Semana Santa, 7 de abril de 1731
Una de las obligaciones de los llamados “Maestros de Capilla”, era componer al menos un Te Deum, los villancicos de Navidad o del Corpus, y al menos una Pasión. Estas últimas se cantaban el Miércoles y el Viernes Santo, quedando el Jueves para los actos de bendición de los Santos Oleos y otros de gran recogimiento entre los creyentes.
La mayoría de las partituras de los maestros de capilla murcianos se perdieron en el incendio de la Catedral de mediados del siglo XIX, pero por las noticias recogidas, debía tratarse de composiciones sencillas para tres voces: tiple o “castrado”, contraalto y tenor, un coro de infantillos y capellanes, y una pequeña orquesta.
En muchas parroquias y ermitas, las procesiones, Oficios y cantos del Jueves Santo corrían a cargo de las Cofradías del Rosario o de Ánimas, los conocidos “auroros”.
En vista de un memorial de Dn Joseph Borras, sochantre, Dn Juan Fuentes y Dn Nicolas Bocanegra, musicos de esta Stª Yglesia, Acordo el Cavildo que se libren a los tres referidos sobre la Dignidad Episcopal, mesa capitular y fabrica los çiento y çinquenta Rls Vn que se acostumbran por haver cantado este año las pasiones en la Semana santa para que los percivan por iguales partes.

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