Rincón de San Ginés.- 23 de abril de 1746
Durante los años 1745 y 1746 los campos experimentaron  una tremenda sequía. Tanto labradores como ganaderos sabían por experiencia que en esas circunstancias era frecuente que los animales salvajes que vivían en los montes y en los parajes aislados se acercasen a los cultivos y lo ejidos donde pastaba el ganado en busca de comida. Tal era el caso de los lobos, zorros y jabalíes. En todas las Ciudades y Villas se pagaba una recompensa por la matanza de estas fieras.
150423Los montes del Rincón de San Ginés, hoy conocidos como la Sierra Minera, todavía tenían una abundante población de encinas y grandes pinos donde tenían su habitat esos animales.
– La Ciudad (de Cartagena) dijo que se halla a las puertas de esta Casa Capitular Pedro Gomes, morador en el Campo de San Gines, con un lobo que a muerto. Y siendo lo referido en benefisio publico, y acostumbrada a dar esta Ciudad en semejantes casos alguna recompensa, Acuerda que su Mayordomo de Propios de ellos le de al dhº Gomes con papel de qualquiera de los presentes escnºs dos Ducados de Vellon, los que yncluya en relasion de gastos menudos.
– La Ciudad dijo que experimentandose grabe falta de yubia (s) en los Campos de esta Jurisdiczion, en notable perjuisio de las sementeras y otras calamidades publicas que se reconosen, Acuerda que para ymplorar de la Dibina Misericordia por los Cavºs Comisarios de fiestas se pase recado al Sr Cura y Prelados de la Yglesia y Combentos de esta Ciudad a fin de que desde el dia de mañana se hagan rogatibas en la Misa para lograr el remedio en las dhªs nesesidades ynterin que esta Ciudad resuelva otra cosa.

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Vigilantes de la costa, 4 de septiembre de 1724
40904Casi todas las torres de vigilancia de la costa murciana han desaparecido. Unas desmoronadas por abandono, las más por sustituídas por faros como las de Cabo de Palos, Portmán y Mazarrón, y otras convertidas en vivienda por encontrarse en lugares de expansión urbanística como una de las tres que hubo en la Manga.
En estos baluartes, la misión de sus moradores era avisar mediante ahumadas de día o luminarías de noche, de la presencia de barcos hostiles. Para que el mensaje llegase con rapidez a Cartagena, Lorca o Murcia, se construyeron pequeñas torres de enlace en el Albujón, en Púrias y en el Saladillo, a medio camino entre Alhama y Mazarrón.
Los responsables vivían en condiciones muy duras sin poder abandonar el puesto al menos durante seis meses. Tenían unos excasos sueldos, y sólo uno de los seis hombres que componían el destacamento se desplazaba a final de cada mes a la población más cercana para adquirir probisiones. El tédio y la monotonía hizo que muchos de ellos cultivasen pequeños huertos en las cercanías, lo que oficialmente estaba prohibido.  
Haviendo llegado a mi notizia que V. S., con su acostumbrada justificacion dispuso que el Sr Crrxºr y dos Cavalleros Comsarios fuesen con agrimensores a medir las tierras del Rincon de San Gines y otros sitios de estos terminos por haver excedido algunos de lo señalado por V. s. en los arrendamientos que les hizo y con este motivo echo medir algunas tierras que tenian los Alcaides y soldados de las torres y los de las atalaias que sirven a la defensa de esta Ciudad y sus Campos si tambien al resguardo deste Reyno de Murzia, procuré ynformarme de personas de credito y desinteresadas que origen asistia a estos soldados para disfrutar algunas tierras realengas..Halle que con toleranzia de V. S. y de sus Cavalleros Rejidores y lizenzia de mis antezesores en el Govierno militar de esta Cuidad avian desmontado los Alcaides y soldados de las torres y guardas de muchos años a esta parte cortedad de tierras ynmediatas a las torres y sitios que ocupan con los motibos no solo de limpiarlos de los riesgos de moros y enemigos, frequentes de esta Corona, que de ordinario los ocupavan por lo montuoso de ellos y traidoramente los capturavan y pasavan a estos Campos a ejecutar lo mismo. Aviendo desmontado aquellas malezas, los soldados podian dilatar la vista y excusar los ynsultos que se experimentaban de estar motusosas aquellas cercanias a las torres y atalaias y tambien algun alivio (a) aquellos pobres soldados con la labor de las tierras que a su costa desmontaron con las tolerancias o licencias de V. S. y de mis predezesores, que sin duda redumdava (s) en el servizio del Rey, y allanar los padrastros que tenian las atalayas y torres sirviendo de alvergue a moros y corsarios y de gran daño a los vezinos, ganaderos y labradores que ocupaban aquellas cercanias como la experiencia lo avia acreditado muchas vezes. Con cuyas noticias rogué al Sr Corregidor que embista (s) del reconocimiento y medidas de tierra que con los Cavalleros Comisarios de V. S. se avian executado, se atendiese el principio justificado de la ocupacion de tierras baldias o realengas por los soldados; y que si por lo pasado ubo motivos para lexitimar sus licencias o permision tacita, aora los avia de maior consideracion para mantenerlos sin agravio, por que como a V. S. es notorio, la Real Hacienda padeze tal estrechez que los tiene sin pagar los miserables sueldos que gozan, que se reduzen a Real de Vellon y Real y quartillo y Real y medio por dia los soldados, y los Alcaides a dos Reales, conforme a la situacion de las torres y atalaias. Y se les deve a la gente de las torres 40 meses y 20 a las guardias y sobre guardias sin bastar para su satisfaccion los Reales Decretos ni tan repetidos Despachos como se han expedido y actualmente se expiden a este asumpto.

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