el paso del agua y se organizaban brigadas de jornaleros que recorrían los cauces sacando de ellos el tarquín, la arena amontonada en su fondo y todo lo que pudiese encontrarse, que quedaba depositada en las márgenes. Esa basura era cargada en carretas y llevada a estercoleros. Esta era, entre otras, la razón por la que los carriles colindantes a las acequias no podían ser ocupados ni apropiados por las haciendas inmediatas.
El Señor Dn Joachin Riquelme, Rgºr, a nombre de su padre, Dijo que en la hazienda que poseé (s) junto a el molino del Amor, huerta desta Jurisdiccion, se le ocasiona grave perjuizio con las arenas que dejan en ella al tiempo que se executa la monda de la zequia maior de Aljufia, por lo que suplica a la Ciudad dé la providencia que tenga por combeniente para que cese este daño.
Y la Ziudad, haviendolo oido, lo cometió a los Cavalleros Comisarios de dha zequia, para que actuados de esta pretension traigan razon.

 

Consejo de Hombres Buenos. Apuntes.- 2

La huerta en tiempos de los árabes
Las acequias y el agua
“El príncipe debe prescribir que se dé al mayor impulso a la agricultura, la cual debe ser alentada, así como los labradores han de ser tratados con benevolencia y protegidos en sus labores. También es preciso que el rey ordene a sus visires y a los personajes poderosos de su capital que tengan explotaciones agrícolas personales; cosa que será del mayor provecho para uno y otros, pues así aumentarán sus fortunas; el pueblo tendrá mayores facilidades para aprovisionarse y no pasar hambre; el país será más próspero y más barato, y su defensa estará mejor organizada y dispondrá de mayores sumas [1].
A partir de las tomas de las acequias, la tierra se distribuyó entre los propietarios y se roturó en pequeñas parcelas. Según García Gómez:
El territorio de Sevilla fue siempre, en el periodo musulmán, el de los grandes latifundios, constituidos por la aristocracia árabe o pertenecientes a ricos propietarios rústicos originarios del país.  [2].
Es más que probable que en la huerta de Murcia ocurriese lo mismo, buena prueba es la presencia de almunias o casas residenciales cuyos jardines estaban alimentados mediante norias, artefacto costoso, de complicada construcción y de difícil mantenimiento.
La partiçion del agua[3]
Esta es la partición del agua de las acequias de allende del rio:
Primeramente se halla que son todas las tahullas de las dichas acequias, a menos la heredas de las aceñas de Mugt de Rallat y del Turbedal, 23.300 tahullas, a las cuales se empieza de haxer partes wn la boca de la acequia de la Fava del agua que por la dicha acequia Alquibla viniere, las cuales partes son 56 y tres quintas de una parte, y viene a 500 tahullas una parte de las dichas.
Item, son las de Turbedal 2000 Tahullas y han de tener cuatro partes cuando viniere el agua del azud mayor, pagando en toda su parte y su derecho como los otros, y lo que que de por sí ya debe. Y así serán entonces con estas 4, 50 partes y 3 quintas de una parte
Y ahora empieza a tomar la dicha açequia de la Dava para 2.125 tahullas que hay, y cuatro partes y cuarta de las dichas partes.
De esas quatro quintas partes y quinta toman los herederos del Alcantarilla la dicha quinta parte.
Y 25 tahullas que son allí de Algaidón y riegan por la acequia de la dicha Dava.
Dícese por cristianos y moros sabedores de algaidones que diez algaidones, como mucho, tampoco pueden sacar una parte de las dichas partes o mas. Y este más es por razón que riegan con gran trabajo y porque a pesar que toman el agua, no pueden regar tanto como lo harían de pie llano, y estaría bien haya más mejoria ahí, que por que no podrán regar de noche como de dia sin gran lacería (gasto) hayan licençia para que se doblen los dichos algaidones de dia lo que tira vno con arados, pero sí que no rieguen de noche. Y de esto hay gran mejoría, por que el verano se usa más el agua que en el invierno, y son 18 horas de dia e 6 de noche. Y así se acuerda que los dichos herederos puedan sacar cada dia que lo quisieren 5 algaidones de los sobredichos y no más de la dicha acequia de la Dava. Y se repartan de esta guisa y mermen todos los otros algaidoneros que hay en esta dicha acequia mayor de la Dauva entre cristianos y de moros.
Y que en toda la dicha acequia mayor nombrada Alquibla en todos los brazales que de ella se toman, y las dichas 4 partes que forman la dicha acequia de la Dava siempre en 7 dias y noches, viniendo toda el agua a dia y noche a 285 y 3 cuartas de tahulla.
La Alcantarilla son 500 tahullas por que toman 1 parte de las dichas partes, et de estas son de algaidón 435 tahullas, y de llano hasta 65 tahullas. Estas (utimas)  toman la 3ª parte de una parte que es el tercero dia de la semana, y este, sea en domingo, puedan sacar una parte el dicho dia y noche. Y las dichas 435  que son de algaidones toman las 6 partes de una parte por que les viene a sacar de cada dia 18 algaidones y de noche ninguno.
Y que cada uno haga su riego dentro de su heredad de guisa que por su sacar non enbarazen la acequia mayor ni las otras.
Mengalaco son 400 tahullas con la heredad que fue de Juan Juanes, que toma una parte menos quinta de las antedichas; y se parten en 7 dias y noches, y riegn al dia y noche 57 tahullas.
Benynabia son 350 tahullas, que toman tres quintas y media de 1 parte, y se parten en y dias y noches y riegan de dia y noche 50 tahullas.
Benybalel son 500 tahullas allí, que toman 1 parte, y se parten en 1 dias e noches y riegan a dia y noche 77l tahullas y media.
La Raya son 1400 tahullas, que toman 2 partes y 3 quintas, y se parten en 1 dias y noches, e riegan a dia y  noche 134 tahullas y 2 quintas.
Tellaçeguin son 200 tahullas y toman dos quintos de una parte, y se parten en 7 sdias y noches y riegan a dia y noche 45 tahullas y cuarta, y por que el agua es poca no podrían regar tan bien, tomen 1 parte y corran 3 dias de estos dichos 7, y que estos sean el lunes, el viernes y el miércoles de cada semana.
Almohaya son 650 tahullas, y toman 1 parte y quinta y media de una parte, y se parten en 1 dia y noche, e riegan a dia y noche 53 tahullas.
Tell Algebir son 280 tahullas que toman 3 quintos y medio, y 3 quintos de 1 quinto, y se parten en 7 dias y noches y riegan cada dia y noche 40 tªs
Albadell son 450 tahullas que toman quatro quintos y medio de una parte, y se parten en 7 dias y noches, y riegan cada dia e noche 64 tahullas y quarta.
Alcatell y Herrador son 600 tahullas, y toman 1 parte y quinta, y se parten en 6 dias y noches, y riegan a dia y noche 47 tªs menos quarta, y por que se hace de esta agua 2 partes y toma en 2 lugares se parten por dias de forma que desde arriba la una parte, no corra la otra.
Alquibla son 6000 tahullas y toman 12 partes, y se parten se 20 dias y noches, y riega dia y noche toda el agua a 857 tªs y la 3ª tercera parte de una tahulla.
Alguasta son 3200 tahullas y toman 6 partes y 2 quintas, y se parten en 20 dias y noches, y riega toda el agua a dia y noche a 457 tahullas.
Alfandech son 6000 tahullas que toman 12 partes de las cuales toma La Herrera 2 partes para 1000 tahullas que dan, y se parten en 7 dias y noches y riega a dia y noche. 143 tahullas.
Alfandech que se toma de yuso La Herrera son 5000 tahullas que toman 10 partes, y se parten en 7 dias y noches, y riega a dia y noche toda el agua a regaderas de 14 tahullas y cuarta,.
Y comienza a partir en el Alfandech que son 830 y toman 1 parte y 3 quintos y 4 que toma el agua 20 dias y noches y riega de un dia y noche a 830 tahullas que hay
Alhariella Y Almunia que se toma de yuso de Alfandech son otras 1160 tªs, y toman 20 partes y dos quintos menos
Almunia que toma el pudor (s) del Albanella son 1140 tªs e toma 2 partes y 5ª y media, y toma 20 dias y noches menos 6 dias y noches menos la dicha Seisma, y viene al primer dia y noche menos seysma de los dichos 6, 150 tahullas y a los 5 dias y noches que quedaban desde dia y noche y 16 dias
Alfariella, Bemaçot, Benyhazeran y Villanueva toman los 3 dias que quedan para 1550 tahullas que hay.
Y por que ahora no venía tanta agua de cómo (fuese) menester, serán doblados los dichos dias en cuanto que a uno que haya dos a 7 dias hasta que todos los herederos y los demás entiendan que han puesto agua, por que tornen a los dichos siete dias.
El sobrecequiero haga hacer a todos los acequieros que son y están en las acequias y filas que se toman y parten de la acequia Alquibla cuadrillas igualmente de las tahullas por dias y por horas de manera que cada uno sepan sus dias o sus horas en todas las dichas acequias e hilas de manera que cada unos dias ayan el agua igualmente en las dichas cuadrillas y dias y horas.
La plaza de Santa Catalina
Se ha venido hablando de la plaza de Santa Catalina como sede de los juicios del Consejo de Hombres Buenos en algún momento de la historia de la ciudad. Numerosos documentos aluden a la importancia que tuvo esta plaza durante todo el medievo. La ciudad, todavía cerrada y amurallada, ofrecía pocos espacios públicos. Las antiguas plazas árabes cercanas a las mezquitas, lugar de encuentro para negocios, abluciones y rezos, fueron desapareciendo, permaneciendo únicamente algunos baños.

160128

Al parecer, el espacio ocupado por la plaza de Santa Catalina, recoleto y rodeado por la fachada de la iglesia que disponía de un porche con gradas y las casas de carácter público como el Contraste y la Lonja, era durante los meses de calor el lugar más frecuentado tanto para la compra como para hacer negocios. Algunos documentos hacen mención a un porche con gradas:
Sepades que a nos es fecha relaçion que en la plaça de Santa Catalina de esa dicha çibdad, en vnas gradas que estan en ella, se suelen e acostunbran juntar muchas personas de esa dicha çibdad donde hazen muchos ayuntamientos… [4].
El Templo era más bien una pequeña iglesia en la que predominaba la torre, donde durante siglos estuvo instalado el reloj oficial de la Ciudad. Este mecanismo era el que marcaba las horas, entre otras cosas, para la observación de las tandas de riego. En momentos de alarma, en lo alto de la torre permanecía un retén que debía observar las señales que se hacían desde lo alto del puerto de la Cadena. Entre la fachada y la base de la torre hubo un pequeño porche donde se reunían los tribunales de Justicia, tanto los civiles como los de aguas. En caso de mal tiempo, o se suspendían las vistas o se trasladaban a alguna sala de la inmediata Casa del Contraste.
Los jueves, al alba, en ese porche se reunía la Justicia mayor para resolver los pequeños pleitos, a guisa de los “jueces de paz”. Los asuntos tratados eran de toda índole, pero entre ellos predominaban los de riegos. Para estos temas era precisa la presencia de los “acequieros” o jueces de aguas, los dos procuradores de las acequias mayores y cuatro concejales a modo de defensores de apelación. El tribunal era presidido por el Corregidor o por el Alcalde Mayor.

 

[1] El tratado de Ibn Abdun..  Op. Cit..
[2] Tratado…  Op. Cit.
[3]“Libro del agua”. Recopilación de Ordenanzas de la Ciudad de Murcia. S XIV?. fs 9- 10. Amm.
[4] Codom XX doc 137. 30 de julio de 1474.

 

Consejo de Hombres Buenos. Apuntes.- 1

La huerta en tiempos de los árabes
Notas del informe preparatorio para la candidatura del Consejo de Hombres Buenos como Patrimonio de la Humanidad. M. Muñoz Zielinski.
“El rio de Tudmir posee norias que riegan las huertas de este territorio. El comienzo de la acequia que parte del río está en Quarta Askaba (Alcantarilla) y alcanza las propiedades de los habitantes de la ciudad de Mursiya (Murcia), hasta el limite de la alquería de Taws (Cox?), que es una de las alquerías de la ciudad de Orihuela”. Al Udri [1]
El origen de la huerta de Murcia viene resultando de origen discutido. Es presumible que en torno a los conocidos asentamientos antiguos tanto de la Costera Norte (Monteagudo), como en los de la Costera Sur, (Verdolay, La Alberca, Algezares, etc.), se desarrollase una cierta actividad agrícola a partir bien del agua obtenida de las fuentes cercanas, bien a partir de ciertas estructuras como presas y pequeñas acequias (Garruchal), o bien a partir de primitivas acequias (antigua Alcantarilla).
Aunque se viene aportando una abundante información sobre la época pre islámica (prehistórica, ibérica, fenicia, romana, etc.), de diversas comarcas y localidades de la Región, apenas se ha avanzado en la documentación histórica del espacio geográfico que cubre hoy en día la huerta de Murcia, lo cual nos lleva a especulaciones sobre su configuración: fecha de construcción de la contraparada y de las acequias mayores, aplicación y desarrollo de los cultivos, implantación de la “Xaria” o del sistema legal de origen mahometano.
La propia leyenda de la fundación de la ciudad nos habla de una rica huerta en donde se cultivaba la viña, planta que precisa de ciertos cuidados agrícolas.
La ciudad de Ello estaba poblada por yamanitas y mudaditas. Uno de los yamanitas había sacado del río de Lorca un cántaro de agua y había cogido una hoja de viña para tapar la boca. El mudadita encontró inadmisible este gesto y declaró que el otro había cortado hojas de su viña con el único propósito de despreciarlo. Las cosas emporcaron hasta tal punto que estalló la guerra entre los dos clanes, que lanzaron tropas uno contra otro y tuvieron un violento combate [2].
Sobre este tema, Gaspar Remiro esgrime otros argumentos más científicos:
La antipatía nacional entre yemeníes y modaríes, que produjo en España luchas de carácter general se localizó en varias provincias, especialmente en Todmir, donde entre los de uno y otro bando corrió la sangre en abundancia por espacio de siete años, a despecho de la autoridad del emir, a quien costó un poco trabajo reducir dicha región a su obediencia [3].
Costumbres, normas y leyes árabes en materia de reparto de aguas
“No es sino por inducción como podemos formar juicio de la organización que tuvo nuestro regadío, en tiempo de moros. Parece que debió haber un magistrado supremo y que pudo llamarse (Çahib – as – sequiya), un nombre árabe que corresponde al de sobreaçequiero que usa, traduciendo aquel quizás, la carta del Rey Sabio de 10 de julio de la era 1314” [4].
Las más recientes investigaciones [5] inciden en la vigencia, en la sociedad árabe de Al’Andalus, de un “consejo de ancianos” o de” expertos” en cuestiones de riegos, que estaría encabezada por el mencionado Cadi, y reseñado por Díaz Cassou como “Çahib-al-Saquiya” [6]. Al mismo tiempo, se viene insistiendo en que y tal y como queda plasmado en el documento trascrito más arriba, se mantenía un orden más o menos jurídico con respecto a los riegos y a la distribución del agua, que sería una aplicación directa de ciertas reglas del Corán y de la “Shar’ia”. El documento valenciano despeja cualquier tipo de duda sobre la existencia de una organización en torno a la gestión del agua, tanto en su cantidad como en el cuidado de las acequias al menos en los últimos años del dominio económico árabe en el levante español.
El profesor R. de Seine explica:
“Up until the end of the seventh century A. D. and well into the eighth, the Islamic state did not possess a formal legal system of anything resembling a code of laws. All there was, was an ad hoc system of legal administration. Court decisions were made on a pragmatic basis, and cases were judged on their merits, without reeference to any formal body of laws”  [7].
Sin embargo, parece ser que la ley islámica incide, en numerosos apartados, en todos los aspectos que pueda afectar a la comunidad, sea esta local, regional o estatal. Así, el profesor R. de Steine comenta:
“In the Islamic social order, apart from the voluntary help provided by individuals, the state guarantees the basic necessities of life to all” [8] .
Vidal Castro aporta una gran información al respecto:
“Las fuentes del derecho musulmán no recogen una teoría general sobre las aguas o una descripción de su régimen jurídico” [9].
El mismo autor aporta una información decisiva sobre la cuestión:
“El origen de la legislación sobre aguas está en la Zuna…/… Una tendencia a la equidad en el uso y reparto del agua. El Profeta recomienda, indirectamente, la creación, como obras pías, de fuentes y pozos públicos. Imponen el orden de riego de las tierras en dirección descendente, de las altas a las bajas, con la limitación de que en las primeras la cantidad de líquido utilizado no debe superar la altura de los tobillos. Prohibe que se responsabilice de los accidentes en los pozos a sus propietarios. Rebaja los impuestos a la mitad del diezmo Para las tierras que deben ser regadas artificialmente mediante extracción de agua, frente a las que se rieguen naturalmente por las lluvias, fuentes o canales, que pagarán el diezmo completo” [10].
Con respecto a un sistema más o menos mancomunado de regadíos, Vidal Castro aclara:
“Las aguas de los ríos son de tres tipos: las de los grandes ríos caudalosos, pequeños ríos y canales artificiales.
 Los canales artificiales, construidos para vivificar tierras muertas, son propiedad común del grupo de hombres que los construyó y ninguno de ellos puede convertirlo en o considerarlo de su propiedad privada. Cuando su caudal no es muy abundante ni suficiente para satisfacer todas las necesidades, el canal pertenece a los propietarios de las tierras que los construyeron y nadie más puede tomar de su agua  o derivar un brazal, azacaya, caz, etc. Tampoco pueden los propietarios ribereños hacer un puente o captar para mover un molino sin el consentimiento de los demás asociados. En definitiva, ninguno de los copropietarios puede disponer de él a título individual. El uso y reparto del agua se puede hacer sólo de tres maneras:
primero, por turnos, (de días si son pocos, de horas, si son muchos). El orden se establecerá por sorteo en caso de desacuerdo;
segundo, por cantidad. Distribución mediante una tabla de madera, colocada en la salida del canal, a lo ancho, y de una ribera a otra; dicha tabla lleva una serie de aberturas que dejan pasar la cantidad de agua correspondiente a cada regante, por ejemplo, un quinto o un décimo del caudal. En caso de que el número de regantes sea mayor al de aberturas que razonablemente se puedan practicar, se establecerán también turnos para la utilización de cada una de las porciones.
tercero, por tomas individuales. Cada uno sitúa una toma de agua a la altura de su finca. Esta toma será calculada y fijada de común acuerdo o con arreglo a la superficie de la finca.
No se puede modificar el enclave de la toma poniéndola más arriba o más abajo” [11].   
Aunque no se menciona la problemática creada por la inserción de aparatos elevadores en lo cauces de las acequias, en el párrafo anterior se encuentra resumida básicamente toda la legislación que sobre la administración de las acequias se encuentra contenida en cualquiera de las ordenanzas que, desde los tiempos de Alfonso X, vienen rigiendo en las huertas murcianas. Debe reseñarse que en ningún momento se hace mención a los gastos derivados del mantenimiento del canal común o de la persona que pudiese intermediar entre varios regantes en caso de litigio. Pero estas normas aportan la información necesaria para explicar y justificar el criterio seguido por Alfonso X al llevar a cabo los sucesivos “repartimientos” de las huertas murcianas.
Las norias y artefactos elevadores en general, al parecer, tenían más importancia desde el punto de vista fiscal, puesto que su presencia suponía que las tierras a regar eran de peor calidad, puesto que:
“El agua también repercute en la fiscalidad territorial a través del impuesto sobre la tierra (“jaray”) de una forma directa e importante: se paga atendiendo a la producción y a su costo …/… El riego se divide en cuatro tipos según la siguiente clasificación:
1.- Riego por la mano del hombre y sin instrumentos.
2.- Por la mano del hombre y con la ayuda de instrumentos, generalmente, animales de tiro, y ruedas hidráulicas. Es método más dificultoso y caro.
3.- Por la meteorología. “… lo que riega el cielo con la lluvia, nieve y rocío”.
4.- Por la humedad del suelo y el agua que contiene la tierra permanentemente y que es absorbida directamente por las raíces de las plantas” [12].

El valor, en menor cuantía, aplicado a las tierras regadas por artefactos elevadores, se mantiene hasta la redacción de las ordenanzas del siglo XIX y del XX.

[1] Cristina Torres – Fontes Suárez: Viajes de extranjeros por el Reino de Murcia. T II, pg 332. Murcia 1996
[2] Al – Himyari, in Cr. Torres Fontes. Viajeros… Op. Cit. T II, pg 372.
[3] Mariano Gaspar Remiro: Historia de la Murcia Musulmana. Pag 64. Zaragoza 1905. Ed. Facsímil Murcia 1980.
[4] Díaz Cassou. “Ordenanzas…”. Op. Cit.
[5] Véase al respecto “El agua en el derecho islámico”. In A.A. V.V.: “El agua en la agricultura de Al – Andalus”. Madrid, 1995.
[6] Díaz Cassou. Op. Cit.
[7] “Hasta el final del siglo VII e incluso hasta el VIII, el estado islámico no poseía un sistema formal legal o cualquier cosa que pudiera parecerse a un código de leyes. Todo lo más que pudiera haber, era un sistema “ad hoc” de administración legal. Las decisiones “jurídicas” se hacían sobre una base pragmática, y los casos eran juzgados según sus circunstancias, sin ninguna referencia a cualquier cuerpo formal de leyes” (Trad. de M. M. Z.) In “The Shar’ia. An introduction of the law of Islam”. Pg 52. Rodolphe J. A. De Seife . Londres, 1994 .
[8] “En el orden social islámico, a parte del voluntariado aportado por los individuos, el estado garantiza las necesidades vitales básicas de todos”. R. de Seife. Op. Cit. Pg. 51.
Quizá debería aplicarse el concepto de la palabra “estado” a cualquier organización territorial, según se verá.
[9] F. Vidal Castro.- El agua en del derecho islámico. Introducción a sus orígenes, propiedad y uso”. Pg. 99. In “El agua en la agricultura de Al-Andalus”. Madrid. 1995.
[10] F. Vidal Castro.- El agua… Op.C it. Pg. 99.
[11] Vidal Castro. “El agua…”. Op. Cit. Pgs. 105,106.
[12] Vidal Castro. “El agua…”. Op. Cit. Pg.113.
[13] En este sentido el profesor Torres Fontes indica:
“Cuestión discutida y de difícil resolución es la referente al origen de la Contraparada, si fue obra de romanos o creación árabe. La carencia de restos arqueológicos fiables en una obra destruida y rehecha incontables veces en el transcurso de los siglos por las avenidas del Segura, imposibilita una respuesta concreta”. Torres Fontes: La Huerta de Murcia y su problemática: Contraparada y tiempo de riego (1485- 1525). Homenaje a J. Barceló. Murcia, 1990.
[14] Varios documentos árabes nos hablan de la calidad de los paños fabricados en Murcia.
[15] El tratado de Ibn Abdun..  Op. Cit..
[16] Tratado…  Op. Cit.
[17] “Parece que las principales medidas agrarias de los moros murcianos fueron la taduiyá ó soga, la albaá ó braza y los athanes o mitades de estas medidas; y en efecto Cascales, el antiguo historiador de Murcia, nos dice que los cristianos conquistadores de la ciudad, se repartieron la huerta por tafullas, alfabas y atanes (Disc. 2º cap. 10). Estas medidas tenían por bara ó el dara ó codo, que no fue el mismo en los diversos pueblos de que procedían los moros españoles, ni en los varios territorios agrícolas de nuestra Península, y por ello tiene diferente extensión superficial la tahulla en los diferentes pueblos del reino de Murcia y de las provincias de Almería y Alicante, donde se ha conservado dicha medida agraria. Ordenanzas de la Huerta de Murcia. Díaz Cassou. Madrid 1889.
[18] V. Giner Boira. El Tribunal de las Aguas de Valencia. Pgs 34 – 35. Valencia 1997
[19] AMM 1641.- Informe sobre Joseph Ayllon sobre las obras viejas y nuevas en los ríos Segura y Mundo.
[20] Ayuntamiento de LORCA. “La Paz de Murcia”, 29 de julio de 1859
[21] Díaz Cassou. Ordenanzas. Op. Cit. Pg 111
[22] Díaz Cassou. Ordenanzas. Op. Cit. Pg 112
[23]“Libro del agua”. Recopilación de Ordenanzas de la Ciudad de Murcia. S XIV?. fs 9- 10. Amm.
[24] Codom XX doc 137. 30 de julio de 1474.

Alamedas

21 de enero de 1730
En el paisaje huertano del siglo XVIII abundaban los álamos, olmos y nogales.

En el paisaje huertano del siglo XVIII abundaban
los álamos, olmos y nogales.

Entre las funciones del sobre acequiero o juez de aguas, estaba la preservación de la vegetación de ribera, y el arbolado de la huerta. Álamos, olmos y nogales abundaban y eran plantados sobre todo en los paseos.
Entre estos espacios, se destacó la “alameda” diseñada entre Murcia y Espinardo. En ese camino, que era al mismo tiempo vía de comunicación con Albacete y la Corte, había pequeñas rotondas en las que, incluso, se instalaban unos pequeños establecimientos de bebidas llamados “botillerías” por los recipientes en donde se servía la horchata y el “agua compuesta” (limonada).
Al memorial de Dn Pedro Thomas, juez de aguas, en que dise que haviendo resuelto esta Ziudad plantar una alameda en el Camino de Espinardo, se obligó Mathias Ros a criar la tercera parte de ella en el espacio de 4 años dandole por cada olmo 7 Rls y medio.
Y dhº Dn Pedro se obligo en la misma forma por las dos tercias partes dandole en cada un año 36 Ducados de salario, y mas 200 Rls de Vn; y al primer año hizo ausencia dhº Mathias Ros sin cumplir su obligazion dejando por criar 101 olmos.
Y aunque dhº Dn Pedro cumplio la suia, pero por los uracanes que sobre vinieron, le faltan por criar mas de 100 olmos que esta pronto a replantar y criar juntamente con los 101 de la obligazion de Mathias Ros, solo con que esta Ziudad le continue por el tiempo de su boluntad, en 36 Ducados al año. Y respecto de no averle librado cosa alguna en un año y a que a cuidado de dhª Alameda, se sirba de mandar se le libren prontamente los dhºs 36 Ducados para hazer el replanto presente por estar haziendo los oyos.
Y la Ziudad, haviendolo oydo, acepto (s) la oferta de dhº Dn Pedro Thomas, y Acordo se le despache libramiento de 36 Ducados en los efectos de propios y sobre su Depositario para hazer el replanto presente, con la obligazion de executarlo a satisfaccion del Sr Dn Juan Bauptista Ferro.

para contactos: fotozielinski@gmail.com

 

La barraca

151231El costumbrismo murciano de finales del siglo XIX, siguiendo las pautas de otras regiones, y superado el conflicto federalista de Antoñete Galvez, precisaba de elementos de la “cultura tradicional” para argumentar unas señas de identidad frente a la presión de Albacete para ser capital de la región. Lo más sencillo fue reconducir algunos elementos de la vida rural, como el vestido “ancestral”, las músicas, y sobre todo la supuesta “vivienda” conocida como barraca.
Siguiendo la documentación consultada, se trataba de edificios de pésima factura, destinados en su origen para la cría del gusano de seda y para guardar los aperos de la labranza. Se levantaban por los llamados “colonos” o “arrendadores” junto a las viviendas de buena construcción de los propietarios de las tierras, quienes, según la calidad de esa obra, al terminar el “rento” se quedaban las barracas o las mandaban desmontar.
En los siglos XVII y XVIII, según el calendario agrícola, en los tiempos de la recolección de la hoja de la morera o de otros frutos, a veces los labradores pernoctaban en las barracas. A lo largo del siglo XIX, esa costumbre se fue enquistando, y al no disponer de otra vivienda, algunos se acomodaron como pudieron en esos edificios.
En ellos, la vida cotidiana resultaba dura, incómoda e insalubre. Y además como se ha dicho, en su inmensa mayoría, esa construcción no les pertenecía. Lo cual generaba una angustia constante ante la decisión del dueño de las tierras.
Con motivo de las sucesivas inundaciones que tuvieron lugar desde la más conocida del día de Santa Teresa de 1879, y ante la nula respuesta de los organismos competentes, los huertanos tomaron tres caminos:
1.- Buscar una vivienda en lugares y poblados seguros
2.- Conseguir los medios para construir edificios sólidos, siempre con licencia del dueño de las tierras.
3.- Emigrar
9 de marzo 1716 Murcia
Del libro (Historias de los Lugares)
Hizose relazion de la zitacion a este Cavildo para establezer ordenanza que regulara las havitaziones de la huerta en bista de la proposizion hecha por el Sr Dn. Juan Carrillo, rexºr procurador Gl., en el dia 5 de Dzbre del año proximo pasado,
Y la Ziudad, haviendolo oido y conferido, teniendo presente que las dhªs viviendas son nesesarias para el beneficio y conservazion de las Hzdªs, pero que yntroduziendose en ellas el abuso de aumentar dhªs havitaziones sin motibo que pueda conspirar al referido fin sino es voluntariamente por la utilidad de arrendarlas, y que siendo sus habitadores pobres jornaleros, se siguen graves perjuizios publicos y particulares, y deseando ebitarlos prohive absolutamente la habitazion de caseros en la dhº huerta y raigueros ezepto donde sean nezesarios para el cultibo de las heredares.
Y Ordena y Manda que no se puedan fabricar varracas ni palazios sino es teniendo el que lo pretenda 12 thªs propias, Y si en menor numero quisieren hazer dhª fabrica a de ser prezediendo lizª desta Ziud. en vista de los motibos que representare y no en otra forma, y que las dhªs havitaziones an de estar prezisamente a distanzia de 10d pasos de las tierras zircunbezinas; y que ningun eredado en la huerta y raiguero no pueda dar a zenzo ni arrendamiento tierra alguna con el fin de hazer havitaziones en ellas ni fabricarlas por si para efecto de arrendarlas; Y el que contrabiniere a qualquiera de las zircunstanzias contenidas en este acuerdo, demas de demoler a su costa la fabrica que hiziere, yncurra en pena de 10 Ducados aplicados conforme la ordenanza. Y como tal se a de obserbar este acuerdo, prezediendo aprobazion de su Magd, y luego que se consiga, Se publique para que benga a noticia de todos:
Como del libro Capitular pareze a que me refiero y de orden de la Cdªd, doi la presente en la Zdªd de Murcia en 9 de marzo de 1716 años, Dn Antº Xmnz de Leon

Historias