Difuntos. Purgatorio y Ánimas.

Murcia, 1734
Concilio de Trento, sesión de diciembre de 1563.
Habiendo la Iglesia Católica, instruida por el Espiritu Santo según la doctrina de la sagrada escritura y de la antigua tradición de los Padres, enseñado en los sagrados concilios y ultimamente en este general de Trento, que hay purgatorio y que las almas detenidas en él reciben alivio con los sufragios de los fieles y en especial con el aceptable sacrificio de la misa: Manda el Santo Concilio a los Obispos que cuiden con suma diligencia que la Santa doctrina del Purgatorio se enseñe y predique en todas partes.
Los mandatos de Trento no hicieron más que confirmar viejas creencias populares, en su siglo plagado de catástrofes bélicas y sanitarias. El problema con que se enfrentaron es que no disponían de sacerdotes en los ambientes rurales en donde la mortalidad, sobre todo la infantil, era altísima. Por ello, y por los altos costos que conllevaban los entierros (viático, entierro, funeral, médico, boticario, enterrador, etc.), las cofradías de labradores cobraron una enorme importancia. Organizadas de forma similar a los gremios urbanos, se encargaban de todos esos trámites cuando moría alguno de sus “cofrades” siempre y cuando este hubiese cumplido con “la tarja” o cuota.
Cantando a Las Ánimas
Cantando a Las Ánimas
Murcia 1734
Viose memorial de Dn Thomas Rodriguez, Beneficiado y Cura propio de la Yglesia Parrochial de Sr Sn Laurencio, diciendo que en el territorio de ella fuera de la Puerta Nueva está el Monte Santo que llaman, lugar que se devio a esta Ciudad concediese para sepultar los cadaberes de los ynnumerables que fallecieron en el contagio que esta Ciudad padecio; el que estando por las tres partes contiguo a hacienda de particulares, con el motivo de la maior extension se an yntroducido, ocasionando que los perros y zerdos an sacado algunos huesos, y algunas personas an atado cavallerias a las cruzes, colgando pieles en los brazos de ellas, enjugando lanas, dejandolo reducido a establo para bestias y estercolero de los demas animales. Y concluye suplicando que esta Ciudad mande dar las providencias necesarias para que deslinde dhº sitio dejandolo yndemne de tan ynmundo comercio, no discurriendo el suplicante otro medio que el de hechar la zerca pidiendo para ello limosna con sus eclesiasticos a los fieles poniendo dentro de ella Bia Cruzis y lograndose por este medio el maior sufragio de las Benditas Animas.

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