20170401

Ayer, entre penumbras, me encontré con este tipo.

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DSC_0017Cartagena, 11 de mayo de 1738
Pareció Nicolás Fipo, consejero de la Galera San Felipe, y dijo:
Que por cuanto en el disgusto que tubo con Pedro Casal, piloto de la misma galera, resultó herido de las heridas (s) que este le dió, de que a el presente se halla sano y fuera de peligro. Y habiendo interiormente perdonado la ofensa y derecho que pudiera tener con el dicho Pedro Casal, ahora es la voluntad del otorgante ponerlo en ejecución por instrumento público.
Y desde luego, teniendo presente la Santa Ley de Jesucristo y lo que enseña por sus Sagrados Evangelios, perdona al dhº Pedro Casal de la ofenza (s) que le hizo remitiéndole todos los agravios que contra el otorgante le hiso, y se aparta de los derechos y acciones que le competían en la causa fulminada de oficio por el Señor Auditor de las Reales Galeras, para que ahora ni en ningún tiempo se tenga como parte. Antes bien, pide y suplica al Sr Auditor le haya por apartado y desistido y que la determinación de la causa sea, atendiendo a su desestimiento que lleva hecho. Y que para la seguridad de no tener mas cuestión en adelante, dé fianza el dicho Pedro Casal de que no tendrá con el otorgante disgusto alguno, y si que vivirán como buenos amigos.
No firmó porque dijo no saber y a su ruego lo hizo uno de los testigos.

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Caravaca, Agosto de 1785
La implantación dela Provincia Marítima de Cartagena en todo el Reino de Murcia, conllevó el impulso a ciertas actividades que entonces se podrían considerar como industriales y que hoy, que por la desaparición de su demanda, han pasado a integrarse en el apartado de “artesanías tradicionales”. Tal es el caso del cáñamo.
Según documentos de la época, el cultivo de esta especie tuvo una gran importancia en la actividad laboral de Caravaca y de toda la comarca. Si el esparto crecía en abundancia en los terrenos más cálidos de la costa y de Cieza y Jumilla, el cáñamo era cultivado en zonas más frescas. Muchas parcelas cercanas a los cursos fluviales eran destinadas a ello. Y, al parecer, durante septiembre y octubre, esos terrenos se veían invadidos por centenares de segadores, venidos sobretodo de las cercanas vegas de Granada. La calidad de estos operarios era reconocida hasta tal punto que sus salarios quedaban acordados en los plenos de los Ayuntamientos, lo mismo que la habilitación de edificios para su descanso.
Cada arboladura de un barco de cabotaje, de línea y o de guerra precisaba de cientos de metros de cordajes de todos los calibres, tanto para su uso inmediato como para el obligado repuesto que debían llevar en sus bodegas. Esa demanda de cáñamo de buena calidad para los barcos de la Marina Real llevó a recomendar la intervención en Caravaca de expertos que enseñasen las buenas técnicas de elaboración.  
cañamoPor el Señor Presidente se hizo presente que haviendo pasado a esta Villa el Comisionado sobre las compras de cañamo de S. M., que Dios gde, y el modo y forma de componerlo, que lo es Dn Esteban de Gastambide, con asistencia del presente escnº, y de el comisionado Regidor.
El Sr Dn Pedro Lopez le hizo cargo a el expresado de estar detenidas en este Pueblo casi todas las partidas de dos años a esta parte de dhº genero sin haver echo acopio alguno para S. M.
A que el susodhº dio por respuesta que es la causa de que esta especie de cañamo se havia compuesto ni limpiado por los cosecheros como se apetecia en las Rls Ynstrucciones.
Y en atencion a que es de considerable perjuicio a este pueblo a que este fruto no tenga salida, parecio a su Mrd pedir a dhº General Comisionado embiase quatro sugetos de la Vega de Granada practicos en el manejo de dhº operacion para que estos instruiesen del modo y forma que devia hacerse y si era practicable o no en este terreno alguna operazion que se prevenia en dhªs instrucciones.
Y en consequencia de lo tratado con el referido ha remitido con carta quatro sugetos para este fin. Y asi mismo ofrecio el expresado poner fondo de mrs en pdoer de Dn Alonso Carreño, como Delegado para que hiciere las compras con precios correspondientes a su calidad y clase habiendo ofrecido su Mrz a nombre deste Concejo que pondría los medios que estuviesen de su parte para que se limpiase y compusiere como se pedia.
Y enterado, Acordó:
– Que se publique inmediatamente que los agramadores [1] limpien y compongan los cañamos de modo y forma que queden limpios, y por ello se les satisfaga por cada arroba dos Rls y medio, echando las sogas de cañamo. Y apercibiendoles que de no executar la agrama como corresponde, se procedera contra ellos, se pondran las multas y penas que corresponda siendo de cargo de los dueños el colocar una papeleta en cada lio en donde se exprese el sugeto agramador, para que siempre conste quien ha sido este.
– Que por quanto se contempla preciso el espadillar [2] dhºs cañamos para ponerlos en el estado y perfeccion que previenen las ordenes superiores, executese esta operación señalando por cada arroba a el espadilllador Real y quartillo, quien asi mismo practicara el despadillo con todo arreglo y en los haces que se hagan se colocara asimismo otra cedula de quienes han sido los espadilladores para proceder contra estos si no hubiesen echo la operacion como es debido.
– Que con ningun motibo ni pretexto ninguna persona pueda vender cañamo alguno a menos no este despabillado y bien compuesto bajo la pena de comision y de proceder contra el vendedor y comprador a lo que haia lugar.
– Que los que tubieren cañamo de los anteriores años inmediatamente procedan a el despabillo de ellos, y sin esta circunstacia de ningun modo puedan proceder a su venta.
– Que para satisfacer a los operarios que han venido de la Ciudad de Granada, cada cosechero ha de satisfazer un cuartillo por arroba, siendo obligados, luego que concluian sus partidas, a presentar una relacion jurada a la Rl Justicia, del numero de arrobas que han tenido, entregando a el mismo tiempo los mrs que correspondan sin perjuicio de moderar este premio si concluida toda la agrama, se biese haver producido maior cantidad de la que se necesite.
– Que a dhºs operarios se les satisfagan por cada un dia ocho Rls por los dueños que los ocupen, y los otros quatro como el de los dias que no trabajen, se satisfara del insinuado cuartillo.
– Que de todo lo dhº se haia de entender tambien con el cañamo que este agramado o se agramase cogido en verza.
– Que para que se active qualquiera dilixenzia judicial o extrajudicial que combenga para que tenga el mas cumplido efecto quanto ba acordado, se da la mas amplia comision a los Sres Dn Pedro Lopez Ortiz, Dn Antonio Josef Carreño y Dn Pedro Antonio Marin, para que juntos o separados con la Rl Justicia, puedan hacer reconocimientos de cañamos y denunciar a qualquiera que contravenga a los particulares referidos.
– Que los segadores se vengan en la operacion practicandola de modo que quede fuera de la tierra mas cañamo que el que sea indispensable, pues si dejasen mas del que es devido se les ha de poder denunciar e imponer aquellas multas y penas que corresponda ademas de obligarseles a que satisfagan a el dueño el perjuicio que le hubiesen causado a juicio de inteligente.
[1] Agramar: Dic. de Autoridades. Madrid, 1979: Quebrantar el cáñamo para quitarle la caña, arista o paja. Es del árabe “Garama” que significa desnudar, quitar o cortar.
Corominas, Madrid 1980. “Majar el cáñamo o lino con la gramadera para separar el tallo de la fibra”.
Agramadera: Corominas: “Tabla vertical donde se colocan los manojos de lino o cáñamo para agramarlos”.
[2] Espadilla: D. Autoridades: Se llama también al instrumento de madera que tiene un corte como de espada, de media vara de largo, con el cual se quebranta y golpea el lino  o cañamo y se (le) pone blando para poderlo después hilar.
– M. Moliner. Utensilio de madera semejante a un machete que se usa para espadar el lio y el cáñamo.
Espadillar: M. Moliner. Acabar de quitarle al lino o cáñamo la cañamiza retenida por la hilaza raspándolo con la espadilla, como operación complementaria del agramado y antes del hilado.

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23 de noviembre de 1718
161123Catedral de Murcia
La Inquisición en Murcia relajó su actividad censora a lo largo del siglo XVIII. Los Autos de fe fueron distanciándose hasta desaparecer. No ocurrió lo mismo con la institución, que no solo mantuvo su poder social sino que se convirtió en un organismo deseado por muchos miembros de la vida social y económica y del clero, ya que la pertenencia a ella suponía exenciones económicas y de otro tipo. Este fue el caso de Salzillo, quien buscó ser admitido como maestro veedor del arte de la escultura para no verse obligado, entre otros, a entrar en el sorteo de levas, o a alojar a soldados en su vivienda.
El Sr Dean dio noticia al Cavildo como el Ynquisidor Presidente del Tribunal de esta Ciudad de Murcia le avía enviado recado participandole como tenian determinado Auto de Fee en uno de los dias de esta semana para la sentencia y castigo de los delinquentes y reos que avía en dhº Tribunal y que estimaria mucho se sirviese el Cavildo de mandar repicar las campanas de esta Stª Yglesia para la maior solemnidad de dhº Auto.
Y oida dhº proposicion, confirio el Cavildo, y Acordo que se repiquen las campanas de esta Stª Yglesia para la celebrazion de dhº Auto de Fee como ha sido estilo en otros semejantes casos para quando se canta el Te Deum Laudamus. Y que se ofresca para este efecto quanto sea necesario de esta Stª Yglesia, volviendo recado por parte del Cavildo el presente Secretario con esta noticia y ofrecimiento a dhº Ynquisidor Presidente para que lo tenga asi entendido el Stº Tribunal.
Y en este estado se disolvio el Cavildo, presente fui.

 

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Catedral de Murcia, 26 de octubre de 1723
Catedral de Murcia.  Capilla del Corpus,  donde se celebraban las misas de Ánimas.
Catedral de Murcia. Capilla del Corpus, donde se celebraban las misas de Ánimas.
El culto a las Ánimas, junto con el del Rosario, fue el más extendido por Ciudades, Villas, Lugares y Campos. La pertenencia a cualquiera de las dos y cumpliendo con la “tarja” anual, garantizaba al miembro un entierro y funeral decentes, así como la asistencia en momentos difíciles.
Entre los miembros del clero murciano funcionaron dos grandes agrupaciones: La de Ánimas, compuesta por acólitos, capellanes y miembros de carácter menor, y la potente Cofradía de San Pedro, integrada por los Canónigos de la Catedral y los Deanes y párrocos de las iglesias mayores del Reino.
Viose memorial de Francº Arteaga, Hermano maior de la Cofradia de las Animas de esta Stª Yglesia, en que pide liçencia al Cabildo para que en ella se çelebre la funzion de Animas que se acostumbra pasado el dia de los Difuntos, y que para esto se toquen las campanas y se presten de la Sacristia Maior desta Stª Yglesia las alajas y hornamentos que sean nezesarios.

Y oido dhº memorial, Acordo el Cabildo conceder y conçedio dhª licencia como se pide por dhº Hermano maior.

 

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Libro del esforzado Caballero Don Tristán de Leonís. Anónimo medieval.
De como Tristán y la reina llegaron al castillo donde estaban Lazaronte del Lago y la Reina Ginebra.
Dice la historia que Tristán y la reina Iseo anduvieron tanto aquel día que a la noche llegaron cerca de una casa que en realidad era un catillo, y allí se pararon. Y mientras preparaban la cena, el señor del castillo envió dos escuderos y dijeron a Tristán:
-Señor Caballero, el señor del castillo os envía buenos saludos y os ruega subáis a él, donde tendréis todo lo que preciséis.
Y Tristán dijo:
-¿Quien es el caballero del castillo?
El escudero respondió:
-Su nombre no lo podéis saber, pero es uno de la corte del Rey Artur, y está con él una señora importante. El castillo se nombra “La Giosa Guarda”.
Tristán le respondió entonces:
-Id con buena ventura, y dadle muchas gracias pero no puedo llegar hasta allí por ser de noche y estar muy cansado por el largo camino.
Los escuderos volvieron donde su señor, y le contaron todo lo que había pasado con Don Tristán, y cómo iba con él una muy hermosa señora. Cuando el caballero oyó esto, les ordenó:
-Volved con él y decidle que le ruego por cortesía que suba hasta aquí donde será bien atendido. Y si nó, me obligará a bajar yo hasta él.
Lo hicieron tan cortésmente de parte de su señor, que lo tubo que aceptar, no sin antes que Tristán encomendase su acompañante a su sirvienta. Luego cabalgó hasta el castillo.
El caballero le salió a recibir y le hizo mucha honra, y ambos parecieron conocerse. Lo llevó a una estancia donde le rogó dejase sus armas. Cuando se aseó, el señor del castillo fue donde estaba su amiga, y le dijo:
– Señora, sabed que este es Don Tristán de Leonís, y creo que la dama que le acompaña, es la Reina Iseo, que viaja con él.
La dama se puso muy contenta. Lanzarote volvió a la estancia de Tristán y le preguntó:
-Señor. ¿Me conocéis?
-Señor, me parece que os he visto antes.
-Lanzarote replicó:
– Vos sois Don Tristán de Leonís.
– Cierto. Y creo que vos sois Don Lanzarote, mi amigo.
Con lo que se dieron un fuerte abrazo. Y Lanzarote mandó poner la mesa, y después de lavarse las manos se sentaron a cenar. Tristán lo hizo de forma como si nadie le acompañase en el viaje. Durante la cena, estaba como apenado, por querer ver a la reina Iseo. Y esto se le notaba. La reina Ginebra le comentó:
-Caballero, ¡quien dijese que no estáis enamorado no diría la verdad!.
Lanzarote comentó: ¡Eso es decir mucho!
Tristán, sorprendido: -Señora ¿Por qué lo decís?
-Porque no están bien dos caballeros a una mesa con sólo una dama. Yo creo que vuestro corazón no está aquí. Está abajo donde habéis dejado a la reina Iseo. Aquí no se comerá nada hasta que traigáis a la reina.
Lanzarote y Tristán comenzaron a reir, y dijo el primero:
-Os conviene hacer lo que pide la Señora, ya que el secreto se ha descubierto.
Luego los dos montaron y cabalgaron hasta donde estaba Iseo, la pusieron en un palafrén y la llevaron al castillo. Cuando se vieron las dos reinas, se abrazaron y besaron, pero no se hicieron preguntas hasta terminar la cena….

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Angel Paniagua: Bienvenida la noche. Murcia, 2003
Ayer, mañana, hoy mismo
                          -To do the t’s.
                           Cross the t’s and the everything up
                           in a low bundle stamped “not wanted on the voyage.”.
                                                                                 John Ashberry
           Me he vuelto selectivo con los libros,
los amigos, incluso en el amor -.
Y aunque es cierto que a veces cuesta mucho
desprenderse de cosas del pasado
-recuerdos, prendas viejas, viejas fotos-.
he empezado a quedarme con lo poco
realmente imprescindible: ayer devuelvo
varios libros que sé a ciencia cierta
que no volveré a abrir. Hoy lleno bolsas
con la ropa que se quedó pequeña
o pasada de moda, para darla
a alguna asociación de ayuda a pobres.
Y mañana, tal vez, incluso diga
el adios definitivo, a quien llenó tantas
horas de afecto, de cordura
y de paciencia.
                            Es ley de vida: sólo
lo poco imprescindible, que no sea
necesario más que un bolso de viaje
para irme tres días a algún sitio
cuando surja o me tiente la aventura,
y ahí no cabe el amor, ni nos creemos
el cuento de Penélope
                             Mejor así:
en casa, cuando vuelva, estará todo
como al irme -la ropa por el suelo,
los platos sin fregar, el mismo polvo
de semanas, saldrán a recibirme
sonrientes al entrar – y no habrá notas
de llámame al llegar, pégame un toque
y te ayudo a deshacer el equipaje….
         Todo muy natural, como si nada
hubiera sucedido, como si esos pocos
días no hubiesen trasncurrido,
como si hoy ni fuera aún el viernes cuatro
de enero de hace cuatro o cinco años….

 

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Cartagena, 17 de marzo de 1753
160317(Sin comentarios)
Parezio Maria Marin, viuda de Juan Pelegrin, vecina desta dhª Ciudad, y dixo: Que por quanto por esta Rl Justicia y por antemi se esta prozediendo criminalmente de ofizio contra Antonio Sanchez, preso en la Carzel Publica de ella, y otros consortes, sobre la muerte dada al dhº Juan Pelegrin, su marido, la noche del dia 8 de diziembre del año pasado de 1751 a las ynmediaziones del Combento de Nrª Srª de las Merzedes de esta Ciudad, segun y en la forma que constara de dhª causa y Autos a que la otorgante se remite.
Y respecto de que mirando a Dios, Nrº Sr que nos manda por su Divina Ley perdonar las ynjurias y agravios de nrºs enemigos, y para que le sirva de merito y descanso a el alma de dhº Juan Pelegrin, su difunto marido con la carrera y estado en que su Magestad haiga (s) sido servido ponerle, tiene determinado perdonar al dhº Antonio Sanchez y demas reos que pudieron causar la zitada muerte.
Y desde luego, poniendolo en execuzion para que tenga cumplido efecto, cierta, savidora y bien ynstruida del drº que en este caso le toca y pertenese, de su libre y espontanea voluntad, sin fuerza ni apremio alguno y los motivos que dexa ynsinuados, en la mejor via y forma que mas haya lugar en drº:
Otorga que por lo que a su parte toca perdona al dhº Antonio Sanchez y demas sus complizes o partizipes de la muerte dada a dhº Juan Pelegrin, su difunto marido, y en su consequensia les remite se desiste y quita y aparta de qualesquiera aczion, zivil o criminal que contra dhº Antonio Sanchez y demas reos de la expresada causa a la otorgante corresponda.
Por cuia razon en tiempo alguno les acusará ni mostrará parte en aquella, suplicando encarezidamente a la Rl Justizia desta Ciudad y demas Sres Juezes y Tribunales que conoscan y conosieren de dhª causa, miren y atiendan con la mayor benignidad y conmiserazion a dhº Antonio Sanchez y demas reos, teniendo conziderazion en la determinazion difinitiva a este apartamento y perdon para las penas que en castigo de dhª muerte les ympusieren. Y asimismo que hayan y tengan por apartada a la otorgante de dhª causa por lo que a su parte toca.
Para lo qual, a maior abundamiento Jura por Dios Nrº Señor y a una señal de cruz en forma de drº que este apartamiento y perdon no lo haze la otorgante por temor de que si la pidiese no se le guardaria Justicia, pues solo lo executa por las razones que dexa espresadas en esta escriptura.
Asi lo otorgo siendo testigos….
No firmó porque dixo no saver y a su ruego lo hizo uno de dhºs testigos

 

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Diligencia Lorca - Caravaca
Diligencia Lorca – Caravaca
La difusión, tanto en el cine como en las novelas, de los relatos populares ambientados en el oeste norteamericano, nos han llevado a creer que ciertos hechos como los duelos con revólveres y rifles eran exclusivos de aquellas tierras. Quizá esto haya ocurrido por la necesidad de los estadounidenses de contar su historia, al carecer de pasado más allá de los albores del siglo XVIII.
El Postillón abre una nueva sección donde se recogerán asuntos reales que tuvieron lugar “al oeste de la Vereda del Reino”, o quizás más allá, en que se dieron situaciones similares con armas idénticas.
Comenzamos con una historia en la que se vieron mezclados los ventorrillos huertanos, el Malecón y los Auroros.      
Diario de Murcia.- 6 de mayo de 1883: Proceso del “Moro”
Comenzó el Sr. Secretario el triste relato del sangriento drama del día 5 de Enero, empezando por los vasos de vino bebidos en la huerta por el Moro y gitanos, y concluyendo por las últimas palabras pronunciadas por el joven Medina. Leyó la calificación de asesinato hecha por el fiscal, y la de homicidio con circunstancias atenuantes del abogado defensor. Empezó el examen de testigos.
El primero que se presentó fue Pedro Ruiz Moreno, gitano conocido por el Morrongo. Dijo este que en la tarde del día mencionado estuvo con el Moro en la huerta, que pasaron por casa de Pascual Esteve y comieron coliflores, y después fueron á un ventorrillo inmediato y bebieron dos o tres vasos de vino.
Al salir de aquel ventorrillo pasaron otra vez por donde Pascual Esteve tenía las coliflores y este les dio una a cada uno, habiendo sacado el Moro una faca que llevaba para cortar la coliflor. Después vinieron a Murcia y entraron a la taberna de Juan Valiente, donde comieron habas, bebieron otros dos o tres vasos de vino y cantaron con una guitarra que buscó el Moro. Estando en esto, llegaron Medina y un gitano. El Moro se dirigió al gitano y le dijo que cantase, a lo que contestó Medina:
-¡Este ni canta ni baila!
El Medina añadió, encarándosele, si le iba a meter miedo, y el Moro le dijo que lo que él haría era pegarle dos tiros. Entonces el Medina disparó un tiro, y el declarante echó á correr escalera arriba, sin que sepa más de lo ocurrido allí, hasta que después vio al Moro por la puerta de D. José Esteve, donde había música, sin que pueda declarar tampoco si el Moro iba o no herido.
2° testigo. Pascual Esteve. Declara ser cierto que pasaron por su casa el Moro, el Morrongo y el otro, que les dio coliflores, que los obsequió en el ventorrillo con dos vasos de vino, y que no vio que el Moro ni ninguno sacase arma alguna.
Con motivo de haber dicho el primer testigo que el Moro sacó una faca, y el segundo, que no sacó arma alguna, hubo un careo entre el Morrongo y el Moro; este  dijo que no sacó arma y el otro que sí, dando las señas de cómo era, y dijo que la sacó al venirse para la ciudad, y en sitio desde donde no lo podía ver el Esteve.
3º testigo. Juan Valiente, tabernero, dueño del establecimiento donde se hicieron los disparos de arma de fuego.
Declara que ha estado procesado y condenado a dos meses de arresto por negocio de bebía (s). El Sr. Presidente le pregunta si ha influido alguna persona en él o le han amenazado, ó de algún modo han ejercido presión para que dé su declaración en determinado sentido.
Declara que no. Que habían llegado a su casa los auroros, y que el jefe de  éstos mandó echar vino y queso y otras frioleras; que él los estaba sirviendo, entrando y saliendo en la tienda. En esto llegaron el Moro y dos gitanos y mandaron echar dos vasos de vino, bebiéndolo y comiendo coliflor, mientras con una guitarra tocaban el jaleo. Llegaron en esto Medina y Blas el Gitano; el Moro invitó a Blas á que cantase; Medina dijo que tenían que irse y que no cantaba ni bailaba; entonces el Moro le dio al quinqué un trastazo con 1a guitarra y empezaron los tiros. Él se refugió en una habitación inmediata desde donde vio al Moro disparar los cuatro tiros.
Fiscal. ¿Cómo le veía si dice que el quinqué estaba apagado?
Testigo. Lo vide por la luz de la habitación, que estaba como á cuatro varas.
Defensor. ¿Y con qué arma era?
Testigo. Con arma de fuego.
Defensor: ¿Era revolver o pistola?
Testigo: No lo sé.
Defensor. ¿Cree Vd. que sólo el Moro hizo los disparos?
Testigo. Yo desde donde estaba no podía ver más que a él.
Fiscal. ¿Sabe e1 testigo si disparó Medina?
Testigo. El vulgo lo ha dicho.
Presidente. ¿A quién se lo ha oído usted decir?
Testigo. A otro día lo decía la gente. Yo estaba tonto… ¡póngase Vd. en mi lugar!
Nuevo careo entre el Morrongo que dice que había luz y vio disparar al Medina, y el Valiente que dice no había y que vio disparar los tiros al Moro. Cada cual insistía en su respectiva declaración que resulta contradictoria.
4º Testigo. La mujer del tabernero.
Esta declara que cuando se empezó la refriega se metió debajo del mostrador para que no le dieran á ella, y que no vio nada de lo que sucedió.
Vista su declaración en el sumario, parece haber declarado que había visto tirar al Moro, se ratificó inseguramente.
5° testigo.
Declara que estaba en la taberna, declara que vió como el Moro disparó dos tiros, y que no vió más porque echó a correr, oyendo ya en la calle otro disparo…

Continuará…

 

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