Si hay algo que puede definir el carácter murciano, es, y ha sido siempre, su forma de adecuarse a las adversidades. La historia de este territorio está marcada por acontecimientos de todo tipo que, de alguna manera han modificado la vida cotidiana. Guerras, avatares económicos y políticos, desastres naturales, etc., han acontecido que han conllevado serias modificaciones en la vida cotidiana. A la espera de respuestas oficiales, o al margen de ellas, y pasado el trauma de los momentos inmediatos del impacto, siempre se ha adoptado esa capacidad propia de los habitantes de estas comarcas de aceptar y adecuarse al nuevo status, sin apenas manifestaciones de indignación o de protesta.
Esto es lo que hay y con esto hay que salir p’alante
Cualquier tipo de denuncia o rebelión ante ese nuevo modus vivendi es calificado cuando menos de incómodo.
Por ello, aprovechando de esa forma de ser, se cometen atropellos y abusos.
El domingo pasado tuvo lugar la romería del “Milagro” de Mazarrón, festejo de origen popular, conmemorando el levantamiento de los mazarroneros frente a un inminente desembarco de una afamada galeota de piratas capitaneada por el terrible Morato Arraez.
Corría el año 1585. La población de Mazarrón, distante una legua de la costa, apenas contaba unas 600 almas. Aquella marina carecía de defensas, lo que la hacía atractiva a incursiones de corsarios, que a diferencias de las acciones militares de la guerra, buscaban el pillaje y sobretodo los secuestros de hombres, mujeres y niños, por los que pedían altas sumas. Si no se pagaban, los cautivos pasaban a la categoría de esclavos.
Aquellos días de noviembre, había serias amenazas de incursión por la comarca. Pero los habitantes del pueblo no sospechaban su inmediatez. Parece ser que, durante la noche del 19, se produjo un importante desembarco de los hombres de Morato, sin que la población sospechase nada. Sólo que al avanzar la noche, por todo el pueblo se escuchó el rebato de un caballo montado por una misteriosa mujer. El estruendo fue tan grande, que todos se despertaron, acudieron a la rambla y playas de Bolnuevo, repeliendo la agresión. Algunos piratas murieron, otros fueron capturados, y la mayoría salió en debandada a sus barcos.
Cuando fueron a la iglesia a celebrar un Te Deum a la patrona, encontraron que su manto presentaba claros signos de sudor y con manchas de tierra. Se atribuyó la alarma a la intervención de la Virgen.
El proceso de reconocimiento de los hechos como milagro duró varios meses, cumplimentando el Obispado de Murcia todo el protocolo propio de estos hechos. En aquellos tiempos, la Curia era muy recelosa ante este tipo de asuntos, que por efectos de la reconquista cristiana, tenían lugar en toda España. Sin embargo, lo de Mazarrón fue a buen término, y se reconoció oficialmente como “milagro”.
A lo largo de los siglos posteriores, la celebración de este hecho se reducía a unas misas y una procesión por las calles del pueblo. Con la restauración de la pequeña ermita existente junto a la torre de los Caballeros, un movimiento popular, que no religioso, comenzó a llevar a cabo algunas actividades en torno al “milagro”. Lo más destacado, por su inmediata repercusión en todos los habitantes de la comarca, fue hacer un festejo en las playas de Bolnuevo. Se llevaba a la imagen hasta la playa, y junto, o al margen, del ritual religioso, las gentes acudían con la intención de conmemorar el hecho de forma alegre y festiva.
151124-1Los sucesivos gobiernos municipales organizaron conciertos para la gente joven, ofrecían comidas populares, y, en un momento dado, se recreó el desembarco con un simulacro de “moros y cristianos”. Todo esto hizo que la fiesta del “milagro” llegase a congregar algunos años más de 40.000 personas, que se dispersaban por la larga playa, trayendo sus propias viandas. Había quien llegaba la noche anterior, o incluso algunos días antes. Esta actividad festiva suponía un importante ingreso para los comercios y los negocios de restauración del lugar.
151124-2Hemos acudido muchos años a Bolnuevo, unas veces provistos de companaje y otras no, pero no hacía falta. La acogida era tal, que salías de allí bien comido y bien bebido.
De unos años a esta parte, la fiesta viene decayendo. Las razones pueden atribuirse a los conflictos internos del gobierno municipal, a la crisis, que ha reducido la capacidad de organizar los eventos paralelos, o a otros. Sin embargo, aprovechando esta situación, los elementos más católicos, vienen “reconduciendo” este festejo, dando un mayor protagonismo al ritual religioso, y censurando las otras actividades. La cosa ha llegado al punto de que este año, durante el traslado o “romería” se ha prohibido todo tipo de canciones que no fuesen de carácter religioso.
Las romerías surgieron como manifestación “festiva” celebrando la protección del santo. En todas las que conozco, predomina la alegría, la música, popular o moderna, y otras demostraciones espontáneas.
Ciertas actitudes de algunos párrocos que en los últimos tiempos se vienen dando en la Región de Murcia. se asemejan a aquellas que estamos criticando de otras personas en nombre de otras religiones.
Pero como aquí no cambian las cosas, y hay que tirar “p’alante”, todo eso no importa.

Average Rating: 4.4 out of 5 based on 212 user reviews.

Mazarrón, 25 de julio de 1743
El mayor avance del siglo XVIII en la Región fue en el ambiente de la sanidad. Los tremendos episodios de peste que tuvieron lugar en los siglos anteriores promovieron el establecimiento de protocolos internacionales de prevención de contagios, a pesar de las tensiones bélicas entre naciones. La principal amenaza provenía de las tierras africanas. Las costas murcianas estaban practicamente despobladas. Por ello los lugares ribereños debían proceder a su vigilancia con los escasos medios de que disponían. El municipio de Mazarrón contaba con unos mil vecinos, de los que muchos vivían en cortijos y caseríos aislados. Con toda probabilidad, muchos conocían las calas donde se podía hacer contrabando o matute (delito cometido matutinamente).
…. observando la misma disposicion que en la ultima peste se executo, señalan siete puestos, executando en cada uno de ellos una barraca de a tres hombres que seran: la primera en el Cavezo o Prechel (s) que nombran, mediazion a la jurisdicion desta Villa de la Ziudad de Lorca; otra en la Pelea, otra en Calaleño, otra en el Castellar, otra en los Cavezos de Las Yllas, otra en el Acoolar y otra en el mojon mediazion a la jurisdiczion de Cartaxena, sirviendo en cada puesto dhºs tres hombres, encargandoles todo cuydado y vixilancia para no dejar costear ninguna enbarcazion, jente ni otros prementos a tierra que puedan o no sospechar el yntroduzir dicho mal contaxioso, absteniendose en toda forma, y dando los avisos por menor a esta Villa y encaminarlos a la Real Junta de Sanidad, segun se previene.
Y les consina (s) esta Villa a cada uno de dhºs tres hombres al respecto de dos Rls de Vellon a el dia.

Average Rating: 4.8 out of 5 based on 185 user reviews.

El Mojón, 7 de julio de 1762
En la zona del Mojón, pequeño poblado ubicado en el mismo límite entre Murcia y Alicante, el sistema de vilgilancia que debían garantizar las torres de la costa de La Horadada y el Estacio se había relajado. Los espias que tenían los piratas habían avisado de este hecho, lo que les permitió el intento de desembarco.
La amenaza de un desembarco de piratas desde fragatas, navío propio de las marinas europeas, daba a entender que se habían hecho con esos dos barcos después de algún encuentro violento, puesto que los piratas solían utilizar jabeques, que eran mucho más rápidos.   
Recreación de jabeque corsario
Cada fragata podía llevar más de trescientos hombres entre tripulación y gentes de armas, y, si aventuramos que en la zona del Pinatar apenas habría unos doscientos habitantes, se deja suponer el considerable daño que podían hacer en robos y secuestros. Debe recordarse que en las incursiones piratas participaban varias embarcaciones.
En la actual playa de la Llana, hubo otra torre, de Las Salinas, que fue destruída por una serie de temporales entre 1738 y 1740, y nunca fue reconstruida a pesar de los intentos de Murcia y Orihuela. Por ello, durante mucho tiempo ese lugar se llamó “de La torre derribada”.
El reseñado hoy es uno de los últimos desembarcos de piratas berberiscos de los que queda constancia.
Se hizo presente a la Ciudad una carta escrita al Sr Dn Yntendente Crrxºr, con fecha de cinco de este mes por los Diputados del Pinatar, Campo y Marina de esta Jurisdiccion participando a su Sriª la novedad que  havian advertido en la costa en el dia antecedente con dos fragatas de moros que hizieron su desembaco en el Moxon, division de esta dha Ciudad y la de Orihuela, y que en el dia de la fecha amanecieron dhªs fragatas en tierra, y se retiraron a el aviso que dio con un cañon la torre de la Oradada; en cuyos terminos concluyen suplicando se les dén armas y municiones para el resguardo de dha costa, con lo demas que expresan.
La Ciudad teniendo presente que el sitio donde han arrivado dhªs fragatas es el mas peligroso que hay en la marina, y que nezesita de mucha defensa, Acordó que el Sr Yntendente providenzie desde luego todo lo que a su Señoria parezca conduzente para que aquellos vezinos se hallen surtidos de armas y municiones y puedan impedir qualquiera desembarco, y que para ello por la Junta de Propios y Arvitrios se faziliten todos los caudales necesarios, y de no executarse asi con la prontitud que se requiere, protexta desde luego todos los perjuizios y daños no sean de su cuenta, y corran de quien haya lugar.

Average Rating: 4.7 out of 5 based on 172 user reviews.

Cartagena, 10 de junio de 1733
Cartagena, 8 de junio de 2014.- 6000 turistas de cruceros visitan la Ciudad.
Durante años, la pesca del coral en las costas de Cartagena llegaba a convocar más de cien embarcaciones durante las temporadas cálidas. Más de 1000 pescadores permanecían en los alrededores a lo largo de los meses de verano. La Ciudad debía tener entre 3000 y 5000 habitantes civiles, sin contar los militares, y esos catalanes e italianos hacián la compra al menos de sus alimentos básicos, lo que suponía un aumento del consumo para los comerciantes.
Además, la alta tasa, 100 Reales de plata (1500 Rls de Vn), que debía pagar cada barco al puerto supuso un alivio para las arcas municipales. Se sabe, por otras entradas, que las “coralinas” o barcos de pesca del coral se refugiaban por la noche en la bahía de Portmán, puesto que era el más cercano a los bancos de coral de los fondos de Cabo de Palos.
El Sr Correjidor dixo que haviendo entrado en este Puerto de tres a quatro dias a esta parte treinta y seis falucas sicilianas, pudo entender de su Patrones venian en pretension de haser la pesca del fruto del coral en estos mares. Y, representando a su Señoria la grave distancia del Pais de donde venian y traer cada faluca doze o catorze hombres y que por uno y otro causavan cresidos gastos, y que haviendo de restituirse a su tierra en tiempo comodo sin esperar al Ybierno (s) podian mantenerse poco en estos mares, esperavan se les atendiese en la cantidad que havian de pagar por el permiso de dhª pesca, solicitando que antes de esto se les diese lizencia para pasar a haser experiencias si en las rocas de los mares de esta Jurisdiccion hallavan dhº fruto en calidad de poderse sanerar.
Y haviendo su Señoria remitido esto ultimo por lo primero, les ofrecio ynteresarse con esta Ciudad para que les hisiere la mayor combeniencia. Y no aquietandose alguno de dhºs Patrones sin la circunstancia de pasar a haser la dhª experiencia ni menos su Señoria a permitirselo, a savido que en este dia ya se an salido a otro destino diez y seis de dhªs falucas. Y deseando que de las restantes no pierda esta Ciudad lo que puedan contribuir que sirva para sus urgencias, Mandó combocar a los Cavalleros Rexidores que mas promptos se hallasen para que en este Ayuntamiento, atendidas las circunstancias que su Señoria lleva expresadas y de lo que a ofrecido a dhºs Patrones de ynteresarse a su mayor equidad, resuelva esta Ciudad lo que tubiese por mas combeniente.
Y entendida por esta Ciudad la proposicion del Sr Corregidor, dixo que siendo cierto como es que asi por la distancia de donde dhªs falucas bienen como por el numero de personas que en cada una viene y haverse de restituir a su País en tiempo conmodo es presiso causen cresidos gastos y ayan de mantenerse en la pesca menos tiempo que el que suelen estar los barcos catalanes que ordinariamente suelen venir a ella, y que no ay memoria venir de dhª Sicilia en otra ocasion ayan llegado barcos a este puerto para dhª pesca, atendiendo asi mismo a la recomendacion de dhº Sr Corregidor para la posible equidad en lo que an de contribuir las veinte falucas que de las treinta y seis que quedan en este Puerto, y que en ocasiones esta Ciudad a usado de ella conforme las circunstancias de proporcion que an ocurrido con los dhºs catalanes, Acuerda que por esta vez y sin que pueda servir de exemplar para otras, que de la misma nazion o catalanes lleguen al mismo efecto en adelante, satisfaga al Mayordomo de Propios desta Ciudad cada una de dhªs falucas quarenta y dos Reales de plata de contado, con lo qual se les conzeda licencia para haser la dhª pesca sin que antes se les permita el hazer la experiencia que an pretendido, cuia cantidad que produzga Podra servir a las urgencias desta Ciudad no dando lugar a perder enteramente este beneficio con pasar a otro destino dhºs barcos.

Average Rating: 4.7 out of 5 based on 207 user reviews.

Torres de la costa, 9 de junio de 1753
En las torres de la costa estaban destinados unos cinco o seis hombres. Su misión principal era vigilar el mar, para prevenir cualquier desembarco corsario o enemigo. Debían permanecer en esas pequeñas fortalezas al menos seis meses, por lo que su cotidiano era forzosamente aburrido. Hay indicios de que algunos de esos torreros se dedicaban al contrabando, pero la mayoría buscaban otras actividades como la pesca, algo de cultivo de hortalizas para su sustento, o a la ganadería.
Los que vivían en la torre de Portmán disfrutaban de un paisaje que, si no lo impedimos, va a desaparecer por la construcción de un macro puerto comercial.       
Viose en este Ayuntamiento un memorial de Gines Sanchez, Joseph Maestre, Graviel (s) Matheos, Juan Hrz y otro vecinos de Lugar de Almubres, ganaderos y abastesedores de carnes, en que disen que para la manutenzion de los ganados es notorio el corto termino de baldios que tiene esta Juridizion, por lo que no son suficientes al pasto de sus ganados, por lo que hasen presente a esta Ciudad que, ademas de los cotos destinados para plantios y Dehesa de Yerbas que deven reservar, ocurre la novedad que los torreros de las torres de Porman (s), Cavo de Palos, Suhia (s = Azohía), y Atalayeros de una costa y otra, demas de su actividad, estan guardando a mas distancia de quarto de legua de cada torre y atalaya ympidiendo el pasto de dhºs sus ganados, probocando y maltratando los pastores como tambien que Francº Aranda, arrendador de la Hazienda que llaman de los Mitres, que linda con la Dehesa de yeguas que es paso y vereda inmemorial de los ganados que transitan al Rincon de San Gines, se apropia el guardar la Sierra que llaman de Pulpi y vende la leña que produse, como en caso nesesario ofresen justificar, y ympide el paso y transito de los ganados, con lo demas que expresan; por lo que recurren al Patrosinio de esta Ciudad a fin de que se sirva tomar la providencia que le paresca mas conveniente ympidiendo dhºs cotos y que se haga saber a dhº Aranda no impida el libre trafico y vereda para los ganados, para evitar los conosidos perjuizios que se les siguen a los suplicantes.

Average Rating: 4.7 out of 5 based on 234 user reviews.