Problemas de tráfico

14 de julio de 1787
El tráfico rodado se había convertido en uno de los mayores problemas para Ciudades como Murcia, cuyo diseño urbanístico seguía siendo de corte medieval con un entramado de calles estrechas por las que apenas cabían dos coches en sentidos contrarios. Las clases más acomodadas disponían al menos de un coche de “rua”, para traslados cortos. Al mismo tiempo funcionaban yá los coches de ”posta” o de correo que enlazaban las principales poblaciones, los más modestos de”colleras” tirados por mulas, y las conocidas como galeras. A todo ello, se añadían las pesadas carretas de mercancias y materiales de construcción tiradas por bueyes para los comercios y las obras tanto públicas como privadas que se estaban haciendo. Eran frecuentes los atascos, los atropellos y el paso escesivamente acelarado de algunos vehículos, por lo que fue necesario poner en marcha las primeras regulaciones del tráfico.
Viose una Rl Zedula de S. M. dada en Aranjuez a 21 de junio proximo comunicada por Dn Pedro Escolano de Arrieta, su escrivano de Camara, sobre correr por las calles publicas los coches de rua, de cuyo desorden se han seguido y siguen perniziosas consequenzias.
Y manda S. M. el metodo que se ha de observar y reglas que han de guardar los cocheros asi de los dhºs de Rua como los de colleras, sin que puedan correr unos ni otros ni los de posta en el distrito de la distanzia señalada de los treszientos veinte y zinco pasos o varas, vaxo las penas que contiene.
De cuya Rl Zedula se enteró a la Ciudad, y tambien del Auto provehido a su continuazion por el Sr Crrxºr prefixando los sitios en que se deberán poner y quitar las guias en la forma que su Magd lo mando, que lo son el del primer ovalo del camino nuevo para Cartagena, junto al Combento del Carmen Calzado, el de los salitres en el camino que ba a Orihuela, y en el de Espinardo en la esquina del Huerto de Zambrana.
Y el Ayuntamiento, habiendolo oido, Acordó se guarde, cumpla y execute lo contenido en la zitada Real Zedula y Auto, y para que en todo tiempo conste se coloque un exemplar de auqella en el Libro corriente de cartas Reales.