Murcia, 11 de noviembre de 1788
151111A finales del siglo XVIII, la sanidad en Murcia pasaba por serios problemas corporativos. Superadas las diferencias éticas de las normas de la iglesia y de las comunidades frente a los profesionales independientes, las rivalidades entre médicos y cirujanos por un lado, y los sangradores por otro, se agravaron por la abundancia de estos últimos, ya que por sus tarifas más asequibles eran muy solicitados por buena parte de los habitantes, sobre todo de los que vivían en pedanías y diputaciones alejadas de la ciudad.
Al margen de estos, en la huerta y en el campo estaban los numerosos curanderos y “saludadores”, pero esto es otra cuestión.
Viose el ynforme que da por escrito el Sr Dn Jph Tomas Montixo, Rxºr Comisario del Hospital a la instanzia de Antonio Meseguer, ofizial de sangrador, sobre no permitirsele practicar la ziruxia en aquel, que se le cometio en Cavildo de siete del proximo octubre. Y expone que segun resulta de las zerfiticaziones que exive de D Juan de Vila y Dn Tomas Mira, Ziruxanos mayores de dhº Hospital y demas que ha inquirido en el particular, deben ser admitidos por estos todos los practicantes de la facultad, y el haberse despedido al ynteresado por el Presidente y enfermero mayor es por quererse aborrogar facultades que no le corresponden, con lo demas que contiene dhº ynforme, del qual y dhªs zertificaziones se enteró a la Ciudad.
Y habiendolo oido y conferido, Acordó que el zitado Cavº Comisario tenga una conferenzia con el Pe Prior de Sn Juan de Dios, para que instruido del asunto, satisfaga a el y de su resulta de cuenta a este Ayuntamiento a fin de que con mayor conozimiento adapte las providenzias correpondientes.

 

Average Rating: 4.5 out of 5 based on 274 user reviews.

Sierra Espuña, 10 de febrero de 1755
50210Las grandes nevadas acontecían durante los meses de febrero y marzo, aunque algún año se registraron en Abril e incluso en Mayo. Los fuertes frios que estamos experimentando estos dias, también se daban en siglos anteriores, pero las gentes debían buscar el calor con el carbón que se elaboraba en Sierra Espuña, en las faldas cercanas a Pliego como ya se ha comentado. La nieve suponía un importante ingreso a las arcas municipales, ya que junto con sus funciones sanitarias, era muy demandada para al conservación del pescado, y para la fabricación y consumo de helados y horchatas.
El Sr Dn Diego Pareja, Rexidor Comisario del abasto de nieve, dio cuenta a la Ciudad de haver suvido a la Sierra de Espuña con acuerdo y consentimiento del Sr Correxidor, en la ultima nevada que sobrevino en el dia 27 y 28 de Enero proximo a fin de encerrar y asegurar en los pozos que en ella tiene esta Ciudad la que faltava para el preziso consumo de esta poblazion y su vezindario, por no ser sufiziente la que se havia recoxido en las dos nevadas antezedentes.
Sin embargo de los contrarios tiempos que se han experimentado, a podido conseguir a costa de inmenso trabajo y fatiga, llenarlos todos, chicos y grandes, hasta los mismos portales, a exzepzion el que llaman del Collado, donde no huvo persona humana que se quisiera arrestar a suvir a las alturas donde se halla, por lo hirresistible (s) y riguroso del tiempo de  frios y yelos que jamas se han exermientado mayores en dhª Sierra, como a sido notorio.
Por lo mismo y no haver havido peones que se apliquen a este trabajo, han dexado de hazer otros pueblos todo el enzierro que nezesitan para sus consumos.
No obstante estas dificultades, a logrado a costa de su desvelo y grandes incomodidades, la recoleccion que dexa sentada, la que a tenido de costa 12.065 Rls y 16 mrs Vn, que se haze preziso aprontar luego para satisfazer su trabajo a los pobres jornaleros que lo han sufrido, para lo que se halla en esta Ciudad el factor de Totana, Bernardo Crespo, que se a de entregar de ellos para su distribuzion.

Average Rating: 4.8 out of 5 based on 238 user reviews.

Murcia, 5 de febrero de 1765
50205Había serios problemas en la administración de los servicios sanitarios. Los hospitales se encontraban en las Ciudades y Villas, pero la población que vivía en los caseríos dispersos recurría a otros métodos.
Los saludadores o curanderos suponían una pequeña solución. Estos personajes debían ser reconocidos por las autoridades sanitarias. Pero la aplicación de muchos remedios, con una farmacopea muy artesanal, en muchos casos se encontraba en los peligrosos límites de la brujería. El tratado de Gregorio López, que estuvo vigente hasta bien avanzado el siglo XVIII, es una buena muestra.
Tesoro de Medicinas de Gregorio López:
Frenesis:
Es fiebre con locura. La causa es apostema caliente engendrada en los paniculos del celebro de colera rubia pura, o ebolucion de sangre en el corazon.
– Poner higado, azafran y la orina del propio doliente mezclada, y beberlo por la mañana
– Rapar la cabeza y lavarla con leche o con vinagre aguado, y poner al enfermo en parte fresca y regada.
Para que duerma el frenetico untar la frente y las sienes con zumo de llanten y yerva mora, raer la mollera y no cubrir la caveza. Luego poner como escofia cera resinada embuelta con leche de muger.
Otra: Rapada la caveza, ponerle un perrillo o pollo o palomino o pulmon de puerco.
Otra : Untarle los ojos con mirra y estroque, o que beva simiente de alholvas con vino.
Otra: Untar frente y sienes con simiente de apio, de calavaza, lechuga y azucar, todo molido.
Otra: Untar la caveza con azeyte rosado, y ponerle una sanguijuela en la vena de la frente para que le sangre.
Otra: Comer migas de pan remojada en agua en lugar obscuro que no tenga delante pinturas.
Viose memorial de Ysidro Antonio Navarro y Martinez, vezino de la Villa de Carabaca, suplicando a este Ayuntamiento le conzeda lizenzia para usar de la grazia de saludador mediante hallarse habil para exerzerla.
Y habiendolo oydo, lo cometio al Cavallero Procurador General a fin de que se ynforme si esta o no examinado y tiene las lizenzias nezesarias, y encontrandose en el referido estas zircunstanzias le de la lizenzia que pretende.

Average Rating: 5 out of 5 based on 250 user reviews.

4100991720 – 1724
410092-La cuestión – dijo brutalmente el viejo Castel – es saber si se trata o no de la peste.
Dos o tres médicos lanzaron exclamaciones. Los otros parecieron dudar. En cuanto al Prefecto, se sobresaltó y se volvió maquinalmente hacia la puerta como para comprobar si sus hojas habían podido impedir que esta enormidad se difundiera por los pasillos.
                                                                                    Albert Camus: La Peste, 1947
En aquellos dias no teníamos nada que se pareciese a los periódicos impresos para diseminar rumores o informes sobre las cosas y para mejorarlos con la inventiva de los hombres, cosa que he visto hacer desde entonces. Pero las noticias como esta se recogían a través de las cartas de los mercaderes y de otras personas que mantenían correspondencia con el extranjero, y se hacían llegar verbalmente a todas partes; así, las noticias no se divulgaban instantáneamente por toda la nación, como sucede ahora. Pero al parecer el Gobierno tenía un informe veraz sobre el asunto, habiéndose celebrado Varios consejos para discutir los medios de evitar que el mal llegase hasta nosotros.
                                                                      Daniel Defoe. El año de la peste, 1722.
Defoe fue un escritor incómodo para su tiempo. A parte de su conocida novela Robinsón Crusoe, el resto de sus trabajos criticaban duramente a la sociedad de su tiempo, lo que le supuso serios problemas con las autoridades.
En 1722 escribió “El año de la peste”, crónica novelada de la peste de 1667 en Londres, en cuyas páginas se ponía en duda la forma con que los gobiernos, y en concreto el inglés, se enfrentaron a los estragos de la pandemia. Albert Camus se inspiró en ella para escribir “La Peste”.
A lo largo del siglo XVIII, hubo numerosos episodios de enfermedades y epidemias. La más grave se desencadenó en Marsella en 1720, cuando llegó a su puerto un barco mercante que venía de las costas africanas y que estaba totalmente infectado de peste bubónica. A las pocas semanas, habían muerto miles de personas en la ciudad francesa y sus alrededores. Este suceso fue rápidamente controlado por todos los gobiernos europeos, puesto que, como se comprobó después, supuso un serio revés para el comercio durante los años siguientes. No es de extrañar que Defoe publicase su novela en 1722, criticando en ella ciertos comportamientos decepcionantes de los gobernantes.
Hasta 1724, se estableció un férreo protocolo de seguridad en todo el Mediterráneo. Para evitar desembarcos de hombres o mercancias contagiados, las costas murcianas fueron ocupadas militarmente, colocándose puestos de vigilancia en todas las playas y en todas las lomas desde donde se pudiera ver el mar. Los poblados de Mazarrón y los cercanos al Mar Menor tambíen fueron controlados por los soldados. Las Ciudades de Murcia, Cartagena y Lorca quedaron cerradas, llegando a participar activamente en las labores de control y vigilancia los miembros del Clero.
En otros momentos de menor gravedad, el castillo de San Julián de Cartagena se convirtió en lazareto donde eran conducidos los marineros de los barcos sospechosos de estar contagiados. Allí permanecían el tiempo establecido por los protocolos de cuarentena. Los médicos los visitaban diariamente.
Las pagínas de las actas capitulares de estas Ciudades que se ocupan de los sucesos de aquellos años, son de las más interesantes de todo el siglo XVIII.

Average Rating: 4.5 out of 5 based on 174 user reviews.

Murcia, 26 de septiembre de 1772
40926A partir del 25 de septiembre comenzaban los trabajos propios del otoño, entre los cuales estaban las matanzas. En ellas se obtenían fundamentalmente los jamones y tocinos que debían ser curados y salados durante un cierto tiempo, antes de prcoeder a su comercialicación y consumo. La elaboración de embutidos debía hacerse con el mayor cuidado, ante el temor a la triquinosis. La masa para hacer las salchichas, longanizas, chorizos y morcillas debía someterse a un meticuloso cocido prévio. Estos productos comenzaron a consumirse de forma habitual a finales del siglo XVIII.
Los animales eran sacrificados de forma brutal mediante una fuerte punción en la yugular, y recogiendo la sangre para la elaboración de las morcillas. esto ha venido haciéndose hasta hace unos pocos años, en que en las matanzas familiares es obligada la presencia de un veterinario que administre un sedante al animal.
Los Señores Dn Antonio Rocamora, Rxor y Dn Gregorio Carrascosa, Jurado, actuales fieles executores, manifestaron a la Ciudad han acudido barias personas solizitando lizencia para matar zerdos y deshazerlos en las carnizerias publicas respecto a que es el tiempo ya en que regularmente se surte el comun de este genero y lo apeteze mucho, les pareze se permita un despacho si este Ayuntamiento lo tubiere por combeniente.
Y habiendolo oydo, Acordo que dhºs Señores proporzionen la venta de dhº tozino fresco arreglando el prezio con la posible comodidad de el publico, segun las ocasiones y abundacia del genero y la estimazion que tenga este.

Average Rating: 4.8 out of 5 based on 191 user reviews.

Molina de Segura.- 17 de Septiembre de 1790
Molina de Segura a principios del silgo XX
Molina de Segura a principios del silgo XX
Con el crecimiento de las Villas y Lugares, una de las principales preocupaciones de los Concejos fue la presencia en ellos de profesionales sanitarios. Esto garantizaba de alguna forma la prevención y el tratamiento de las frecuentes enfermedades (tuberculosis, tercianas, tabardillo, Etc.). En los ambientes rurales, era habitual recurrir a sanadores y curanderos, ante la ausencia de profesionales. Sobre esto El Postillón mayor dió una charla en el Festival Internacional de Folklore de Murcia el pasado verano.
Dixeron que a consecuencia de la despedida expontanea que hizo Dn Gaspar Perez de la Plaza de medico de esta Villa, la confirio este Aiuntamiento en Don Juan Lopez Marchante, de Alcantarilla por su acuerdo de siete del corriente mes. Y habiendose escusado dhº Dn Juan Lopez de admitir, mediante barias causas publicas, que ha representado, se ha bisto esta Villa en la precision de admitir diferentes memoriales que se han presentado pretendiendo dhª Plaza de medico, los que se an pasado ynforme.
Habiendo resultado de estos que Dn Josef de Oyos Perez, Medico titular de la Villa de la Alberca, Aljezares y Puerto de la Cadena uno de los pretendientes, es a proposito y combiene para serbir dhª plaza:
Desde luego, atendiendo a su merito, de una conformidad le nombran por medio titular de esta Villa y mandan se le reciba, admita y posesione al huso (s) y ejercicio de dhª facultad, acudiendole a su debido tiempo con los salarios en la misma dotacion que su antecesor gozaba, guardandole y haciendole guardar las honras, franquicias y pribilejos que le correspondan, ya por sus titulos como por costumbre en esta Villa.
Lo que se le hara saber y entender con la obligacion vajo la qual ha serbido la propia conducta dhº Gaspar Perez.

Average Rating: 4.6 out of 5 based on 274 user reviews.

Mazarrón, 25 de julio de 1743
El mayor avance del siglo XVIII en la Región fue en el ambiente de la sanidad. Los tremendos episodios de peste que tuvieron lugar en los siglos anteriores promovieron el establecimiento de protocolos internacionales de prevención de contagios, a pesar de las tensiones bélicas entre naciones. La principal amenaza provenía de las tierras africanas. Las costas murcianas estaban practicamente despobladas. Por ello los lugares ribereños debían proceder a su vigilancia con los escasos medios de que disponían. El municipio de Mazarrón contaba con unos mil vecinos, de los que muchos vivían en cortijos y caseríos aislados. Con toda probabilidad, muchos conocían las calas donde se podía hacer contrabando o matute (delito cometido matutinamente).
…. observando la misma disposicion que en la ultima peste se executo, señalan siete puestos, executando en cada uno de ellos una barraca de a tres hombres que seran: la primera en el Cavezo o Prechel (s) que nombran, mediazion a la jurisdicion desta Villa de la Ziudad de Lorca; otra en la Pelea, otra en Calaleño, otra en el Castellar, otra en los Cavezos de Las Yllas, otra en el Acoolar y otra en el mojon mediazion a la jurisdiczion de Cartaxena, sirviendo en cada puesto dhºs tres hombres, encargandoles todo cuydado y vixilancia para no dejar costear ninguna enbarcazion, jente ni otros prementos a tierra que puedan o no sospechar el yntroduzir dicho mal contaxioso, absteniendose en toda forma, y dando los avisos por menor a esta Villa y encaminarlos a la Real Junta de Sanidad, segun se previene.
Y les consina (s) esta Villa a cada uno de dhºs tres hombres al respecto de dos Rls de Vellon a el dia.

Average Rating: 4.7 out of 5 based on 266 user reviews.

Murcia, 25 de junio de 1735
Durante los meses de verano, era frecuente la aparición de afecciones y enfermedades provenidas de una higiene muy deficiente o por la presencia de aguas estancadas en acequias y ramblas. El tabardillo o fiebre tifoidea provocaba fuertes diarreas, mientras que el paludismo generaba las tercianas o cuartanas. Debido a esto, por ejemplo, estuvo a punto de desaparecer la población de Fuente Álamo por las infecciones que causaban las numerosas charcas que permanecían durante semanas en la cercana rambla.
Uno de los alimentos más vigilados eran los embutidos que se elaboraban con muy escasas prevenciones higiénicas.
El Señor Dn Francisco Rocamora, Rexidor, hizo presente el rezelo que se ha dibulgado de el perjuicio que se puede seguir a la salud publica en la venta del rafali expecialmente en el presente tiempo de los calores y continuacion de las enfermedades de tabardillos, lo que participa a la Ciudad para que resuelva lo mas combeniente. Y haviendolo oido, dio las gracias a dhº Señor por su zelo, y Acordó que los Cavalleros Fieles Executores dispongan una Junta de quatro medicos de la maior inteligencia y en ella se confiera esta materia, y de lo que resolvieren traigan razon para determinar en su vista.

Average Rating: 4.4 out of 5 based on 161 user reviews.

Murcia, 5 de junio de 1753
Fotografía prestada del libro: “Medicina popular en Jumilla” de Pascualita Morote.
En la medicina llamada “popular” hay numerosos elementos que pueden ser considerados como extrafalarios. Algunas prácticas de los saludadores estaban casi en el límite con la brujería, pero por la falta de otros medios, estos personajes eran admitidos al ejercicio de ciertas actividades, sobretodo en casos de enfermedades mentales. Tambíén actuaban por ejemplo contra el mal de ojo, fenómeno social que todavía hoy está extendido por toda España.
Viose memorial de Salvador Cortes, vezino de esta Ciudad, en que haze relazion se halla con gracia de saludar del mal de ravia, y que para exerzerlo ha obtenido licencia del Sr Juez Ordinario de Causas pias, la que exive, y para poder usar de dha gracia sin que se le pueda poner embarazo, suplica a la Ciudad se sirva conzederle su licencia, y permiso. Y haviendolo oydo, lo cometio al Sr Dn Joachin Riquelme, Rgor, para que ynstruido de esta pretension trayga razon.

Average Rating: 4.6 out of 5 based on 231 user reviews.