La Contraparada de Murcia

Sobre azudes y  presas: La Contraparada de la Huerta de Murcia
Desde hace unas semanas se viene denunciando, incluso ante estamentos judiciales, el deterioro experimentado por el azud mayor de la Huerta de Murcia conocido localmente como “La Contraparada”. Habiendo procedido a una inspección ocular, hemos podido comprobar el estado de la cuestión. Ya que nuestros conocimientos resultan un tanto limitados, hemos cotejado opiniones con arqueólogos e ingenieros, quienes nos han aclarado el posible origen del daño causado.
Se hace preciso aclarar que, según nuestras fuentes, el azud mayor de la Huerta de Murcia es uno de los más importantes de España en su género ya que sigue cumpliendo su misión de distribuir el agua a miles de hectáreas del territorio tanto murciano como alicantino.
A lo largo de la geografía española se pueden encontrar azudes o pequeñas presas que ilustran de forma sencilla la razón de estas construcciones. Se trata de derivar parte de las aguas de un curso fluvial hacia un canal o acequia con diversas finalidades: riegos, impulso a artefactos, ingenios, Etc.
La tipología de estas presas varía en función de varios condicionantes como son la anchura y profundidad del curso matriz o la cantidad de agua precisa. Dependiendo de estos datos, la construcción deberá hacerse de la forma más sólida posible.
El tipo más sencillo consiste en la colocación de unas estacas en el cauce que son entrelazadas por troncos y broza. Es muy abundante en los pequeños cursos fluviales del norte de España, según hemos comprobado en viajes por Aragón, el País Vasco y Galicia. Su función es dotar de agua a pequeños huertos cercanos. Al existir en las inmediaciones una abundante vegetación, resulta sencillo reemplazar los elementos dañados.
A lo largo de los siglos se desarrollaron varias técnicas para la construcción de azudes de mayor envergadura. En unos casos se procedía a la construcción de muros de argamasa o de piezas de cantería y sillería cuya base descansaba sobre el mismo cauce, partiendo de una limitada profundad. En otros, se procedía a la construcción de todo un entramado de carpintería sujetado al suelo mediante una cuadricula de sólidos troncos. El espacio interior se rellenaba con cascote, broza y atochada.
Los dos procedimientos resultaban eficaces en un principio, pero al que no quedar totalmente cerrados, con el paso del tiempo se iban generando pequeñas filtraciones que afectaban al interior del edificio. Su falta de mantenimiento o conservación fue motivo en parte de su destrucción parcial o total a causa de las fuertes avenidas.
En el caso del azud de Murcia, a pesar de las importantes obras de reconstrucción llevadas a cabo durante los siglos XVI al XIX, nunca se procedió a una remodelación total del edificio, actuando de forma parcial sobre la plana externa o en los laterales, alterando la estacada original o, recientemente cubriéndola con una losa de cemento.
Según nuestras observaciones los daños visibles con rotura y desmonte de varias piezas de sillería han sido producidos en el interior del edificio y generados por bolsas o pozos, que al rebosar por el ímpetu de las recientes crecidas, han motivado una pequeña explosión de esos depósitos.

 

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