5 de abril de 1894
Hoy, primer jueves de Abril, se trasladará el mercado a la plaza de Santo Domingo. Si el tiempo no lo impide, el mercado de hoy debe estar muy concurrido, porque hace ya tres semanas que no hemos tenido un buen mercado.
– Lo del día.- Ayer tarde se verificó la reapertura de las Cortes, y como el país no espera nada de las sesiones que han de celebrar el Congreso y el Senado, no hay interés ninguno por el suceso. La curiosidad de los políticos buscará en las sesiones de Cortes las declaraciones que harán los jefes de partido y los de los grupos; pero la opinión general no se preocupará mucho por tales declaraciones. Entre los ministeriales hay gran expectación por ver lo que harán Gamazo y Puigcerver; los cuales seguramente no formarán partido nuevo, ni aún agrupación importante dentro de la mayoría, porque la masa no está para eso. Procurarán explicar su salida del gobierno del modo que les sea más favorable y realce su personalidad, y hasta que surja otra crisis.
Los que se van a cebar en el gobierno son los partidos de oposición, desde los conservadores hasta los federales, y motivos hay para ello.
De lo más gastado que resulta en este complicado y artificioso mecanismo político que impera, es el Parlamento. En él todo es ficción y falsedad: como ningún Diputado representa a lo sumo más que algunos votos de amigos particulares, ni la mayoría de ellos ni todos juntos pudieran en verdad representar a la nación. Gran número de ellos, especialmente los ministeriales, o han sido hechuras de un ministro o de un cacique, por lo que se puede decir que no sólo no representan un distrito sino que su misma personalidad está rebajada en la propia representación.
En las Cortes no está la representación nacional más que oficialmente, por lo que hay que respetarlas y obedecerlas; pero lamentando que no sean mandatarias de los agricultores, de los cultivadores, de los propietarios, de los comerciantes, de los fabricantes y de los obreros, de las clases vivas del país, porque si lo fueran se enredarían menos en cuestiones meramente políticas y personales y dedicarían sus esfuerzos a salvar los grandes intereses del trabajo, de la producción y de la riqueza nacional.
Nuestras calamidades públicas, en la administración y gobierno de los pueblos, viene de ese error; la nación no está efectivamente más que en las delegaciones de Hacienda, y en las numerosas listas tributarias.
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En esta pacífica y tranquila provincia, los temores se han contenido ante la perspectiva de una regular cosecha, y solamente en algunos pueblos se han presentado jornaleros pidiendo trabajo.
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Nosotros ya sabemos lo que los gobiernos imprevisores hacen: aumentar la guardia civil allí donde es mayor la falta de trabajo y más evidente la miseria.
Anteanoche y ayer tarde llovió aunque poco; y según Noherlesoom, el día 10 habrá un cambio importante que producirá chubascos generales, que serán precedidos desde el día 6 al 9 por lluvias en las comarcas vecinas al Mediterráneo. Para toda la quincena primera de Abril, unos días chubascos y otros lluvias, da agua el popular astrónomo Noherlesoom. De modo que si acierta, estamos frescos. Sin embargo, el sol calienta ya como hace siglos, como cuando se determinó que los mercados de verano se hicieran desde el 1º de abril en las plazas de Santo Domingo y Romea (antes de los Duques de Montpensier y más antes del Esparto).
Martínez Tornel
Parada de posta: Paparajotes.
Algunos entusiastas de las efemérides locales han venido reseñando como un triunfo de las señas de identidad de esta Región el hecho de que un reconocido escritor y académico proponga la inserción en el diccionario de la lengua el vocablo “paparajote”. Es de suponer que para ello, se procederá a cumplimentar el protocolo de la institución: Es decir argumentar mediante documentos el uso de esa palabra, su origen lexicológico y otros aspectos. No parece que sea un proceso complicado ni que se puedan encontrar barreras ni dificultades para lograrlo.
Esto no es nada nuevo para el vocabulario utilizado en Murcia. Cualquier persona que investigue en las páginas de ese instrumento oficial que es el diccionario del español, así como los realizados por María Moliner o el equipo de Corominas, se puede encontrar en su contenido que buena parte del trabajo realizado por el etnógrafo Alberto Sevilla a finales del siglo XIX, o su ampliación por Justo García Soriano, aparece reseñado allí, siendo abundantes las entradas sobre vocablos o variantes de estos que son o han sido utilizados en las huertas levantinas.
Así que todo eso no es para que a uno le dé un “paparajote” (o “paparaijota” en Caravaca) del susto, o que se quede embelesado al disfrutar de un buñuelo de hoja de limonero.
Esto último, bien visto, y sobre todo bien preparado, es para disfrutarlo.

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