Libros y enfermos

Murcia, 30 de julio de 1754
El mayor problema a que se enfrentaban los médicos era los abundantísimos casos de tuberculosis. El protocolo a seguir, una vez fallecido el enfermo era la quema de todas sus pertenencias. Esto hace que a veces se tenga información de algunos aspectos de la vida cotidiana. Según lo que reflejan los numerosos testamentos consultados hasta ahora, el nivel cultural en Murcia era muy bajo. Muy pocos, incluídos concejales y destacados miembros de la sociedad, sabían leer y escribir. La existencia de una pequeña biblioteca debe ser considerado como un hecho aislado.
El Sr Dn Joaquin Riquelme, Rgor, hizo presente que en virtud de la comision que se le confirió en el Cavildo inmediato se ha ynformado si se debe quemar la librería de Dn Francº Lison, y le a respondido Dn Bartolome de Canovas, medico asistente a su enfermedad, quien le ha manifestado no deverse quemar por no haver usado libros desde antes que tuviera el mal contajioso, para que la Ciudad resuelva lo combeniente.
Y haviendolo oydo, dio las gracias al Señor Dn Joaquin por su zelo al veneficio publico, y Acordó se execute asi y que disponga dho Sr se quemen las ropas y trastos de su uso.