La barraca

151231El costumbrismo murciano de finales del siglo XIX, siguiendo las pautas de otras regiones, y superado el conflicto federalista de Antoñete Galvez, precisaba de elementos de la “cultura tradicional” para argumentar unas señas de identidad frente a la presión de Albacete para ser capital de la región. Lo más sencillo fue reconducir algunos elementos de la vida rural, como el vestido “ancestral”, las músicas, y sobre todo la supuesta “vivienda” conocida como barraca.
Siguiendo la documentación consultada, se trataba de edificios de pésima factura, destinados en su origen para la cría del gusano de seda y para guardar los aperos de la labranza. Se levantaban por los llamados “colonos” o “arrendadores” junto a las viviendas de buena construcción de los propietarios de las tierras, quienes, según la calidad de esa obra, al terminar el “rento” se quedaban las barracas o las mandaban desmontar.
En los siglos XVII y XVIII, según el calendario agrícola, en los tiempos de la recolección de la hoja de la morera o de otros frutos, a veces los labradores pernoctaban en las barracas. A lo largo del siglo XIX, esa costumbre se fue enquistando, y al no disponer de otra vivienda, algunos se acomodaron como pudieron en esos edificios.
En ellos, la vida cotidiana resultaba dura, incómoda e insalubre. Y además como se ha dicho, en su inmensa mayoría, esa construcción no les pertenecía. Lo cual generaba una angustia constante ante la decisión del dueño de las tierras.
Con motivo de las sucesivas inundaciones que tuvieron lugar desde la más conocida del día de Santa Teresa de 1879, y ante la nula respuesta de los organismos competentes, los huertanos tomaron tres caminos:
1.- Buscar una vivienda en lugares y poblados seguros
2.- Conseguir los medios para construir edificios sólidos, siempre con licencia del dueño de las tierras.
3.- Emigrar
9 de marzo 1716 Murcia
Del libro (Historias de los Lugares)
Hizose relazion de la zitacion a este Cavildo para establezer ordenanza que regulara las havitaziones de la huerta en bista de la proposizion hecha por el Sr Dn. Juan Carrillo, rexºr procurador Gl., en el dia 5 de Dzbre del año proximo pasado,
Y la Ziudad, haviendolo oido y conferido, teniendo presente que las dhªs viviendas son nesesarias para el beneficio y conservazion de las Hzdªs, pero que yntroduziendose en ellas el abuso de aumentar dhªs havitaziones sin motibo que pueda conspirar al referido fin sino es voluntariamente por la utilidad de arrendarlas, y que siendo sus habitadores pobres jornaleros, se siguen graves perjuizios publicos y particulares, y deseando ebitarlos prohive absolutamente la habitazion de caseros en la dhº huerta y raigueros ezepto donde sean nezesarios para el cultibo de las heredares.
Y Ordena y Manda que no se puedan fabricar varracas ni palazios sino es teniendo el que lo pretenda 12 thªs propias, Y si en menor numero quisieren hazer dhª fabrica a de ser prezediendo lizª desta Ziud. en vista de los motibos que representare y no en otra forma, y que las dhªs havitaziones an de estar prezisamente a distanzia de 10d pasos de las tierras zircunbezinas; y que ningun eredado en la huerta y raiguero no pueda dar a zenzo ni arrendamiento tierra alguna con el fin de hazer havitaziones en ellas ni fabricarlas por si para efecto de arrendarlas; Y el que contrabiniere a qualquiera de las zircunstanzias contenidas en este acuerdo, demas de demoler a su costa la fabrica que hiziere, yncurra en pena de 10 Ducados aplicados conforme la ordenanza. Y como tal se a de obserbar este acuerdo, prezediendo aprobazion de su Magd, y luego que se consiga, Se publique para que benga a noticia de todos:
Como del libro Capitular pareze a que me refiero y de orden de la Cdªd, doi la presente en la Zdªd de Murcia en 9 de marzo de 1716 años, Dn Antº Xmnz de Leon

Historias

Una carreta de bueyes

11 de noviembre de 1738
41111Un buen hombre compró una carreta de bueyes. Para la historia general esto carece de importancia, pero en algún lugar hubo una esperanza de una prosperidad laboral, y quizás un pequeño festejo en su casa.
Los primeros estudios españoles sobre tradiciones, en las últimas décadas del siglo XIX, dieron especial importancia a los aperos de labranza. La reconocida sociedad cultural vasca Aranzadi dedicó muchos estudios al tema.
En Murcia, sin embargo, la contínua presión fiscal sobre los campesinos y las duras condiciones de vida, desembocó en una tremenda emigración a África, América del Sur y a Cataluña. Se habla mucho de los daños causados por la riada de Santa Teresa en Murcia y en Almería, en 1879. Pero según la prensa de la época, el dinero recaudado fue a parar a manos de los hacendados. Los campos y huertas se vaciaron, y la oligarquía murciana reinventó unas formas de vida agrícolas muy adulteradas por la visión costumbrista del momento, centrándose casi exclusivamente en los cantos y bailes “tradicionales”, y en una forma muy “vulgarizada” del castellano hablado.
Juan Yuste Alarcon, vezino desta Ziudad, se obliga a dar y pagar llanamente y sin pleito alguno a Juan Matheo, vezino de la ciudad de Lorca, un mil ziento y zinquenta Reales Vellon que confiesa dever prozedidos del balor de tres bueies y una carreta que por hazerle merzed y buena obra le ha bendido al fiado, los quales pagara en esta forma: quinienos setenta y zinco Reales Bellon para el dia de San Juan de Junio del año que biene de 1739, la restante cantidad a la Navidad del mismo año
No firmo el otorgante que dijo no saber y a su ruego lo hizo un testigo.

Corsarios en las costas de Almería

Marina de Cabo de Gata.- 15 de octubre de 1734
Costa de Terreros
Costa de Terreros
Los tópicos de las imágenes turísticas de las poblaciones y urbanizaciones de las costas mediterráneas ofrecen una visión de casas encaladas de blanco. Según los informes, los textos de los viajeros y algunas reproducciones de mapas indican que las viviendas inmediatas a la marina se camuflaban con el entorno, bien pintandolas con cal marrón o pardo, bien rodeandolas de matorrales y palas de chumberas y similares. Todo ello con la finalidad de no ser identificadas por las galeotas de corsarios, que como podemos ver hoy, no venían de forma aislada sino que conformaban una flotilla de varias decenas de embarcaciones con cientos de hombres armados hasta los dientes.
En la Ziudad de Lorca, en 15 dias del mes de octubre de 1734 años, el Sr Dn Miguel Antonio de Herran, Corrxor y Capitan de Guerra desta dha Ziudad, dixo que por quanto con la notizia que su Merced a tenido de hallarse a la vista de la torre de las Aguilas desta jurisdiczion hasta Cavo de Gata 23 navios grandes y pequeños de moros, teniendo en gran confusion y cuidado la gente de las Marinas por qualesquier desembarco que puedan hazer; para cuio remedio esta Ziudad en el Aiuntamiento que a zelebrado oi presente dia, a determinado el que luego incontinenti se apronten todos los vezinos desta Ziudad, huerta y campo, capazes para el manexo de las armas con las que tubiesen y alistarse para la primera horden que sea nezesaria para dhº socorro. Y que los que para ello no fuesen capazes por su anzianidad u otros yncombenientes y tubiesen armas las manifiesten dentro de veinte y quatro horas en la escrivania de Aiuntamiento. Y por lo que todo lo referido combiene a su promta ejecuzion: Mando se publique en las partes acostumbradas para que todos los vezinos desta dha Ziudad, su huerta y campo cumplan con lo que va expresado vaxo la pena de quatro años de presidio en la Plaza de Oran, y por perdidas las armas que se encontrasen fuera de dhº registro pasado dhº termino y de prozeder a lo demas que hubiere lugar.
Y lo firmo su Merced, doi fee.

Tintoreros

17 de junio de 1769
Muestras de bordados conservadas en el Archivo General de Simancas
Los escritores románticos y algunos pintores y fotógrafos del siglo XIX, al hablar de los españoles, los describen como lúgubres y apagados. Ahora bien, numerosos documentos tales como inventarios de dote o particiones testamentales mencionan tanto a la ropa doméstica (cortinas, cobertores, fundas de almohadas, etc.), como la de vestir era de vivos colores. Los más habituales eran el encarnado, el “trigueño” y el azulón. Para ello, los tintoreros hacían su trabajo de forma muy meticulosa, y sus talleres debían ser tan alégres como los que se pueden ver en algunos paises africanos o asiáticos. El principal problema a que se enfrentaban los tintoreros era que bajo ningún concepto los resíduos de su actividad pudiese caer en el vaso de las acequias contaminando las aguas que servían para el riego y para el consumo.
Viose memorial de Alonso Garcia, maestro de tintorero en esta Ciudad, exponiendo que para el consumo del agua que nezesita para el conrreo de sus tintes nezesita surtirse de la Azequia de Carabija sacandola con calderos a mano y baziandola en una tinaja que tiene para este fin, pero como no puede menos de derramarse alguna al tiempo de que la conduzen los ofiziales, se quejan los vezinos expezialmente en el Ymbierno; y para obiar estos incombenientes havia determinado hazer una canal de madera o ladrillo en la superficie de la tierra y cubierta con ella desde sus casas a dhª Azequia de Carabija, que esta distante unos veinte pasos a corta diferencia, y en el final o remate de la nominada canal que lo ha de tener en el quijero de la espresada Azequia a la parte superior o alta en donde no alcanza la corriente de las aguas y por enzima de otra que sirbe para derramar las inutiles de los tintes, hazerle un grifo con su poza o recividero por tasal (s) en la que se aboquen las aguas que nezesitase sacar de la referida Acequia dirigiendolas por dicha canal a la nominada tinaja y conseguir por este medio a menos costa el conrreo de sus tintes,  y no causar perjuicio a la vezindad, y concluie suplicando a esta Ciudad se sirva conzederle lizencia para la construccion de dhª canal.

Los testamentos

Alumbres, 19 de mayo de 1763
Ubicación del Lugar de Alumbres
Los testamentos y particiones, así como los inventarios de dote o de embargo son una importante fuente de información, puesto que muchas de sus claúsulas aportan datos sobre la vida cotidiana en tiempos pasados de lugares de los que apenas se sabe nada. Julio Caro Baroja, entre otros, atribuía un enorme valor a estos documentos. Buena parte de estos protocolos notariales se conservan en el Archivo Histórico de la Región de Murcia y pueden ser consultados.
Alumbres es hoy un pequeño poblado situado a corta distancia de Cartagena. Todo su casco urbano está rodeado por las instalaciones de la monstruosa refinería de Escombreras. Sin embargo, en tiempo pasados, fue uno de los lugares más prósperos de la comarca. Su propio nombre hace alusión a una actividad minera que pudiera remontarse a los tiempos de los romanos, y su parroquia, que fue la mayor de la zona, conserva uno de los archivos más importantes de la Región de Murcia.
Exterior de la iglesia parroquial de Alumbres
Apostillas: 1º.- Las camas consistían en unas tablas puestas sobre unos bancos y encima se ponía el colchón que a veces era de lana pero también podía ser de hojas de maíz. El somier de alambres o de rejilla era muy poco frecuente.
2º.- La mayoría de la población, inlcuso entre las clases más acomodadas, no sabía leer ni escribir
– Declaramos somos casados y velados en faz y vendicion de nuestra Stª Madre Catholica, Apostolica Romana Yglesia, de cuio matrimonio hemos tenido por nuestros hixos lexitimos a Francisco, Francisca y Juan de Paños y Hernandez; y cuando lo contraximos aporte yo, el referido Juan de Paños, por caudal mio un cuerpo de casa en vaxo que valdria 600 Rls de Vn, que por el fallesimiento de mis padres heredé y me correspondieron 2 fanegas de tierra, que baldran unos 600 Rls de la propia moneda.
Y yo, la enumpciada Josepha Hernandez, aporté por la dote y caudal mio el omenaje y trastos de casa que por erencia de mis difuntos padres me tocaron y asendieron a unos 120 Rls de Vn, todo lo que asi declaramos para que conste.
– Es nuestra voluntad el mandar y legar a nrª hixa Francisca de Paños y Hernandez todos los bienes, muebles y homenaje de la casa que havitamos al tiempo de nrº fallesimiento, si no huviese tomado estado, por que si antes de que acaesciese este lanse lo hubiese tomado, solamente le mandamos y legamos una cama compuesta de tablado de 5 tablas, 2 bancos, 2 colchones povlados (s) de lana, 8 sabanas, 4 cabezeras y su rodapie y colcha correspondiente, en cuya forma le asygno esta manda, segun podemos y por drº ha lugar.
– Ytem, declaramos que la casa de morada que havitamos, cituada en dhºLugar de Los Alumbres y patio de ella estaba contiguo a el de la casa de Fulgencio de Gea, nrº cuñado, por lo que estaba todo el patio echo comun por no tener divicion, y para que cada qual tubiese la parte de patio que fuese suyo, se combinieron de comun acuerdo el aser pared medianera, la que executaron a sus expensas los otorgantes, de la que todavía les debe dhºGea la mediania. Y en atencion a que en la parte de patio que tocó a estos otorgantes hay pozo y pila, por aquel se les suplico que por este motibo y el de relebarle de ir a sacar agua y labar a casa extraña, le hisieran el fabor de dexar o aser una puertesita en la citada pared para el fin expresado, lo que asi executaron los otorgantes por el tiempo de la voluntad de los susodichos, lo que asi lo declaramos para que en tiempo alguno no alegue de propiedad.
A los quales y a los otorgantes, que no firmaron por que expresaron no saber escribir y a sus ruegos lo hizo uno de dhºstestigos, yo el escno doy fee conosco.
Juachin Sanchez, antemi Francº Arazil.