MAR MENOR. A Los baños.- 2

151118Cuando se fueron haciendo habituales las “temporadas” de baños, los lugares de la marina del Mar Menor presentaban una carencia que no había en los otros de la región: La ausencia de playas naturales. Los bordes o límites históricos del vaso de la laguna en los lugares y en la mayoría de los parajes consistían en una especie de muelle o malecón.
Los naturales de la comarca, para cubrir sus necesidades laborales (recuérdese que la pesca era junto con la agricultura la actividad más habitual), habían construido unas plataformas que se adentraban en el agua. Con la implantación de los baños, sobre estas estructuras se fueron construyendo casetas y edificios desde donde pudiera practicarse el baño de la forma más cómoda. Sobre esto, debe recordarse que una de las normas “morales” de las clases más acomodadas, recomendaba que las mujeres no debían exhibirse en bañador más que el tiempo que se tardase en ir desde la caseta o vestuario hasta el espacio acuático donde quedasen cubiertas. Entre los hábitos de la nobleza, que eran el referente de las actividades veraniegas, había el de tener dispuestas unas casetas sobre una especie de railes que llevaban a las señoras que iban en su interior hasta una decena de metros dentro del agua.
Esta costumbre, alentada por las recomendaciones religiosas de algunos ambientes, junto con la ausencia de playas naturales, como se ha dicho, fue la causa de que se construyesen balnearios en las inmediaciones de las riberas.
Las playas que se pueden disfrutar en la actualidad han sido creadas de forma artificial mediante aportaciones foráneas, y creando serios problemas sanitarios, por haber sido necesario construir espigones para su conservación frente a las corrientes marinas….

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