Agrimensor de Pacheco

Torre Pacheco, 13 de septiembre de 1794
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Probablemente cierto topógrafo y agrimensor “postillón” de Pacheco no hubiera ejecutado un mapa colocando su Lugar de residencia a la altura de Los Martínez del Puerto, La Calavera en Sucina, y El Jimenado en Fuente Álamo.
Viose el ynfome que da por escrito el Sr Dn Josef Moñino, Rxºr, con fhª de dos del corriente sobre el expediente formado a instanzia de Vizente Albaladexo, morador en la Diputazion de Pacheco, de esta Jurisdiczion, sobre que se le examine del arte de agrimensor, en que expresa nombró, en fuerza de su comisión, para que en teorica y practica averiguasen la habilidad del referido a las Agrimensores publicos y aprobados en esta capital Dn Josef Antonio de la Cuesta y Dn Alberto Herrero, quienes zertifican haberle examidado en este año segunda vez, y que por la aplicazion que ha tenido, le hallan con la inteligenzia y sufizienzia que se requiere para exerzer esta facultad.
Por lo que mediante este examen y los ynformes que ha tomado de la buena conducta del referido Albaladexo, le considera con las calidades que se requieren para que se le despache el titulo correspondiente siendo de la azeptazion de esta Ciudad.
Y habiendolo oido, se conformo con dhº ynforme y en su consequenzia admitio al zitado Vizente Albaladexo al uso y exerzizio de su facultad de Agrimensor, Acordó la practique libremente como los demas Profesores de ella, a cuyo fin se le libre testimonio de esta resoluzion que le sirva de titulo en forma.

 

Don Quijote, Pacheco y los molinos

EN esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como Don Quijote los vió, dijo a su escudero:
-La aventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertárarnos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o poco más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
-¿Qué gigantes?- -dijo Sancho Panza.
-Aquellos que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
-Mire vuestra merced – respondió Sancho – que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
-Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
Y diciendo esto, dió de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas:
-Non fuyades, cobardes y viles criaturas; que un solo caballero es el que os acomete.
Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo: -Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.
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Torre Pacheco y los molinos
Bien podría suponerse que si Don Quijote hubiera corrido sus aventuras por el Campo murciano y se hubiese enfrentado a unos molinos, esto habría sucedido en las inmediaciones de Torre Pacheco.
Las condiciones eólicas de la comarca, junto con su alta producción de trigo, favorecieron la construcción de numerosos molinos harineros.
Por esa zona, la falta de manantiales obligó la perforación de pozos de los que se extraía el agua. En un principio este proceso se hacía mediante aceñas, o “norias de tiro”, como se las conoce por allí. Pero la eficacia y la economía de medios, llevó a muchos labradores a transformar esas “norias” en molinos o “molinas de agua”.
De esto y de otras muchas cosas hablará el Postillón esta tarde en la Biblioteca Municipal de Torre Pacheco, dentro de las actividades del Dia del Libro.
Se os espera.