ulea1En las últimas semanas, los medios han venido dando la crónica del proceso de degradación que está experimentando la noria del Villar del pequeño municipio de Ulea, emplazada en el corazón del Valle de Ricote.
ulea2Puedo presumir de conocer los riegos tradicionales de ese Lugar, por haber recorrido muchas veces el curso de la acequia mayor que discurre a lo largo de su huerta. Los papeles viejos cuentan que allí hubo al menos seis norias. Yo he visto dos artefactos, y el asentamiento de un tercero. Se supone que siguiendo el río, pocos metros más abajo del Salto de La Novia, paraje que marca los límites entre la huerta de Ojós y las de Ulea y Villanueva, hubo un artefacto que dotaba de agua la fuente o pilón, el lavadero y algún abrevadero de la Villa.
El Valle de Ricote atesora un sin fin de asentamientos de elementos vinculados a la cultura del agua, construidos muchos de ellos hace lo menos 300 0 400 años (azudes, acequias, lavaderos, abrevaderos, pilones y fuentes, molinos, y sobre todo artefactos elevadores de aguas: norias, aceñas y contraceñas). De estos últimos tenemos referencias documentales que generan un censo enorme: más de 100 artefactos.
Si se buscasen las raíces originarias de la sociedad murciana, se haría inevitable desembocar en esa cultura del agua.
Se ha venido hablando mucho de la influencia de la sociedad morisca que vivió en ese territorio, hablando de su filosofía, de sus personajes y de sus tristes destinos. Pocos se han acercado a la realidad cotidiana y en el mantenimiento de las normas del agua que habían heredado de ancestros venidos de Siria y de Egipto. Da igual. El caso es que la mayoría del paisaje que hoy existe en esos terrenos fue construido y mantenido por ellos.
······
Desde hace yá muchos años hemos venido colaborando, de cerca o de lejos, en la restauración de los artefactos elevadores de agua, sobre todo norias. Como se ha dicho, los asentamientos de los artefactos están a lo largo de los cerca de 30 kilómetros del Valle. Pero la mayoría fueron construidos en las huertas, alejados, por lo tanto, de los núcleos urbanos.
Una animada ilusión que tienen muchos responsables municipales o regionales es la recuperación de esos elementos con un entusiasmo, sincero unos y oportunista otros. Para ello se ha procedido a todo el protocolo (habilitación de fondos, contrato de especialistas y constructores, acopio de materiales, etc.) y se ha restaurado el elemento.
Sin embargo, el mayor problema que presenta la mayoría de todos esos artefactos, es que están ubicados fuera de los territorios urbanos, en las huertas o en los montes cercanos. Y una vez que se ha cumplido con el ritual de la inauguración quedan suspensos su conservación y mantenimiento.
asentamiento que muestra la existencia de dos norias
asentamiento que muestra la existencia de dos norias
Los problemas pueden ser los siguientes:
1º.- Si el artefacto restaurado se encuentra en un cauce de aguas destinadas para el riego, debería contar con el acuerdo de la agrupación local de regantes, que suele ser agena a la gestión municipal.
2º.- Si el artefacto está emplazado en terrenos de particulares, debe procederse a un acuerdo con estos, para evitar apropiaciones una vez comprobada la buena ejecución de la restauración.
3º.- Sobretodo y antes de proceder a la ejecución del proyecto debe quedar en la Secretaría del organismo municipal concernido un documento que recoja el protocolo de mantenimiento y conservación del artefacto, para “que en todo tiempo conste” y evitar desconocimiento en caso de tener que volver a intervenir en él.
Este documento debe incluir el emplazamiento rural del artefacto y de las dificultades que pueden surgir por esa lejanía. La mayoría de los Municipios en donde se encuentran los enclaves de las norias y de las aceñas disponen de un presupuesto muy corto para cumplir con todas sus obligaciones, y a pesar de haber participado otros organismos y entidades en su recuperación, ese compromiso suele acabarse al quedar “inaugurada” la noria en cuestión. Lo que desemboca en la imposibilidad de atender su mantenimiento, y por lo tanto, dar paso al progresivo deterioro de la misma.
·······
ojos1bnComo se ha dicho, en el Valle de Ricote muchos asentamientos de vestigios de la cultura del agua están en las huertas o en los montes, lejos de las aglomeraciones urbanas. Y por lo tanto para las autoridades locales resulta casi imposible vigilarlos por la escasa nómina de agentes de que disponen, cuando a veces es casi imposible controlar los daños que sufren los “bienes culturales” emplazados en los mismos cascos urbanos. Es una constante en la sociedad actual, comprobar como, tanto las tribus grafiteras u otras, incluyen en sus ritos la destrucción de los elementos más representativos de la vida tradicional, unos con las pintadas, otros abandonando basuras en el recinto de ellos, y otros presenciando indiferentes esa degradación
·····
Siempre que he participado en la recuperación de elementos de la vida tradicional, he insistido en la prevención de normas y provisión de caudales para su mantenimiento y conservación.
Unas veces me han escuchado otras no…

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Cuentos, leyendas y romances de los tiempos de Alfonso X.
El sello de la Ciudad de Murcia emitido por Alfonso X reproduce la ciudad árabe,  con sus murallas y su noria
El sello de la Ciudad de Murcia emitido por Alfonso X reproduce la ciudad árabe, con sus murallas y su noria
Charlas por Emilio “de Patiño”, profesor de literatura y trovero, y M. Muñoz Zielinski, fotógrafo y etnógrafo.
El Viajero Al’Saqundí
Murcia es la capital del Oriente del Andalus.
Sus habitantes son tan valerosos e independientes como es sabido y notorio.
Su rio es un brazo del rio de Sevilla, pues ambos nacen en Segura. Y a su lado hay tantos jardines de ramas ondulantes, tantas norias que cantan notas musicales, tantos pájaros gorjeadores y flores alineadas como habrás oído.
Es una de las tierras más ricas en frutos y perfumes.
Sus habitantes son las gentes más alegres y divertidas que existen a causa de que los alrededores ayudan a ello por la belleza de sus panoramas.
Es la ciudad en la cual la novia que escoja su ajuar puede equiparse del todo sin necesidad de recurrir para cosa alguna a otra parte.
No faltan en ella sabios, poetas ni héroes.

 

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Detalle de una noria bajo medieval conservada en Albarracín
Detalle de una noria bajo medieval conservada en Albarracín
Con el nombre del Rey Lobo era conocido Muhammad Ben Mardanis, uno de los personajes más influyentes del siglo XII, sobre todo en tierras aragonesas, valencianas y murcianas.
Cuentan que en cierta ocasión se encontraba descansando en la Ciudad de Albarracín mientras sus capitanes preparaban la expedición contra Valencia y Murcia. Cuando estuvo todo preparado le avisaron que podía partir hacia levante. No obstante, la noticia perturbo al monarca hasta el punto de adueñarse de su persona una amarga tristeza, cosa que a todas luces, parece increíble en un soldado tan rudo, como Lobo, curtido en mil batallas. La causa era tener que abandonar la ciudad de Albarracín, donde se encontraba su esposa Doña Alba, distinguida y hermosa mujer, a la que amaba con pasión…..
(Del libro: Mitos, leyendas y narraciones de Teruel. 2014.)
A partir de septiembre el Postillón va a recorrer pueblos y pedanías de Murcia contando historias ambientadas en la época de Alfonso X, más o menos.

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30 de junio de 1739
160630 1Según los sondeos que hemos realizado, en las acequias de la huerta de Murcia llegaron a funcionar más de doscientos artefactos elevadores de agua para riego, sin contar molinos y ruedas para tornos de máquinas de torcer seda. Muchos de estos artefactos se construyeron sin permiso de la autoridad competente, ya que el enorme espacio físico de la huerta, (cuarenta kilómetros de largo por doce de ancho) sólo era vigilado por dos personas, los sobre acequieros, que debían controlar el reparto del agua (las tandas), la limpia en marzo y abril (la monda), y las construcciones o aberturas de nuevos canales de riego. Además, buena parte de los heredados (propietarios de las tierras) pertenecían a la iglesia o a comunidades religiosas, cuando no eran algunos señoríos como el Marquesado de Beniel.
aceña en Egipto
aceña en Egipto
La Aceña era el artefacto más frecuente, y se instaló abundantemente en los campos. Su origen se remonta a tiempos remotos, probablemente en territorios árabes, aunque se han documentado en países asiáticos.
El Sr Marques de Beniel, Rxºr y Comisario de la zequia Mayor de las Barreras, dixo que en virtud de la que se le confirio en Cavildo de diez de Marzo de este año sobre la pretension de Matheo Thomas, vecino de la Alcantarilla, pidiendo se le conzediese lizencia para construir una zeña para thomar agua de dhª zequia mayor a fin de dar riego a nuebe thaullas que posee en la Jurisdicczion de dhª Villa, por estar imposibilitado la de su dotacion en la Zequia de la Dava mediante haberse lebantado dhªs tierras y por las havenidas del Rio de Sangonera, pasó al examen y reconocimiento desta pretensión.
Y ha encontrado ser cierto estar de secano dhªs tierras y no poderseles dar su riego con zeña de dhª zequia de la Dava y si de la referida de las Barreras por los motibos expresados en el memorial de esta parte, y que dejando a beneficio de dhª zequia mayor el agua que tenia de su dotazion en la de la Dava, la que se introduze en la antezedente, no encuentra perjuicio en que se le conzeda dhª gracia por ser conforme a la que en el año pasado de proximo se le hizo a Dn Salvador Perez, Presvitero, por padezer sus tierras el mismo impedimento que las de esta parte, a las que estan contiguas.
Que no obstante que con el transcurso del tiempo se suelen borrar dhªs zircunstancias y en su contrabenzion resultan algunos perjuicios dignos del mayor reparo, para obiarlos combendra el que esta Ziudad acuerde que los juezes sobreazequieros traigan individual razon de todas las zeñas que se hallen en ambos lados de la huerta con separacion de las de cada heredamiento, las thaullas que riegan, los dias y oras de su consignación; y fhº, que se forme un libro en donde se anoten los titulos de la pertenencia de cada una, el qual se protocole en el Archibo donde se tenga presente, y que tambien se anoten las que nuebamente se conzediesen y que dhºs juezes de aguas zelen el gobierno de dhªs zeñas y en su contrabenzion puedan hazer las denunciaciones correspondientes. De todo lo qual da quenta para que en su intelijenzia resuelva la Ziudad lo que le pareziere combeniente.

 

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Archena, 16 de febrero de 1773
La constitución de la Provincia Marítima de Cartagena, con la obligación de remitir a los Arsenales de esa Ciudad buena parte de la población forestal de todo el Reino de Murcia, provocó una impactante alteración del paisaje, sobre todo en los lugares con mayor actividad agrícola. En 1773, se talaron cerca de 500 álamos de las inmediaciones de la Villa de Archena, incluyendo la vega de La Algaida, donde se habían construido numerosas norias.
Noria "La Vicenta",  en La Algaida.
Noria “La Vicenta”, en La Algaida.
Doy fee que oy, 16 de febrero de 1773, ante los Sres Ramoin de Veas, Jph Mrz Vizente, Alcaldes Ordinarios de esta Villa de Archena, parecieron Jph Martinez Muñoz y Mathias Marz, vezinos de ella, y vajo el juramento que hizieron por Dios Nrº Sr, y a una señal de Cruz segun drº, dijeron que en virtud de el nombramiento y cargo que se les ha echo, han pasado a los sitios de esta Jurisdiczion en los que existen distintas porziones de Alamos negros y blancos, y de ellos han escardado 13 por no nezesitarlo los demas, y han guiado 106 pequeño al sitio que nombran Devajo del Barco hasta la obra de Negrete; de cuyo sitio, el de la Morra y Algayda han sacado y arrancado 256 arboles, los 50 alamos negros, por no haber encontrado mas de esta especie; y los 206 blancos. Los que arrancaron de los sitios de su nazimiento en el que no podian subsistir por hallarse muy espesos; los que habian plantado en el sitio de encima de el Barco, a la orilla del Rio arriba, y que los habian regado,
y para que asi conste lo anoto por diligenzia que no firmaron dhºs Sres por no saber y de los dhºs firmo el que sabe, de que doy fee.

 

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La huerta en tiempos de los árabes
Notas del informe preparatorio para la candidatura del Consejo de Hombres Buenos como Patrimonio de la Humanidad. M. Muñoz Zielinski.
“El rio de Tudmir posee norias que riegan las huertas de este territorio. El comienzo de la acequia que parte del río está en Quarta Askaba (Alcantarilla) y alcanza las propiedades de los habitantes de la ciudad de Mursiya (Murcia), hasta el limite de la alquería de Taws (Cox?), que es una de las alquerías de la ciudad de Orihuela”. Al Udri [1]
El origen de la huerta de Murcia viene resultando de origen discutido. Es presumible que en torno a los conocidos asentamientos antiguos tanto de la Costera Norte (Monteagudo), como en los de la Costera Sur, (Verdolay, La Alberca, Algezares, etc.), se desarrollase una cierta actividad agrícola a partir bien del agua obtenida de las fuentes cercanas, bien a partir de ciertas estructuras como presas y pequeñas acequias (Garruchal), o bien a partir de primitivas acequias (antigua Alcantarilla).
Aunque se viene aportando una abundante información sobre la época pre islámica (prehistórica, ibérica, fenicia, romana, etc.), de diversas comarcas y localidades de la Región, apenas se ha avanzado en la documentación histórica del espacio geográfico que cubre hoy en día la huerta de Murcia, lo cual nos lleva a especulaciones sobre su configuración: fecha de construcción de la contraparada y de las acequias mayores, aplicación y desarrollo de los cultivos, implantación de la “Xaria” o del sistema legal de origen mahometano.
La propia leyenda de la fundación de la ciudad nos habla de una rica huerta en donde se cultivaba la viña, planta que precisa de ciertos cuidados agrícolas.
La ciudad de Ello estaba poblada por yamanitas y mudaditas. Uno de los yamanitas había sacado del río de Lorca un cántaro de agua y había cogido una hoja de viña para tapar la boca. El mudadita encontró inadmisible este gesto y declaró que el otro había cortado hojas de su viña con el único propósito de despreciarlo. Las cosas emporcaron hasta tal punto que estalló la guerra entre los dos clanes, que lanzaron tropas uno contra otro y tuvieron un violento combate [2].
Sobre este tema, Gaspar Remiro esgrime otros argumentos más científicos:
La antipatía nacional entre yemeníes y modaríes, que produjo en España luchas de carácter general se localizó en varias provincias, especialmente en Todmir, donde entre los de uno y otro bando corrió la sangre en abundancia por espacio de siete años, a despecho de la autoridad del emir, a quien costó un poco trabajo reducir dicha región a su obediencia [3].
Costumbres, normas y leyes árabes en materia de reparto de aguas
“No es sino por inducción como podemos formar juicio de la organización que tuvo nuestro regadío, en tiempo de moros. Parece que debió haber un magistrado supremo y que pudo llamarse (Çahib – as – sequiya), un nombre árabe que corresponde al de sobreaçequiero que usa, traduciendo aquel quizás, la carta del Rey Sabio de 10 de julio de la era 1314” [4].
Las más recientes investigaciones [5] inciden en la vigencia, en la sociedad árabe de Al’Andalus, de un “consejo de ancianos” o de” expertos” en cuestiones de riegos, que estaría encabezada por el mencionado Cadi, y reseñado por Díaz Cassou como “Çahib-al-Saquiya” [6]. Al mismo tiempo, se viene insistiendo en que y tal y como queda plasmado en el documento trascrito más arriba, se mantenía un orden más o menos jurídico con respecto a los riegos y a la distribución del agua, que sería una aplicación directa de ciertas reglas del Corán y de la “Shar’ia”. El documento valenciano despeja cualquier tipo de duda sobre la existencia de una organización en torno a la gestión del agua, tanto en su cantidad como en el cuidado de las acequias al menos en los últimos años del dominio económico árabe en el levante español.
El profesor R. de Seine explica:
“Up until the end of the seventh century A. D. and well into the eighth, the Islamic state did not possess a formal legal system of anything resembling a code of laws. All there was, was an ad hoc system of legal administration. Court decisions were made on a pragmatic basis, and cases were judged on their merits, without reeference to any formal body of laws”  [7].
Sin embargo, parece ser que la ley islámica incide, en numerosos apartados, en todos los aspectos que pueda afectar a la comunidad, sea esta local, regional o estatal. Así, el profesor R. de Steine comenta:
“In the Islamic social order, apart from the voluntary help provided by individuals, the state guarantees the basic necessities of life to all” [8] .
Vidal Castro aporta una gran información al respecto:
“Las fuentes del derecho musulmán no recogen una teoría general sobre las aguas o una descripción de su régimen jurídico” [9].
El mismo autor aporta una información decisiva sobre la cuestión:
“El origen de la legislación sobre aguas está en la Zuna…/… Una tendencia a la equidad en el uso y reparto del agua. El Profeta recomienda, indirectamente, la creación, como obras pías, de fuentes y pozos públicos. Imponen el orden de riego de las tierras en dirección descendente, de las altas a las bajas, con la limitación de que en las primeras la cantidad de líquido utilizado no debe superar la altura de los tobillos. Prohibe que se responsabilice de los accidentes en los pozos a sus propietarios. Rebaja los impuestos a la mitad del diezmo Para las tierras que deben ser regadas artificialmente mediante extracción de agua, frente a las que se rieguen naturalmente por las lluvias, fuentes o canales, que pagarán el diezmo completo” [10].
Con respecto a un sistema más o menos mancomunado de regadíos, Vidal Castro aclara:
“Las aguas de los ríos son de tres tipos: las de los grandes ríos caudalosos, pequeños ríos y canales artificiales.
 Los canales artificiales, construidos para vivificar tierras muertas, son propiedad común del grupo de hombres que los construyó y ninguno de ellos puede convertirlo en o considerarlo de su propiedad privada. Cuando su caudal no es muy abundante ni suficiente para satisfacer todas las necesidades, el canal pertenece a los propietarios de las tierras que los construyeron y nadie más puede tomar de su agua  o derivar un brazal, azacaya, caz, etc. Tampoco pueden los propietarios ribereños hacer un puente o captar para mover un molino sin el consentimiento de los demás asociados. En definitiva, ninguno de los copropietarios puede disponer de él a título individual. El uso y reparto del agua se puede hacer sólo de tres maneras:
primero, por turnos, (de días si son pocos, de horas, si son muchos). El orden se establecerá por sorteo en caso de desacuerdo;
segundo, por cantidad. Distribución mediante una tabla de madera, colocada en la salida del canal, a lo ancho, y de una ribera a otra; dicha tabla lleva una serie de aberturas que dejan pasar la cantidad de agua correspondiente a cada regante, por ejemplo, un quinto o un décimo del caudal. En caso de que el número de regantes sea mayor al de aberturas que razonablemente se puedan practicar, se establecerán también turnos para la utilización de cada una de las porciones.
tercero, por tomas individuales. Cada uno sitúa una toma de agua a la altura de su finca. Esta toma será calculada y fijada de común acuerdo o con arreglo a la superficie de la finca.
No se puede modificar el enclave de la toma poniéndola más arriba o más abajo” [11].   
Aunque no se menciona la problemática creada por la inserción de aparatos elevadores en lo cauces de las acequias, en el párrafo anterior se encuentra resumida básicamente toda la legislación que sobre la administración de las acequias se encuentra contenida en cualquiera de las ordenanzas que, desde los tiempos de Alfonso X, vienen rigiendo en las huertas murcianas. Debe reseñarse que en ningún momento se hace mención a los gastos derivados del mantenimiento del canal común o de la persona que pudiese intermediar entre varios regantes en caso de litigio. Pero estas normas aportan la información necesaria para explicar y justificar el criterio seguido por Alfonso X al llevar a cabo los sucesivos “repartimientos” de las huertas murcianas.
Las norias y artefactos elevadores en general, al parecer, tenían más importancia desde el punto de vista fiscal, puesto que su presencia suponía que las tierras a regar eran de peor calidad, puesto que:
“El agua también repercute en la fiscalidad territorial a través del impuesto sobre la tierra (“jaray”) de una forma directa e importante: se paga atendiendo a la producción y a su costo …/… El riego se divide en cuatro tipos según la siguiente clasificación:
1.- Riego por la mano del hombre y sin instrumentos.
2.- Por la mano del hombre y con la ayuda de instrumentos, generalmente, animales de tiro, y ruedas hidráulicas. Es método más dificultoso y caro.
3.- Por la meteorología. “… lo que riega el cielo con la lluvia, nieve y rocío”.
4.- Por la humedad del suelo y el agua que contiene la tierra permanentemente y que es absorbida directamente por las raíces de las plantas” [12].

El valor, en menor cuantía, aplicado a las tierras regadas por artefactos elevadores, se mantiene hasta la redacción de las ordenanzas del siglo XIX y del XX.

[1] Cristina Torres – Fontes Suárez: Viajes de extranjeros por el Reino de Murcia. T II, pg 332. Murcia 1996
[2] Al – Himyari, in Cr. Torres Fontes. Viajeros… Op. Cit. T II, pg 372.
[3] Mariano Gaspar Remiro: Historia de la Murcia Musulmana. Pag 64. Zaragoza 1905. Ed. Facsímil Murcia 1980.
[4] Díaz Cassou. “Ordenanzas…”. Op. Cit.
[5] Véase al respecto “El agua en el derecho islámico”. In A.A. V.V.: “El agua en la agricultura de Al – Andalus”. Madrid, 1995.
[6] Díaz Cassou. Op. Cit.
[7] “Hasta el final del siglo VII e incluso hasta el VIII, el estado islámico no poseía un sistema formal legal o cualquier cosa que pudiera parecerse a un código de leyes. Todo lo más que pudiera haber, era un sistema “ad hoc” de administración legal. Las decisiones “jurídicas” se hacían sobre una base pragmática, y los casos eran juzgados según sus circunstancias, sin ninguna referencia a cualquier cuerpo formal de leyes” (Trad. de M. M. Z.) In “The Shar’ia. An introduction of the law of Islam”. Pg 52. Rodolphe J. A. De Seife . Londres, 1994 .
[8] “En el orden social islámico, a parte del voluntariado aportado por los individuos, el estado garantiza las necesidades vitales básicas de todos”. R. de Seife. Op. Cit. Pg. 51.
Quizá debería aplicarse el concepto de la palabra “estado” a cualquier organización territorial, según se verá.
[9] F. Vidal Castro.- El agua en del derecho islámico. Introducción a sus orígenes, propiedad y uso”. Pg. 99. In “El agua en la agricultura de Al-Andalus”. Madrid. 1995.
[10] F. Vidal Castro.- El agua… Op.C it. Pg. 99.
[11] Vidal Castro. “El agua…”. Op. Cit. Pgs. 105, 106.
[12] Vidal Castro. “El agua…”. Op. Cit. Pg.113.
[13] En este sentido el profesor Torres Fontes indica:
“Cuestión discutida y de difícil resolución es la referente al origen de la Contraparada, si fue obra de romanos o creación árabe. La carencia de restos arqueológicos fiables en una obra destruida y rehecha incontables veces en el transcurso de los siglos por las avenidas del Segura, imposibilita una respuesta concreta”. Torres Fontes: La Huerta de Murcia y su problemática: Contraparada y tiempo de riego (1485- 1525). Homenaje a J. Barceló. Murcia, 1990.
[14] Varios documentos árabes nos hablan de la calidad de los paños fabricados en Murcia.
[15] El tratado de Ibn Abdun..  Op. Cit..
[16] Tratado…  Op. Cit.
[17] “Parece que las principales medidas agrarias de los moros murcianos fueron la taduiyá ó soga, la albaá ó braza y los athanes o mitades de estas medidas; y en efecto Cascales, el antiguo historiador de Murcia, nos dice que los cristianos conquistadores de la ciudad, se repartieron la huerta por tafullas, alfabas y atanes (Disc. 2º cap. 10). Estas medidas tenían por bara ó el dara ó codo, que no fue el mismo en los diversos pueblos de que procedían los moros españoles, ni en los varios territorios agrícolas de nuestra Península, y por ello tiene diferente extensión superficial la tahulla en los diferentes pueblos del reino de Murcia y de las provincias de Almería y Alicante, donde se ha conservado dicha medida agraria. Ordenanzas de la Huerta de Murcia. Díaz Cassou. Madrid 1889.
[18] V. Giner Boira. El Tribunal de las Aguas de Valencia. Pgs 34 – 35. Valencia 1997
[19] AMM 1641.- Informe sobre Joseph Ayllon sobre las obras viejas y nuevas en los ríos Segura y Mundo.
[20] Ayuntamiento de LORCA. “La Paz de Murcia”, 29 de julio de 1859
[21] Díaz Cassou. Ordenanzas. Op. Cit. Pg 111
[22] Díaz Cassou. Ordenanzas. Op. Cit. Pg 112
[23]“Libro del agua”. Recopilación de Ordenanzas de la Ciudad de Murcia. S XIV?. fs 9- 10. Amm.
[24] Codom XX doc 137. 30 de julio de 1474.

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150930Albudeite, 30 de septiembre de 1752
Algunos lugares de la región han perdido buena parte de su historia por la desaparición de sus archivos, causado esto durante los diferentes acontecimientos del siglo XX (guerra civiíl, transición, etc.).
En la comarca de Albudeite existe una antígua red de regadíos cuyos orígenes resultan muy oscuros por la falta de información.
Cabildo de la Catedral.- Viose memorial del Heredamiento de la Azequia del Flex y el Guardon, de la Huerta de Albudeite, en que solicita y suplica al Cavildo le conzeda alguna limosna para aiuda a los gastos de las minas que han hecho para conduzir seguramente el agua de dhª azequia que antes se perdia por llevarse los quexeros del riacho de Mula frecuentemente, atento a la utilidad que resulta de dhª obra, tambien a los participes de aquellos diezmos.
Y el Cavildo lo cometio a los Sres Contadores para que providencien precediendo informe del Cura o de quien tengan dhº Sres por mas conveniente.

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Archena, 21 de mayo de 1717
En el entorno de Archena, Ceutí y Lorquí se han documentado unos cincuenta artefactos elevadores de agua para riego. La mayoría están o estaban en los márgenes externos de las acequias desde el cauce del rio, puesto que desde ese lugar hasta Murcia, muchas de las tierras que ocupan el centro del valle se dedicaban al cultivo del arroz.
Al tener que salvar grandes alturas para conducir el agua a las huertas más altas se construyeron artefactos de importantes tamaños. Muchas superaban los quince metros de diámetro. Su construcción precisaba de enormes inversiones.

150521Viose memorial de Salvador de Alfaro, vecino de esta Ciudad, en que suplica al Cavildo (de la Catedral) que en atencion a ser çierto lo que propuso por su peticion en el ordinario antezedente de 30 de abril proximo, sobre las tierras de la fabrica maior desta Stª Yglesia que tomó a zenso perpetuo en la Villa de Archena y etsar ya corrientes y fructiferas (siendo antes de secano e incultas) con el riego que les ha dado fabricando para esto una ñora que le ha costado pasados de 30.000 Rls Vn, y haver quedado por esta razon el suplicante pobre y sin medios para pagar la decima que se le pide por la venta que ha hecho de dhªs tierras, con la carga de dhº zenso a Dn Antonio Buando, vecino de la Ciudad de Alicante, se sirva el Cavildo de remitirle y hacerle gracia y condonazion del luismo que debe por dhªs tierras, y darle el permiso que tiene pedido para la referida venta, pues aunque no pague dhª decima, queda la fabrica mui beneficiada y el dhº zenso mas asegurado por las mejoras que ha dado a dhªs tierras con el referido riego y cultivo y el suplicante quedara libre de la obligacion y deuda que ha cotrahido para el gasto de dhª ñora.

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19 de marzo de 1739
150319Durante la última semana de Marzo y la primera de Abril se procedía a la limpia y “monda” de las acequias. Para ello se hacían con antelación las previsiones de los trabajos a realizar. En 1739, en Alcantarilla se procedió a la construcción y colocación de una noria nueva, como se venía haciendo cada treinta años, más o menos.
Toda la actividad en torno a la monda era de tal importancia que requería la atención de los propietarios de las tierras y de los numerosos jornaleros que participaban en ella. Muchas taullas o parcelas de las huertas eran propiedad de sacerdotes y miembros de las comunidades religiosas, por lo que la asistencia a los rituales de Semana Santa quedaba en un segundo lugar.    
Viose memorial de Dn Alejandro Lacanal y Conde, Administrador de los efectos del Maiorazgo de la Villa de Alcantarilla consignados para el Collegio de Niños huerfanos, manifestando la precision de poner una ñora rueda por lo quebrantada que se alla la que está sobre la Zequia maior de las Barreras para el riego de las tierras de dhº Maiorazgo, teniendo de costa sobre quinientos Ducados. Es preciso para su conserbacion y que no padecera detrimento reparar el aguilon que divide el canalao, dandole la rectitud que le corresponde para que el agua baya derecha, cuio reparo se debe hacer en el presente corte del agua, y concluie pidiendo licencia a la Ziudad para su execucion,
Y haviendolo oydo, tratado y conferido, lo cometio a los Cavºs Comisarios de la Zequia maior de las Barreras, para que no encontrando reparo alguno dispongan se ejecute la referida obra.

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Abarán, 7 de marzo de 2015
El sábado pasado nos fuímos de excursión. En un intento de alarde, yo quería dar a conocer a unos amigos las huertas y las norias de Abarán y Blanca. Al principio todo fue bien. Había una buena temperatura y la luz era casi clara, a pesar de la neblina causada por “la quema de rastrojos”. Antes de iniciar el paseo hubo un pequeño refrigerio en uno de los muchos excelentes establecimientos del pueblo.
El camino que sigue por las dos norias mayores estaba cuidado, los huertos estaban en plena actividad, con almendros en flor. Los caballones de patatas recien plantadas mostraban lo ajustado de los riegos, por el sentido de gestión del agua que los regantes tienen por estas tierras. Algunos de ellos, viejos conocidos por anteriores visitas, nos enseñaron la forma de los modernos tablachos y cómo se ponían y quitaban.
A la vuelta cruzamos el río por una pasarela, en dirección de las dos norias pequeñas que, en teoría, procuran el agua a unos pequeños huertos. Siempre me ha parecido que esos artefactos son, o eran, el testimonio vivo del sistema de abastecimiento de agua que instalaron los árabes y luego mantuvieron los moriscos y los llamados cristianos nuevos. Los viejos papeles cuentan que entre Abarán y Blanca se construyeron entre veinte y treinta artefactos como esos, cada uno en su parcela. Hoy sólo están visibles seis, o mejor cinco y medio.
La "Ñorica" funcionando
La “Ñorica” funcionando
El paseo seguía entre fotos y charlas, pero al llegar al asentamiento de la noria llamada “La Ñorica”, (todas tienen nombre), me llevé un disgusto. El artefacto estaba parado y con evidentes muestras de abandono y deterioro.
Uno de los muchos atractivos que ofrece Abarán es La Ruta de las norias. Por parte de algunos colectivos se ha intentado que esas ruedas fuesen declaradas Bien de Interés Cultural, pero sólo se ha obtenido la calificación de elementos “protegidos” en nivel A. Es decír, lo inmediato anterior a BIC. Ello implica que los organismos responsables, tanto municipales como regionales deben cuidar de su conservación y mantenimiento.
Este no es el caso, y de no intervenir con urgencia, los rapiñadores de ferralla pueden arramblar con lo que queda de la rueda.
Estado actual de deterioro de "La Ñorica"
Estado actual de deterioro de “La Ñorica”

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