Moros y cristianos

Cartagena, 3 de junio de 1724
Los papeles del siglo XVIII que hablan de Murcia y Cartagena dejan ver que había una importante comunidad de orígen africano, tanto de “La Berbería” como de más abajo. Unos eran esclavos, que lejos de estar sometidos a castigos y represalias, solo eran considerados como “trabajadores sin sueldo”. Otros muchos vivían libres en barrios y la mayoría eran jornaleros o braceros de “aniaga” (encargo puntual remunerado para hacer en pocas horas), y también había algunos artesanos. Mantenían su estilo de vida y sus creencias, aunque no se ha documentado la existencia de mezquitas o similares.
En ese ambiente no debe extrañar que los imagineros encontrasen modelos para su trabajo.
150603En la Ciudad de Cartaxena a 3 dias del mes de Gunio (s) año de 1724, antemi el escrivano publico y testigos paresieron Dn Joseph del Yerro, Administrador de las Reales Rentas del Tavaco en esta dhª Ciudad y vesino de ella.
Y dijo que por quanto tiene por su esclavo sujeto a servidumbre a Chex, moro de hedad de tres años con poca diferencia hijo de Amete y de Saina, su esclava; el qual tiene la cara redonda, ojos pardos y color de membrillo cocho; a quien, por haber nacido en la casa deste otorgante y por lo vien que los dhºs sus padres hasen la asistensia de este otorgante, le tiene ofrecido dar libertad.
Y poniendolo en execusion en la mexor via y forma que aya lugar: Se la da y otorga en bastante forma y da poder y facultad al dhº Chex para que con su persona libre pueda vsar de su persona y vienes y yr por mar y tierra a las Ziudades, Villas y lugares que mas vien visto le fuesen otorgar qualesquiera ynstrumentos, pareser en juicio y ejecutar todo lo demas que a vna persona libre le es permitido en virtud de esta escriptura que en señal de libertad su traslado le entregan; la que abra por firme y valedera ahora y en todo tiempo; y contra su thenor no yra ni dira en manera alguna y si lo hisiere quiere no ser oydo en juicio ni fuera del.

Moratalla: Una buena dote

Moratalla, 1º de octubre de 1701
Cortijo con ermita abadonado en Moratalla. Fotos de trabajo de campo
Cortijo con ermita abadonado en Moratalla.
Fotos de trabajo de campo
En los matrimonios en que había importantes intereses económicos, se procedía a redactar actas notariales de los bienes que aportaba cada parte, para evitar malentendidos en el futuro. En estos documentos suele mencionarse el “divorcio” como motivo de ruptura. Esto se entendía como rechazo hacia la mujer por infertilidad (aunque no fuese ella la causante).
Para prevenir este supuesto, esos documentos se convertían en cartas de pago, y en caso de separación, todo lo aportado por la mujer o su valor le debía ser devuelto.
Dote de boda:
460 machos de cabrio quatrones y andoscos a prezio de 45 Rls cada vno que balen
20.700 Rls
22 primales de cabrio a 25 Rls cada uno que balen 550
22 zegaxos a 18 Rls cada vno que valen 396
22 zegaxas a 15 Rls que valen 375
96 cabras preñadas a 28 Reales cada vna que balen 2688
77 primales de lana a 28 Rls cada uno que balen 1635
123 borregos a 18 reales cada vno que balen 2214
109 borregas a 15 Rls cada vna que balen 1635
397 obexas y muruecos a 26 Rls cada vna que balen 10322 Rls
5 burras y burros de ato de dhºs ganados en 660 Rls

Dabnado y punible ayuntamiento

40903 3En contra de una opinión muy extendida, la sociedad murciana de los siglos XVII y XVIII era bastante abierta en ciertos aspectos. En el caso de los hechos relatados hoy, se puede ver claramente por un lado que las relaciones extramatrimoniales eran frecuentes y por otro que la mujer disponía de mecanismos judiciales que le daban un amplio poder. La mayoría de edad en las jóvenes, estaba marcada a los 22 años, y en caso necesario por orfandad u otras causas, podía disponer de una persona que cuidase de sus intereses personales y económicos: los conocidos como “curadores”. Estos debían encargarse de su educación, de la gestión de sus bienes y, en su caso, de hacer matrimonios convenientes. Un dato que puede sorprender es la edad de nuestra protagonista: 22 años. A esa edad muchas mujeres ya estaban casadas y con descendencia, pero se han recogido casos en que la soltería no llevaba forzosamente al convento o a otros derroteros.        
En la Ciudad de Murcia, en 4 dias del mes de Diziembre de 1725 años, en presencia de mi, el escribano publico y testigos, parecieron Doña Francisca de Mula Ávila, vecina de esta Ciudad, de estado doncella, mayor que confesó ser de 22 años y menor de 25 y que no esta sujeta a curaduría ad bona, si que como libre rige y administra sus bienes, y asi lo juró en forma de derecho. Y António Fernández de Rueda, su curador ad litis, de la una parte.
De la otra Don Juan de Mula, y todos vecinos de esta Ciudad.
Por lo que a cada parte toca: Dijeron que por dos cobdicilos que otorgó Dn Mateo de Mula Baldivieso, vecino que fue de ella, el uno por ante Sebastián de Luna en 9 de noviembre del año de 1711 y el otro por ante Gerónimo Martínez de Ayala, escribanos que fueron deste número, en 13 de mayo del de 1718, (que por ser cerrados se abrieron con la solemnidad del derecho ante Alonso Ochandiano, escribano de dhº número, en 17 de Abril de 1719):
Declaro en el primero que la dicha Doña Francisca de Mula era su hija natural habida con mujer noble y soltera. Como constaba a Doña Maria Feliziana Dabila y otras muchas personas que nombró, así como la parroquia en que estaba bautizada, dia, hora, mes y año.
En el segundo cobdizilo hizo relación de dicha claúsula, y expresó que la dicha Doña Francisca era su hija, habida con la dicha Doña María Feliciana, y que la tenía lejitimada por el subsequente matrimonio contraído con la susodicha en 27 de febrero del año de 1712. Por lo que la habilita para que concurriese a la herencia de los bienes del dicho Dn Matheo con los demás sus hijos habidos del matrimonio que contrajo con Doña Juana de Jumilla, su primera mujer, por las razones que expresó.
En virtud de los referidos instrumentos, en 27 de junio del año de 1719, ante la Real Justicia de esta Ciudad y el escribano Nicolas Desfau, Antonio Fernández de Rueda, curador ad litis de la dicha Dª Francisca, presentó pedimento haciendo presentación de testimonios de dhºs cobdicilos, relacionando que por la fín y muerte del dicho Dn Mateo Mula habían quedado diferentes bienes de que se había hecho inventario, y que en ellos dicha Doña Francisca era interesada como uno de los hijos del dicho Dn Mateo Mula. Por lo que puso demanda de partición y pidió que en vista de los inventarios y testamento se ejecutase dhª partición, protestando nombrar Contador y Peritos en tiempo y forma, y que se hiciera saber la demanda al dicho Dn Juan y a Dn António de Mula.
Por un otrosi, pidió se le librasen quinientos Reales para litis expensas. Y de todo se mandó dar traslado a los susodichos.
Continuará