Cuestión de huevos

Cartagena, 30 de octubre de 1764
Huevo escaneado. Fotograma del video "100 y vinagre"
Huevo escaneado. Fotograma del video
“100 y vinagre”
En las últimas semanas, se han dado noticias sobre comportamientos de excesos entre algunos miembros de las policias locales. El Postillón conoce a muchas de las personas que trabajan en estos servicios y se trata en su mayoría de grandes profesionales. Evidentemente existen malos granos como en todos los oficios y el abuso de poder siempre ha existido.
Para entender el Postillón de hoy:
La figura del Alguacil Mayor se correspondería al jefe local de policia.
En el siglo XVIII, los huevos se consumían en tales cantidades que cualquier médico nutricionista actual pudiera escandalizarse: Había quien tomaba más de cuatro diarios.
Los Fieles Ejecutores eran una suerte de inspectores de consumo y sanidad alimentaria que, entre otras misiones, debían adjudicar los precios a los géneros cometibles.
El Sr Dn Gines Mejia Segura, fiel executor en el presente mes, dijo que en la tarde del dia 27 del corriente, con motivo de haver vajado a las Carniserias publicas, siendo como despues de las 4 de la tarde, halló la novedad de que un arriero forastero, estava vendiendo por menor al publico y a los precios extablecidos (s) una carga de huevos desde las dos y media o tres. Y la licencia, por no encontrarse en aquella ora ninguno de los Cavalleros Fieles Ejecutores, la concedieron los Sres Dn Agustin Garcia Campero y Dn Lorenso Rato, Regidores de esta Ciudad, que a la sason se hallavan en las puertas o quarto de dhª Carniseria en compañia de Dn Vizente Rosique y Jilavert.
Siendo ya como las 4 y media, se llego a su Merzed un recovero solicitando permiso para tomar 200 de dhºs huevos. Y considerando que el publico ya en aquella ora estava abastecido y proveido deste genero como el veneficio de que el arriero se restituiese con menos dispendios y gastos a su casa, usando de las facultades que le correspoden como fiel ejecutor, se la concedio.
Despues de los referido, se experimentó que por el Alguacil maior, Dn Joaquin de Luna, acompañado de un escrivano Rl llamado Juan Orosco, autoritativamente y sin noticias algunas de su Merzed, procedio a el embargo de la carga de huevos. Por lo que con uno de los porteros de esta Ciudad le embio un recado para que se dejase ver con su Merzed en las puertas de las Carniserias, a que le respondio aquel que hasta practicar la diligencia en que estava entendiendo no podia concurrir.
En efecto, despues de haver echo el embargo y procedido a la pricion del arriero y recovero en la Rl Carzel, comparecio en el quarto de las Carniserias, y a presencia de los referidos Campero, Rato y Rosique, le manifestó su Merzed el ningun fundamento para semejante voluntario procedimiento, que no era de su ynspeccion y que se contuviese en lo subsesivo y finalmente que en el asumpto daria parte al Sr Corregidor.
A su consequencia, al siguiente dia, dio su Merzed parte a su Señoria, y la da asimismo en el presente Cavildo en cumplimiento de su obligacion para que en atencion a el exseso del dhº Alguacil maior en asumpto que no le perteneze, y que de semejante procedimiento estan desairados los Cavalleros Fieles Executores con publica nota en esta Ciudad, tome en su ynteligencia las providencias que estime adequadas y conformes a conservar las Regalias y autoridad que le son privativas en semejante asumpto con arreglo a los titulos de tales Fieles Executores, propios de esta Ciudad con que, en caso nesesario abladno devidamente, le requiere para su puntual observancia.

Los serenos

Murcia, 26 de mayo de 1784
Serenos españoles. Dibujo de Gustave Doré
Fue en los últimos años del siglo XVIII cuando se comenzó a ver la evolución de la sociedad murciana. Uno de los aspectos en que más se pudo apreciar incidió en la seguridad. El alumbrado público nocturno mediante farolas de aceite comenzaba a instalarse en las grandes poblaciones. Las antiguas milicias de barrio se convirtieron en la policia municipal, pero esta sólo trabajaba de dia y con muy escaso personal. El comercio potenció la institución de un cuerpo de vigilantes nocturnos: los “serenos”. El nombre, al parecer, les venía de la llamada que solían hacer cada hora indicando, de paso, la climatología: “¡¡¡Las doce en punto y sereno!!!” o “¡¡¡Las cuatro en punto y lloviendo!!!”.
El Señor Dn Matheo de Zevallos hizo presente de que el comerzio ofreze costear los hombres con el nombre de “Serenos” que asistan a las calles de la Traperia y Plateria y demas que la Ciudad señalare para que avisen de lo que observen y adviertan por las noches, a vista de los lanzes acahezidos en dhªs calles y particularmente en la Casa de Dn Diego Mesples. En cuya pretension resolvera este Ayuntamiento lo que fuere de su agrado. Y en su intelixenzia Acordó que dhª instanzia la formalizen por escrito zitando exemplares de otras Capitales para en su vista resolver.