El Judas de Albudeite

Joaquin Blanco y Francº Lison, Alcaldes ordinarios de esta Villa de Albudeite, con asistencia de Juan Peñalver, regidor y Francº Gonzalez, Procurador Sindico, certificamos en la mejor forma que podemos que las Hermandades que en este Pueblo ay con los gastos anuales que cada vna tiene y sus fondos son en la forma siguiente:
– La Cofradia de las Animas, aprovada por el ordinario solamente. Tiene de renta anualmente 90 Rls Vn, que juntos con la limosna ostiatim y axenzia del hermano mayor, asciende sobre poco mas o menos a unos 3.000 Rls Vn, y de estos se consumen en funcion de Yglesia y sermon 58 Rls Vn poco mas o menos, y lo restante que queda se paga de ello la misa del día de fiesta y lunes, y lo restante se distribuye en zera y misas.
– La del Ssmº Sacramento, que tamvien tiene solamente la aprovacion del ordinario. Asciende su renta a 300 Rls poco mas o menos, y se consumen en funcion de Yglesia en el dia del Señor 28 Rls por drºs parroquiales, y los restantes en zera para dhº dia, monumento, Aszension y otras festividades.
– La de Nrº Padre Jesus tiene de renta anual 84 Rls Vn, con más las limosnas que subministran los fieles, y se consumen en la funcion que se zelebra en la Parroquia de esta Villa el dia de la Exaltacion de la Cruz. Tambien se halla aprovada esta Cofradia del ordinario.
– La Cofradia de mugeres de Nrª Srª de los Dolores, sin tener renta alguna fixa, si solamente la limosna voluntaria de los fieles, que se regula de 300 Rls Vn poco mas o menos, los que se distribuien en una misa cantada en el propio dia 5 Rls; y lo restante en zera para la Novena y culto de Maria Ssmª. La qual hesta (s) asi mismo aprovada por el ordinario.
– Y otra Cofradia de la Virgen del Rosario con la aprovacion solamente de los Religiosos Dominicos y aprovada con las visitas. Tiene de renta anual 30 Rls Vn, los mismos que se gastan en la funcion de Yglesia de su propio dia, con mas otros 70 Rls poco mas o menos que se recogen de limosna voluntaria, que asciende el gasto de la funcion a 70 Rls poco mas o menos.
Que son las hermandades que unicamente ay en esta Villa con sus rentas y gastos en sus respectivas funciones.
Y para que conste ponemos la presente que firmamos los que savemos, en Albudeite en 25 de Junio de 1771.
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Ritos de Pascua en Albudeite.
20170416 1Como todos los años el ritual se ha cumplido, y Judas ha sido quemado en la plaza mayor del lugar que se encontraba profusamente engalanada de enramadas colocadas la noche anterior. Todo estaba vigilado atentamente por el “alcalde del Judas”, quien, con su bastón concejil, obligaba a los transeúntes a pagar el peaje por pasar por allí.
La ejecución ha sido precedida de un impresionante “encuentro” entre San Juan, María y su hijo “resucitado” y presenciada por buena parte de los albudeiteros.
El hecho en sí puede verse como un rito más de la Pascua cristiana si no fuese porque la figura – pelele suele diferir de la del traidor, y este año era un simulacro de Donald Trump. Si además se añade que “alguien” le había cosido a la chaqueta unas cuartetas cargadas de una fuerte ironía hacia la persona en cuestión. Algo parecido tiene lugar dentro de pocas fechas en Alhama. Desconozco qué tipo de muñecos se han quemado este año en Cartagena o en Lorca.
Caro Baroja identifica estos ritos con la “estación del amor”, es decir entre Mayo y Julio. Abundando en esto, resulta muy significativa la quema, acto que se prolonga hasta las noches de San Juan en el levante, incluso en fechas señaladas del verano.
20170416 2Resulta más interesante la enramada. Esas instalaciones modestas con frecuencia, (al menos las que hemos podido en Albudeite, Alhama y Calasparra), son una herencia de las celebraciones del Corpus, en las que desde el siglo XV hasta finales del XVIII, participaba toda la sociedad civil. El mayor acontecimiento festivo para cualquier Ciudad, Villa o Lugar, tenía lugar con ese motivo, y cada grupo gestor lo organizaba en función de sus posibilidades.
Había cofradías, como en Albudeite, responsables de la organización del desfile, pero el resto de los gastos se solía cubrir desde los estamentos de poder. Así en las ciudades se contaba con gigantes, cabezudos, tarascas y dragones, danzantes masculinos, orquestas y otros similares.
En los Lugares más humildes apenas se podía adecentar las calles y plazas más que con unas modestas enramadas que cubrían las paredes, mientras que por los suelos, casi siempre de tierra y barro, se extendían esteras de junco, sobre todo para facilitar el paso de la custodia.
Esto era habitual en poblaciones cercanas a Albudeite como Mula, Bullas, Totana, Alhama, Mazarrón y otros, según cuentan sus actas capitulares.
No debe llamar la atención la existencia de una cofradía cuya principal actividad se centra en la Exaltación de la Cruz, festejo de gran arraigo en el siglo XVIII en numerosas poblaciones y que tenía su epicentro, por lo que atañe a Albudeite, en Caravaca. Y bien pudiera ser que con motivo de esa festividad también se enramasen las calles.
20170416 3En cuanto al ceremonial llamado “el encuentro del resucitado”, conviene recordar que el Concilio Vaticano II actualizó el calendario de la Semana Santa, pasando a celebrar la resurrección el Domingo, que hasta entonces se hacía el llamado “Sábado de gloria”. Las celebraciones que tenían lugar ese día o el siguiente hasta entonces tenían un carácter más festivo que religioso, dando lugar a procesiones como la de la “Diabla” de Orihuela el sábado por la tarde, o la del domingo en Murcia, diseñada a finales del siglo XIX como un elemento festivo del Barrio de Santa Eulalia, en la que figura como elemento más atractivo el personaje del “diablo” encadenado y escoltado por dos ángeles, símbolo del final de su dominio durante los días de ausencia de dioses.
Como tantos otros elementos del festejo popular del Corpus, las enramadas y los bailes de imágenes se fueron trasladando a otras conmemoraciones al reformar Carlos III esa fiesta que se había convertido en una carnavalada.
Ha sido un buen día de fiesta en Albudeite, y “el Postillón” no ha dejado de recibir atenciones y saludos de muchos amigos. Desde el balcón de la casa de uno de ellos, junto con un montón de sonrisas, ha podido presenciar de forma extraordinaria el “encuentro”.

Cantos rituales de los huertanos de Murcia

DSC00669El sonido profundo de la huerta
(M. Muñoz Cortés: in “El Libro de la huerta”)
Uno de los escasos ritos de la Semana Santa murciana que suelo presenciar es el canto de los huertanos el jueves santo. Y durante este, apenas presto atención a los “expertos”, a los “teóricos”, y a algunos “postureos”. Todo eso, si fuese necesario, debería quedar para las tertulias de café.
Reconozco que me siento más cercano a los del Rincón de Seca (Ricardo, Lope, Toni, Antonio, Adrián, y los demás) con los que comparto una vieja amistad, y que siempre me han dado su afecto, incluso en momentos duros.
Sin embargo, ese día todos los grupos cumplen con su compromiso cada uno a su estilo, con sus cantos, que pueden ser “mejores o peores” según esos expertos, pero que se mantiene en su integridad desde hace cientos de años.

 

 

Los Salzillos dentro de la Catedral

Catedral de Murcia, 5 de abril de 1784
20170405El Señor Portilla, por si y a nombre de los demás Mayordomos de la Cofradía de Jesús Nazareno, suplicó al Cabildo se sirva permitir que en la mañana del Viernes Santo se abra la puerta de los perdones para que entren y salgan los pasos de la Cena y Columna respecto a no caber por las otras dos puertas colaterales sin mucha angustia y con evidente riesgo de desgracias.
El Cabildo concedió dicha licencia solo para los dos referidos pasos pero con las limitaciones y prevenciones acordadas en los años antecedentes acerca de la hora en que debe entrar la procesión en esta Santa Iglesia, y silencio que se ha de observar.
De todo lo cual quedó entendido dicho Señor Portilla.
Una de las leyendas que existen en torno al ritual de las procesiones de Semana Santa en Murcia sigue siendo el que en algún momento los desfiles pasionales discurrieran por dentro de las naves de la Catedral.
Hasta donde hemos llegado en nuestros rebuscos, sólo hemos encontrado unas escasas referencias al asunto, y todas localizadas en las últimas décadas del siglo XVIII y algunas del XIX. Y se nos hace necesario concretar algunos puntos al respecto.
En primer lugar, conviene recordar que en el edificio de la catedral y en su entorno se realizaron obras a lo largo de todo aquel siglo, por lo que el tránsito en su entorno era imposible, o cuando menos, peligroso.
La fachada o imafronte se pudo levantar a lo largo de las primeras cuatro décadas del siglo, lo que conllevaba la existencia de andamios y espacios ocupados por los maestros alarifes, además del necesario trajín de los carros y aperos de los que traían las piezas para ser colocadas. Esta actividad involucraba no sólo el exterior sino también la nave inmediata del templo, en donde el trabajo también era muy activo.
Para aislar el templo de todo ese movimiento se habían colocado unas enormes cortinas que trataban de preservar el resto del templo tanto del ruido como del polvo y demás que conllevaba la obra.
En segundo lugar: Una vez terminada la fachada, se planteó tanto por el Cabildo como por el Ayuntamiento el “Hermosear” el resultado abriendo el espacio y creando una plaza nueva. Para ello era preciso trasladar la sede del obispado, viejo y deteriorado edifico que ocultaba la fachada por estar justo enfrente. Para ello fue necesario negociar con el Marqués de Los Vélez que era propietario de un palacete que circundaba la plaza por su lado sur. En esto no hubo problemas. Se derribó el antiguo palacio del obispo y parte de el del Marqués sobre él se construyó el actual palacio episcopal dejando libre el espacio frontal de la fachada.
Todo ello se hizo a mediados del siglo XVIII, muchos años después de que Belluga se hubiese marchado de Murcia.
Hubo otras reformas en el edificio catedralicio, pero fueron de menor relevancia para la plaza. Sin embargo, se habían acometido las obras de terminación de la torre, detenidas desde siglos atrás por la mala cimentación de su base.
En tercer lugar: Alguna vez hemos comentado que las iglesias, a consecuencia de los tratados con el Estado Vaticano, eran consideradas como territorio propio de ese estado, lo que permitía que muchas personas, tratando de escapar a la acción judicial, se refugiasen en ellas, lo que les garantizaba una cierta inmunidad. Esas gentes vivían dentro de los templos, y la catedral de Murcia no era una excepción. A lo largo del siglo XVIII sus “inquilinos” no bajaban de diez o doce, alojados bien en las capillas laterales o bien en algunos espacios de la torre.
En cuarto lugar: Aunque según el protocolo del Cabildo, la mayoría de sus Canónigos se tomaban “vacaciones” desde el martes Santo, o de perdón, el rito de las ceremonias del santo tiempo se cumplía rigurosamente. Los miércoles, jueves y viernes Santos se cantaban las pasiones, se rezaban los oficios y si asistía el obispo de turno, el miércoles se procedía al lavado de pies de doce mendigos. Además las familias o agrupaciones propietarias de las capillas y altares privados, que sólo estaban protegidas por unas verjas de madera muy viejas y muy deterioradas, procedían a su limpieza y mejoras. Y no bajaba la asistencia de fieles en número, al menos, de trescientas personas. Esto arrastraba una abundancia de “pobres almas” que pedían la voluntad, cuando no se la tomaban directamente.
En conclusión: Si un colectivo gremial como lo era una cofradía, aunque fuese la de mayor rango y a la cual perteneciesen algunos miembros del Cabildos, solicitaba poder introducir su comitiva dentro del edificio, por parte del Cabildo se le exigían ciertas precauciones y garantías, tales como ir acompañados de vigilantes para evitar confusiones, y garantías y fianzas para cubrir los posibles perjuicios.
No en vano deben ser recordados los numerosos bandos de buen gobierno que reclamaban precaución frente a supuestos penitentes vestidos con las túnicas propias de las cofradías, que en realidad eran ladrones y “gentes de mal vivir”.

 

Jueves Santo

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Miércoles Santo

Cofradía de "los coloraos"

Cofradía de “los coloraos”

Martes Santo

160323Minutos antes de la procesión.
Cargos de conciencia ….y penitencias mal cumplidas

160323 2CON LOS BELGAS

Lunes Santo

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Ritos, usos, costumbres, tradiciones

Tradiciones, costumbres, usos, ritos.
Periódicamente tiene lugar la polémica en torno a los ritos generados en torno a la Semana Santa. Unas veces ha sido por rivalidades entre cofradías, otras por ciertas ordenanzas o determinaciones tomadas por los elementos del gobierno de la iglesia católica, y por otras cuestiones.
Mi punto de vista, que podrá no coincidir con el de otras personas, puede resultar contradictorio.
Rito: Conjunto de reglas establecidas para una ceremonia.
En sus inicios las actividades festivas, tanto civiles como religiosas, se crearon con una finalidad vinculada al calendario agrícola, gremial o de culto. Para ello se formaron normas o reglas que debían dar entidad a todas las actividades a realizar. Parlamentos (rezos en lo religioso), iluminación, vestimenta, calendario, uniforme, etc. (La palabra “uniforme” significa vestimenta que llevan los miembros de un colectivo y que les identifica).
Se han documentado ritos en numerosas civilizaciones pasadas o presentes, si bien se puede aventurar que el catálogo de ritos festivos, al menos los más cercanos a los tiempos actuales, se constituyeron a lo largo de los últimos 500 años, cuando se conformaron las agrupaciones sociales entendidas como gremios, hermandades, cofradías, etc.
Es importante reseñar que la participación en las manifestaciones rituales no se hacía por una inmensa mayoría de miembros de la sociedad, aunque se perteneciese a esos grupos, puesto que, dependiendo del tiempo o el calendario, había que realizar otras actividades más precisas (agrícolas, laborales, sanitarias, domésticas, etc.).
Así, el calendario festivo de los territorios en los que predominaban ciertas religiones o creencias fue ampliándose, insertándose las conmemoraciones o cultos de algunas cofradías o gremios, (que no estaban integrados o reconocidos en el colectivo de la iglesia) por su carácter temático.
En este sentido, debe recordarse que las actividades de culto que realizaban muchas cofradías, se hacían incluso sin permiso del Ordinario del Obispado. Las actividades rituales que organizaban muchas de esas agrupaciones tenían la finalidad de obtener fondos para sus principal función: ayuda a sus miembros en momentos críticos como enfermedades, defunción, entierro y funeral, y muchas de esas “fiestas” consistían en corridas de toros o de vaquillas, representaciones teatrales, subastas y pujas, etc., que fueron conformando buena parte del calendario festivo local.
Por otro lado, ese calendario festivo abundó siempre en celebraciones de carácter civil: Carnaval, final de la cosecha y ferias de ganados, ritos de Navidad, y sobre todo la conmemoración del Corpus Cristi a partir de las determinaciones del Concilio de Trento que recomendaba “alabar a Dios de la forma más festiva que se pueda”.
Hasta 1780, en España y sus territorios, las fiestas en torno a este festejo fueron las más espectaculares y populares. En su celebración se ofrecía desde lo más profundamente cristiano hasta lo más lúdico. Bailes de gitanos, exhibición de gigantes y cabezudos, rememoraciones de pasajes del antiguo testamento mediante comparsas, carrozas o simulacros de altares se mezclaban con la alegría natural de toda la sociedad. No había discriminación social y parte de los eventos eran organizados por las cofradías, hermandades y gremios; otras por las autoridades civiles y las más serias por los miembros del clero, según la categoría del lugar (Ciudad, Villa, Poblado, Caserío).
A partir de la Real Orden de Carlos III en 1780, reconduciendo esa fiesta, los festejos civiles en torno al Corpus o bien desaparecieron o se integraron en el calendario festivo local.
Uso: Ejercicio o practica de un rito
Los participantes debían seguir las normas, reglas, ordenanzas o constituciones establecidas, como se ha comentado. Ahora bien, la integración en esos grupos rituales fue ampliándose por la necesidad individual de pertenecer a ellos por lo que pudiera suponer de seguridad y protección. Con este criterio se fue aumentando el número de personas que se integraban en esos grupos, evolucionando desde lo religioso hacia lo festivo mediante la integración en actos festivos a lo largo del año en los ritos, al margen de las iniciales.
La génesis de ciertas actividades festivas modernas surgió a lo largo del siglo XIX en torno a grupos vinculados a la sociedad urbana (círculos, ateneos, casinos, etc.), por la necesidad de disponer de un calendario festivo propio y diferenciado del existente en los ámbitos rurales. De esta forma se desarrollaron ritos festivos como las mascaradas del Entierro de la Sardina y similares. Un espíritu reivindicativo recuperó los antiguos alardes y luchas entre moros y cristianos en algunas poblaciones, lo que fue importado a otros lugares, degenerando en las últimas décadas del siglo XX en otras manifestaciones similares pero con otros argumentos fundacionales: La época romana, las invasiones berberíscas en las costas levantinas y otros.
Desde un punto de vista etnográfico, en realidad estos festejos responden a lo mismo: La pertenencia a un grupo y su exhibición en un momento dado.
Estos grupos modernos también responden a unas normas rituales, que en fondo son las mismas o similares a las antiguas de las Cofradías y Hermandades. Ahora bien, el paso del tiempo y diferentes avatares socio – económicos (conflictos políticos, bélicos, sociales, migraciones, iluminación urbana, etc.) han provocado que los ritos marcados inicialmente se hayan visto deformados o transformados, integrándose su nuevo “uso” con toda normalidad, pero llegando a descontextualizar el motivo inicial de esa actividad.
Un buen ejemplo de esto se puede ver en las manifestaciones religiosas en torno a la Semana Santa y la Pasión de Jesucristo. Hasta los años 1940 – 1960, apenas desfilaban procesiones por las calles de las principales ciudades murcianas, y en las pequeñas sólo se celebraban los Oficios de Miércoles, Jueves y Viernes Santo. La organización de esas manifestaciones corría a cargo exclusivamente de las Cofradías, las que, si no habían podido recaudar lo suficiente durante el año anterior, no salían. (Esto se celebra ritualmente por ejemplo en Lorca), y eran consideradas como propias y casi exclusivas de esas agrupaciones. Los miembros de los estamentos civiles o religiosos no participaban en ellas de forma oficial, salvo que fuesen miembros de ellas o que se les invitase a ello de forma particular.
Un elemento del rito de Semana Santa que fue siempre motivo de conflictos diplomáticos era precisamente la presencia oficial de estamentos civiles como Corregidores o Alcaldes Mayores, considerándolos por parte de las cofradías y el clero como extraños. Sin embargo, abundando en las creencias del momento, las autoridades mayores de muchas poblaciones entendían que su presencia era obligada como signo de respecto de un poder a otro. Incluso, en la creencia de que era preciso proteger los templos en días tan señalados en los que “podía acceder el maligno” a ellos ante la muerte de Jesucristo, en lugares como Lorca y otros se consideraba una garantía de protección el que durante los días más profundos de la Semana Santa, el Corregidor o la autoridad civil custodiasen las llaves de los sagrarios.
Este temor al “maligno” generó otros ritos que, “al parecer” han desaparecido como ciertos bailes en sagrado. Algunas leyendas atribuyen el sonar de las bocinas como conjuro con la misma finalidad.
El calendario festivo antiguo revela que sólo algunas cofradías del Santísimo y la mayoría de las Ánimas (que recordaban la muerte de sus miembros) celebraban, si podían, alguna pequeña procesión la noche del Jueves Santo. Y por supuesto, las demás que lo hacían el Miércoles o el Viernes, seguían el protocolo más riguroso del rito, vistiéndose justo antes de la procesión y desapareciendo de las calles una vez terminada esta. En algún momento llegaron a publicarse Bandos previniendo esta norma, en primer lugar por respetar la finalidad del rito de desfilar recreando el Vía Crucis del Cristo, y en segundo, porque la picaresca de algunos les llevó a intentar cometer tropelías al ir cubiertos con la túnica de nazareno.
Costumbre: Proceder establecido por la repetición temporal de usos y ritos.
Un rito conviene en realizar una actividad en un momento señalado con una finalidad concreta, mediante elementos confeccionados para ello.
Desde un punto de vista riguroso, la mayoría de las cofradías y hermandades deberían seguir las ordenanzas originales que les dieron razón de ser. Muchas de ellas lo siguen, o al menos lo intentan. Pero por muchas razones, internas y externas, las constituciones originales se han visto cambiadas. Como se ha dicho, hasta finales del siglo XVIII, las procesiones que podían salir, eran extremadamente sobrias, y compuestas únicamente por sus miembros y algunas autoridades invitadas. Desfilaban por las calles tratando de sortear los baches, charcos y, con frecuencia, inmundicias con que se encontraban. Recuérdese que al igual que ahora, muchos penitentes iban descalzos. El único elemento que las señalaba era el sonido de los atabales o tambores sordos y las bocinas. Y como se ha dicho, sufragadas por ellas solas.
Aquello se mantuvo así por muchas de aquellas Cofradías hasta que durante la dictadura de Primo de Rivera se promulgó una primera Ley del Turismo, que buscaba promocionar cualquier manifestación costumbrista que hubiese en cualquier lugar del territorio nacional. Esto se hizo con motivo de la Feria Internacional de Sevilla de 1929.
A partir de entonces, los pocos ritos festivos que permanecían casi originales después de los desastres militares de Cuba, Filipinas, la larga guerra de Marruecos, y la numerosísima emigración que vació pueblos y comarcas, se vieron potenciadas como objeto turístico. (Algunos barrios de la misma Sevilla fueron transformados en “decorados”).
El atractivo del flamenco, los toros y el vino de jerez dio un especial protagonismo a la región andaluza, incluyendo sus espectaculares procesiones de Semana Santa. En la Región de Murcia, el primer objetivo fue potenciar la obra de Salzillo, que había sido reconocida a finales del siglo XIX por grandes personajes de la cultura. En la época, solo desfilaban procesiones desde el Martes Santo hasta el Viérnes por la noche. La del Resucitado que, siguiendo el vigente criterio vaticano, se consideraba como más festiva por tener lugar un dia después de la resurrección que se conmemoraba la mañana del Sábado de Gloria.
Tradición: Transmisión de ritos, usos y costumbres hecha de generación en generación.
Resulta muy aventurado utilizar el concepto “tradición”, en referencia a manifestaciones de origen ritual, que con el paso del tiempo se han visto deformadas de su matriz. Los diferentes periodos socio – políticos por los que a pasado la Región en los últimos 150 años, y las secuelas que han dejado, han desembocado en una serie de aditamentos e interpretaciones voluntariosas de las constituciones originales de las Cofradías.
Los elementos añadidos al rito de las procesiones que venían insertándose de forma discreta como las músicas procesionales o la entrega de alimentos dulces y energéticos como los caramelos, pasaron a ser indispensables. La innovación que supuso la llegada de la electricidad favoreció la iluminación de los pasos y una recreación casi teatral de ambientes en plazas y calles.
En la actualidad, al igual que en otros ritos festivos de claro origen murciano, el original de algunas procesiones viene incluyendo elementos importados sobretodo de Andalucía como los cantos flamencos conocidos como saetas, los “bailes” de algunas imágenes, y la presencia de agrupaciones de trompetas y tambores, de clara influencia militar de la guerra de África (“El Cristo de la Buena Muerte” de los Legionarios).
De la presencia voluntaria de las autoridades civiles en las procesiones, cuyo origen radica en una presencia protocolaria de representantes del estado español con respecto a las del Estado Vaticano, se ha pasado a la obligación social, puesto que la ausencia en esas manifestaciones religiosas de los alcaldes y concejales, aparte de sus creencias, puede dar lugar a interpretaciones no deseadas. Esto no debe ser motivo de discordias.
Sí lo es la interpretación acomodada de la tradición, mediante la cual, los elementos que se han añadido a los originales del rito han pasado a formar parte de él. Entre estos debe destacarse la presencia de cofrades vestidos con las túnicas en establecimientos de hostelería antes, y sobre todo, después de las procesiones.
También debería respetarse que con los tiempos actuales, España es un país constitucionalmente aconfesional. Y esto debe entenderse y aceptarse por toda la sociedad, sin excepción de creencias o preferencias. Ello supone que una parte de la sociedad no comparte la mentalidad religiosa de la otra, y viceversa… a pesar de los años.
Debe recordarse aquí que el origen del rito de las cofradías de Semana Santa se basaba en una actividad casi privada, en la que ni siquiera los Obispos participaban oficialmente, salvo casos muy concretos.
La Iglesia tenía otros ritos, como el Cabildo u Oficio de Perdón, al que recomiendo la asistencia, puesto que da sentido a la actividad confesional de los sacerdotes a lo largo del año. También está el Lavatorio que se hace en algunas parroquias, y la desaparecida interpretación de las composiciones musicales de las pasiones. (Una alternativa a esto son las correlativas que cantan las Campanas de Auroros, y que vienen a ser una extrapolación de esas composiciones que no se pudieron componer en las pequeñas y pobres iglesias y ermitas de la huerta y de los campos). El paso de alguna procesión por el interior de la Catedral de Murcia fue circunstancial sin ser parte formal del rito.
Conclusión:
En la actualidad, la Semana Santa, como rito viene cayendo en interés, por las nuevas tendencias que ofrecen descanso y ocio en las zonas costeras. El calendario laboral permite otras alternativas y, muchas personas aprovechan esos días para relajarse en la costa, o para desplazarse a destinos cercanos o lejanos. El reclamo de las procesiones apenas interesa, al menos en Murcia, siendo los asistentes personas emigradas o vinculadas por raíces familiares a la tierra. Es sabido que esas fechas son motivo de reencuentro o de espera para las fiestas lúdicas inmediatas.
Así, el sentido religioso o cofrade de los ritos de Semana Santa se ha transformado al convertirse en objeto turístico, y las procesiones en meros espectáculos para los que se debe abonar la “localidad”, y la consecución del objetivo se culmina con ofertas cuyos “paquetes” incluyen la asistencia a esas procesiones desde los establecimientos hoteleros de la costa.

 

Rogativas con Nuestro Padre Jesús

9 de marzo de 1719, Catedral de Murcia
Para mis amigos de la Cofradía de Los Moraos y para “Los Arrixacos”.
160309En tiempo de Cuaresma, las rogativas convocadas con motivo de las sequías se reducían a la inserción del rezo “pro pluviam” en el ofertorio de las misas, por preservar el carácter pasional del tiempo. Sin embargo, la carestía de granos que comenzaba a percibirse en los campos auguraba malas cosechas, lo que recomendaba recurrir a los grandes protocolos. A principios del siglo XVIII, el culto a la Fuensanta todavía era muy minoritario, y la Arrixaca y la imagen de Nuestro Padre Jesús, depositadas en el Convento de Los Agustinos, eran de las más veneradas. Por ello frecuentemente se recurría a su protección en las grandes ceremonias de rogativa.
Confirio el Cavildo sobre hacer rogativas para la llubia y nieve, en considerazion de la gran falta que haçe uno y otro en esta Ciudad y Obispado, por no haverse conseguido el remedio con las deprecaciones hechas hasta ahora. Y se Acordo por todos los votos que se hallaron presentes que la Misa votiva solemne de Stª Eurosia, Virgen y Martir, que se ofreçio en el ordinario antecedente, se celebre en esta Stª Yglesia el sabado primero que vendra como esta acordado, y que el Domingo inmediato siguiente, en prozesion General como es estilo, se traigan las Stªs Ymagenes de Jesus Nazareno y Nrª Srª de la Rejaca que se veneran en el Convento de Religiosos de Sr Sn Augustin de esta Ciudad por tiempo de nuebe dias en dhª Stª Yglesia en rogativas por la llubia y nieve que se neçesita. Que cumplidos estos, se vuelvan a sus Capillas dhªs Stªs Ymagenes en la misma forma.

 

Chupas de colores

1504022 de Abril de 1779
Uno de los problemas a que se enfrentaban los Corregidores era la ausencia frecuente de los miembros del Ayuntamiento en los actos religiosos, y los pocos que asistían lo hacían de forma “poco respetuosa”, mostrando sus mejores galas en vez del rigor de los trajes oscuros y sencillos.
Por la reseña que recoge hoy “El Postillón” se puede presumir que no salieron las procesiones debido al mal estado de las calles, en su mayoría de tierra sin asfaltar ni “apisonar”, por las abundantes lluvias.
La chupa era una suerte de chaqueta elegante. Por lo general la usaban los militares, aunque formaba parte del vestuario de los hombres, y en caso de viaje de las mujeres, de la clase alta.   
El Señor Correxidor hizo presente ha advertido que en la funzion que haze en este dia la Yglesia la tan misteriosa de la Pasion de Nrº Redemptor, y acto de la adorazion de la Stª Cruz, a que ha concurrido esta Ciudad en la Cathedral, han asistido algunos Capitulares con medias blancas y chupas de color, y siendo mui debido la uniformidad en el vestido a todo el Consistorio como propio en los actos publicos y prebenido a los Rxidores por la superioridad, espera que este Ayuntamiento en cumplimiento de ello y observanzia de sus estilos y privilegios determine lo que fuere correspondiente a su justificazion y politica, como tambien el que se evite que en los dias de Jueves y Viernes Santo, desde que se reserva a S. M. Sacramentado no anden carruajes por las calles, aunque sea con el fundamento o motivo de haber llobido o estar intraficables, por cuya causa se ha notado bastante exzeso en estos dias, siendo asi que en algunas oras ha parado el agua, y de las que se pudieran haber aprovechado para asistir a los ofizios de qualquiera Yglesia, de todo lo qual se enteró a la Ciudad.
Y atendiendo a los justos reparos de su Señoria, Acuerda que en lo subzesivo en el dia de Viernes Santo asistan sus Capitulares con vestido entero negro de paño a la funzion de la adorazion de la Stª Cruz, prebieniendolos el portero por los Secretarios para que lo haga presente quando bayan zitando; y se publique dos o tres vezes antes del Jueves Santo que no anden por las calles carruaje alguno luego que se reserve en el Monumento a S. M. Sacramentado hasta el Sabado que se toque la Aleluya, que es como siempre se ha practicado es esta Capital y se acostumbra en toda España en debido recuerdo y memorial de tan sagrados Misterios como zelebra la Yglesia, Nrª Madre.