14 de octubre de 1914
41013Los tiempos no eran facíles para la creación de una universidad en una provincia machacada por la crisis. A los males generados por la larga guerra de Marruecos, las sucesivas sequías y riadas y los efectos de una horrible epidemia de triquinosis en el Campo de Cartagena, había que añadir el frenazo a las exportaciones por el conflicto internacional.
Las primeras aulas de la Universidad se habilitaron en un pequeño colegio recien construído en el Barrio del Carmen.
Diario de Murcia.- Cumpliendo los acuerdos de la Asamblea celebrada el pasado lunes en el Ayuntamiento, es lo más probable que salga otra vez para Madrid la comisión de buenos murcianos que estuvo en la Corte a reiterar al Gobierno la petición de que se conceda y se establezca en Murcia una Universidad donde se estudie Derecho y Medicina.
Si va esa comisión a Madrid, visitarán al ministro de Hacienda y al jefe del Gobierno Señor Dato, acompañados los que forman la comisión por los Señores Dn Juan de La Cierva, Dn Tomás Maestre y los representantes en Cortes que hay en Madrid de Murcia, Alicante y Albacete, siendo todos bien recibidos por dichos Señores ministros, los cuales ofrecerán ciertamente cumplir lo que ya tienen prometido, reiterando la palabra de honor que tienen dada, especialmente a los Señores Cierva y Maestre.
Estas visitas durarán cuatro o más días; tendrán cierta solemnidad, que hará que parezcan más sinceras las promesas de los gobernantes hasta el punto de que los comisionados puedan creer que este Gobierno ha contraído un compromiso sagrado para conceder la Universidad de Murcia.
Pues bien, después de todo esto no se habrá adelantado nada. A los ocho días estaremos como hoy. Esperando sin fé qué día se va a publicar el decreto en la Gaceta. Que no vendrá ni por la pascua.
Yo he dicho y repito que si ha de haber Universidad en Murcia, ha de ser por Don Juan de La Cierva; ya ahora por su gestión exclusiva, por su influencia personal, yá después, cuando sea ministro. Los mismos comisionados murcianos a quien irán a ver primero será a él para que les acompañe, les abra las puertas de los ministerios y les recomiende a los ministros; prueba de que sin él no se hace nada y que todo hay que confiárselo a él.
Esto lo saben los buenos murcianos que han de formar la comisión que ah de ir a Madrid, sufriendo las molestias del viaje y dejando abandonados sus quehaceres por demostrar su indudable voluntad y su cariño a esta ciudad.
Debe por tanto, si han de hacer el viaje, lo posible para evitarles las noches frías que se aproximan, buscándoles a la vez la oportunidad de la preparación de los presupuestos. Esto les evitaría molestias y pudiera ser que la impresión que produzca en los ministros durara hasta la confección de los presupuestos, para incluir en ellos el producto de la célebre lámina destinada a los gastos de la Universidad non nata.
José Martínez Tornel

 

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